Archivo para: febrero 2012

Ingredientes

 

Ordenando un poco las fotos del móvil, vine a dar con algunas fotos interesantes para compartirlas y aunque en su momento conté sobre cómo se suelen preparar algunos remedios medicinales, esta es una visión más cercana de una de esas tiendas donde comprar todos esos ingredientes. La tienda en cuestión es una situada por Mongkok, la cual hemos visitado un par de veces cuando mi novia no se sentía del todo bien y necesitaba consultarle algo al experto en estas artes.

El lugar está repleto de frascos enormes con productos de todo tipo, muchos de ellos no sabría decirles el nombre pero en su mayoría son productos del mar y otras hierbas varias. A un lado y a otro, hay pocos huecos libres y si se fijan en el mueble de la segunda foto, en las gavetas también hay guardados más ingredientes.
 

 

Aunque cuando nosotros fuimos estaba bastante tranquila la tienda, puedo asegurar que a veces se pone de lo más concurrido. Por ello los taburetes para que la gente espere su turno.
 

Y no es que espere a comprar los ingredientes, sino que esperar a que les atienda el experto. Cada uno le cuenta su problema, él empieza a anotar cosas en un papel y finalmente es cuando empieza a seleccionar cada uno de los ingredientes de la receta que elabora en base a sus notas.

No sólo se trata de ingredientes para elaborar remedios medicinales, sino que también para hacer sopas con productos como abalone o vieiras, que pueden llegar a alcanzar unos precios muy altos, son muy apreciados.
 

Aquí vemos al maestro en acción pesando algunos ingredientes, a la vieja usanza. Cogiendo un poquito de allí y otro poco de allá, formando una montañita sobre una hoja de papel de periódico que le sirve para meter los ingredientes en bolsas individuales.
 

 

Es muy interesante ver cómo perdura el uso de estos remedios y que aunque uno pueda ser algo escéptico, parece que funcionan bastante bien por lo que he visto. Yo de momento no he probado ninguna de estas recetas pero no descarto probar un día, quien sabe.

 

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Paradita

 

Después de haber tenido una mañana y parte de la tarde bastante productiva, yendo por calitas, nos tocaba emprender el camino de vuelta hacia la capital. Por suerte el camino no era demasiado largo, sin embargo, nunca viene mal hacer un alto en el camino. Apenas llevábamos una media hora en el coche, cuando pasamos por un pueblecito que nos había llamado la atención anteriormente. La carretera lo atravesaba y no era demasiado grande, pero con un aspecto bastante acogedor. Con casitas bajas de ladrillo y un ambiente de lo más tranquilo.
 

Nos desviamos de la carretera principal y buscamos un sitio para dejar el coche y estirar las piernas por los alrededores. Se podrán imaginar que siendo como era domingo y a eso de las 5 de la tarde en un pueblo de estas dimensiones, el ritmo de vida es como si se frenase.
 

No podía faltar su iglesia, ubicada en la zona central y acompañada de su plazita por la parte frontal. Y por allí había un bar (no sé si sería el único). Alguna gente en las mesitas, al menos algo de ambiente. En su mayoría turistas como nosotros que iban de paso, aprovechando para refrescarse y después continuar el camino. No faltaba tampoco un grupo de señoras que parecía estar haciendo la tertulia del domingo tarde, hay cosas que no cambian y es agradable comprobarlo.
 

 

 

Nos sentamos en una de las mesitas y pedimos dos refrescos. Fue curioso que el camarero nos advirtiese que no tardásemos mucho por que las mesas eran para la hora de la cena, y en previsión de que llegase más gente en un rato. Y vaya que si piensan en los extranjeros y sus costumbres de cenitas tempraneras, de hecho había una pareja sentado al lado nuestro que ya había empezado con sus platos.

Disfrutamos de la brisita que corría por la plaza y unos minutos de sombrita, se estaba la mar de bien. Al cabo de un rato, pagar la cuenta y de vuelta al coche que aún nos quedaba un poquito menos de la mitad de camino hasta Palma, pero no había prisa ninguna que para eso estábamos de vacaciones, ¿no?
 

Aprovechen para hacer alguna paradita durante el finde y disfrutar de algunos momentos de relax. Luego ya se verá el lunes, que de momento parece lejos :D

 

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Los palillos

 

Un elemento que pasa casi desapercibido durante el día a día pero que está presente con nosotros más veces de las que nos podamos dar cuenta. Viniendo de la cultura occidental donde el uso de los mismos es menos habitual, es normal que nuestra destreza con los mismos no sea tan buena. Sólo es cuestión de tiempo, o más bien de práctica y costumbre. Una vez aquí, diría que al menos 5 días a la semana es la herramienta que utilizo a la hora de comer. Son simples, pero a la vez muy efectivos y además cuentan con una historia de bastantes años. Se trata de los palillos.

Con más de 3000 años desde sus orígenes, los palillos nos sirven para coger, mezclar, mover… entre algunas de sus funciones. Su aparición que data del periodo Neolítico en China y con el tiempo el uso de los mismos se fue expandiendo a los países vecinos como Corea, Vietnam o Japón. Supuso una revolución no sólo en la forma de comer sino también como un símbolo de la civilización humana. Y hasta nuestros días, que su uso no se limita a los países asiáticos sino que se ha extendido por todo el mundo.

Los podemos encontrar de varios materiales, longitudes e incluso con elementos decorativos. Desde luego que los más simples son los de madera, que son los más típicos en restaurantes de comida japonesa aunque los podemos encontrar en cualquier otro tipo de establecimiento, eso ya a gusto de cada sitio. Palillos desechables y que tienen muy buen agarre para los platos como el sushi o algunos fideos.
 

En el caso de los siguientes ejemplos, todos ellos son de material plástico con la única diferencia en el color. Suponen una ventaja respecto a los de madera, ya que, basta con lavarlos bien y se pueden reutilizar, en cambio los de madera (aunque se puedan reciclar) no se aprovechan tan bien. En esta foto los tenemos acompañados con otro utensilio a la hora de comer “hot pot
 

 

Y como comentaba un poquito más arriba, nos podemos encontrar con palillos que tienen elementos decorativos en la parte superior que le da un toque más elegante.
 

De los palillos del principio que eran en bambú hasta materiales como marfil, caparazón de tortuga o incluso en plata que según decían era bueno para esterilizar de posibles bacterias o en oro dentro de los círculos de la realeza. Curioso es el caso de Corea donde los palillos son de metal, y hay que andar con ojito con eso de que conservan el calor, diferentes a los de madera o plástico, así que, con cuidado.

No sólo es un utensilio para comer, sino que también puede servir como regalo y es muy apreciado como elemento de colección. Por la ciudad he visto algunas tiendas especializadas sólo en palillos y la verdad que tienen auténticas preciosidades.

 

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Novelería

 

Estos días la ciudad se ha vuelto revolucionada por un nuevo fenómeno, nada que ver con las recientes noticias de la tienda de D&G o las madres embarazadas de China continental. El asunto tiene ver con dinero y con una celebración, en cuestión se celebra el “100 aniversario del Banco de China (1912-2012)” y por ello, el banco ha emitido un billete conmemorativo para dicha ocasión.

La gente que es muy novelera, vamos que se apunta a un bombardeo, no iba a desperdiciarlo. Alguna gente empezó a hacer cola desde el domingo por la noche a las puertas de algunas sucursales del banco. Y tremendas colas se han montado en lo que llevamos de semana. Nada más y nada menos que hasta mil personas por fuera de la sede central del banco.

De los billetes se han impreso:

- 1.1 million single HK$100 notes. 150 HK$ la unidad
- 100,000 conjuntos de tres billetes sin cortar. 600 HK$ el conjunto
- 20,000 conjuntos de 30 billetes sin cortar. 6,000 HK$
 

Una oportunidad única para hacerse con algunos ejemplares y luego sacar un jugoso beneficio, sobre todo en el mercado de China continental. Y claro, con tanta gente impaciente por hacerse con algunos de ellos, algún que otro incidente en las colas. Al menos sólo es por una semana, o lo que duren los billetes, pero al paso que va la cosa seguro que llega el viernes y ya han volado.

Fuente: The Standard

 

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Regresar

 

¿Qué es lo que menos nos gusta de los viajes? creo que coincidirán conmigo que ese momento es cuando nos toca poner rumbo al aeropuerto. Después de haber pasado unos días de relax, turismo, buena comida y compañía; nos espera un avión que nos devolverá a casa en pocas horas.

Estas fotos son de nuestro regreso tras pasar un fin de semana largo en Tokio. En lo que era mi segunda visita al país y habernos podido encontrar con buenos amigos como Alberto y también tener el placer de desvirtualizar a gente como Chiqui, Guille, Xavi y Oskar. Lástima no habernos quedado aunque sea un poco más y fuera con prisas, pero quien sabe, igual más adelante toca otra visita y podemos disfrutar de su compañía de nuevo.

Si a la ida decidimos coger el Narita Express, a la vuelta y viendo las combinaciones, optamos por la opción metro que sin duda es más económica aunque íbamos a tardar un poco más de tiempo, pero no estábamos ajustados, al contrario, teníamos tiempo de sobra y así poder dar una vuelta por el aeropuerto para curiosear un poco. El tren no tardaría en llegar, y sabiendo lo puntual que es el servicio aquí :)
 

 

Un recorrido muy ameno, primero bajo tierra hasta que el tren salió a la superficie y se alejaba del centro de la ciudad. Las casitas empezaban a escasear y ante nosotros sólo campo y árboles.
 

Una vez llegados al aeropuerto, momento de ubicar nuestro mostrador de facturación y olvidarnos de las maletas, ya con nuestra tarjeta de embarque y sólo a la espera del momento de subirnos al avión. Un paso menos y con un par de horas por delante, ahora toca: momento tienda.
 

Y no es que no hubiésemos comprados algunos regalitos, pero ya se sabe que no viene mal echar un ojo por si acaso vemos algo interesante. Al final siempre acaba picando uno, ¿no les parece? Bien sea un poco de té verde, algunos abanicos o algo de Kit Kat, porque no, sobre todo las cosas de comer siempre son bien recibidas.
 

 

 

 

Y porque todo no va a ser compras y más compras, algo que siempre relaja, es poder salir a ver los aviones que entran y salen

Algunos pasajeros ya rondan las cercanías de la puerta de embarque. Creo que en breve empezarán a llamar, pero nadie quiere abandonar su sitio. Seguro que muchos no les importaría quedarse por Tokio unos días más, ¿verdad? mientras tanto matar el tiempo entretenidos leyendo alguna revista o jugando a algún videojuego.
 

 

Ahora dejo la pregunta en el aire: ¿son de comprar cosas a última hora en el aeropuerto o ya van con todas las compras hechas para familia, amigos, compañeros de trabajo? A mi por lo general me gusta ir con tiempo por si surgiese algún imprevisto y pasear con calmita. Lo de comprar es secundario, pero quien sabe, igual en esa ocasión hay algo que me llame la atención y siento la necesidad de llevármelo de vuelta.

 

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