Archive for junio, 2012

Tuk tuk

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Para darle alegría al viernes y las vísperas de un nuevo fin de semana, nada mejor que con algo de comida, y de la zona asiática, más en concreto, de Tailandia. Y el nombre que da título a esta entrada está muy ligado a la cultura del país. Dos palabras que representan uno de los medios de transporte más utilizados y característico por su clásico sonido, de ahí precisamente esas dos palabras: “tuk tuk“.
 

De ahí le viene el nombre al restaurante que les presento a continuación “Tuk tuk thai”, y uno de mis preferidos sin duda. De ubicación muy céntrica a un paso de la zona de Soho, aunque digamos que algo escondidito en una de las perpendiculares a Hollywood Road. En el mapa que pondré un poco más abajo se pueden hacer una idea de lo cerquita que queda de la estación de metro de Central.

El sitio no lo descubrí yo sino que fue una amiga la que hace tiempo me llevó para probarlo y desde entonces, siempre que puedo voy a comer allí. Bien sea en compañía de mi novia o también con amigos. La carta es bastante variada con entrantes, platos de carne, verduras, currys y también algún postrito. En el apartado bebidas pueden probar alguna cerveza, refresco de lima o un coco.

Se preguntarán, ¿recomendaciones? Para abrir boca, no hay nada mejor que unos clásicos rollitos de verduras que vienen acompañados con su salsita de cacahuete. En su interior tenemos hoja de lechuga, gambita y una hoja de menta. Soplo de aire fresco para empezar nuestra comida.
 

Podemos continuar con algo más sustancioso como es este arroz frito con piña al que no le faltan unos poquitos de anacardos, trocitos de piña, barritas de surimi y gambas. La presentación es lo mejor, aprovechando el hueco en la piña y con el juguito mezclado con el arroz, le da un toque muy bueno. Aunque sé de gente que ese gusto dulce, digamos tropical, no termina de convercerles, les aseguro que si prueban este plato no les defraudará.
 

Y como esta comida se trataba de una cenita, no era cuestión de llenarnos demasiado. Terminamos con unos pinchitos de satay de pollo. Como ven en la foto, vienen 6 unidades aunque si lo deseamos se pueden pedir tres de cada combinando: pollo, cerdo o bien ternera. Coger pinchito, mojar en la salsita y bocado.
 

Lástima que en esta ocasión no les haya mostrado otros platos que nos gusta pedir. Por supuesto que todos de una vez no puede ser, pero tenemos nuestros platos estrella con los que uno siempre acierta, tales como: curry verde de pollo o un clásico pad thai. Tampoco pueden faltar algunas verduritas o algún aperitivo más como unos fritos de cangrejo con salsa agridulce. Cuanta más gente mejor, así se pueden compartir más platos entre todos. Raciones bien servidas y con las que uno no se quedará con las ganas de comer.

Para llegar no tiene pérdida, aunque si no conoces la ciudad es mejor ir con alguien que sepa llevarte hasta el sitio. Pau puede contarles qué les pareció el sitio, ya que tuvimos ocasión de ir con él y Vero cuando estuvieron visitando la ciudad y aprovecharía para hacer una de sus famosos crónicas de cervezas del mundo.
 


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Me parece un sitio perfecto para disfrutar de auténtica comida tailandesa y a unos precios más que razonables. Local chiquitito donde apenas caben 20 personas, con lo que si tenemos idea de ser un grupo grande y durante el fin de semana, conviene darles una llamadita para asegurarnos un rinconcito. El personal es siempre amable y atento, y la comida con el sabor que tanto nos gusta.

 

Obras del sur

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Un trayecto que realizo un par de veces en semana y que me es más que familiar. La ruta desde la zona de Admiralty (punto A) que es donde trabajo y hasta la zona sur de la isla por los alrededores de Aberdeen, más en concreto en Wong Chuk Hang (punto B), y que suelo emplear entre 20-30 minutos. Todo depende de cómo discurra el tráfico entre la zona de Wan Chai y Causeway Bay, dos de los puntos críticos del recorrido de la guagua. Una vez pasado el túnel que lleva Aberdeeen, fuera atascos, aunque dentro de no mucho menos de un par de años, habrá otra vía de transporte que será más eficiente y reducirá el tiempo de viaje entre estos dos puntos.
 


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Los operarios del MTR llevan ya tiempo trabajando en los alrededores de un canal y poco a poco he sido testigo de cómo han ido cambiando las cosas en el entorno. Por donde antes pasaba algo de agua, ahora es una vía que transitan los trabajadores a diario y donde montan estructuras con vigas de cara al futuro. Una de las nuevas estaciones de metro en las cercanías, y apostaría que de nombre Wong Chuk Hang.
 
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En esta foto se aprecian unos pilares bastante importantes. Tiene pinta de que vayan a hacer un puente aprovechando el canal existente, con lo que este tramo no habría que enterrarlo y es que hay tramos como en la línea de Tsuen Wan (línea roja) o la línea de Tung Chung que cojo a diario, que van al aire libre como si de un tren de cercanías se tratase. Es un contraste que me gusta, y así uno puede ver la luz del día.
 
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Adelantar que la estación de Admiralty pasará a ser más importante si cabe como núcleo de transporte. Se está ampliando para dar cabida a la nueva línea que pase por ahí en dirección al sur de la isla y proveniente de la zona de Kowloon.

Mientras tanto las obras continúan a buen ritmo. Poco a poco haciendo que la isla esté mejor conectada si cabe.

 

Doble copa

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Y no la Danone :D Otro año más y como es tradición por estas fechas, el día grande de dragon boat: el festival de Tuen Ng. Se organizan carreras a lo largo de todo el territorio, desde Stanley que es la más multitudinaria, pasando por Aberdeen, Cheung Chau o Discovery Bay. Ésta última era a la que acudimos nosotros.

Del año pasado tenemos buenos recuerdos, además, era mi primera temporada con el equipo y eso también lo hizo más memorable aún. En aquella ocasión, nuestro equipo mixto fue el que se alzó con el triunfo en la gran final y este año esperábamos repetir victorias, íbamos con muchas ganas.

Desde Tung Chung hasta Discovery Bay hay tan sólo un paseito en guagua de veinte minutos, con lo que me quedaba relativamente cerca de casa si lo comparamos con otras carreras que hemos tenido a las que he tenido que madrugar bastante para llegar al punto de encuentro con el equipo. Son días largos con lo que conviene ir preparados con agua, comida y también crema del sol; aunque no lo parezca por las nubes el calor se notaba y sobre todo la humedad de estos días. Asignadas nuestras casetas en un lateral de la playa, nos acomodamos y al poco de llegar tendríamos una sesión de calentamiento previa a las carreras que se sucederían durante el día.
 
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Una playa que nos era familiar y que nos gusta. Nos habíamos propuesto que sería nuestro día, había que dar el cien por cien en cada carrera mientras manteníamos las emociones hasta el final.
 
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Momento de ponerse en marcha. La primera carrera del día sería a eso de las 9 y media de la mañana, equipo mixto en acción. Más tarde sería el turno de las chicas y ya casi para el mediodía el turno de los chicos. ¿Sería buena señal que tuviéramos el bote número 8? aunque no somos demasiado supersticiosos, de vez en cuando uno sí que mira los números por eso de las tradiciones chinas y más si estamos en uno de sus festivales.
 
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A la llegada del bote a la playa, contrastar impresiones con los compañeros que acaban de remar. Ha sido intensa, sobre todo al final cuando han tenido que apretar más en los últimos metros. No sabemos con certeza si hemos sido primeros, ha sido muy justita la llegada. Ha sido cuestión de décimas de segundo, y la primera victoria se la lleva “Team Mushu”. Aunque aquí lo que importa realmente al final es el tiempo promedio que se consiga en las distintas rondas para ver luego quien accede a las distintas finales.
 
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Las primeras carreras del día estaban casi seguidas por lo que había que estar atento a las llamadas por la megafonía. Entre cada una de ellas, tiempo para descansar, hacer una puesta en común y organizar la alineación para la siguiente carrera. Me tocaría el turno de entrar en acción en la carrera del equipo de chicos y entre los equipos a batir estaban los “Lamma Dragons” que no nos lo pondría fácil ni mucho menos. Otra ronda más y luego vernos la cara en la final en un total de 7 equipos que accedían a la final.

A cada poco, los tiempos de las carreras se iban publicando en este tablón. La gente se arremolinaba para ver qué tal tiempo había hecho su equipo. Como se puede apreciar en el tablón, hay tres secciones diferenciadas:

- Equipo mixto.
- Masculino.
- Femenino.

 
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Situaríamos a nuestros tres equipos en las finales y por méritos propios. Lo digo porque sabiendo que las chicas habían hecho unas carreras increíbles, nuestra sorpresa al ver que las habían descalificado. Fuimos a hablar con la organización, después de casi una hora de revisar las carreras previas y los tiempos, se dieron cuenta del error de cálculo con los tiempos y nos daban el primer puesto merecido. Se imaginan la alegría de nuestras chicas? Y si eso no fuese poco, los chicos hicimos también lo propio en nuestra final.

Nos hubiera encantado conseguir un tercer trofeo en la final mixta pero nos quedamos por poquito fuera, consiguiendo un 4º puesto y es que los tiempos de los tres primeros estaban con diferencias de ni siquiera segundos, muy disputado. No obstante, un día redondo en lo que a resultados respecta.

Día increíble con pareja de copas doradas

Y no podíamos dejar de hacernos la foto de la familia Buzz Dragon al completo con los dos trofeos. Era momento de celebrarlo como se merece, fruto del buen trabajo en equipo y la garra demostrada hasta el final.
 

Camino de vuelta (y II)

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Después de dejar atrás Pef y su resort, no habiendo conseguido el objetivo del almorzar, qué mejor cosa que coger rumbo. En unas horitas más estaríamos de vuelta en Pulau Kri, que si recuerdan, había sido nuestro primer punto de parada al inicio de la travesía. El camino que tomaríamos cambiaba un poco respecto al trayecto de ida y decidimos hacer la variante a través de un estrecho que conecta por el interior.
 

Un pequeño canal de unos pocos metros de ancho por el que pueden pasar barquitos como el nuestro y que luego poco a poco se va ensanchando. Salpicado con algunos islotes y muy poco transitado. En nuestro paso por el estrecho tan sólo nos toparíamos con un botecito en el lateral que estaba afanado con algunas labores de pesca.
 

Bueno, miento, nos encontraríamos con un curioso poblado a las faldas de esta montaña. Casitas de madera de aspecto muy frágil y algunas con parte en el mar. También algunos botes de pesca que reposaban, pero sin rastro de personas.
 

Me pregunto cuándo y cómo habrían llegado los primeros pobladores de esas casitas. Si acaso dos o tres familias vivirían. Desde luego que la pesca sería uno de los medios de vida principales y otros productos tendrían que ir a buscarlos por las cercanías o hasta Sorong que queda unas horitas alejado.
 

La esencia de las cosas sencillas. Seguro que a sus habitantes de nada les falta y tan felices como la gente de Mutus. Cosas así dan mucho que pensar. Uno que viene de un sitio acostumbrado a tantas cosas y de forma inmediata, a veces nos olvidamos de gente como esta que vive a la antigüa usanza y es como si el tiempo no hubiera pasado.
 

Con tanto tiempo dentro del barco, tampoco faltaba la diversión. Aquí Alberto se estaba columpiando un rato, mientras que Dani aprovechaba para coger algo más de solito, aunque parece que el solito que nos acompañaba desde la mañana se había escondido un poco con algunas nubecitas grises pero sin amenza de lluvia, eso sí, con calor todo el rato.
 

Todo quedaría atrás cuando viéramos aparecer el muellito en Kri de nuestro hostal, en el cual nos habían acogido tan amablemente. Sin problema alguno para coger cabaña para dos noches más, seríamos los únicos residentes. Veníamos con unas ganitas de comer que ni se imaginan, sólo quedaba hacer tiempo para la cena y no veas cómo de bien recibiríamos ese arrocito con verduras. Creo que hasta tuvimos pescadito, no chicos?

Mientras recibíamos la llamada de la cena, poco más podíamos hacer que contemplar cómo iba terminando un nuevo día. Era jueves por la tarde y nuestro avión desde Sorong salía el domingo por la mañana. El día del viernes nos podríamos permitir el no hacer nada y levantarnos un poquito más tarde, disfrutar de la playa con algunos bañitos y tomando el sol.
 

Mientras tanto, el cielo nos dejaba una bonita estampa para recordar siempre: la de sus atardeceres. Era la segunda vez que veíamos cómo se escondía el sol desde Kri y a cada cual más bonito. Precioso contemplar las tonalidades del cielo, un espectáculo.
 

 

 

Tanto relax tuvimos que ese día no toqué la cámara de fotos prácticamente. Nos dimos un paseo hasta un resort un poco más allá de nuestro hostal. Prácticamente vacío pero nos encontramos con algunos de los empleados que nos ofrecieron un poquito de agua mientras descansamos en una de las cabañas. Poco más que hacer por los alrededores y tan sólo retornar para tumbarnos en la arena, y esperar a la hora del almuerzo. Qué vida tan perra verdad? jeje, y la amiga hamaca una de las mejores cosas :)
 

Nuestra fiel Karimata que había aguantado el trayecto como una campeona, también se merecía un descanso y así de paso, el bueno de Agus no pondría peros respecto a la gasolina. De todas formas, esa misma tarde de viernes que se nos ocurrió a hacer un poco de snorkel no muy lejos, montón una escenita de gañaneo típica pero al final optó por comprar un extra de gasolina pagado de su bolsillo, porque según él estaríamos justos de gasolina para llegar a Sorong. Todo se vería..
 

Anochecía y sabiendo que mañana partiríamos hacia Sorong y siendo nuestra última noche en Kri. Echaríamos de menos nuestro hostal y su gente, igual la comida un poquito también. Se habían portado muy bien con nosotros y gracias a Dani que les batalló el precio para dejarnos la habitación por tan sólo 350.000 rupias en total, en vez de por cabeza que era lo que decía la guía. Un precio más que razonable por el alojamiento y con las comidas incluídas.
 

Al día siguiente saldríamos a eso de las 10-11 de la mañana y en cuestión de unas 3 horitas vendríamos llegando a Sorong. Parece mentira que había pasado una semana desde que saliéramos desde ese puerto y nos encontrásemos por primera vez con Agus y compañía. Sólo nos quedaba sacarnos una foto de familia para recordar ese momento.
 

Igual muchos se preguntan: ¿qué tal es la ciudad de Sorong? sinceramente poco que añadir, no tiene mucho de especial sino que es un lugar de paso para viajeros y con bastante actividad con sus tiendas, puestos callejeros y restaurantes. Un poquito sucia en algunas zonas pero con gente cordial. Decidimos dar una vuelta después de haber encontrado nuestro hotelito. Primero subido en una de esas pequeñas furgonetitas que hacen la vez en transporte colectivo y a la vuelta decidimos andar para hacer la digestión de nuetro menú de KFC y luego la cena en un restaurante local.

Entre medias hasta tuvimos tiempo de conocer a unos chavalitos que jugaban al fútbol y nos propusieron unirnos a ellos. Dani y Alberto no se lo pensaron dos veces y dieron algunos toques con ellos, aunque con la humedad del ambiente y por falta de calzado adecuado (Dani iba en cholas), decidieron dar por terminado el partido. Ni qué decir lo mucho que disfrutaron los chicos con esos minutitos.
 

Seguimos nuestro camino hacia el hotel a medida que anochecía, esperando coger algunas horas de sueño antes de ir al aeropuerto al día siguiente. Eso si el karaoke que teníamos en el hotel nos dejaba, en fin. Aguantaríamos como buenamente podíamos, pero por quejarnos un poquito y así Dani darle palique a los de recepción metiendo un poco de presión, jaja.

Echando la vista atrás, habían sido días muy cargaditos de experiencias y conociendo gente nueva. Paisajes increíbles, buceo y desconexión. Unas vacaciones con compañeros excelentes y que siempre recordaremos. De vez en cuando entra un poco de morriña viendo las fotos. Y lo bien que sabe decir: “Yo estuve ahí”.

¡Hasta la próxima aventura!

 

Camino de vuelta (I)

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Si han venido siguiendo el viaje, poco a poco el final se iba acercando pero aún nos quedaba emprender el trayecto de vuelta desde Wayag hasta Sorong. Habiendo hecho ya la parte más difícil y con tiempo de sobra, no debiéramos tener problemas. Más que acostumbrados a nuestra fiel Karimata, sabíamos que tendríamos una jornada larga a bordo hasta hacer una paradita al final del día.

Darnos una duchita para empezar el día, preparar las cosas y despedirnos de nuestros amigos los guardas. Y ahora que me acuerdo en lo que escribo el relato, la noche anterior la pasamos en una de las cabañas del refugio y sí que lo agradecimos, pero uno ya tenía el cuerpo hecho a cualquier cosa. De camino al muelle y dar un último vistazo al lugar que nos había acogido los últimos dos días…
 

Y mientras tanto poner algo de ropita al sol para secarse en lo que nos preparamos para partir en un rato.
 

Con nuestras mochilas listas y habiendo revisado que no queda nada, nos echamos a la mar nuevamente con unas cuantas horas de travesía por delante. El tiempo no puede ser mejor, con cielo azul y el sol que empezaría a brillar con intensidad. Wayag quería que nos fuéramos con una sonrisa y vaya si lo estaba consiguiendo :)

Nos acomodamos en el interior, mientras que Agus ponía en marcha los motores (benditos ellos) y salíamos rumbo sur. Poco a poco dejábamos atrás la isla y con ello un lugar único del que habíamos sido testigos. Nuestra pequeña gran hazaña el haber llegado hasta allí a pesar de los elementos y que algunos nos pusieron caras raras al saber de nuestras intenciones. La verdad que a no ser por la tormenta que nos pilló en el viaje de ida y un poco de lluvia esa misma noche, de resto el tiempo se portó de lujo.
 

Para matar el tiempo durante el viaje teníamos varias opciones como leer, escuchar música, sentarnos sobre el techo y contemplar el paisaje a nuestro paso o también dormir. Íbamos alterando entre algunas de ellas, al menos el viaje no se nos hizo tan pesado y había pasado casi 3 horas cuando divisamos la pequeña isla de Mutus en la cual decidimos hacer una paradita.
 

Tenía toda la pinta de un lugar idílico. Con cabañitas cerca de la playa, palmeras y bastante tranquila.
 

A medida que nos fuimos aproximando al muelle, se fueron acercando algunos niños movidos por la curiosidad de nuestra llegada. Al poco llegaron algunos adultos que nos recibieron e incluso acompañarnos a dar una vuelta con ellos para conocer un poquito más el poblado.
 

Dejamos atrás nuestra embarcación y caminamos hacia el interior. A los lados del camino casitas sencillas hechas de madera y techos de paja, aunque veríamos también algunas de ladrillo. Poco a poco se nos iría uniendo más gente a la comitiva, todos con la mirada atenta en nosotros, los extranjeros que recién habían llegado a su pequeño paraíso.
 

Los niños nos recibían con una sonrisa y algunos hasta querían posar para nuestras fotos. Todo era cordialidad y alegría. A nuestro paso nos saludaban con un “Hello mister”. Dani parecía que era el que marcaba el ritmo en el grupo, sino ver cómo lo van siguiendo los locales.
 

 

Después de llevarnos en círculo dando un vistazo general al poblado, volvíamos al punto de inicio de la visita. Pudimos comprobar que no les faltaba de nada, contaban con escuela, médico, centro de reuniones y como no, una iglesia también. Incluso tuvimos ocasión de comprar algunas provisiones adicionales (frutos secos, refrescos, chocolate) en uno de los kioskitos que nos encontramos durante la visita.

Nos vino bien estirar las piernas durante ese ratito y de paso tener la ocasión de conocer a una gente tan especial. No dudaron en ir a despedirnos mientras nos subíamos de nuevo al barco y continuábamos nuestro viaje con la idea de pillar algo de almorzar en un punto intermedio. Gracias a los habitantes de Mutus por su hospitalidad. Es de los recuerdos del viaje que uno no describe con palabras, se lo lleva uno dentro.
 

Pulau Pef sería el siguiente punto en la ruta. Un lugar con un resort un tanto exclusivo pero que según habíamos leído contaba con almuerzo tipo buffet. Igual teníamos suerte y podríamos comer allí para luego seguir el viaje y estar más cerquita de Sorong. El lugar era espectacular, y su precio seguro que también.
 

Esperamos de forma paciente a que nos indicasen si podíamos quedarnos a comer pero no hubo suerte esta vez. La comida estaba contada y tan sólo era para los residentes. Siempre nos quedarían los frutos secos y algunas galletas que aún conservábamos de los restos de nuestras provisiones. Otra vez será. Así que, vuelta al bote..
 

¿Cuál sería nuestra próxima parada? el destino nos llevaría a retornar a nuestro homestay de los primeros días. El último capítulo del viaje está por llegar y con ello Sorong más cerquita. Pensar que los días pasaban muy lentos y luego avanzaban casi sin darnos cuenta. Lo bueno es que íbamos con un día de antelación respecto al itinerario trazado, con lo que nos pudimos relajar y eso mismo sería lo que haríamos.

 

Más marcas

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Es bueno saber que la apuesta por marcas españolas sigue siendo una constante en la ciudad. Las más conocida en lo que textil se refiere, es Zara y seguida de Mango, aunque esta última parece que está perdiendo algo de tirón con el cierre de algunas de sus tiendas.

De sobra conocido el grupo Inditex que aglutina algunas de las marcas principales de ropa como la mencionada Zara, Pull and Bear o Massimo Dutti.

Relacionada está con este gigante textil la siguiente marca. Curiosamente el verano pasado cuando estuvimos de vacaciones por Barcelona, mientras dábamos una vuelta por las cercanías de Plaza Cataluña, encontramos una tienda de la marca Uterqüe. Hasta aquel momento una total desconocida para mi, pero de lo que vimos nos gustó el estilo de la ropa y los complementos. Se anuncia próxima apertura de una tienda en el centro comercial IFC.
 
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De momento trabajando en su interior aunque sin fechas, pero seguro que a finales de mes o lo más tardar principios del mes siguiente estará lista. Sabiendo la prisa que se dan con las obras y la eficacia en los tiempos de ejecución, no tengo duda.

Las marcas españolas siguen en buena forma y esto es buen indicio. El.grupo creando más beneficios en comparación al mismo período de 2011 y esto tiende a crear más empleo con tiendas nuevas. Es bienvenido.

 

Pegadito

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Una prueba de la convivencia y compañerismo. Lo que tiene ya unos años aguanta en pie mientras que a su lado se alzan nuevas y relucientes construcciones. Dos edificios en el centro, situados en una de las arterias principales de transporte como es Des Virus Road. Paso constante de vehículos y peatones. En especial para los que van a pie y que tienen ocasión de pararse en cualquier momento y mirar a su alrededor. Es un camino habitual que tomo cuando tengo que hacer algunas gestiones por la zona.

No pasa desapercibido el contraste entre edificios. Esta pareja es un ejemplo. En concreto el edificio de la izquierda, que por lo que dice la fachada, data del año 1940 y es el de una casa de empeño.
 
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Los edificios históricos como este no tienen una presencia tan habitual como años atrás. Por suerte, algunos como el banco de China siguen en su ubicación de siempre o bien otros fueron trasladados, como es el caso de Murray House que está en el sur de la isla, Stanley.

Seguro que edificios como este no desaparecerán. Puede que un día el pawn desaparezca y éste se vea reconvertido en otro negocio pero sin perder su decoración. Es más, no le vendría mal un lavado de cara y una manita de pintura para resaltar su fachada, aunque ya sabemos lo malo que resulta el tráfico de la zona.

No dejen de levantar la cabeza en más ocasiones y descubrir edificios peculiares que parecen estar escondiditos. Mucha verticalidad en la ciudad pero los humanos que somos animales de costumbres, terminamos por no mirar más arriba de nuestros ojos, no es así? :)

 

El puerto de Hong Kong

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Cuando uno piensa en Hong Kong, nos pueden venir muchos pensamientos a la cabeza tales como: finanzas, skyline, The Peak, compras… entre otros. Y ahora que menciono compras, muchas cosas que llegan a la ciudad vienen vía marítima, de ahí la importancia de tener un buen puerto que gestione toda la mercancía que llega desde muchas partes del mundo. El de Hong Kong ocupa el 3er puesto a nivel mundial en cuanto a tráfico con un total de 27 millones de TU, superado por Singapur en segundo lugar y Shanghai que es el que más mueve. Sin embargo, en base al tamaño del puerto y el volumen de mercancía que maneja, no es para nada una cifra despreciable.

Una oportunidad única la que tuvimos ayer visitando parte de las instalaciones. Una maqueta del puerto fue la introducción a las distintas zonas de las terminales, zonas de almacenamiento, grúas, torres de control… un conglomerado impresionante que no deja de funcionar 7 días a la semana, las 24 horas del día; a no ser que venga algún tifón importante que pueda impedir su normal funcionamiento. Por eso siempre están alerta de las condiciones metereológicas y estar preparados por lo que pueda pasar. Prioridades como asegurar los containers y las grúas, o amarrar bien los barcos a los muelles.

En el conjunto del puerto, comprende dos zonas:

1) Kwai Chung
2) Tsing Yi

El nombre por el que se conoce comúnmente es “Kwai Tsing” al combinar el primer nombre de ambas zonas. La primera que queda en la zona continental y la segunda que ocupa parte de la isla de Tsing Yi. Añadir que hay bastante terreno que ha sido reclamado al mar, y es que la falta de espacio es un factor que siempre está presente por lo que hay que optimizarlo al máximo. Aprovechar cada rincón para poder almacenar los containers. Es como un gran tetris.
 

Si ver la maqueta ya impresiona con la cantidad de piecitas que representan los containers, verlo a tamaño natural lo es mucho más.
 

La empresa Hutchinson Port Holdings (HPH) es la que gestiona parte de las terminales del puerto. Un total de 5 operadores son los que controlan las terminales y HPH es uno de ellos. No obstante, es el mayor operador de puertos a nivel mundial con una red que se extiende desde Hong Kong y China hasta Panamá, pasando por muchos sitios de África y Europa. Fijándonos en España, cuenta con representación en el Puerto de Barcelona. Una red de 52 puertos y como curiosidad destacar que no operan en Estados Unidos ya que el sistema de sus puertos no es compatible con la forma de operar de Hutchinson, que suele estar en puertos agrupados con otros operadores.
 

Después de la introducción al puerto y a la empresa que controla parte del mismo, bajaríamos un par de plantas para ir a la sala de control. De aquí no tengo fotos porque me pareció prudente no sacar en caso de que me pudieran llamar la atención, hay que saber respetar los lugares que son más sensibles y puede que este sea uno de ellos. El centro desde donde se supervisa la actividad en las terminales y poder visualizar desde sus 70 cámaras de CCTV los detalles del movimiento de la mercancía, en permanente comunicación por canales de radio. Un sistema en tiempo real que refleja el estado de los barcos, los caminones que cargan y descargan los containers, y las grúas que los manipulan a una velocidad asombrosa. Todo perfectamente milimetrado.

El siguiente paso de la visita, un pequeño tour en una guaguita por las instalaciones y ver un poco más de cerca cómo es la actividad del día a día. Containers bien apilados a la espera de ser movidos, grúas en movimiento y barcos amarrados a la espera de zarpar con toda la mercancía a bordo.
 

 

 

Se imaginan la cantidad de cosas que habrá en todos esos containers…
 

Al fondo podemos ver el puente Stone Cutters que cruza parte del canal por la zona sur, y con más barcos anclados en las terminales. Unos que entran y otros que están por salir.
 

Una ruta circular que nos haría volver al punto de inicio, al edificio de la terminal (HIT = Hong Kong International Terminals) desde donde habíamos empezado el recorrido. Creo que nos había sabido a poco, o al menos a mi se me pasó muy rápido, mientras no dejaba de mirar a mi alrededor. Una visita más que interesante.
 

Casualmente antes de abandonar el recinto, caí en la cuenta de esta placa en la que se conmemoraban los 30 años desde la entrada en funcionamiento de laS terminales. Incluida una cápsula del tiempo con treinta objetos. Me pregunto cuáles podrán ser y si ¿se abrirá la cápsula cuando hayan pasado otros treinta años más? Ahí queda para el recuerdo.
 

Espero que les haya gustado el pequeño recorrido por este pedazo de la ciudad y que sin duda tiene mucha importancia, más de la que nos podamos imaginar. Mucha gente detrás que se encarga de gestionar el puerto, velar por su buen funcionamiento y que las cosas lleguen en perfecto estado hasta su destino final. Una cadena perfectamente sincronizada y también con ayuda de las nuevas tecnologías para coordinarlo.

 

Martes cualquiera

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Ayer después de algunos meses, repetimos en el restaurante de Sham Shui Po del que hablé en su día. Fue una cenita un tanto ligera al ser sólo dos personas, mi novia y yo. Para empezar pedimos un platito de pulpo rebozado, el que ven a la derecha de la foto. Acompañar mojando en un poquito de vinagre. Como platos fuertes, vendrían unos fideos con gambas y una sopa con verduritas, éste último bastante sustancioso (pueden ver el tamaño de la vasija de barro). Nos quedaríamos bastante satisfechos, perfecto para una cena.

Después tendríamos un paseito hasta la parada de metro y coger rumbo a casita. Pata aquella hora, rozando las 9 y media de la noche, muchos de los negocios estaban cerrados y unos pocos haciendo las labores de última hora, despejando cajas y dejar todo listo para la siguiente jornada.

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Uno de estos findes tengo que ir con tiempo para meterme por la zona del mercadillo de gadgets y el centro de informática. Uno de los sitios con más fama junto con Wan Chai o Mongkok. Un distrito de lo más interesante, aunque también con su lado oscuro..

Cafecito

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No importa cómo ni dónde para disfrutar de él, solos o acompañados, un básico para muchos en el día a día; bien sea por la mañana para arrancar o comenzando la tarde para aguantar lo que queda de día. Por la noche desde luego no es tan aconsejable porque a algunos luego les costará conciliar el sueño y es mejor evitarlo. ¡Cómo no! estamos hablando del señor café.

Yo que antes no estaba tan “enganchado”, ahora es parte de mi rutina diaria, bien sea en casa antes de salir para el trabajo o bien cuando llego a la oficina. Por norma uno al día o a veces incluso dos, pero sin llegar a abusar.
 
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Hicimos bien comprando una Nespresso unos meses atrás, de los mejores inventos que hay, y esta es mi tazita de casa, es de lo más moooona :)
 
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Y sin ser en casa o en la oficina, tenemos unos cuantos sitios donde ir a por café y a lo mejor acompañarlo con algun dulcito tipo magdalena o croissant, también con algo saladito tipo sandwich o enrolladito. Las cadenas que tienen más presencia en la ciudad son: Starbucks y Pacific Coffee Company. Luego nos podemos encontrar otros establecimientos más familiares y que intentar innovar para destacarse de las cadenas. Podemos nombrar a:

Fuel
Holly Brown
18 Grams
Simply Life

Así más o menos los que recuerdo y he visitado. Sé que por la zona de Sheung Wan hay algunos más que no he visitado. Precisamente la foto que muestro a continuación es de la visita que hicimos al Holly Brown de Central el fin de semana pasada. En primer plano un café moka y detrás un latte, café con leche de toda la vida.
 
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Para los que requieran de su dosis diaria, saben que podrán recurrir a varias alternativas en la ciudad. No obstante, a veces uno echa de menos el típico bar español de barrio donde tomar un cortadito o bien un buen barraquito, que es mi preferido. Igual algunos no saben a qué me refiero, ya que es típico de Canarias. Nada mejor que eso para arrancar motores :)

 

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