Chocolate suizo

Como me conocen bien y Felipe lo sabe, es hoy cuando toca hablar un poco de comida que así se empieza mejor el fin de semana. Hoy no vengo con nada demasiado sustancioso, nada de aperitivos o primeros platos; así que nos vamos a una de las mejores partes que son los postres o en su defecto las cosas dulces. Si hay algo que me pierde mucho son los chocolates y en su sitio como en Suiza es una perdición.

Íbamos paseando por las calles del centro de Zurich cuando mis ojos divisaron el escaparate de una tienda, y menudo espectáculo había allí. Lástima que estaba cerrada porque era aún temprano pero ya sólo con la pinta que tenían esas trufas. No digo más.

La verdad que no sabría por cuáles decidirme, pero con un par de cada para probar. Sobre todo de chocolate con leche o chocolate blanco que me llaman mucho.


 

 

Dejando atrás esta tienda tan golosa, que no sería la única que nos encontraríamos, llegamos hasta la estación de trenes. Allí ibamos a despedir a una amiga y después de dar una vueltas por los alrededores descubrimos otro sitio con mucho encanto llamado Sprungli. Curiosamente la noche anterior habíamos estado hablando y surgía el nombre de unos dulces muy famosos elaborados por esta tienda, denominados «luxemburgli» y que vienen a ser como una versión mini de los macarons que están tan de moda últimamente.


 

Y no cuento qué más vimos en el interior de la tienda que sino les pongo los dientes demasiado largos. Un paraíso para todos los amantes de los dulces y/o chocolates. Menuda suerte la nuestra el haber dado con la tienda y probar los luxemburgli. No sería mala idea que estuvieran disponibles en otros sitios, pero quieras que no así se mantienen la identidad del sitio y sabiendo que sólo ahí los puedes encontrar, lo hace más auténtico.

Al agua, pato

Finalmente tuve tiempo ayer y pude acercarme a ver un personaje que ha dado mucho que hablar en las últimas semanas en la ciudad. Coincidía que también era el día de tranvía y ferry gratis, que por suerte no estaba demasiado abarrotado. La hora punta había pasado y era en torno a las seis y media cuando llegaba a la terminal del Star Ferry para cruzar rumbo a Tsim Sha Tsui. La tarde no podía estar mejor, el cielo despejado y con unas tonalidades muy bonitas a medida que se disipaban los rayos del sol.

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Igual en la foto no se distingue, pero justo a la derecha donde hay unas manchas rojas, es ahí donde estaba ubicado el motivo de mi visita. Nos acercamos poco a poco…

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Y si, nada más y nada menos que el señor patito de goma creación del artista holandés Florentin Hoffman y que tanto revuelo ha causado desde su llegada a la ciudad. Y lo que representa en sí la figura de este pato según el propio artista es que no hay barrera de raza o idioma y constituye un elemento para unir a la gente. ¿A quién no le gusta uno de estos?

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Desde el día 2 de mayo ha estado ocupando este rinconcito cercado a la terminal de cruceros al lado del Harbour City, aunque en la última semana y media estuvo desaparecido porque al parece había tenido algunos problemas de fuga de aire. Una vez solventado el problema ha vuelto al lugar que ocupará hasta el próximo 9 de junio.

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Como no, la gente quiere posar al lado de él para inmortalizar la visita del patito a la ciudad. Y es que a lo largo de los útlimos años ha ido parando en distintos puntos del planeta como Sydney, Osaka o Tokio. Me pregunto cuál será su próximo destino.. Ahí donde lo ven tiene como unos casi 15 metros de alto.

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En el paseo cercano al muelle habían también unos patitos de menor tamaño e ideales para más fotos. Puede que pareciese un poco abarrotado el paseo pero la verdad que se podía pasear sin demasiados agobios, aunque apuesto que el fin de semana no sea tan fácil cuando la gente tiene más tiempo y mucha más gente quiera hacerle una visita al célebre patito.

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Sin duda esta es la mejor de las fotos que saqué. Consiguiendo levantar el teléfono lo suficiente y sin que ninguna cabeza se interpusiera entre el patito y el skyline de la isla. Nada de filtros ni procesado, tal cual salió del teléfono para su disfrute 🙂

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Cuak cuak cuak!! hasta otra compañeros

Paseo tranquilo

A poco que vayan recorriendo estas fotos seguro que el sitio les resulta familiar, y no vale mirar en una de las etiquetas al final del post, a ver si lo adivinan y para ello no voy a poner ninguna pista en las etiquetas del post. Algunas señas puedo dar y es que queda al norte y sólo se puede acceder vía sus puentes, bien sea en coche o sino en el tren.

Recorriendo su paseo bordeando la costa, podemos observar el paso de los barcos, la gente pescando o la gente de paseo. Es bastante verde y tiene bastante edificios, aunque no está demasiado súper poblado. Sin duda es una buena zona para vivir y que cuenta con zonas para actividades deportivas y de ocio como es un centro comercial desde donde se accede al metro.

No faltan pequeños parques para niños aunque siempre con la supervisión de los mayores.


 

¿Adivinan cómo se llama este puente?

Las zonas verdes son otro de sus puntos fuertes lo que ayuda a crear un ambiente más fresco y refugiarse a la sombra de los árboles cuando el sol aprieta.

Digamos como quien da una vuelta a la manzana, tras dejar el paseo marítimo y adentrarnos de nuevo en el núcleo de edificios, regresamos a una de las calles principales y de camino al metro.


 

 

Toca regresar a casa que está tan sólo a un par de paradas de metro, no me puedo quejar por cercanía.

Oido cocina

Una cosa que uno aprende con el tiempo, es que para buscar ciertas cosas hay que ir a zonas determinadas. Aún recuerdo cuando en los primeros días de mi llegada a la ciudad, andaba buscando una tienda de deportes y por más que di vueltas en la zona donde estaba alojado, no conseguí dar con ninguna. Finalmente encontré un centro comercial y allí si que había muchas tiendas agrupadas. Uno va con la idea de cuando viene de España que en nuestros barrios siempre hay de todo un poco en cientos metros a la redonda y en Hong Kong, a veces ocurre que no es así. Es como si ciertas secciones de calles se especializaran como en los gremios de antaño.

No muy lejos de donde caminaba el otro día, en un tramo de la calle Portland que une la zona de Yau Ma Tei con Mongkok, podemos encontrar una gran cantidad de tiendas que se especializan en la venta de todo tipo de utensilios como calderos, hornos, electrodomésticos o cuchillos. Tanto para el público general como también orientado al entorno profesionales como hoteles o restaurantes.

Y lo curioso es que algunos nombres de tiendas hacen referencia a la actividad principal del negocio, como en este caso es el acero. Con el tiempo han ido evolucionando y su catálogo de productos se ha ido ampliando y diversificando.

Increíble cuántas cosas y las tiendas repletas hasta la puerta. Calderos de todos los tamaños, algunos tan grandes como para que uno quepa dentro


 

Soluciones para todos los bolsillos y raro será que no demos con el utensilio que andamos buscando, sino ya se encargarán de ayudarnos y referirnos a la tienda más cercana. Sino, puede que en otra zona dedicada de la ciudad lo encontremos. Así que, si andan cerca y quieren curiosear un rato entre cacharros, ésta es la zona adecuada para mirar y también una buena excusa para contemplar la diversidad de edificios.