Punto de descanso

Este pasado fin de semana no fue uno de los habituales, y es que hacía ya bastantes meses desde la última vez que me había subido a un avión. En concreto, desde mayo del año pasado cuando estuvimos en Taipei. Se presentó una buena ocasión de juntarse con un buen grupito de gente entre ellos Alberto y Dani que nos los había visto desde la boda de Miguel el año pasado.

El destino elegido fue Phuket, en lo que sería mi primera visita a la isla. Siempre había oido hablar mucho sobre ella, pero se me había resistido el poder ir en todo este tiempo. Llegando el jueves por la noche y hasta el domingo, con un total de 3 días por delante en los que pensar poco y tan sólo disfrutar de descanso en la piscina, playa y con alguna buena marcha.

Lo mejor de todo es el habernos podido quedar un poquito a las afueras del centro, en la tranquilidad de la montaña y con vistas a la ciudad, en Patong.

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A los que nos tiró más la playa nos desplazamos hasta la playa de Surin que estaba a poco más de veinte minutos en coche. Si que mereció la pena cambiar la villa por unas horas, darse unos baños en el mar y contemplar el atardecer de nuestra última noche en la isla.

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El domingo era el día de las despedidas, algunos sobre el mediodía partíamos de vuelta al aeropuerto y otros en cambio aún podía aprovechar unas cuantas horas más de piscina hasta la tarde-noche. ¿Había cundido el fin de semana? puede que parezcan pocos días, pero aquí lo que se trataba fue de estar en modo relax, echarse unas risas, disfrutar de la comida y en compañía de unas cervecitas; objetivo cumplido totalmente.

En otra ocasión con algo más de tiempo habrá que descubrir un poco la zona norte de la isla y hacer algo de turisteo bien sea con un barquito o ver las panorámicas desde un punto más elevado, pero hasta entonces uno se queda con buenas sensaciones con la escapadita.

Este pasado fin de semana no fue uno de los habituales, y es que hacía ya bastantes meses desde la última vez que me había subido a un avión. En concreto, desde mayo del año pasado cuando estuvimos en Taipei. Se presentó una buena ocasión de juntarse con un buen grupito de gente entre ellos Alberto y Dani que nos los había visto desde la boda de Miguel el año pasado.

El destino elegido fue Phuket, en lo que sería mi primera visita a la isla. Siempre había oido hablar mucho sobre ella, pero se me había resistido el poder ir en todo este tiempo. Llegando el jueves por la noche y hasta el domingo, con un total de 3 días por delante en los que pensar poco y tan sólo disfrutar de descanso en la piscina, playa y con alguna buena marcha.

Lo mejor de todo es el habernos podido quedar un poquito a las afueras del centro, en la tranquilidad de la montaña y con vistas a la ciudad, en Patong.

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A los que nos tiró más la playa nos desplazamos hasta la playa de Surin que estaba a poco más de veinte minutos en coche. Si que mereció la pena cambiar la villa por unas horas, darse unos baños en el mar y contemplar el atardecer de nuestra última noche en la isla.

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El domingo era el día de las despedidas, algunos sobre el mediodía partíamos de vuelta al aeropuerto y otros en cambio aún podía aprovechar unas cuantas horas más de piscina hasta la tarde-noche. ¿Había cundido el fin de semana? puede que parezcan pocos días, pero aquí lo que se trataba fue de estar en modo relax, echarse unas risas, disfrutar de la comida y en compañía de unas cervecitas; objetivo cumplido totalmente.

En otra ocasión con algo más de tiempo habrá que descubrir un poco la zona norte de la isla y hacer algo de turisteo bien sea con un barquito o ver las panorámicas desde un punto más elevado, pero hasta entonces uno se queda con buenas sensaciones con la escapadita.

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