Comida

Sensacional

 

A ver por dónde empiezo esta entrada del blog. Una de esas cenas que uno siempre recordará y cuando vienen los recuerdos de los platos, la boca se hace agua de nuevo.

Aprovechando la visita a Barcelona, y sabiendo la fama que tiene por restaurantes de calidad, quise elegir uno para tener una cena especial antes de que pusiéramos rumbo a Mallorca al siguiente día (sábado). El lugar elegido fue el: restaurante Cinc Sentits. La apariencia por fuera es bastante sobria, hasta digamos que parece algo escondido por los tonos oscuros de la pared y una leve iluminación.
 

Una vez dentro, el ambiente es simple pero acogedor y con no demasiadas mesas. Yo diría que un total de 12 mesas como mucho. Cuando llegamos ya había alguna gente, aunque posteriormente entraría otra pareja pero serían los últimos en entrar al local. Música de ambiente con el volumen adecuado y un servicio muy correcto en todo momento.
 

Una vez nos sentados nos dieron el menú, y mientras le echábamos un vistazo, disfrutamos de una copita de buen cava junto con un picoteo (almendritas, aceitunas y unos palitos de pan). La carta consistía en dos tipos de menú con productos de temporada, a elegir entre una u otra opción. Una con 6 platos y otra con 8, para poder degustar un poquito de cada cosa. Nosotros nos decidimos por el menú denominado: “Sensaciones” que es el que contaba con un total de ocho platos, la ocasión lo merecía.
 

Un poquito de pan no podía faltar y acompañado de dos tipos de aceite de oliva. Uno de color dorado clásico y ligero de textura, y el otro de tono verde algo más consistente (estaba de vicio). En varias ocasiones uno de los camareros me tuvo que poner otra rodajita de pan, y es que se me iba de las manos.
 

Empezamos con lo que todos estaban esperando, van llegando los platos. De primero, a modo de chupito una mezcla de sabor dulce y con un toque salado al final. El nombre concreto no sabría decir, fallo al no haberlo apuntado sobre la marcha, pero un buen comienzo para los platos que luego vendrían.
 

Una interpretación del conocido “Pa amb tomaquet”. Muy minimalista como se puede ver, pero con la esencia del plato original muy lograda. Sorbete de tomate, con trocitos de tomate y pan. Muy refrescante la combinación.
 

Seguimos con una “Coca de foie gras”. Un espectáculo de plato, con una finita capa de azúcar caramelizado. Cada bocado lo saboreamos como nunca, y eso que apenas habíamos empezado. Estábamos impacientes por ver qué más vendría..
 

“Vieira a la plancha”
Como se puede observar, la presentación de todos los platos era más que impecable. Platos de distintas formas y presentaciones muy originales.
 

 

Sabía que algo se me pasaba por alto: la bebida. Nos dejamos recomendar y optamos por un vino tinto Merlot de la zona de Cataluña, su sabor con ligero toque afrutado y no muy áspero al paladar, estaba combinando a la perfección con los platos. ¡Chin chin!
 

Vamos con más productos del mar, y aquí tenemos un pescadito. En concreto el nombre del plato: “Moll de Roca” con una salsa con toque de limón. Estaba en su punto.
 

 

Tampoco la carne podía faltar. En este plato había opción a elegir entre “Cochinillo asado”. Piel crujiente, carne jugosa y un ligero toque dulce. Según me comentaron, el proceso de cocción es de 12 horas. Ahí es nada, a fuego lento para conseguir un plato muy sabroso.
 

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o bien, la elección de mi novia: un “Solomillo acompañado con un taquito de papas al horno”. Su carne medio hecha, se deshacía en la boca y el complemento de las papitas perfecto (que las terminé yo). Pequeñas porciones de cada cosa pero que iban asentándose bien en nuestros estómagos. Parece que uno come menos así, pero al final cuando uno se da cuenta, se queda con una agradable sensación.
 

Entre que venía uno y otro plato, pausas justas y disfrutando del vino y la conversación sobre nuestras impresiones de la ciudad esos primeros días, además de, planear un poco nuestros siguientes días de viaje en Mallorca. Los postres empiezan a llegar, marchando una “Tabla de quesos” y muy bien acompañados de tarta de almendra, mermelada de naranja amarga y una gelatina con toque de jengibre. En orden de izquierda a derecha, desde un queso más curado y terminando con uno más cremoso. La combinación estaba muy lograda, y todo servido en un plato de pizarra.
 

Y el siguiente plato… ahh! si esto no se come :D Simplemente era una servilleta compactada que cuando le echaron un chorrito de agua caliente encima, ésta se abrió como de una flor se tratase.
 

Para los siguientes dos postres, los dejo a su imaginación. Sólo decir algunos de los ingredientes como: crujiente de galleta, chocolate, fresas o nata. ¡Demasiado bueno todo!
 

 

Para terminar, nada mejor que una infusión y a ver qué elegimos, mmmm. Terminaría optando por una de toques florales y reposar después de tan buena cena. Y la teterita que nos trajeron, a pesar de lo chiquita que aparenta, no veas como pesaba, cerámica de la buena.
 

 

Para más señas, esta es la dirección del restaurante. O también pueden visitar su web: http://www.cincsentits.com/
 


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Conclusión: creo que los adjetivos se quedaron cortos después de la cena que tuvimos. Dos horas en las que disfrutamos como nunca, y creo que el recuerdo seguirá en nuestros paladares por bastante tiempo. ¿Sitios como este en Hong Kong? no me quiero imaginar lo que pueda costar aquí, sería todo un lujo y con la calidad de los ingredientes de los platos. Y sobre todo, gracias al personal del restaurante que estuvieron correctísmos, mimando cada detalle y contándonos sobre los platos a medida que iban llegando.

Nos dimos un gustazo en todos los sentidos.

 

Bocados

 

Seguro que están conmigo en que no hay nada mejor que terminar una tarde de paseo con una buena comida y reposar tranquilamente. Al poco de llegar a la ciudad y ponernos en marcha, en ese momento aún no había muchas ganas de comer y es que la verdad con las dos comidas del avión aún presentes, el estómago aún no protestaba. Eso sí, el agua que no falte para cuando apretaba un poco el calor pero con una suave brisa muy agradable.

Haríamos uso del metro de vuelta hasta la Plaza de Cataluya y quien dijera que a a esas horas (9 de la noche) aún hay claridad y algo más que duraría. La poca costumbre y que en Hong Kong sobre las 6 y media-7 de la tarde se va anocheciendo, esas horas extra de luz, no veas que vida dan y hasta se nota en la gente que se lanza a la calle.
 

Así a lo tonto, nuestras buenas horitas entre caminata, ver algunas tiendas, sacar fotos… habían pasado volando. Momento de ir buscando por la zona un sitio para cenar, improvisemos pues. Al principio del Paseo de Gracia, y seguro me dirán: “precisamente no será barato”, encontramos un sitio en el que sentarnos en su terracita para cenar. Estaba bastante animado, no tenía mala pinta el sitio.

Un vistazito a la carta, primero algo fresquito para beber y estamos listos para pedir. Empezamos con un poquito de pan tumacaPà amb tomàquet aclaración del Capitán“, no podía faltar estando en Barcelona, mientras va llegado el resto.
 

Una ensaladita de tomates cherry, aceitunas negras y taquitos de queso. Y casi a la par traían unos champiñones al ajillo. Las porciones con el tamaño adecuado para no quedarnos ni con ganas ni demasiado llenos, que luego había que hacer hueco para el plato princpal
 

 

Y otro de los típicos de nuestra gastronomía: una paellita. Dos raciones bien servidas acompañadas de langostino y con el arroz en su punto. Muy satisfechos que quedamos con la comida, y entre bocado y bocado, algún sorbo de una copita de vino blanco.
 

Ni con hueco para el postre, y eso que yo soy muy de postres, pero en esta ocasión y sabiendo que nos iríamos a dormir en apenas un par de horas, lo mejor era quedarse tal cual y vuelta al hotel estirar un poco las piernas mientras hacemos la digestión.

Nuestro primer día (digamos medio-día), llegaba a su fin. Las luces alumbrando, la actividad de la calle había cesado y sólo de vez en cuando pasaba un coche, todo volvía a la tranquilidad y momento de recogerse a descansar. ¿Qué más nos deparará la ciudad? espero me acompañen mientras lo descubrimos.

¡Buen finde!

 

Para las defensas

 

Una bebida que me llamó la atención al poco de llegar y que no tardé en probar. De sabor dulce, hasta diría que un poco empalagoso pero que si se toma fresquito cae bastante bien. Se trata del Yakuit, o el equivalente al conocido Actimel que tenemos en España.

Ya sé que no estoy descubriendo la pólvora ni mucho menos pero el ponerme a mirar un poco más a fondo su origen, resulta que fue inventado en el año 1930 por un pediatra japonés, hasta que en 1955 crearía la empresa que lo produce y con el tiempo su distribución se extendería a muchos más países.
 

Rebuscando un poco algunos vídeos, he dado con algunos que ya tienen lo suyo:
 

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Y como los tiempos cambian, también hay una versión más light con menos azúcar y fibra. Habrá que probarlo :)
 

 

Comida con caracter

 

El viernes pasado nos juntamos un grupo de amigos que hacía tiempo que no nos reuníamos. Uno de ellos hacía poco que estaba recién de vuelta en la ciudad y era una buena ocasión para salir a cenar algo. Unos días antes estuvimos pensando el lugar, hasta que decidimos ir a un restaurante de cocina de Sichuan, región de China que es muy conocida por el toque especiado de sus platos.

Por lo visto el menú lo cambian de vez en cuando, con lo que tendremos ocasión de probar platos nuevos según en qué momento vayamos. Casualidades, un grupo de conocidos twiteros había estado cenando allí la noche antes y así pude intercambiar algunas opiniones más adelante. Un vistazo al menú antes de empezar, bien repartido entre los entrantes, los primeros platos y un pequeño postre para el final.
 

Mientras esperábamos a que llegase la comida, el té y la cerveza amenizaba las conversaciones que parecían estar divididas. Chicas por un lado, chicos por el otro y de vez en cuando palabras que cruzaban de un lado a otro de la mesa. Picoteando algunos frutos secos, había ganas de comer. Finalmente los entrantes:

- Espárragos con salsa de soja.
- Gambitas fritas.
- Tofu.
- Millo… entre otros

He de decir que no toda la comida que traerían era tan picante como uno se pueda pensar, pero más adelante algún plato si que me haría sudar un poco más de la cuenta :) Aunque ahora que me fijo en el menú algo más de cerca, las palabras “chili” y “spicy” se repetían unas cuantas veces.
 

El primer plato que vendría tras los entremeses fue este: pollo al chili con pepitas de sésamo y una base de tiritas de jengibre, diría yo. Un buen comienzo
 

Costilla de cerdo ahumada con miel y hojas de té.
 

Bacalao con salsa agridulce Sichuan (con diferencia fue el que más me picó, pero estaba delicioso)
 

Y cerrando unos noodles “Dan Dan”. Añadir que entre el pescado y este plato, nos sirvieron pato, pero en lo que me vine a dar cuenta el plato había volado sin tiempo para foto. La carne tiernita y un ligero toque dulce, estaba increíble.
 

Cerraba el menú una sopa dulce con bolita de arroz glutinoso. Puede que parezca algo raro este plato, pero entra bastante bien y sobre todo para suavizar los calores de los platos anteriores.
 

Como habrán visto, las raciones no eran excesivamente pequeñas ni demasiado grandes, tenían el tamaño justo. Nos quedamos todos bastante satisfechos. Respecto al precio por persona: unos 30 € + un extra por el té/cerveza, que no lo veo nada mal para toda la variedad de platos que probamos, un poquito de todo. Una cena diferente para romper la rutina y continuar la noche con las pilas cargadas.

Para los que se pregunte por su ubicación, a continuación adjunto el mapa. Puede que parezca estar algo escondido pero podremos ver el cartel que anuncia su nombre “Yellow Door”
 


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Otro sitio que no me importaría repetir, además, creo que sería buen lugar para llevar a alguna visita. Son de esos sitios poco habituales y una vez los descubres, hay que apuntárselos.

 

La perla

 

¿Planes durante el fin de semana? a veces gusta de improvisar aunque en otras ocasiones, sabiendo que la gente sale más para aprovechar sus ratos de ocio, hay que pensar con algo de tiempo y lo mejor es reservar una mesa en el sitio en cuestión, por si acaso, y evitar esperas. Si les pongo la siguiente foto, ¿qué les viene a la mente? seguro intuyen algo sobre el lugar que les voy a comentar.
 

En efecto, nos fuimos hasta el Victoria Peak al restaurante Pearl on the Peak, situado justo en el edificio donde se encuentra el mirador donde cualquier turista que se precie visita para contemplar las vistas que hablan por sí solas, tanto de día como de noche.

El sitio es bastante luminoso y con unas vistas tremendas. La metereología acompañaba a pesar del calorcito, aunque si que había un poco de bruma como se aprecia en la foto anterior. Menú en mano nos pusimos a hojear las distintas opciones, entrantes por aquí, primeros platos y lista de postres, pero esto para más adelante. La selección de platos nos hizo dudar, los nombres de los platos eran muy sugerentes.

Para empezar, nada mejor que un poco panito variado junto con algo de mantequilla y unos untes varios. Hacer boca hasta que llegara los platos, ¡al ataque!
 

 

Me decanté por una ensalada de gamba con mango acompañada de un toque de vinagreta. La presentación del plato era espectacular y de sabor, muy fresco, además el toque de unas hojitas de menta conjuntaban a la perfección. Rena por su parte pidió un carpaccio de carne aunque no me dio tiempo a sacarle foto, ya estaba con las manos en la masa con mi ensalada.
 

Un buen comienzo que mejoraría con el plato principal. Una señora hamburguesa con sus papas fritas y ensalada, un poquito de queso y cebollita caramelizada debajo. Un pintón tremendo. Luego tocará quemarlo en las prácticas de dragon boat :)
 

Y el plato de mi chica, unos liguine con langosta, que por cierto una ración muy abundante.
 

Después de nuestros entrantes y los platos principales, nos quedamos más que satisfechos pero como siempre queda un huequito para el postre, optamos por pedir uno para compartir. Un pudding de plátano con bolita de helado, perfecto para culminar el almuerzo. Nada de café ni copa, lo mejor de todo es ir a dar una paseíto por los alrededores mientras se hace la digestión.
 

Respecto a precio, pues debido a la ubicación y los platos en sí es un poco más caro que un restaurante habitual, pero merece la pena si queremos tener un almuerzo o cena más especial. La opción que elegimos nosotros fue de entrante + primer plato = 288 HK$ más luego bebida y el postre. Tenemos la posibilidad de añadir otro plato adicional o el postre, que al final sale mejor en vez de pedirlo por separado. En definitiva, como unos 30-40 € por persona, pero en un marco incomparable. Merece probarlo una vez aunque sea.

 

Sitio local

 

Un lunes por la noche que a uno no le apetece cenar en casa, pero a veces los sitios habituales cansan y hay que cambiar un poco. Lo que es la oferta de restaurantes en Tung Chung no es demasiado extensa contando un food court dentro del centro comercial Citygate y luego sitios sueltos por los alrededores. Fue entonces cuando mi amigo Yuriy sugirió un sitio en el que había estado en un par de ocasiones, algo más local y auténtico.

El sitio en cuestión se encontraba a tan sólo 5 minutos en coche desde la estación de metro. ¿Cómo lo descubrió? creo que uno de sus vecino se lo comentó, ya que, si es un por uno mismo no sabríamos llegar al sitio en cuestión. Lo mejor de todo es que el restaurante tiene servicio de transporte, que consiste en un par de furgonetas que se estacionan cerca del metro y salen cuando juntan a un poco de gente. En esta ocasión, íbamos nosotros solos y es que siendo lunes la cosa pintaba bastante tranquila.

Aunque parezca mentira, cuando llegamos el restaurante estaba bastante animado pero cogimos la primera mesa nada más al entrar y cerca del sitio donde elegir el pescado y el marisco. Ahí al ladito, fresco y para que el cliente pueda decidir sobre la marcha.
 

La mesa al lado nuestro estaba afanada con la comida y entre bocado y bocado algún trago de cerveza, y bastante que bebieron a juzgar por la cantidad de botellas que acumularon al final de la noche. Sólo decir que nosotros terminamos de cenar y allí seguían tranquilamente charlando, y eso que nosotros nos lo tomamos con calma.
 

Respecto a los platos que pedimos: arroz frito, verduritas, pollo… aunque en esta foto aún no se muestra el plato de un pescadito al vapor que llegaría al poco. Luego tendríamos las manos ocupadas dando buena cuenta de la comida. Las raciones bastante abundantes, sobre todo la bandeja de arroz que para dos personas costó acabarla a pesar de que mi amigo y yo tenemos bastante saque. Y acompañado de cervecita Tsing Tao o un poco de té.
 

La verdad que todo estaba muy bueno. Y de precio tampoco estuvo mal, aunque siendo dos salió a unos 200 HKD (sobre 20 €), que si hubiéramos sido un par de personas más y con la misma cantidad de comida, saldría mejor a repartir, pero sí que nos gustó. Habrá que repetir el sitio, ya sabemos el lugar y cómo llegar, ahora sólo queda que cuadre un día para ir, el resto está hecho.

Para más indicaciones, aquí está cómo llegar. El nombre del sitio: Wah Tao seafood restaurant


Ver Tung chung en un mapa más grande

 

Algo rápido

 

La cultura de la comida en Hong Kong es algo presente en casi cualquier esquina. No faltan restaurantes de todo tipo, desde comida local hasta cocina internacional. El caso que nos ocupa hoy, se trata de comida para llevar, coger y salir con la misma. Tan sólo basta con observar durante unos minutos la actividad constante en cualquier puesto de la calle como este. La gente esperando su turno para elegir su aperitivo preferido.
 

¿Y qué podemos elegir? pinchitos de carne, bolas de pescado con curry, salchichas… hay cantidad de ellos. Bien para comer solos o acompañados, seguro que hay algo que nos llama la atención y estamos deseando probar.
 

Tanto por la isla de Hong Kong, en Kowloon o los Nuevos Territorios nos encontramos puestos de comida como estos en los cuales la actividad se incrementa cuando cae la noche. Ya se pueden imaginar en zonas como Mongkok que los horarios se alargan durante el fin de semana, la gente aprovecha para salir a pasear, de compras.. y de paso picar algo mientras va por la calle. No hace falta sentarse a una mesa para echarse algo de comer. Rápido pero efectivo, y desde luego que delicioso. ¡Hay que probarlo!

 

Fresquito y rico

 

En un día de calor como el de hoy, se nos vienen a la cabeza el comer cosas fresquitas, bien sea como comida principal o quizás un pequeño bocado. De igual forma en el reciente viaje a Tailandia con Alberto mientras pasábamos nuestras últimas horas por Bangkok, pateando de un lado a otro hasta que decidimos meternoes en uno de los centros comerciales Siam Paragon si no recuerdo mal. El aire acondicionado no podía faltar, la gente refugiándose mientras da vueltas por las tiendas.

Subiendo de una planta a otra, curioseando en alguna que otra tienda hasta que nos llama la atención este cartel tan simpático, además de, su nombre “Buddhi Belly“. A modo de buda y con un turbante más que curioso. En efecto amigos, se trata de un sitio donde sirven yogur helado que venía perfecto para refrescarnos mientras disfrutábamos de un descansito.
 

 

Y aquí la copa en cuestión, acompañada con unos trocitos de kiwi. Creo recordar que fue un visto y no visto, eso da pistas, no? no me hubiera importado repetir con una segunda copita pero mejor quedarse con el buen sabor de boca.
 

Estos días después del almuerzo o la cena se me ha apetecido tomar una copita de froyo, y la verdad que por Hong Kong hay bastantes sitios, parece que el negocio prospera y hay variedad donde elegir. Que llegan los calores del verano y apetece, no?

¡Que levante la mano quien quiera uno! :D

 

Al rico dim sum

 
Siempre hay cosas que descubrir en esta ciudad, falta de tiempo para poder conocer todos o casi todos los restaurantes de la ciudad. Hay sitios que están hoy y mañana de repente están en obras, pasan unos días y tenemos un nuevo local, es la oferta y la demanda. En cambio hay sitios que se ganan una reputación y permanecen con el paso de los años. Es el caso del restaurante: Din Tai Fung (鼎泰豐). Con bastante fama por su dim sum, especialmente los dumplings al vapor aunque la carta tiene bastante donde elegir (arroz frito, noodles, pollo…) y tendremos que pensárnolo un poquito.
 

Aviso: vamos a tener que esperar un ratito, la cola es algo inevitable en este lugar y especialmente si vamos durante el fin de semana. Por suerte, no tuvimos que esperar en exceso y mientras tanto aprovechamos apra dar un vistazo al menú e ir apuntando los platos, así vamos ganando tiempo una vez sentados en la mesa :) Al cabo de unos 15-20 minutos ya tenemos nuestra mesa, aunque también cabe la opción de compartir la mesa con otras personas; a gusto del consumidor.

No pueden faltar algunas salsas para acompañar con los platos, como el vinagre de arroz, salsa de soja o de chili. El vinagre mezclado con un poquito de jengibre le da un saborcito distinto a los dumplings o con un ligero toque picante del chili para la gente de paladar fuerte.
 

En total son 6 platos los que hemos pedido, pero a continuación podrán ver que la cantidad es más que suficiente compartiendo entre dos personas. Raciones generosas pero sin llegar a ser excesivas. Arrancamos con un pollo borracho (Drunken chicken in white wine). El plato se sirve ligeramente templado tirando a frío, la textura del pollo es muy suave y el juguito le da un toque perfecto. Recomendable este plato.
 

Seguimos con unos dumplings al vapor con verduritas y cerdo. Ahora es el momento de mojar el dumpling en el vinagre, dándole ese puntito. Muy buenos!
 

De este plato, sólo pedimos uno para probar ya que con el resto de platos iba a ser más que suficiente. Este “bollo” con carne de cerdo y algo de caldito, solitario en su cestita, listo para ser devorado ñam ñam… Esta vez si aproveché para sacar una foto del interior, eso sí, mordiendo con cuidado de no quemarnos.
 

 

Por si no había quedado claro el tema de los dumplings, repetiríamos con una nueva variante pero esta vez sólo con verdurita en su interior y bañados con una salsita de chili muy gustosa, para nada picante, lo justo para no hacernos sufrir; si los dumplings anteriores estaban buenos, estos aún mejores. Aunque en la foto no se aprecia, el tamaño de la masa era algo mayor, hasta parecía como si tuvieran falda :D en comparación con los otros de aspecto similar a empanadillas, muy bien formaditos.
 

Pero la cosa aún no termina, nos quedarían los dos últimos platos. Unos noodles con cebollita caramelizada y un señor arroz frito con sus buenas gambas. Una muy buena forma de terminar nuestra comida. Añado un truco: aprovechar un poquito de la salsita de los dumplings anteriores y mezclar con el arroz frito, una triunfada en toda regla!
 

 

El té en abundancia entre bocado y bocado, y luego reposar un poquito al término de tan ricos platos. Más que satisfechos y el haberme quitado la espinita de probar este sitio del que había oído hablar bastante pero aún no había tenido ocasión de visitar. Todo apunta a que repetiremos un día de estos, sitio perfecto para llevar a nuestra visitas y disfrutar de buena comida y a buen precio.

Para más señas, el restaurante al que fuimos es el situado en Tsim Sha Tsui en Cantón Road en la 3ª planta del centro Silvercord.
 


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Si lo prefieren y se da el caso de que están por la isla de Hong Kong, pueden acercarse al otro que se encuentra en Causeway Bay. Si ven colas, no se apuren. Coger número, acomodarse hasta que llegue nuestro turno y luego sólo toca disfrutar. Merece la pena esperar y estando en fin de semana, las prisas se aparcan. ¡Viva el dim sum¡

 

Calmadito

 

Pasan unos minutos del mediodía, nuestra última mañana en Bangkok antes de partir rumbo a nuestro siguiente destino. El equipaje listo y hacer tiempo hasta por la tarde-noche que cogemos nuestro tren. Después de haber salido un poco la noche anterior y sin desayuno en el cuerpo, vamos en busca de nuestro almuerzo. Saliendo del hotel y recorriendo los alrededores, parece que todo está desierto y ni rastro de un sitio donde comer algo, hasta que de repente nos encontramos un cartel de un café-restaurante. Habrá que seguir la pista de las indicaciones y ver dónde nos llevan, al menos parece que tienen cerveza aunque de momento no apetece, demasiado temprano.
 

El exterior del sitio es más que tranquilo. Nos acercamos tímidamente hasta la puerta y parece que el lugar está abierto, al poco de abrir la puerta hay un chico que nos recibe y nos invita a entrar. Buscamos un rinconcito del restaurante. El silencio reina en el sitio, estamos solos pero para qué más.
 

El menú listo para ser hojeado y decidir cuanto antes, y es que las ganitas de comer están apretando. ¿Cuál será la elección de esta vez? bien sea un arrocito o unos noodles salteados, pollo o unas verduritas… todo es bienvenido. Las fotos indican que los platos tienen bastante buena pinta, son tentadoras.
 

Nada mejor que un poco de agua fresquita para saciar la sed y mientras esperamos a que la comida llegue. El día amaneció más caluroso y el líquido elemento es algo imprescindible mientras uno recorre las calles de la ciudad, e intentar buscar la sombrita si es que nos hemos olvidado de llevar una gorra. En el café estamos a salvo del sol y bien fresquitos, pero sin excesos de aire acondicionado.
 

La presentación del plato: impecable. Un arrocito salteado y envelto en una finita tortilla, hasta pena da tener que romperlo, ¿no les parece? Muy currado, y de sabor mejor aún. Recomendación personal, darle un ligero toque con el zumo de la lima :) La elección de Alberto fue un pollo ligeramente frito y acompañado de arroz blanco, que tenía muy buena pinta y a juzgar por lo que dejó, estaba muy bueno también.
 

Y no podíamos pasar nuestro almuerzo sin unas verduritas salteadas, los típicos morning glory que siempre triunfan, con ligero toque picantito pero agradable.
 

Un trato amable, comida buena y genial de precio; no se puede pedir más. Con las pilas cargadas después de nuestro almuerzo, decidimos que es la hora de continuar la marcha y buscar la siguiente parada del día, aún quedaban horas por delante, pero con calmita, disfrutando del paseo con el estómago lleno.