Viajes
En Verona
3Habíamos recibido el año en Milán y al día siguiente habíamos planeado desplazarnos hasta Verona. El tiempo aunque inicialmente estaba algo gris, conforme nos fuimos alejando parece que el cielo se iba aclarando. También lo que era un paisaje un poco industrial iba cambiando a extensiones de cultivo y montañas nevadas a lo lejos. La conducción no se hizo para nada pesada, incluso hicimos un alto en el camino en una gasolinera para comprar algo de comer y así estirar un poco las piernas.
Un poco más de dos horas de carretera en total pero con mucha calma y llegamos a nuestro destino. Buscamos un aparcamiento cercano para evitarnos complicaciones, ubicar dónde estaba el centro y a a descubrir la ciudad. De entrada nos dio la impresión que era bastante acogedora y la verdad que fue todo un acierto el haber ido a visitarla. Lo bueno es que todo lo interesante está concentrado y se puede visitar de forma muy fácil. Empezando por la plaza central (Plaza de Bra) en la está el anfiteatro romano: El Arena, y donde se concentra bastante gente.
Podemos sentarnos en alguno de los restaurantes-cafetería para tomar algo tranquilamente mientras observamos el ambiente, muy animado siendo época navideña. El tiempo sonreía y había mucha gente paseando en ese momento.
Poco a poco nos vamos alejando hacia el interior y empezamos a callejear. Se aleja un poco la multitud y todo se vuelve más tranquilo. Callecitas estrechas con edificios de como mucho tres o cuatro plantas de altura, colores ocres y la sensación de trasladarnos en el tiempo, el tiempo parece pasar más despacio. Edificaciones muy bien conservadas, destacando los de toque religioso como la catedral o algunas basílicas.
Desenbocamos en la plaza de Erbe con la torre de reloj que nos vigila, muy animada con un mercadillo y donde no falta un gran árbol. La torre de Lamberti es el punto ideal para contemplar la ciudad desde las alturas despues de subir sus 263 escalones, aunque también cuenta con su ascensor.
Otro de los puntos de interés es el puente de piedra que nos lleva al otro lado del río. La corriente golpea con fuerza algunas rocas, se siente un poco de frío, me Imagino cómo estará la temperatura del agua brrr…
Muy buenas primeras impresiones de la ciudad, su parte histórica, el ambiente y como no, la comida. Lástima que apenas era un día de visita porque no nos hubiese importado hacer noche allí, así hubiera sido todo más pausado, pero más que contentos con la visita. Muy recomendable en este aperitivo a modo de post.
Estación central
7Allí estábamos el día después de Navidad recorriendo el centro de Zurich, con el tiempo que acompañaba y de camino a la estación de trenes. La noche anterior había venido nuestra amiga desde Basel y junto con otro amigo de mi novia, habíamos estado cenando juntos, y al día siguiente le tocaba regresar a ella. La acompañamos en el trayecto y así de paso podíamos curiosear la zona nuevamente, ya que, el día anterior casi de tarde-noche poco pudimos aprovechar.
El arco principal nos daba la bienvenida…
Poca actividad a esas horas, seguro que hay mucha gente pasando los días festivos en la montaña u otras ciudades cercanas. Tras pasar este primer recibidor, nos encontramos en la nave principal de la estación donde hay unos paneles que anuncian el horario de los trenes y viajeros que van de un lado a otro con sus bultos.
En la planta baja podemos encontrar la zona de consignas, así como, los baños con duchas; muy práctico para la gente de paso que quiera refrescarse.
Tampoco faltaban cafés y restaurantes varios para picar algo y entrar en calor o almorzar propiamente. Probamos uno en cuestión que nos gustó tanto que repetimos; les contaré prontito.
Algunos esperan su turno para el tren para ir a disfrutar unos días en la nieve, es lo suyo después de haber pasado la cena de Nochebuena con la familia y los amigos. Ojalá hubiéramos ido nosotros tambien; espero que para la próxima vez, nos quedamos con ganas de ver más cerca las montañas nevadas que yan bonitas lucían a lo lejos.
Me quedo con el dato curioso de los baños, que para entrar había que pagar 2 francos suizos, con puerta automática y todo. Imagínate que estás en un apuro y vas sin cambio..jeje
El lago
7En pleno centro, se encuentra el corazón de la ciudad: el lago Zúrich. Visible desde prácticamente cualquier lado y lugar de encuentro para todos.
Casi que uno puede llegar a tocar por momentos a las gaviotas que revolotean por el lugar.
La gente pasea por los alrededores atravesando uno de los puentes que conecta parte de la ciudad al otro lado del canal.
Merece la pena quedarse un rato contemplando cómo va cambiando el cielo a medida que avanza la tarde. Las nubes parece que quisieran tapar el azul del cielo, pero sólo por momentos. La brisa fresca de una tarde de invierno y la noche que no tardará en llegar.
El tiempo parece pasar más despacio mientras uno contempla el movimiento del agua junto con el ir y venir de la gente y los pájaros. Me imagino lo bueno que sería estar disfrutando un día de verano en el lago; seguro que ustedes tambien lo piensan.
Primer vistazo
5
La primera etapa del viaje se había dado sin contratiempos y nos encontrábamos ya en Zurich. Hacernos un poco a la ubicación de las calles y dónde estaba nuestro hotel, y también con un poco de suerte, llegamos sin problema. El hotel situado no en el centro, centro sino un poco más en los laterales en una zona llamada Dolder y con unas vistas preciosas de la ciudad. Una panorámica llena de casitas bajas y con el lago un poco más al fondo.

Y justo al ladito teníamos un tranvía que ascendía cada poco a la zona más elevada. Muy buena conexión para ir hasta el centro sin la necesidad de coger el coche. Sin embargo, era más cómodo con coche ya que siendo los días de Navidad y estando todo más tranquilo de lo habitual, nos aseguraríamos la vuelta al hotel sin problemas de transporte.

Con el bonito de las montañas nevadas a lo lejos. Las vistas no podían ser mejores desde luego y sobre todo la tranquilidad del lugar. Bien es cierto que después de descansar un poco, ducharnos y prepararnos para salir, empezaba a anochecer y en esta ocasíón sólo llevé conmigo el móvil. Lo bueno vendría al día siguiente y poder disfrutar algo del centro.

El centro de Zurich es muy acogedor, con edificios de piedra, callecitas estrechas, líneas de tranvía y muchos detalles. Era una mañana un tanto gris, pero por suerte más tarde el día se iría despejando poco a poco

La altura de los edificios no solía pasar de cuatro plantas y con colores llamativos en sus fachadas y sin que faltase el toque de la decoración navideña.


Incluso con alguna sorpresa como este edificio con un sitio de nombre: “Bodega Española”. Casa fundada en 1874 como pudimos leer en el letrero, ahí es nada.

Seguíamos nuestro recorrido por el lateral del canal y divisando algunos de los puentes que separand un lado de otro. Destacando algunas edificios religiosos y uno con torre de reloj. A veces daba la sensación de ir atrás en el tiempo a medida que caminábamos por las calles empedradas y rodeados de tantos edificios históricos y bien conservados.


Para entonces, y después de haber desayunado algo de camino, el cielo lucía más azul y los rayos de sol salían timidamenete entre las nubes. Subiendo hasta una zona un poco más elevada desde la cual disfrutar otra perspectiva de la ciudad, estábamos en Lindenhof. Gracias a que en aquella mañana una conocida de una amiga que nos acompañába, nos guió y sugirió algunos sitios para ver, siendo éste uno de ellos.

El resto a veces puede llegar a ser un poco laberíntico como tramos de escaleras empinados, callecitas que se estrechan al paso por boutiques o negocios tradicionales. Tiene mucho encanto esta parte de la ciudad.

Tampoco faltaría encontrar edificios con placas de instituciones bancarias conocidas. No obstante, la ciudad es un centro financiero destacado y sobre todo a nivel de banca privada e inversiones. Por momentos pasaban por mi cabeza escenas de la película de Jason Bourne cuando accedía al número de cuenta de aquella cápsulita que llevaba consigo (qué buena peli!)


No podíamos haber tenido mejor día y aunque hacía algo de frío, era más que soportable pero ni guantes ni bufanda eran necesarios. Y camino de la estación de trenes íbamos puesto que la amiga que nos acompañó la noche anterior y durante este paseito mañanero, debía regresarse.


Momentos más tarde aprovecharíamos para almorzar algo por los alrededores que el cuerpo ya iba pidiendo algo, pero mejor será que se los cuente en otro momento. Hoy para romper la tradición de los viernes, no toca post gastronómico. Buen finde a todos!
Rumbo suizo
9Llegamos a Milán en vuelo directo desde Hong Kong después de unas 13 horitas en el aire pero que se hicieron bastante llevaderas, y es que viajando de noche uno siempre puede aprovechar las horas de sueño habituales para darle descanso al cuerpo, y eso entre la cenita de turno junto con un par de películas para entretenernos. Pasaban unos minutos de las 7 de la mañana cuando aterrizamos en el aeropuerto de Malpensa y aún no se veía mucha actividad. A la espera de que salieran nuestras maletas y ponernos en marcha un ratito más tarde.


Habíamos reservado un coche de alquiler para hacer el primer tramo del viaje que implicaba desplazarnos desde Milán hasta Zurich, pero como llegamos más temprano de lo que había previsto, hicimos un poco de tiempo tomándonos un cafecito que el cuerpo nos lo iba a agradecer luego, sobre todo a mi que estaría tras el volante.

Bienvenido a los euros y a los precios europeos.

Echando un vistazo a cómo estala el tiempo fuera, y la verdad que no pintaba demasiado bien. Confiaba en que más adelante el día se despejase, pero ya estaríamos alejados de la ciudad y de camino a Suiza. Creo que con unos 2ºC de temperatura, cielo nublado y un poquito de lluvia finita.

Como ya se iba acercando la hora en la que había acordado recoger el coche, tuve que darles una llamada para que nos vinieran a recoger puesto que la oficina no estaba en la propia terminal. Después de unos minutos de espera, aparecía una furgoneta de la empresa de alquiler y que nos llevaría a la oficina para hacer los trámites de rigor.
El coche elegido era…igual difícil adivinarlo tan sólo por el cuadro de mandos. Un clásico Fiat Punto. Comprobar que todo estaba en orden, colocar el equipaje, ajustar los retrovisores y ponernos en marcha. Eso sí, tendríamos que hacer una breve paradita para llenar el depósito por completo puesto que nos esperaban unos cientos de kilómetros en dirección al norte.

Siendo previsor para el viaje, había descargado el mapa de nuestro trayecto e impreso las indicaciones. Así tenía a mi novia de copiloto, que eso siempre ayuda, aunque las indicaciones estaban bien señalizadas, pero ya se sabe cuando estamos en un país nuevo y con carreteras a las que no estamos familiarizados, y si juntamos que la meteorología es otro factor importante. Había tramos de niebla un tanto densa pero lo bueno es que no había lluvia intensa y ni tan siquiera nieve. Esta última tan sólo en los laterales de la carretera y en lo que yo conducía, mi novia aprovechó para sacar algunas fotos.

Nos preguntábamos ¿cómo estaría el tiempo en Suiza, igual de nublado que en Italia? la el paisaje se volvía un poco más montañoso según seguíamos acercándonos a nuestro destino, pero aún tendríamos sorpresas..

Finalmente se hizo la luz después de atravesar un largo túnel de 17 kilómetros. En concreto, el de Gottard y siendo el tercero dentro del top de túneles a nivel mundial. Se hizo un poco interminable, y además siendo de doble sentido durante tantos kilómetros en un espacio reducido. Pero lo mejor fue que nada más salir del túnel, el cielo azul nos dio la bienvenida de esta forma


El paisaje era estupendo, como sacado de una película. Las laderas de las montañas salpicadas de casitas de madera, el color verde de la tierra, el blanco de la nieve y un cielo limpio. Así daba gusto poder entrar en un nuevo país, y aunque la estancia sería breve, apuesto que me dejaría buen sabor de boca. Digo me, porque mi novia hace ya unos cuantos años que tuvo ocasión de visitarlo, pero yo me estaba estrenando.

Aunque aún nos quedaba un poquito para llegar hasta Zurich, decidimos hacer una paradita en una gasolinera de paso y así poder estirar las piernas. De paso, compramos algo de provisiones y también cayeron algunos souvenirs, incluída una clásica navaja suiza, ya me podía dar por satifecho.

La duración total del trayecto fue de apenas unas cuatro horas, incluyendo la parada antes mencionada. Ahora sólo teníamos que dar con el hotel; por suerte no tuvimos que dar muchas vueltas y llegamos bastante rapidito. Qué ganas de llegar a la habitación y descansar un poco, y mientras tanto disfrutar de la panorámica de la ciudad.

Más tarde saldríamos a dar una vuelta por el centro y encontrarnos con unos amigos para cenar. Allá vamos Zurich!!
Variadito
15Esta última semana de 2012 ha sido bastante movidita en lo que a desplazamientos se refiere. Nos hemos venido a Europa a pasar las navidades.con una primera toma de contacto en Italia, pasando por Suiza y estos últimos cuatro días de vuelta por casa para la celebración de la boda de mi hermana. Paisaje diverso con nieve, cielos azules y también con fresquito y calor; ha sido un buen cóctel la verdad.
Unos cuantos kilómetros de carretera pero disfrutando de increíbles vistas de montaña. Fue pasar de un tiempo gris en el lado italiano, a disfrutar de cielo azul al otro lado del túnel de Gottard, el tercero más largo con sus 17kms, impresionante.
De vuelta en el aeropueto de Tenerife Sur y con vuelo directo hasta Milán-Bergamo. Nos quedaremos los siguientes tres días por los alrededores y celebrar la entrada de año. Espero podamos descansar alguito después de los días iniciales de ajetreo, aunque que nos quiten lo bailado, no?
Aprovechando para desearles una buena entrada de año. ¿Cómo lo celebrarán ustedes? Uvas en mano y preparados para la cuenta atrás, le quedan horas a este presente 2012. Esperemos que el nuevo 2013 sea una época de cambios a mejor, haya más optimismo y sigamos saliendo adelante, especialmente aquellos en circunstancias difíciles como bien sabemos. Año de la serpiente según el calendario chino; ser astuto y con ese don de la oportunidad.
¡Feliz 2013 a todos!
Cruceros
5Basta con quedarse mirando un rato la bahía de Hong Kong y ver la constante actividad de barcos de un lado a otro. Son barcos cargueros y también de pasajeros, algunos que organizan paseo turísticos u otros como el Star Ferry que sirven para cruzar el estrecho entre la península y la isla. Hay otro barco que también es protagonista: el crucero. A lo largo de la terminal que está pegada al Harbour City nos podemos encontrar uno o varios de estos barcos atracados mientras que los turistas recorren la zona haciendo sus compras pertinentes. Muchos de ellos hacen ruta por el sudeste asiático o incluso vienen del norte de China de ciudades como Shanghai, y la ciudad es una de sus puntos de parada obligado.

Parece que el número de cruceros ha ido en aumento a lo largo de estos años y la terminal se ha quedado un poco escasa con lo que se ha pensado no en ampliarla sino trasladarla no demasiado lejos, concretamente a la antigua zona que antes ocupaba el aeropuerto de Kai Tak. La zona se encuentra en pleno desarrollo en la actualidad y de aquí a unos años presentará una cara renovada, además de, poder alojar los nuevos cruceros que lleguen a la ciudad.

Mientras tanto la gente sigue aprovechando para contemplar las vistas desde TST y con la imagen de fondo del puente Stonecutters. Creo que queden pocos años de ver los grandes barcos ocupando la terminal, pero todo sea por ganar espacio y dar un empuje a la que será su nueva ubicación.


Aún no he tenido la oportunidad de estar de viaje en un crucero, pero viéndolo así la verdad que no me importaría hacer un viajecito de fin de semana por los alrededores del Mar del Sur de China. Y ustedes, ¿se han subido a algún crucero alguna vez? cuenten impresiones.
Día en Shenzhen
9El pasado sábado me sugirió mi novia que en vez de quedarnos por Tung Chung como solemos acostumbrar o sino irnos hasta Tsing Yi, hacer un plan distinto de sábado. Había cogido anteriormente una guagua que va directa desde Tung Chung y hasta Huang Gang en Shenzhen, un trayecto que apenas una hora se hace. Un viaje muy rápido e incluyendo el paso tanto por la inmigración de Hong Kong como la consiguiente de China. Lo mejor es poder comprar el billete de ida y vuelta que nos sale 100HK$, pudiendo coger la última guagua que sale a las 22.15 horas. Salen en intervalos de media hora desde bien tempranito en la mañana.
De primeras, iríamos a almorzar a un restaurante de comida del norte de China y luego ya por la tarde y para dar un paseo nos acercamos hasta Dongmen (東門) que es una popular zona comercial. Y allí nos dedicamos a callejear un poco viendo lo que nos podía ofrecer. A primera vista, muchas tiendas de ropa y algunas cadenas de comida rápida como KFC, McDonalds o también Ajisen Ramen; entre otras.

La gente, sin llegar a abarrotar la calle, fluye de un lado a otro. Conforme el tiempo pasa, hay momentos que hay más tráfico de gente y de repente alguna unidad de la policía irrumpe haciéndose hueco. Todo hay que decir que la zona estaba bien protegida, no obstante siempre conviene con un sexto sentido para prevenir.

Y no sólo estuvimos en la calle, sino otro de los puntos fuertes son algunos centros de tiendas con varias plantas. Lugares para estar fresquito a salvo de calor mientras se va curioseando los distintos puestos. La disposición habitual de algunos de estos sitios suele ser y que es un paraíso para ellas:
- Planta baja: productos electrónicos, fundas para móviles, dvd´s…
- 1ª planta: accesorios, bisutería, complementos, textil.
- 2ª planta: más textil, calzado…
- 3ª planta: salones de belleza, manicura y pedicura, extensiones de pelo..
A partir de esta planta ya no seguimos subiendo ya que no era de nuestro interés, además, una señora un poco insistente perseguía a mi novia para que se hiciera un tratamiento de uñas.


Mejor irnos a la planta baja y echarle un ojo a los cacharritos electrónicos. Tal que así, salí con una funda nueva para el móvil y con un protector de pantalla, al módico precio de 5 euros. La verdad que nada mal, porque en Hong Kong no conseguía encontrar aún ninguna y la que tenía fue a través de eBay, pero de una empresa de HK; curiosamente en las tiendas físicas todo lo que hay se lo reparten entre iPhone 4 y el Galazy SIII, ominpresentes.

No sabría calcular el tiempo que estuvimos, pero desde luego que uno larguito porque entre lo que mi chica iba mirando esta tiendita y la otra, ropa aquí, complemento allá. Yo mientras tanto iba a la caza de alguna wifi abierta y así entretenerme
Hasta que volvimos a la calle y con ganas de tomar algo fresquito, nos acercamos a una tienda taiwanesa de té con leche.

Ni tan mal el vasito, la pena que me durase a mi tampoco y luego tuviese que robarle un poquito a mi chica. Menos mal que inicialmente sólo nos ibamos a pedir uno para compartir, pero terminamos optando por uno para cada uno.

Otro de los aspectos que me gustó, fue la comida callejera. Un sitio en especial que estaba de bote en bote (eso significaba algo) y su especialidad eran los pinchitos, tanto de ternera como de cordero y sin faltar las clásicas bolitas tipo takoyaki.

Los pinchitos estaban de vicio y de precio tirados, dos por 1 euro. Tal es así que nos quedamos con ganas de repetir, pero mejor quedarnos con hueco para más tarde.

Más que un día completo, digamos que fue como medio pero que se aprovechó bastante. Nos lo tomamos con calma paseando, viendo tiendas, comiendo en sitios nuevos y a buen precio. Parece mentira que en el tiempo que lleve en Hong Kong y quedando Shenzhen a pocos pasitos, no haya ido más veces, pero ya sabemos que es lo que pasa cuando llega el fin de semana. Uno se acomoda, prefiere moverse menos y sinceramente, no motiva el ir a Shenzhen pero creo que será de que uno le coja el gustillo.
Por lo pronto no tenemos planes inminentes de volver pero es una buena opción para desconectar de Hong Kong por uno o dos días, y quien sabe si hacer noche allí que el alojamiento es razonable para ver más de la ciudad.
Sobre Dubai
15
Igual que la vez anterior, el camino escogido para venir desde Hong Kong, ha sido a través de los emiratos árabes y una de sus aerolíneas: Emirates la cual tiene su cuartel de operaciones en la ciudad de Dubai. Me tocó hacer un poco de escala por la noche para coger luego la conexión a Madrid, pero el vuelo salía por la mañana tempranito y con la luz del día poder ver algunas cositas más tarde desde el aire.
El avión para este trayecto era un Boeing 777-300 que era mucho más cómo que el anterior el A330 que había cogido unas horas antes desde Hong Kong.

Ya tan sólo con el sistema de entrenimiento a bordo, más que satisfecho. Cantidad de películas, series o música para las 7 horas que tendríamos hasta llegar a Madrid. Tiempo que aproveché para ver la película de J. Edgar y algunos documentales. Al final me quedaría dormido con un poquito de música clásica de fondo, muy relajante. En un viaje largo, como son viajes a China hay que saber entretenerse y si uno va con una aerolínea como este, la diversión no falta.


En lo que es la ciudad de Dubai en sí, aún no he tenido la ocasión de visitarla, aunque ahora en verano con las altas temperaturas que se registran no sería le época más adecuada. Según me han dicho, a partir del mes de Octubre la cosa ya suaviza. Teniendo algunos amigos en la ciudad, se hace un destino más apetecible. No sólo conocer la ciudad y sus alrededores sino disfrutar de buena compañía. Cuando apenas habíamos despegado, pude captar esta foto donde se concentran algunos de los rascacielos más destacados de la ciudad, entre ellos el más alto del planeta: Burj Kalifa. ¿Lo distinguen al fondo?


Otra de las impresionantes formaciones, es una de las palmeras que conforma una zona residencial. Me imagino lo que podrá costar una casita allí abajo. Y no muy lejos de allí creo que están las islas estas de los millonarios y famosos. Dubai ha pegado un cambio radical y se ha convertido en una ciudad donde no falta de nada, el boom del petróleo.

Momento que se estabiliza el avión y se apaga la señal de cinturones. No tardará en llegar el desayuno, mi opción la arábica con hummus, queso feta y otros varios. Tampoco faltón un croissant con mantequilla y mermelada de fresa, bol de frutitas, zumo de naranja y café. La comida en Emirates es sobresaliente.

Aún quedaba una comida más, que sería el almuerzo, el cual me salté pero no porque quisiera sino que estaba tan dormido que ni me enteré, tampoco la azafata me despertó. Me vine a enterar cuando ya casi todo el mundo estaba terminando, pero la verdad que me había quedado bastante bien del desayuno. Más adelante cuando llegase a Barajas, con tiempo de sobra podría picar algo más mientras me tocaba el turno del último vuelo con destino Tenerife. Y Dubai en cuestión de 2 semanitas en el viaje de vuelta, pero con una escala más pequeñita. Hasta la vuelta.
Comiendo en Chinatown
5
Uno de los sitios recomendables a visitar en cualquier viaje a Singapur que se precie, es la zona de Chinatown. No sólo por la gran cantidad de tiendecitas en las que uno se puede pasar unas cuantas horas curioseando cositas, sino también por la oferta gastronómica. En el apartado de tiendas, podemos encontrarnos de mucho tipo y se alternan entre los sitios donde comer.

Lo bueno es que hay pasillitos tipo galería por los que ir algo más fresquito las tiendas. Y es que el clima en la ciudad al estar más al sur todavía que Hong Kong, pues el calor es intenso y sobre todo la humedad. No nos podemos quejar porque el tiempo era espléndido y eso también luego a la hora de hacer fotos, se agradece, aunque luego uno tenga que refugiarse cada poco o hidratarse a lo largo del día.

Cuando llegó la hora de comer y después de haber estado callejeando, fuimos casi de cabeza y sin pensarlo. Vimos un sitio en una esquinita, con aspecto algo viejuno pero con las mesas bastante animadas y la comida del menú no pintaba nada mal. ¿Para qué estar caminando más? vamos para dentro y a la mesa.

Antes que nada mientras mirábamos el menú, una cerveza Tiger bien fresquita que siempre entra de maravilla.

Enrolladitos de pato laqueado

Esto que parece una tortilla, es mucho más que eso, porque justo debajo de la capa de huevo había unos noodles. Y seguido de otra plato de verduritas salteadas con ajo. El apartado verde ya lo teníamos más que cubierto.


Un plato de pescado al vapor. La forma tradicional de servirlo es en una fuente grande, con el caldito y las verduritas. Luego cada cual va cogiendo pedacitos de pescado según vaya queriendo. Es una forma bastante distinta a cómo estamos acostumbrados a comerlo los occidentales.

Y lo mejor de todo para el final. Aprovechando la carne sobrante del pato laqueado, un salteado.

Para más señas, los detalles de donde encontrar el restaurante:
檢視較大的地圖














































Comentarios recientes