Malasia

Vida local

 

La mejor forma de experimentar las ciudades que visitemos en nuestros viajes es ir a los sitios de actividad, donde la gente local se concentra. No será difícil de localizar cuando veamos un grupo de gente que rodea algún puestito o algún vehículo. El simple afán de curiosidad nos hará acercarnos a ver qué está ocurriendo allí.

En uno de los laterales de la calle tenemos un mercadillo improvisado en el que podemos encontrar tanto comida como bebida. Puestos uno al lado del otro, un sitio atractivo y con precios baratos en los que comprar nuestro almuerzo o comer alguna fruta.
 

Algunos tan sólo necesitan llevar su furgoneta repleta de durian, una báscula y poco más. Un negocio móvil en toda regla y donde sólo hace falta una mesita en la que partir la fruta. La gente puede optar por llevárselo a casa o sino, se puede comer ahí mismo. Nosotros probamos la experiencia :)
 

Los fritos es algo que parece gustar mucho, abundan en muchos de los puestos. Seguro que a modo de aperitivo y con alguna bebida fresquita de sandía o mango no son mala combinación.
 

Hay bastante variedad, desde carnes, pescado, arroz y verduras. Uno va eligiendo de aquí y de allá, se lo ponen en una cajita de corcho blanco y listo, para llevar a casa o igual para comer en la oficina.
 

 

Algunos aún estaban preparándose para empezar a recibir clientes. Ver que todo esté en orden y empezar a cocinar en un ratito con todos los ingredientes a punto. Me recuerda a cuando Alberto y yo comimos una tortilla con gambitas y brotes de soja en Bangkok, el hombre aquel tenía un arte.
 

 

Recordando KK

 

Para dejarles que piensen un poco más la entrada de ayer, nada mejor que llevar nuestra mente y nuestro cuerpo a un sitio que invita al relax, playita y bajar el ritmo. Mi novia me sugirió que hiciéramos una escapadita de fin de semana a un sitio no muy alejado que le apetecía solecito. Empezamos a mirar las posibilidades y entre ellas países como Filipinas, Tailandia o Malasia. Cuando mencionó el nombre de Kota Kinabalu me vinieron buenos recuerdos de la primera vez que estuve por allí y en buena compañía de Juan. Después de barajar otros destinos y ver los horarios/precios de los vuelos, nos decantamos por la isla de Borneo que es donde se encuentra esta ciudad.

Parece mentira que hayan pasado casi 4 años desde que pise el lugar y las cosas siguen tal cual las recuerdo, y las fotos que saqué en aquel entonces. No obstante, se distinguen algunas construcciones nuevas como hoteles o un nuevo centro comercial. Las callecitas estrechas y los bloques de edificios bajos que se alternan con algunos hoteles desde donde contemplar unas buenas vistas de la línea de costa.

Nosotros elejimos el hotel Horizon con una buena relación calidad/precio y a pocos pasos del mercado local o del waterfront. Y desde la habitación teníamos una buena panorámica de la ciudad con una de las islas cercanas de fondo, en este caso la isla de Gaia. Muy curioso como el paso del tiempo ha hecho adquirir las chapas de metal de los tejados distintas tonalidades del óxido. En los bloques de edificios se alternan negocios locales, con viviendas o restaurantes en los bajos.
 

Una vez en la calle y en dirección al mar, recorremos el paseo marítimo fijándonos en los diversos barquitos que esperan en la costa para poder transportar a pasajeros o salir a la mar para hacer la captura del día. Si queremos pasar un día entretenido, no hay nada mejor que subirnos en una de las lanchas y negociar un precio para que nos puedan llevar por las distintas islas, y disfrutar de las playas de arena blanca con aguas claritas, claritas.
 

Después de pasear de aquí para allá, visitando el mercado local de frutas y artesanía, decidimos volver de regreso al punto inicial y buscar al buen hombre que nos había ofrecido los servicios de su lanchita. Ya sólo nos queda esperar en el muelle a que nos vengan a recoger y empezar el recorrido. ¿Me acompañan?
 

La lanchita nos irá llevando por las siguientes islas y la idea es pasar un rato en ellas mientras disfrutamos de la arena y hacer un poco de snorkel.

- Manukan.
- Mamutik.
- Sapi.

A la llegada al muelle, seguimos la pasarela y en la casetita del fondo deberemos pagar 10 MYR por persona (ringits de Malasia) a modo de tasa medioambiental, es un poco tipo Boracay. Pero tranquilos que cuando vayamos al resto de islas, no deberemos pagar cada vez, siempre es bueno saberlo y se fian de nuestra buena palabra. Todo hay que decirlo, la gente local es un muy amable y a pesar de ser un sitio turístico los vendedores locales saben comportarse si les haces un gesto en plan ‘no, gracias’ y siempre sonrientes.
 

Y esto era lo que estábamos buscando precisamente. Un tiempo de cielo azul despejado y listos para darnos unos bañitos. Durante los casi tres días que estuvimos allí, el tiempo fue muy bueno con nosotros y a pesar de que cuando miré la previsión decía de alguna tormenta (me temía lo peor) el sol era radiante y tanto que en las primeras horas cuando tan sólo caminábamos, nos confiamos y terminamos algo colorados. Después ya aprendimos y no nos olvidamos de darnos cremita. Ya se sabe lo traicionero que puede ser el sol por el sudeste asiático.
 

Lo dicho, ya estamos tardando en irnos al agua. Gafas y tubo, a ver si vemos algunos pececitos :) o sino en la orillita para recoger algunas conchitas en el ir y venir de la marea. Bastante animada que estaba la playa pero sin agobios, muchos turistas japoneses y chinos, además de europeos, todo muy diverso.
 

El primer día fue bastante intenso con la visita a las islas y las sesiones de playita. Pero aún no había terminado el día, quedaba una de las cosas que mejor recuerdo de la primera visita: el atardecer. Un espectáculo para la vista, y como muestra algunas fotos. Las palabras sobran…
 

 

No está nada mal tener un reencuentro así. Creo que habíamos tomado una buena decisión viniendo aquí y aún nos quedaban dos días más por delante para descansar, que era lo fundamental.

 

Últimos rayos

 

Una nueva semana comienza pero el fin del mes de mayo se aproxima en un par de días. Parece que fue ayer cuando estábamos con Pau y Vero celebrando la llegada del año 2011 y el verano está a la vuelta de la esquina.

Recordando con estas fotos uno de los atardeceres durante el viaje a Penang en el mes de febrero. Con calorcito, brisa agradable por la tarde-noche. Sin duda, era la temperatura perfecta.
 

 

Pasear por la playa mientras el sol dice adiós y la noche va cayendo. La gente que se da el último chapuzón del día o practica alguna actividad: moto de agua o en parapente con lancha motora. Nosotros en cambio, nos lo tomamos con calma. Pasear, comer algo, algunos jugos de frutas (super buenos y fresquitos) y la tranquilidad del hotel.
 

Apuramos estos días de mayo y en el ecuador damos la bienvenida a junio. Con la vista puesta en el buen tiempo, y esperemos que la temporada de tifones se porte para disfrutar del ocio de los findes en la ciudad. Aprovechar mientras el calor no apriete :)

 

Georgetown

 

Así como quien no quiere la cosa, se han venido a juntar entradas algo parecidas. Si bien ayer eran las calles de Kowloon, hoy cambiamos de escenario y nos vamos a trasladar hasta Malasia y más concretamente a Penang.

La ciudad de Georgetown es el núcleo principal de esta isla, que a lo largo de los años ha sabido conservar sus edificios históricos y conseguir una identidad propia. Por ello es considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2008. Destacan sus edificios de estilo colonial y de vivos colores. Ciudad en la que conviven varias culturas como la china, malaya e india por nombrar algunas, con sus barrios diferenciados que hacen la hacen más peculiar si cabe.

Remontándonos un poco en la historia, en sus orígenes a Penang se la conocía como “Pulau Pinang” o “Isla de la Nuez de Betel”. Sería en el año 1786 cuando el capitán Francis Light pisara la isla por primera vez, pero no sería hasta años más tarde y por la insistencia del mismo que conseguiría un trozo de tierra que formaría la ciudad de Georgetown tal y como se conoce hoy en dia, estatus que conseguiría en el año 1957 otorgado por la reina Isabel II. Su puerto gozaba de bastante actividad debido al comercio de té, especias, porcelana y textil.
 

Como muestra tenemos el ayuntamiento que aparece en la siguiente foto.
 

 

En cambio otros, de aspecto algo más descuidados pero que le dan su cierto glamour ¿No les parece? aunque una manita de pintura lo haría lucir con más esplendor. Es bonito que haya un equilibrio entre los viejo y lo nuevo, lo cuidado y lo descuidado, ambos se complementan; más motivos para poder disfrutar de los encantos de esta ciudad con tanta historia y tradición a pesar de sus pocos siglos de vida.
 

La zona de Little India con sus tiendas de telas, compra/venta de oro, los últimos cds musicales o también puestos de comida. Son olores que se mezclan en el aire, el del curry junto con las varillas de incienso y el de algunas flores, música a gran volumen y gente activa.
 

 

Las calles del barrio de China Town desiertas en una tarde de sábado. Fue algo un poco inesperado, porque siendo fin de semana, pensábamos que habría más actividad y nos equivocamos. Eso igual es porque ibamos con el chip de Hong Kong y sus calles y/o tiendas non-stop, o casi.
 

Se empieza a hacer de noche por los alrededores de la la mezquita Kapitan Keling, y eso que apenas son las 6 y media de la tarde.
 

Ahí es cuando llegó el momento de improvisar la cena de aquella noche, pero que resultó más que satisfactorio. Les dejo por hoy que se hace de noche y el fin de semana ya da comienzo, nos leemos el lunes :)

 

Cenando bien

 

Se había hecho de noche hace un rato, descansábamos en el hotel y nos preguntábamos dónde cenaríamos. No apetecía movernos mucho, después de haber estado paseando por la mañana y unos largos en la piscina; preferimos dar una vuelta por la zona, que de noche prometía tener más vidilla que de día.

Salimos del hotel y tiramos hacia la izquierda. Recuerdo haber visto algunos restaurantes en esta dirección cuando llegábamos el primero día por la noche al hotel, a ver con lo que nos encontramos. La verdad, estaba relativamente cerca, ya que, tan sólo 5 minutos después vemos aparecer los carteles de neón que anunciar un par de sitios. Desde el otro lado un señor que está a la puerta nos anima a que crucemos para dar un vistazo al menú, pero preferimos seguir y ya si eso daríamos la vuelta.
 

Unos pocos metros más allá de este grupo de restaurantes, decidimos cruzar la calle e iniciar el camino de retorno para curiosear los menús. Primera parada: menú en mano y vistazo rápido. El ambiente parece agradable y con música tranquila de fondo. No tardamos en decidirnos y nos acomodan en un rinconcito del restaurante. ¿No tiene mala pinta verdad?
 

De entrada vamos a por unos pinchitos de satay. Un variadito de ternera y pollo, seis de cada. Su tamaño no es muy grande, adecuado para compartir entre dos.
 

Seguido de unos fideos salteados estilo Penang “Char Kway Teow”
 

Y por último, una recomendación: un curry de gambas acompañado con pan indio (naan). Muy bien que hicimos pidiendo este plato. El sabor del curry en su punto, tono medio de picante y la salsita con el pan estaba de lujo.
 

Con los tres platos anteriores, nos habíamos quedado bastante satisfechos pero siempre hay hueco para un postrito. La noche no llegaba a ser del todo calurosa, corría una ligera brisa bastante agradable y algo fresquito se agradecería para finalizar una buena cena. Queríamos ir en busca de algún postre local, pero de los que vimos nos parecieron un poco contundentes, con lo que al final pedimos un clásico banana split y ni tan mal.

Ni que decir que el trato por parte de la gente en el restaurante fue genial, súper atentos en todo momento y correctos. Lástima que no nos pudimos quedar unos días más por Penang y repetir este sitio, pero quizás en la hora del almuerzo. El nombre del sitio: “Malaysian Kitchen”, situado a un lado de la carretera en la zona de Batu Ferringi cerca de nuestro hotel. De noche desde luego no pasa desapercibido. A tener en cuenta por si algún día se tercia volver. Queda dicho.

 

Improvisando

 

Parece que le voy cogiendo gustillo a esto de hacer entradas con toque culinario los viernes, y anda que no es buena forma de cerrar la semana :) Si hay algo que tiene Penang, es variedad a la hora de los sitios donde comer, es un lugar donde se fusionan muchos estilos de comida (chino, indio, malayo..) conviviendo todos en armonía. En nuestra mente estaba probar la gastronomía local, aunque sin nada planeado e ir improvisando según nos fueran guiando los sentidos.

Íbamos caminando por la zona de Little India, alejándonos poco a poco y serpenteando por las callecitas que nos llevarían hasta la zona china de Georgetown. En una de las perpendiculares a Campbell street, la calle más famosa del distrito de Chinatown, los negocios se alternan y como no, los restaurantes tampoco pueden faltar.

No sabemos si era porque las recientes celebraciones del Nuevo Año Chino o porque realmente la gente descansa algo más en fin de semana, pero nos encontramos que las calles estaban bastante desiertas. Conforme se iba haciendo de noche y se acerba la hora de cenar, nos preguntábamos qué sitio elegir para comer algo. Al final, decidimos meternos en este restaurante que parecía bastante animado.

Vamos pa´dentro…
 

Y tanto que estaba animado, nos tocó esperar un poquito hasta que nos ubicamos en una mesita cerca de la entrada del local. Dim sum variado, verduritas, arroces, sopa… a la vez que observamos el resto de mesas por si “cazamos” algún plato popular.
 

 

La actividad era constante entre las mesas, los camareros de un lado para otro y las señoras con sus carritos de dim sum para ofrecer a las mesas. Qué dilema para elegir… al final un “char siu bao” (bollo con cerdo barbacoa), “siu mai” y otros dumplings más. Manos a la obra que ya hay ganitas de comer :D
 

 

No se pensarían que con los tres entrantes nos quedaríamos así, ni mucho menos. De la mano de una de las camareras nos dejamos guiar para elegir este plato: pato al jengibre. Nada más aparecer en nuestra mesa y llegarnos el olorcito, supimos que la elección había sido la acertada. Con un ligero toque picantito y la carne bastante jugosita, y no podía faltar un bol de arroz blanco para acompañar esa salsita, sino hubiera sido un desperdicio no aprovecharla.
 

Para rematar la cena, uno de los platos estrella del local o por lo menos eso pudimos ver cuando en el resto de mesas era uno de los platos más solicitados. Unos noodles crujientitos (“chao mian”) acompañados de verduritas y una salsa tipo ostras pero de sabor no tan concentrado. La combinación del noodle que luego se ablanda con la salsa y las verduritas, sencillamente buenísima.
 

Ahora sí que estábamos del todo satisfechos. Lo mejor de todo estaba por venir. La cuenta nos salió por apenas 10 euros, habiendo sumado a la comida anterior 2 coca-colas y una cerveza Tiger. ¡Sin palabras! Tiempo para reposar un poquito la cena y seguir dando un paseíto hasta que diéramos con un taxi para irnos de regreso al hotel, ya era noche cerrada y apetecía descansar. Y lo bien que íbamos a dormir :)

 

Lone Pine

 

La elección de un buen hotel es clave para que nuestras pequeñas escapadas viajeras puedan ser más relajantes aún, si es esa nuestra intención. Está claro que en los viajes, hay variedad de gustos y por tanto, hay que pensar qué es lo que más nos conviene a la hora de elegir nuestro alojamiento (ubicación, servicios, precio..entre otros). En Internet podemos encontrar cantidad de páginas webs, algunas como la web de Wimdu que ofrece información muy completa sobre alojamiento en muchos rincones del mundo.

En el reciente viaje a Penang, después de habernos estudiado un poco la geografía de la isla y las distintas áreas de hoteles, optamos por elegir la zona norte y más en concreto en Batu Ferringhi. Una zona tranquila, con playa cerquita y situada a unos 20 minutos de Georgetown. Y el hotel elegido, es el que da nombre a la entrada de hoy: Lone Pine. Ni que decir que el día anterior, con el viaje y demás no tardamos mucho en irnos a dormir con lo que las fotos las dejaríamos para el día siguiente.

Curiosamente, este hotel es el primero que se construyó en la zona allá por el año 1946. Ahí sigue al pie del cañón, aunque hace no mucho se llevaron a cabo unas renovaciones para que se siga conservando en buen estado.

El día amanecía un tanto nublado pero al poco el sol empezaría a calentar con bastante intensidad, los primeros rayos empezaban a dar calor, iluminando los pasillos. Con una decoración de toque minimalista, contraste del blanco de las paredes y el negro del suelo, pero con un estilo acogedor. Esa es la sensación que tiene uno mientra recorre el pasillo de camino a la habitación. Teníamos asignada la número 215, escondidita un poco más adelante a la izquierda.
 

Como podrán observar, la habitación es bastante luminosa y espaciosa. Ya me gustaría tener una cama como esa en mi casa de Hong Kong, pero el espacio es el espacio amigo. No podía faltar tampoco una televisión con varios canales locales, aunque en esta ocasión no contaba con base para ipod como cuando nos quedamos en el hotel de Huizhou, pero sólo un pequeño detalle, ya que, el resto estaba todo a nuestro gusto.
 

Y asomándonos un poco al baño con puerta de cristal, bastante llamativo. No den ideas, jaja.
 

Yéndonos al balconcito, nos encontramos con vistas al jardín y la piscina. Oculta tras los árboles la playita a dos pasos, por la que pasearíamos en varias ocasiones tanto después de nuestro primer desayuno como en las tardes viniendo de vuelta de almorzar. En el entorno se respiraba una tranquilidad total, sin apenas ruido. Sólo el “canto” de algunos pájaros: uaaaaaaa, uaaaaaaa! :) y las olas de fondo. No podíamos haber elegido mejor sitio para desconectar por unos días.
 

 

Momento de pasear por algunas zonas comunes del hotel, pequeñas estancias que bien podrían recordar a un salón convencional. Algunos sofás, una mesita para echar una partida a las cartas o el mahjong. Sentarse para charlar un rato, leer o simplemente descansar resguardados del sol que empieza a notarse.
 

 

Pero ya que hemos venido a un sitio cálido y con ganas de coger colorcito, mejor darse una vuelta por los alrededores de la piscina. Elegir nuestro rinconcito preferido, desplegar toalla y echar un rato a disfrutar del solecito, eso sí, que no falte protector. No nos confíemos que luego igual tenemos un ligero tono rosadito, jeje.
 

¿A quién le apetece un chapuzón?
 

Para aquellos que quieran estar más cerca del meollo, las opciones de hoteles en Georgetown son variadas pero si nos queremos alejar sólo un fisquito, la zona en la que se encuentra el hotel es más que recomendable. En las cercanías no faltan restaurantes, tiendecitas, sitios donde tomar jugos de frutas… hasta un mercadillo que cobra vida cuando empieza a caer la noche. Sin duda, no nos defraudó y acertamos en la elección.

 

Con colorido

 

Qué mejor forma de dar la bienvenida al fin de semana con un poco de colorido. Parece que el tiempo empieza a acompañar de nuevo, la temperatura es más cálida y hoy ha lucido algo más el sol, ¿querrá decir que la primavera empieza de verdad? esperemos que si.

El otro día dejaba en el aire una pregunta sobre las impresiones de la escapadita del fin de semana pasado a Penang. Igual algunos intuyeron que otro aspecto por el que tiene fama el lugar, es sin duda, la comida. Es una mezcla para los sentidos en toda regla, no escapa a la vista ni el olfato. Luego, ya está en nuestra mano el ir probando lo que nos pille más a mano.

¿Qué les parece empezar con algunos aperitivos?
 

Con la misma podemos seguir con un plato de más consistencia y tomarnos unos noodles con cierto toque picantito. Bastante famoso el laksa de Penang. Igual no apto para todos los paladares pero podremos ajustar el tono del picante a nuestro gusto. Yo por si acaso, aunque me gusta lo picante, prefería reservarme para otra ocasión.
 

Y otro elemento indiscutibles: los jugos de frutas. Refrescantes y muy ricos, ideales para tomar a cualquier hora del día. Éste en concreto era de fruta del dragón pero una variantes que es más moradita, consiguiendo este bonito color. A pesar de no hacer un calor intenso, algo más seco en comparación que Hong Kong, el cuerpo agradecía de vez en cuando un juguito.
 

Creo que por hoy ya está bien, aunque seguro que a muchos les van a entrar unas ganas de comer con las fotos, y yo el primero, jaja. La verdad que los sitios que elegimos para comer durante nuestra estancia, estuvieron todos muy bien y altamente recomendables si tienen un día la ocasión. ¡Cuánta tentación por las calles de Penang!

 

Con buen sabor

 

Este pasado finde como comentaba nos habíamos ido de escapadita a un país cercano. El amigo Ángel de Artecar24 estuvo rápido a la hora de adivinar el destino. Aún me pregunto cómo fue que lo sacó tan rápido, un lince :)

El destino era Penang, Malasia. Un destino fácilmente accesible desde Hong Kong ya que con la compañía Airasia existe un vuelo directo hasta allí que te deja en apenas unas 3 horitas y 20 minutos. Salimos a eso de las 7 de la tarde. El vuelo agradable y aprovechando para echar una sueñecito de vez en cuando. Una vez allí tocaba pillar taxi para llegar hasta el hotel, total que entre una cosa nos plantamos en el hotel sobre las 11 y pico, tiempo justo para colocar algunas cosas del equipaje y prepararnos para dormir.

Lo poco que pudimos de camino al hotel, nos dio la impresión de ser una una isla bastante bien desarrollada. Con bastantes negocios a pie de carretera, edificios en plena construcción y constante movimiento de gente. Ya había ganas de conocer un poco mejor sus calles de día.

Después del correspondiente desayuno, buen momento para dar un paseíto por los playa y hacer un poco la digestión. A pesar que algunas nubes daban la bienvenida a un nuevo día, al poco el sol hacía acto de presencia para que el día brillase con luz propia. ¿Y de temperatura? pues sobre uno 28-30 grados pero sin llegar a ser húmedo, sino más bien seco, con una ligera brisita. Perfecto.
 

Al igual que nosotros, nos encontramos con algo más de gente haciendo su paseo matutino. No eran ni las 11 de la mañana y el calorcito del sol se iba notando en el cuerpo. Uno no puede fiarse y antes que nada ponerse un poco de protector, no vaya ser que desde el primer día nos chamusquemos. Después del paseíto, volvimos a la piscina del hotel y a darnos unos chapuzones hasta casi la hora del almuerzo. Optaríamos para quedarnos cerquita del hotel para luego a la tarde darnos un saltito hasta Georgetown, la ciudad principal en la isla de Penang y que conforma una mezcla muy interesante de razas y arquitectura.

En esta ocasión era la tercera vez que visitaba Malasia, después de haber pasado por Kuala Lumpur y por Kota Kinabalu, de las cuales tengo muy buen recuerdo. La gente de Penang bastante agradadable, sin agobios para comprar souvenirs o coger transporte, la mar de bien.
 

Y al final supieron a poco los tres dias de escapadita, pero antes que nada, ibamos a intentar relajarnos aunque eso no quita para que uno quiera calmar sus ansias de turisteo :) no me importaría volver, quien sabe..

 

Rolling KL

Rescatando momentos de la KDD que tuvimos en Malasia, entre la isla de Tiomán y Kuala Lumpur. Tuvimos la ocasión de estar en el parque de atracciones y darnos unas vueltecitas en la montaña rusa. Gozamos como críos… y luego una de autos-locos, aunque de eso ya no tuve tiempo para video.

Mi compañera de trayecto, Pura de Manila. Aunque seguro que lo captarán en algún momento del video. La verdad que hacía la tira que no me subía a una montaña rusa, y lo disfrué de lo lindo… más bien, lo disfrutamos todos. Yo hasta 3 veces, no sé si hubo gente que se atrevió a una cuarta, jeje.

Ok, let´s go…