Asia
Ir a China
jul 4
Aprovechando que este viernes era festivo por el día de HKSAR, mi novia y yo fuimos tempranito por la mañana a China al pueblo de sus padres. ¿Qué implica eso? a parte del madrugar, toca coger el metro y el correspondiente tren con estación final en Lo Wu..

El paso por inmigración es rápido, lo que facilita las cosas teniendo el ID card de Hong Kong, pero una vez en el lado continental no nos libramos de rellenar el papelito de entrada. Justo el otro día mirando la visa, tengo hasta noviembre, así que, tendré que aprovechar y hacer algunas visitas más para amortizarla
Pasar a modo roaming y desconectar los datos del teléfono, no vaya a ser que luego la factura y recibir mensajitos de tu operador para llamar barato a números de HK. Un cambio en el paisaje que nos rodea: los edificios, la gente, las calles… para lo bueno y lo malo. El cambio del hong kong dólar al yuan. A veces un poco de caos en el tráfico, pero sorprendentemente nunca he visto un accidente ni he sufrido ninguno (tocamos madera), creo que sus habilidades al volante no tienen límite.

Paredes decoradas con carteles que anuncian licores o bebidas refrescantes que tienen un parecido en color y forma de botella a la coca-cola, esta en concreto es un té que creo haber probado en su versión en lata y bastante popular, allá donde vayas puedes encontrar anuncios por la calle o en las tiendas.

De vez en cuando, tropezarse con símbolos curiosos en los talleres de coches. Yo diría que el logo de BMW en la parte azul debiera ser un poco más curvada y no a modo de triángulo.. interesante

Está bien salir del entorno habitual y estar más desconectado durante un par de días, aunque eso de dormir, comer y ver la tele, al cabo de segundo o tercer día se termina haciendo un poco monótono. Espero que si progreso con el cantonés pueda comunicarme un poco mejor con los mayores o sino al menos con los pequeños de la familia. Mientras tanto sonreír y soltar algunas palabritas de agradecimiento.
Entretenerse sacando fotos por aquí y por allá. Esta vez no llevé la reflex porque sólo era para apenas dos días y la zona la conocía, aunque son esos momentos en los que siempre pueden pasar cosas inesperadas, ¿no les parece?
¿Para cuando la siguiente escapadita continental? igual en otro finde puede que caiga.
Chispas
jun 29
Paseábamos por la playa en la que sería nuestra última noche en la isla. El ritmo de la isla cambia y el ambiente se empieza a animar desde temprano. Muchos de los bares ofrecen happy hour, tanto de cerveza como algunos cocktails. Las luces empiezan a iluminar los locales y el sonido de la música a sonar, la cuestión es atraer a gente.

La luz de antorchas y velas crean un ambiente casi diríamos que mágico. El sonido del agua y algunas voces cercanas. Parece que la gente se va animando, algunos calentando la noche con alguna cervecita antes de la cena y preparando el cuerpo para algo de fiesta.

Uno de los sitios que visitamos fue este bar a pie de playa donde la gente se apiñaba para ver la atracción principal: chicos jugando con fuego y con tremenda habilidad. Giros rápido y a veces imposibles, pero en todo momento bajo control, mientras se mueven entre la gente para que el ambiente se vaya caleando un poco más.

Les dejo con algunas fotos de los chicos en acción. Todos unos artistas del juego malabar con el fuego.




Fíjense si pueden llegar a estar cerca que hicieron bailar sobre la cabeza de Alberto estas bolas de fuego. Más vale no moverse, eso sí se pasa algo de calor durante esos instantes pero no tiene peligro alguno, sino miren que sonriente está en la foto ![]()

Seguro que la noche daría para mucho y nosotros debíamos marcharnos a descansar que teníamos por delante la última jornada de buceo, tocaba madrugar. Quien sabe si en la próxima ocasión podamos pasar más días en la isla y disfrutar de más buceo pero también conocer un poco más de su vida nocturna.
Eso me recuerda que nuestro amigo Ignacio Izquierdo pasó por esta isla y captó unas fotos tremendas como el sólo sabe. ¡Disfruten del fuego!
Llegamos
jun 16
El final del viaje estaba cada vez más cerca, y es que después del trayecto en tren, sólo nos quedaba por coger un barco que nos dejaría en la isla de Koh Tao, nuestro destino final.
En estos viajes, lo mejor es tomarse las cosas con paciencia ya que las prisas no conducen a nada. Bájate del tren, esperar un rato en la estación hasta que nos indiquen hacia donde debemos ir. Al menos, estaba todo bastante organizado, aunque fuera en plan ganado con la correspondiente etiquetita para no extraviarnos. La guagua que nos llevaría hasta el ferry, casi otra media hora pero cuando uno llega a la costa y ve el mar, momento en el que el sol empieza a despertar: no tiene precio.

Un puentecito de madera de apariencia frágil nos llevaría hasta el ferry que espera a sus ocupantes para poner rumbo. Un nuevo día ha despertado, con algo de cansacio en el cuerpo pero sabiendo que queda menos, vaaamos!

Colocar las maletas, buscar asientos libres mientras el barco se va llenando y se prepara para salir, parece que ya no queda nadie más. El aire acondicionado a tope y yo con mi suéter en la maleta sin haberlo podido sacar antes. En cambio Alberto sí que había sido más previsor y se encontraba más confortable con un suéter que sacó a tiempo. Al menos, la travesía no va a durar mucho y pronto podremos disfrutar de la cálida temperatura exterior. Mientras tanto no viene mal echar una cabezadita.
Al cabo de 1 hora y media, si no recuerdo mal, llegábamos a la isla de Koh Tao con una primera parada en el resort ubicado en Koh Nang Yuan, unos pocos viajeros se bajan y continúamos en dirección a la siguiente parada, la nuestra. Allí nos esperaba una furgoneta que nos llevaría hasta nuestro alojamiento Ban´s Diving Resort. Qué ganas de dejar las cosas y poder estirar las piernas un rato, ¿hace ir a la playita? Dicho y hecho… ¿Y lo siguiente? un jugo fresquito de mango y otro de sandía. ¡Perfecto!


Habíamos llegado a Koh Tao, yo creo que no eramos conscientes, no? Curso de buceo, allá vamos. Pero eso ya sería a la tarde cuando empezaríamos las primeras lecciones. Eva, Sebastián y Gerardo nos acompañarían durante los siguientes días durante las clases y las prácticas. Un placer que los tres se portaran tan bien con nosotros. Si están con el gusanillo de aprender a bucear y empezar con el curso de Open Water, no dejen de visitar la Viajar y Buceo. Si van a Koh Tao, no dejen de visitarles.
Ahora empezaba lo bueno ![]()
Larga noche
jun 3
Hora de poner rumbo al sur de Tailandia con destino final en la pequeña isla de Koh Tao, pero antes nos esperaba un trayecto interesante. Para comprar los billetes de tren, confiamos en internet y en la buena fe de la agencia Thailand Train ticket, que una vez realizada la compra nos entregaría los billetes en el hostal donde teníamos pensado alojarnos durante nuestra estancia ese fin de semana en Bangkok. Y la cosa salió bien, pero lo mejor estaba por venir.
Después de haber pasado el fin de semana recorriendo las calles de la ciudad, entre turisteo y un poco de vida nocturna, el domingo a la noche emprendíamos la marcha. El punto de partida era la estación de trenes de Hua Lamphong.

Nuestro tren salía a las 19.30 horas pero llegamos a la estación como con casi 1 hora y media de antelación. Tiempo suficiente para ubicarnos, enterarnos desde qué andén salía el tren y buscar un sitio para comer algo. La actividad de un domingo tarde era bastante animada, gente tanto en los bancos como en el suelo y pendiente de los paneles o los avisos que se escuchaban por megafonía, aunque la verdad no muy claros.

El tiempo avanzaba lentamente, las seis y media marcaba el reloj mientras disfrutábamos de un pad thai y un arroz frito con algo de agua y jugo de sandía. Reposar la comida mientras llegaba la hora.

Nos habían avisado que debíamos estar unos 20 minutos antes de salir. Ya teníamos ubicado nuestro tren y ahora ibamos en dirección hacia nuestro vagón. Más gente nos acompañaba y se iba subiendo a su vagón correspondiente. Ya sólo ver el tren por fuera, hacía presagiar que sería aún más interesante por dentro.

Alberto con los billetes en mano iba inspeccionando los números de las literas en busca de las que nos habían asignado. El interior del tren hablaba por sí solo. Me pregunto de qué año sería el tren en cuestión. Con lo básico, pero suficiente para estar medianamente cómodos durante las horas que pasaríamos allí.


Último vistazo a la estación desde el interior del vagón, dentro de poco comenzaría nuestro viaje rumbo a Chumphon. Por delante, unas ocho horas de viaje que al final sería dos horas más de las esperadas, gracias al revisor que nos recordó cuando llegaríamos a la estación, aunque llegó a ser un poco inquietante eso de habernos quedado parados en medio de la nada, Alberto en su relato no se dejó ningún detalle por contar, les recomiendo que lo lean si es que no lo han hecho ya.

Con el traqueteo del tren después de iniciar la marcha, cervecita en mano mientras se siente la brisa que entra por la ventana. Un poco de palique con nuestros vecinos de litera, unos chinos que iban de camino a Koh Samui a pasar unos días de relax. Poco a poco la gente iba pidiendo que les montaran la litera, dicho y hecho uno de los trabajadores del tren con un arte tremendo, iba montando litera tras otra. Sábanas y almohada incluída, un fenómeno.
Sobre las 9 y poco de la noche cuando se iba notando algo de cansancio, tiempo perfecto para irnos a dormir. Una hora no del todo habitual pero había que darle descanso al cuerpo para el resto de viaje que nos quedaba. El aire del ventilador nos permitiría dormir algo más frescos, una opción mejor que la del aire acondicionado que a veces puede llegar a ser de un frío algo extremo. Eso sí, me extrañó que no apagaran en ningún momento durante el trayecto las luces del pasillo, pero se pudo conciliar el sueño sin problemas.

Próxima parada Chumphon y… barquito hasta Koh Tao. Ya queda menos
Últimos rayos
may 30
Una nueva semana comienza pero el fin del mes de mayo se aproxima en un par de días. Parece que fue ayer cuando estábamos con Pau y Vero celebrando la llegada del año 2011 y el verano está a la vuelta de la esquina.
Recordando con estas fotos uno de los atardeceres durante el viaje a Penang en el mes de febrero. Con calorcito, brisa agradable por la tarde-noche. Sin duda, era la temperatura perfecta.


Pasear por la playa mientras el sol dice adiós y la noche va cayendo. La gente que se da el último chapuzón del día o practica alguna actividad: moto de agua o en parapente con lancha motora. Nosotros en cambio, nos lo tomamos con calma. Pasear, comer algo, algunos jugos de frutas (super buenos y fresquitos) y la tranquilidad del hotel.

Apuramos estos días de mayo y en el ecuador damos la bienvenida a junio. Con la vista puesta en el buen tiempo, y esperemos que la temporada de tifones se porte para disfrutar del ocio de los findes en la ciudad. Aprovechar mientras el calor no apriete
Un lugar tranquilo
may 24
Uno de los últimos sitios que visitamos en Bangkok, dista de ser un sitio a rebosar de gente y nos vendrá genial para desconectar del ajetreo habitual de la ciudad. A pesar de ser un lugar que viene en la mayoría de guías, creo que la gente lo pasa un poco por alto y en parte está bien porque así no está tan saturado. Se trata de la casa-museo de Jim Thompson.
Para llegar hasta el lugar, cogimos el BTS y nos bajamos en la parada del Estadio Nacional que queda prácticamente al lado (parte inferior del mapa). Después de apenas unos 5-10 minutos caminando llegamos a la casa, no tiene pérdida.

¿Y quién es el personaje en cuestión? Jim Thompson fue un americano enamorado de Tailandia, aunque previamente había estudiado arquitectura, se unió al Ejército además de dar servicio a la CIA lo que le permitió ver bastante mundo. Fue Tailandia uno de sus destinos el cual le haría pensar en establecerse de forma definitiva. Impulsor del negocio de la seda tailandesa, a la cual le daría fama mundial. En total estaría 22 años en el país, hasta que en el año 1967 mientras estaba en las islas Cameron Highlands (Malasia) desapareciera misteriosamente, quedando la incógnita de su desaparición. No obstante, su legado continúa en forma de museo, fundación y el negocio de las sedas que ayudó a impulsar.
La que en su día fue su residencia, hoy convertida en museo para el disfrute de los turistas. Lo bueno es que lo tienen organizado en grupos y hay un guía que va explicando un poco de la vida del señor Thompson y algunas anécdotas, así como, detalles de la casa y sus distintos elementos decorativos. Rodeada de abundante vegetación, apenas se escucha nada por los alrededores, casi como si uno estuviera en medio de la selva.



Decidió mezclar el estilo de construcción tailandés junto con el gusto occidental y donde se esconden detalles curiosos como algunos marcos de ventana tallados. La madera es el material predominante, con su sonido particular cuando uno va caminando (descalzos, ya que, es la costumbre), mientras vamos recorriendo el interior de las habitaciones. Lástima que no pudiéramos sacar fotos del interior, así que, les dejo la intriga o que puedan ir a verlo con sus propios ojos ![]()


Antes de entrar en la casa, se hace un recorrido por el jardín mientras se bordea y se entra por la parte trasera. El ambiente es muy fresco al estar rodeada de tantos árboles, apenas se notaba el sol, tan sólo algunos rayos que se colaban entre las ramas.


Algunos de los elementos decorativos de la planta baja como: elefantes o vasijas de cerámica, algunos con unos cuantos siglos de antigüedad. El buen gusto y los materiales nobles no faltan, el señor Thompson sí que sabía rodearse bien.

Después de haber terminado la visita y curiosear un poco en la tieda de seda, si lo deseamos, hacer una paradita para tomar un té, café o jugo de frutas. Sentados a la sombrita mientras escuchamos el sonido del agua y el chapoteo de los peces en un pequeño estanque cercano; muy relajante. Suerte que llegamos antes de que cerraran el café.


Para nuestra sorpresa, había un grupo de gente en pleno proceso de preparación para la celebración de una boda esa misma tarde. Desde luego que el sitio es acogedor y perfecto para reunir a los familiares y amigos.

Un rincón de la ciudad que merece ser visitado y tan sólo nos llevará apenas un par de horas visitar. Sólo por romper con la rutina y disfrutar de un lugar tranquilo.
Panorámica
may 18
Para cerrar nuestro día de visitas, aún nos quedaba un último lugar por visitar. Si recuerdan, habíamos estado visitando el buda reclinado para luego dirigirnos hasta Wat Arun (วัดอรุณ) o también conocido como el Templo del Atardecer.
Para ello, antes debíamos montarnos en un bote que nos llevaría hasta el otro lado del río donde el templo nos aguardaba. A lo lejos luce majestuoso pero lo es más cuando uno lo tiene justo encima. El complejo está formado por un total de 5 torres, una central y otras cuatro en cada extremo. Estas torres tan particulares son denominadas “prangs” (torres de estilo Khmer), donde el punto más elevado llega hasta los 104 metros de altura, cualquiera lo diría.


Lo mejor de este templo, es poder contemplar las cosas desde otro punto de vista y subir hasta lo alto de la torre central. Bien agarrados a la barandilla comenzamos el ascenso. La verdad que el ascenso recuerda un poco a los templos de Camboya, aunque en este uno se siente algo más seguro pero despacito por si acaso.

Una vez arriba, sólo nos queda contemplar la ciudad en toda su extensión. El calor a esas horas ya no es tan intenso, se siente algo de brisita a esas alturas.

El río Chao Phraya con su actividad constante de barcos tanto de pasajeros como de mercancías.


Foto aquí, foto allá. O también si lo preferimos podemos dejar nuestra firma en la tela amarilla que se observa a la derecha donde hay mensajes en diversidad de idiomas.

Yo por mi parte creo que ya es hora de que comencemos el descenso, digamos que un poco más complejo respecto a lo que se refiere a la subida. Darnos la vuelta y bajar de espaldas es la mejor opción, aunque eso ya depende de cada cual. Lo importante que lleguemos abajo sin tropiezos.

Con tiempo suficiente para volver a cruzar el río y volver hasta el punto donde nos debe recoger el bote que nos lleve río abajo, aguardamos a que el sol decida ocultarse. Parece que lo va haciendo tímidamente, momento en el que debemos coger nuestro bote para disfrutar de este templo en todo su esplendor mientras nos alejamos río abajo. ¿Me acompañan? allá vamos…


A lo lejos sólo se distingue una de las torres ya en la sombra, pronto pasará a ser un punto en el paisaje. Los colores rojizos y anaranjados invaden el cielo, los reflejos del agua; todo un espectáculo para nuestros ojos y que marca nuestro día de visitas. ¡Hasta la próxima!

Hora de la siesta
may 4
Si después de haber pasado por el Palacio de Bangkok, podemos acercarnos hasta el templo de Wat Pho. A la hora que fuimos nosotros parecía no haber demasiada gente, nada de colas y pagar los 20 baht de la entrada. Caminar a nuestras anchas recorriendo los edificios del templo.

Reflejos brillantes del sol de la tarde, creo que las horas de luz empiezan a escasear.

¿Y quién dijo que los budas no podían descansar? ellos también tienen derecho. Un claro ejemplo es el enorme buda reclinado que nos encontramos en el interior de este este templo, sin duda, este buda es el atractivo principal del lugar. Con poco más de 200 años, este buda fue terminado antes de que la capital fuese trasladada a Bangkok. En este lugar fue también donde se originó el conocido masaje tailandés.
A nuestra entrada en el recinto donde se encuentra, nos recibe con cara sonriente, parece como si nos estuviera observando. Un color dorado intenso llena todo el interior de la sala, los turistas van recorriendo el lugar bordeando la estatua en círculo, apreciando los detalles.


Nada más y nada menos que 46 metros de largo y 15 metros de alto. Aquí se puede ver la estatua en toda su extensión, una obra impresionante que ilustra el paso de Buda al nirvana. Como detalle curioso, decir que los ojos y los pies están decorados con perlas.


No pueden faltar en los laterales, pequeños altares con ofrendas. Por si acaso nos advierten que no nos sentemos, nunca se sabe cuando llegará algún despistado.Siempre hay que estar atentos para no romper las tradiciones o hacer algo que pueda incomodar a los locales, a nosotros tampoco nos gustaría con lo nuestro.

Integrarnos en la cultura y tradiciones del país, aprovechar para echar moneditas en cada una de estas vasijas a medida que vamos recorriendo el buda por la parte posterior. Sonido constante. clin clin clin… una persona tras otra. Me pregunto cuáles serán sus deseos y si se llegarán a cumplir…

Por lo pronto creo que vamos a hacer una pausa, igual hasta nos reclinamos un rato, sino ver a buda y seguir su ejemplo que seguro alcanzamos el nirvana echando una cabezadita ![]()
Calmadito
abr 29
Pasan unos minutos del mediodía, nuestra última mañana en Bangkok antes de partir rumbo a nuestro siguiente destino. El equipaje listo y hacer tiempo hasta por la tarde-noche que cogemos nuestro tren. Después de haber salido un poco la noche anterior y sin desayuno en el cuerpo, vamos en busca de nuestro almuerzo. Saliendo del hotel y recorriendo los alrededores, parece que todo está desierto y ni rastro de un sitio donde comer algo, hasta que de repente nos encontramos un cartel de un café-restaurante. Habrá que seguir la pista de las indicaciones y ver dónde nos llevan, al menos parece que tienen cerveza aunque de momento no apetece, demasiado temprano.

El exterior del sitio es más que tranquilo. Nos acercamos tímidamente hasta la puerta y parece que el lugar está abierto, al poco de abrir la puerta hay un chico que nos recibe y nos invita a entrar. Buscamos un rinconcito del restaurante. El silencio reina en el sitio, estamos solos pero para qué más.

El menú listo para ser hojeado y decidir cuanto antes, y es que las ganitas de comer están apretando. ¿Cuál será la elección de esta vez? bien sea un arrocito o unos noodles salteados, pollo o unas verduritas… todo es bienvenido. Las fotos indican que los platos tienen bastante buena pinta, son tentadoras.

Nada mejor que un poco de agua fresquita para saciar la sed y mientras esperamos a que la comida llegue. El día amaneció más caluroso y el líquido elemento es algo imprescindible mientras uno recorre las calles de la ciudad, e intentar buscar la sombrita si es que nos hemos olvidado de llevar una gorra. En el café estamos a salvo del sol y bien fresquitos, pero sin excesos de aire acondicionado.

La presentación del plato: impecable. Un arrocito salteado y envelto en una finita tortilla, hasta pena da tener que romperlo, ¿no les parece? Muy currado, y de sabor mejor aún. Recomendación personal, darle un ligero toque con el zumo de la lima
La elección de Alberto fue un pollo ligeramente frito y acompañado de arroz blanco, que tenía muy buena pinta y a juzgar por lo que dejó, estaba muy bueno también.

Y no podíamos pasar nuestro almuerzo sin unas verduritas salteadas, los típicos morning glory que siempre triunfan, con ligero toque picantito pero agradable.

Un trato amable, comida buena y genial de precio; no se puede pedir más. Con las pilas cargadas después de nuestro almuerzo, decidimos que es la hora de continuar la marcha y buscar la siguiente parada del día, aún quedaban horas por delante, pero con calmita, disfrutando del paseo con el estómago lleno.
Pateando
abr 27
Una de las visitas imprescindibles en Bangkok es la del complejo del Gran Palacio donde se encuentra el templo de Wat Phra Kaew (templo del Buda de Esmeralda). Los edificios reconocibles fácilmente en la distancia, su estructura peculiar puntiaguda y los bordes de los tejados, particular del estilo tailandés en los templos.
La construcción de este templo se iniciaría en el año 1785 durante el reinado de Rama I, el cual decidió trasladar la capital desde Thonburi hasta Bangkok. Uno de los pasillos nos lleva hasta uno de los laterales del complejo, eso sí, antes de entrar debemos asegurarnos de haber adquirido nuestros pantalones largos ya que es una costumbre de respeto al entrar en las instalaciones. Basta con pagar un depósito de 200 bahts que nos será devuelto a la salida.


El paso de los turistas de un lado a otro mientras los locales hacen sus ofrendas. El silencio es una constante, a veces sólo interrumpido por el sonido de algunos rezos de los monjes. El calor aprieta y a veces es necesario buscar la sombrita que ofrecen los rinconcitos de los edificios, tomar un poco de agua y seguir recorriendo el complejo.



Nos encontramos con una réplica del templo de Angkor Wat de Camboya, ya que, la cultura tailandesa y la camboyana comparten orígenes.


El lugar está repleto de detalles que vale la pena observar. Trabajo minucioso, pieza a pieza y todas en armonía. Los colores verde, rojo o azul y sin dejarnos el dorado; se reflejan con los rayos del sol, figuras resplandecientes día tras día. Es todo un trabajo de filigrana.


En su edificio principal se encuentra el pequeño buda de esmeralda que originalmente fue creado en la India, pasando por Laos y acabando finalmente en la capital tailandesa. Es todo un símbolo para el pueblo. Ahí lo podemos ver al fondo sobre su trono y con uno de los mantos que acostumbra a llevar. La foto no es todo lo buena que me gustaría, y es que en el interior no está permitido sacar fotos y uno debe aprovechar antes de entrar al interior del recinto. Ahh! y otro dato, cuando nos sentemos, nuestros pies no pueden apuntar hacia el buda, tienen que estar recogidos hacia un lado o mirando hacia atrás en señal de respeto.

No pueden faltar los grabados en las paredes de los pasillos interiores, de gran riqueza. Se pueden ver representadas escenas de batallas en medio del campo, de fondo templos junto con montañas y árboles. A veces parece como si quisieran salirse de la pared..

Lugar fresquito para sentarse y descansar, que hace falta ya que aún quedan más cosas por ver. El templo con el buda era sólo una parte, pero ya va quedando menos.

La otra joya que nos quedaba por visitar es el Chakri Mahaprasad Hall, edificio de estilo renacentista italiano. Una mezcla entre lo local y lo europeo, edificio que sigue siendo usado activamente para oficiar algunas ceremonias y es custodiado en su exterior por unos guardas de aspecto impecable.


Y esto sólo era el comienzo de nuestro día de pateo. Aún quedaba cosas por ver, sigan atentos.




