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Merlion Park

Uno de los lugares que me quedó por ver en Singapur, fue Merlion Park. Me hubiera gustado sacarme la foto de rigor en mi estancia el año pasado, pero con el tiempo algo justo no se pudo. Esta vez con un poco más de tiempo y habiendo recorrido ya parte de la ciudad, aunque siempre quedan rincones por vistar, a pesar de lo pequeño que pueda ser este país.

Este no es el único merlion existente en Singapur, nos podemos encontrar hasta un total de cinco repartidos por distintos lugares, entre los cuales tenemos la isla de Sentosa o en Mount Faber.

Aprovechando para contar un poco sobre la palabra: Merlion. Es una combinación de mer (mar) y lion (león). De cuando los orígenes de Singapur, o conocido como Singapura, “Temasek = Ciudad del mar” en el idioma de Java. Se combina la cabeza de un león con un cuerpo de pez, parece como si fuera la cola de una sirena.

La ubicación de esta estatua es justo en frente de la zona de Marina Bay, desde donde podemos obtener una buenas vistas a la bahía de Singapur.

Nos encontramos con The Esplanade al fondo, zona de auditorio y teatro, aunque los locales lo denominan: El Durian, y no les falta razón por el aspecto externo que tiene con dicha fruta. El clima ese día era envidiable, un sol y un calor, que ufff… perfecto para disfrutar paseando aunque eso sí, que no falte cremita solar y agua, fundamental 🙂

Uno de los lugares que me quedó por ver en Singapur, fue Merlion Park. Me hubiera gustado sacarme la foto de rigor en mi...

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Isla de Tioman

Después de haber podido descansar algo, al día siguiente nos esperaba una excursión en barco alrededor de la isla. En nuestro recorrido nos daría tiempo a hacer algunas paradas para disfrutar de una buena playa, ir a ver unas cataratas y recuperar fuerzas en el almuerzo, sin dejar de lado, el snorkelling para terminar la jornada.

Ya desayunados, los que pudimos, rumbo al barco para comenzar el día. En cambio, hubo algunos que debido a la “rapidez” malaya, pues no tuvieron otro remedio que disfrutar del desayuno en el barco mientras botabamos entre las olas, jeje, pobre Juan.. pero creo que se defendió bien entre tanto movimiento.

Primera parada de nuestro recorrido: una de la playas de la isla. Increible lugar, playa y montaña de un solo vistazo. Con la arena en perfecto estado para jugar un partidito de fútbol o voley, lástima que nos dejásemos la pelota… tiempo para disfrutar del agua, que no veas como estaba de calentorra, y no era ni medio día.

También tuvimos tiempo para pasear y sacarnos algunas fotos en grupo, que la ocasión lo merecía. El equipo de informáticos desplazado al completo 🙂 Que mal que estamos, no? poco más se puede pedir, playita, sol, buena compañía, los que eramos: Juanjo, Juan, Pura, Leti, Fausy, Miguel, Peque, Alberto y yo. En la foto de la derecha el equipo: HCMC-KL-HK-SYD.

Hubo tiempo también para las risas. Miguel andaba entretenido subiéndose a unas cuerdas que andaban por ahí sueltas, y bueno, no tardó mucho en llegar ese momento que algunos ya estaban esperando venir… batacazoooo. Y ese video donde anda Alberto? lo estamos esperando ansiosos, jeje, estuviste de lo más oportuno cámara en mano y acción!!! Menos mal que se pudo resguardar de la esquina mesa que se encontró de golpe mientras se balanceaba… hasta a mi me dolió.. (aunque sólo quedó en una anécdota divertida)

Después del tiempo de relax, hora de subirse al bote para continuar nuestro recorrido alrededor de la isla y disfrutar de las vistas. De repente en uno de esos momentos, divisamos a lo lejos una montañas un tanto curiosas, alguien las bautizó como la Petronas (de Tioman), jeje. No es que sean exactamente montañas gemelas pero ahí está lo curioso de la similitud con las impresionantes torres de KL que aún teníamos que ver.

Nos habían hablado de unas cascadas que había en la isla, y que merecía la pena ver. Apenas habernos adentrado 10 minutos caminando, empezamos a escuchar el sonido del agua y poco a poco fue apareciendo agua que corría de entre los árboles. Un paraje que parecía totalmente abandonado, aunque nos encontrabamos con casas en el camino, hasta que llegamos donde las cascadas. Al principio un poco temerosos pero luego totalmente confiados, nos decidimos ir escalando poco a poco, de muy fácil ascenso, la caída del agua había desgastado la piedra dándole casi la forma de escalones con los que subir sin complicaciones. Momento para sacarnos las correspondientes fotos mientras disfrutábamos como niños remojándonos y ascendiendo de poquito en poquito.

El agua estaba super fresquita y en algunas partes se podía disfrutar del agua cayendo como si se tratase de una bañera de hidromasaje, super relajante. Se me hizo corto el rato que pasamos allí. Sin duda, fue un acierto ir a las cascadas.

En el camino de vuelta, Juanjo se dio cuenta de un curioso bichito que merodeaba por el suelo. Me pregunto qué especie será. A mi se me da un aire a los bichitos que se comían Timón y Pumba, jaja 😛

El camino de vuelta hacia el barco después de la cascadas, bien se merecía una foto. Parece que se pierde hasta el infinito y más allá. Al final del camino, la caseta donde nos aguardaba el barco para llevarnos hacia la siguiente playa donde haríamos un alto para reponer fuerzas.

El día estaba siendo bastante entretenido, entre los viajitos en el bote y luego, playita, cascada… era tiempo para la hora del almuerzo. Y como en los demás sitios de la isla, el menú era el de siempre, a elegir entre:
  • Fideos
  • Arroz.
  • Papas fritas.
  • Hamburguesas.
  • Zumos naturales…

Esta vez la elección fueron unos fideos fritos con pollo, bastante buenos junto con un jugo de sandía. El calor estaba apretando en ese momento del día y un heladito de postre sentó la mar de bien.

Después de comer, una sobremesa relajada charlando sobre la jornada y unos bañitos de rigor para refrescarse del intenso calor del comienzo de la tarde. Cuando me vine a dar cuenta eran casi las 3 de la tarde, que bueno cuando uno desconecta y se olvida del tiempo. Ya sólo nos quedaba disfrutar de una jornada de snorkelling en aguas de una playa cercana. Increíbles paisajes submarinos con cantidad de pececitos de colores todos los tamaños, muchos en bancos, otros en parejas y otros solos. Todo un espectáculo ver como se peleaban entre ellos por conseguir un trozo de pan, agolpándose unos con otros. Espero tener una cámara acuática para la próxima 🙂

Para terminar el día, donde mejor que acabarlo en la playa cerca de nuestro alojamiento y contemplar un nuevo atardecer. Los chicos disfrutando de una charla con unas cervecitas en el agua, y un servidor dejando volar mi imaginación con las posibilidades de tan bonito paisaje…

Aunque no se nos vea en las fotos, uno puede intuir los que están en el agua, a ver si adivinan… y el que está en primer plano?mmmm… Imágenes para disfrutar una y otra vez, hay que estar allí para verlo, pero espero que con las fotos se aprecie la belleza de las imágenes. Acercándome en esta última foto, al detalle de la orilla con los reflejos rojizos y anaranjados de la puesta de sol.

La noche había terminado de caer pero no sin antes terminar de retratar los últimos momentos del día en primera línea de playa y de fondo el muelle donde al día siguiente cogeríamos el ferry de vuelta a Mersing, después de haber pasado unos días increíbles en esta isla de Malasia.

El día había sido largo, pero aún quedaban fuerzas para despedir la noche de nuestro último día en la isla, y que mejor plan que repetir de nuevo en la playita, disfrutando de unas copas y en compañía de un buen grupo de gente.

Pero como todo.. todo llega a su fin, y las energías se agotan. Nuestro compañero Juanjo (con tu permiso 😉 ) no dudo en echar una cabezadita… El final de la noche se acercaba, el día había dado para mucho pero teníamos que descansar que al día siguiente nos esperaba nuestro viaje de vuelta a KL.

Después de haber podido descansar algo, al día siguiente nos esperaba una excursión en barco alrededor de la isla. En nu...

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Finde en Singapur (I)

Como ya había comentado en un post anterior, este último fin de semana tocó ir de visita a Singapur. Por parte de Hong Kong fuimos Llanos, María y yo, coincidiendo también gente de la oficina de Bangkok que bajaban a Singapur, además de Juan de Kuala Lumpur. Al final nos juntamos un grupito más o menos grande.

Aprovechando que era viernes, y tras previa consulta en la oficina, pude salir algo antes para coger el vuelo de las 16.00h con lo que vine llegando a Singapur sobre las 20.00h. El vuelo en general bien, quizás un poco estrecho ya que me tocó un chico al lado un poco grandito y juntando que la persona del asiento de delante estaba algo echado para atrás, pues a la hora de la comida me vi un poquito justo, jeje, los inconvenientes de ser un poquito más grande, pero en fin, de resto muy bien.

Mi hotel se encontraba en la zona de Geylang, una zona bastante animada con cantidad de locales para comer y con mucho movimiento de gente. Además de ser también una zona por donde hay bastantes mujeres ejerciendo el oficio más antiguo del mundo (por decirlo finamente). Yo la verdad que ni idea cuando reservé el hotel, sólo vi que era barato y no pintaba mal por fuera, pero ignorando lo que había en la calle. Pero sin problema ninguno, mientras no te acerques a pedirles algo, no te agobian como cuando pasé por alguna calle en Tailandia.

Una vez ya en el hotel y sin tiempo para descansar, mapa en mano, me dirigí hacia el centro de la ciudad, ya que, la zona de Geylang queda hacia el Este. Así que, caminando llegué hasta una de las paradas del metro (MRT), más concretamente la parada de Kallang. Y me dirigí en dirección a Chinatown, en la parada de Outram. La verdad que la zona merece la pena verla, de noche es muy vistosa con los farolillos colgando de una fachada a otra y la iluminación de las casas, que están pintadas de diversos colores. Toda la zona está repleta de diversos puestos para comprar souvenirs locales, así como, cantidad de sitios para comer (llenos a todas horas).

Así que, después de un paseito por la zona, me paré en uno de los sitios para cenar algo. Opté por pedirme un arroz frito con gambas y un satay, plato muy popular en el Sudeste de Asia, y bien puede ser de ternera, cerdo o pollo en pinchito y acompañado de una salsa de cacahuete. La comida estaba tremenda, y bien acompañada por la cerveza local, Tiger beer. Ni que decir, que el trato de la gente de Singapur super amable, y en el restaurante donde comí se portaron de lujo. Y pues la ración bastante abundante, y eso que me pedí la pequeña, me quedé un poquito aboyado, jeje.

Después de la cena, me fui en dirección a casa de Miguel, el compañero informático de Singapur. Como estaba más o menos orientado, me fui caminando desde Chinatown hasta su casa que quedaba a unos 10-15min caminando, bastante céntrica en un complejo cerca del Pearl´s Hill City Park. Allí nos juntamos tres canarios en total: Miguel, Fernando (un amigo de Miguel) y yo. Pensar que hace unos meses estabamos en Madrid terminando el curso, y nos volvemos a ver nuevamente en la otra punta del mundo, y de eso ya han pasado 5 meses casi. Al rato apareción nuestro compañero Juan de Kuala Lumpur que había cogido la guagua hasta Singapur, y vino llegando a eso de la medianoche.

La verdad que la casa de Miguel está muy bien situada, con una vista muy buena de parte de los rascacielos de la ciudad. Aunque eso sí, parece que las viviendas en general en Singapur son algo caras y pues a la gente no le queda otra que compartir piso, y eso que nos “quejábamos” nosotros un poco en Hong Kong, pero más bien por la relacion tamaño/precio, porque en Singapur su casa era bastante amplia.

Luego a conocer un poco la marcha de la ciudad y descansar que al día siguiente había que hacer algo de turismo para conocer la ciudad más a fondo.

Las primeras impresiones de la ciudad estaban siendo bastante buenas. La gente muy amable, todo muy limpio y ordenado… aunque aún me quedaba ciudad por ver, pero ya sería para el día siguiente que me pateé casi la ciudad entera. Lo dejo para el siguiente post que en breve publicaré.

Como ya había comentado en un post anterior, este último fin de semana tocó ir de visita a Singapur. Por parte de Hong K...

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Destino: Singapur

Y este fin de semana: Singapur. Hace unas semanitas que pillé el billete, que no me salió mal de precio con Cathay Pacific, y estaré desde el viernes por la tarde-noche hasta el domingo a la tarde. Parece ser que nos juntaremos unos cuantos, bajarán también mis compañeras Llanos y María, además de los becarios de Tailandia, mi compañero Juan de Kuala Lumpur, puede ser que Fausy de Yakarta… no sé si me dejo a alguien más por ahí. En fin, que seremos un buen grupo. A ver que nos ofrece la Ciudad del León.

He estado informándome un poquito sobre qué ver, qué hacer, dónde ir, qué comer… y hay de todo, desde zonas comerciales, parques y jardines, museos… Se intentará aprovechar el tiempo al máximo, y en un próximo post informaré de los lugares que habré visitado.
En el mapa se puede ver la distancia desde Hong Kong – Singapur, que no está precisamente cerca. Vendrán a ser casi 4 horitas de avión. Esperemos que sea un viajecito agradable. Y es que desde Hong Kong, lo más cerca en avión, Taiwan o Filipinas. De cuando fui a Tailandia, pues son unas 3 horas, y para Pekín y Shanghai, otras 2 horitas y poco. No me puedo quejar, que estamos en el centro y hay muchos destinos a mano. Seguiré informando a mi vuelta de Singapur con todo lo acontecido en esta nueva visita.

Y este fin de semana: Singapur. Hace unas semanitas que pillé el billete, que no me salió mal de precio con Cathay Pacif...

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