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Bebidas

 

A pesar de que los calores ya no aprietan tanto y la presencia del otoño se deja notar, no está mal de vez en cuando disfrutar de una bebida fresquita para saciar nuestra sed. No será la primera ni la última vez que me haya quedado delante de la nevera de un 7-11 meditando qué iba a escoger en ese momento. La variedad de bebidas es algo que daría para hablar, y mucho.

¿Cuáles son mis preferidas? saliéndonos fuera de los refrescos con gas como pueden ser Coca-Cola o Sprite, la sección de cafés (botella o en lata) es una de las que más me gusta. Un producto que en España no se encuentra y seguro tendría éxito de introducirse. Marcas como Nescafé, Starbucks o Mr. Brown Coffee (la de la foto) cuentan con distintas versiones para adaptarse al paladar de la gente.
 

Otra variedad que me gusta es la del de distintos sabores, de frutas sobre todo. Este de la foto es de manzana y con trocitos de aloe. Puede que por la descripción no les sea muy atractivo, pero hay que probarlo para salir de dudas. Y estando en china, tampoco puede faltar uno que sea de lychee.
 

Si tuvieran que elegir, ¿con cuál se quedarían de las dos? A ver si traigo más para enseñar en una próxima entrega.

¡Buen finde a todos!

 

Momento café

 

Como en el hotel donde nos quedamos no teníamos desayuno, cada día salíamos a ver qué pillábamos por la zona. Hay que decir que había unos cuantos sitios donde elegir, y éste café era uno de ellos. Se ve que es tipo franquicia porque vimos algunos más repartidos por otros sitios de la ciudad.

Su aspecto con decoración sencilla pero acogedor. La madera como elemento principal como se puede ver en las fotos. Tanto en mesas y sillas como en algunos elementos decorativos. Pudiendo optar entre sentarnos en una mesita más baja o en otras tipo barra con taburete. Muchos señores a esa hora periódico en mano, cafecito y cigarrillo. La mezcla del olor de café recién hecho con el tabaco, le daba un aire nostálgico. Con eso de que en Hong Kong, y bueno también en España, hay muchos sitios donde los fumadores no pueden disfrutar de ese pequeño placer con su café, fue algo que me hizo retroceder en el tiempo al vivirlo de nuevo en Japón.
 

El nombre del lugar: “Cafe Veloce“. Y ni que decir que la atención muy correcta y los empleados todos con una sonrisa y su reverencia.

A parte de nuestro café, teníamos para elegir algunos dulcitos o bocadillos. La variedad no era súper extensa pero creo que si la necesaria para cubrir los gustos de los clientes. Por lo que me fijé, la gente solía optar por un café solo o con hielo y algún bollo o dulcito.
 

Nosotros nos decidimos por un café moka y un latte, servidos en una taza tamaño estándar. Así no nos andamos con líos de medidas, seleccionar nuestro café preferido y listo. Cogiendo fuerzas para empezar el día de caminata. La taza con su logo era bastante bonita, una pena que no tuvieran para comprar tipo souvenir, igual hasta me hubiese comprado una :)
 

Ahora que menciono lo de las medidas, Alberto me comentó que en el Starbucks tienen otro tamañito adicional en comparación con tiendas en otras ciudades, uno más chiquito aún, curioso la verdad.

Después de ponerlos las pilas y planificar lo que sería nuestro día, hora de ponerse en marcha y despedirse de nuestro café.

 

Cenaka

 

Una de las cosas que más ilusión me hacía yendo a Tokio, era poder encontrarme con Alberto al que llevaba tiempo queriendo devolverle la visita. Parece mentira que lleve más de 1 año largo por aquellas tierras y en este tiempo hemos tenido ocasión de juntarnos por 2 veces: una cuando fuimos con sus amigos a Guilin y Yangshuo y la más reciente yendo a Tailadia y Singapur, y el viaje con un fin de semana largo cuadró bastante bien, aunque ya se sabe que siempre sabe a poco.

El sábado nuestro avión llegaba a Narita a eso de las 2 de la tarde pero entre pasar inmigración, coger la maleta y llegar hasta el centro de la ciudad junto con buscar nuestro hotel, pues se tarda un cachito. Finalmente, fuimos con el tiempo algo justos y la hora inicial a la que íbamos a quedar con Alberto, tuvimos que retrasarla un poco, pero llegamos que es lo importante. El lugar de encuentro fue cerca de Yodobashi Camera, el tan conocido centro de electrónica en Akiharaba. Desde allí nos fuimos a dar una vuelta por Shibuya y casualmente después de haber subido al Tocho, terminamos cenando no muy lejos de allí. Decidimos entrar en un izakaya después de haber dado una vueltita a la manzana por si veíamos algo más que nos convenciese. Vamos que hay ganas de comer.

El sitio tenía varias plantas y tras preguntar por una mesa para tres, nos indicaron que había que subir en el ascensor para llegar hasta nuestra mesa. Era bastante acogedor y con unas salitas como algo privadas que una vez la gente finalizaba, bajaban como una persianita. Justo esta mesa había quedado vacía y nosotros estábamos al lado opuesto.
 

Vamos a por los menú, un vistazo rápido. Guiarse por las fotos y con la ayuda de Alberto que se maneja mejor con el idioma. Momento de llamar para pedir: ¡Camarerooo!
 

Ahh! que no es así? y no es porque lo haya dicho en español, y es que hay que tocar un botoncito que si se fijan está a la izquierda en la foto anterior. Aquí pueden verlo un poco más en detalle. Y tal cual lo apretamos: ding dong, ding dong… y aparece nuestro buen camarero listo para tomarnos nota (toquetear en una especie de pda)
 

Y mientras esperamos con algo tendremos que entreternos. No recuerdo que miraría en ese momento, creo que alguna dirección o justo le había mandado un mensaje Chiqui con el que nos veríamos más tarde.
 

En lo que una de estas llega nuestro primer plato para ir calentando motores. Una racioncita de sushi variado para cada uno, salsita de soja y cervecita. ¡Buen comienzo!
 

Seguimos con unos pinchitos que tienen espárrago dentro. Muy ricos con el toquecito del limón.
 

Y casi de la mano, una bandejita con pollo con hierbitas y rematando con un takoyaki espectacular.
 

 

La pregunta: ¿nos quedamos con más ganas de comer? cierto que las raciones estaban bien servidas y después de los platos que les he comentado hace nadita, la sensación de satisfacción había ido en aumento, pero aún teníamos hueco para algo más. Aunque creo que si no recuerdo mal, hay un plato entremedias que pedimos, pero voló en segundos con lo que anduve algo lento para fotos :D

Por supuesto que entre bocado y bocado tuvimos tiempo para charlar y ponernos al día. Fue una cena muy buena y lo mejor de todo, una gran compañía.

¡Buen finde a todos!

 

Al rico brunch

 

Una buena opción para el fin de semana y que nos gusta bastante, es la de ir de brunch. Digamos que es un híbrido entre un desayuno tardío y un almuerzo. Muchos sitios de la zona de Central y Soho ofertan menús con precios atractivos y donde podemos elegir entre varios entrantes, plato principal y si lo deseamos un postrito también.

En este lugar que se llama “Craftsteak”, era la segunda vez que ibamos y la verdad que el ambiente es muy tranquilo, no hay que esperar para que te den la mesa y el trato es correcto. Pero lo más importante, el tema comida resulta bastante bien, las raciones están bien servidas y creo que la relación calidad / precio justificada aunque no sale excesivamente caro.
 

Después de haber deliberado qué pediríamos, nos trajeron un poco de panito calentito y acompañado de algo que parecía un paté, pero que más tarde desvelaría al preguntarle al camarero, se trataba de mantequilla con algo de bacón y especias. Estaba super bueno, se derretía en la boca.
 

Como entrante, mi elección fue un tarta de atún y acompañado con unas laminitas de pepino con un ligero toque de vinagre balsámico. Por otro lado mi novia optó por un gazpacho, lástima que estuviera entretenido y se lo terminase en un plis plas.
 

Para los segundos, ella pidió pollo a la plancha con guarnición de brócoli gratinado. Muy sabrosa la carne y acompañada de una salsita con toque de vino tinto.
 

Y para mi, una señora hamburguesa. Seguro que a quicoto no le importaría darle un bocado. Estaba impresionante. He de decir que era la segunda vez que la pedía y estaba igual de buena a como la recordaba. La carne en su punto y con unas cebollitas caramelizadas junto con el queso, le daban un toque tremendo.
 

En cambio, este fin de semana no estaremos de brunch por la ciudad como de vez en cuando acostumbramos, pero seguro que algo rico encontramos para comer por Tokio. Mañana tempranito salimos para allá y será un viaje con encuentros, creo que la cosa promete.

Hasta dentro de unos días

 

Siempre a mano

 

Bien es cierto que uno no echa en falta algo hasta que no lo tiene a su alcance, ¿verdad? Uno se acostumbra a ciertas comodidades y lo ve como algo habitual, bien sea de día o en algunos casos bien entrada la noche que es cuando debieran de escasear los recursos.

Situación: Nos apetece comprar algo fresco para beber y en casa sólo tenemos agua. En Hong Kong o en cualquier otra ciudad asiática la respuesta sería clara: 7-11, Circle K o la correspondiente tiendita de 24 horas que está a la vuelta de la esquina. Tan sólo 5 minutos o como mucho 10 es lo que tardamos en llegar a la tiendita en cuestión.
 

El panorama cambia cuando he estado de vuelta en Tenerife. Lo habitual es comprar las bebidas o algo de picoteo en un estanquito, bar o en su defecto el supermercado. Si nos pasamos de las horas convencionales, se vuelve tarea más difícil, aunque se me ocurre que igual en una gasolinera apurando. Desde luego que las tiendas 24 horas que tanto abundan por aquí, pueden llegar a convertirse en algo indispensable al igual que la tarjeta Octopus.

Este es el aspecto habitual de una de ellas. Estanterías con productos variados (aperitivos, golosinas, primeros auxilios), neveras con bebidas, además de, una zona de dumplings y salchichas. El espacio está aprovechado al máximo.
 

Ah! tampoco me puedo olvidar de la esquinita de la máquina de refrescos y slurpees (granizados). La cosa es simple, compramos en el mostrador el tamaño del vaso que queramos y luego vamos a la máquina y nos ponemos nosotros mismos la bebida. Tenemos la opción de apalancarnos un rato en una de las mesitas que suelen tener, y es que hay gente que hace “pequeñas reuniones sociales”, muy curioso el tema.
 

Papas fritas de infinidad de sabores y como no, la decoración de las propias bolsas las hace aún más llamativas. Sobre todo abundan las marcas japonesas. Como el otro día que compré un paquete de unas con sabor a sushi de salmón, polvos de wasabi incluídos para luego espolvorear y agitar. No estaba mal del todo. Merece un capítulo a parte desde luego :)
 

No pueden faltar los cup noodles
 

e incluso una zona con algunos productos lácteos, esta en concreto sólo de batidos. Que si de chocolate, alto en calcio, desnatado… hay donde elegir.
 

Recuerdo que en mis primeros días por la ciudad cuando me quedaba en un apartamento por Wan Chai, una de las primeras cenas fue un plato preparado que compré en el Seven Eleven. Creo que fue un plato de noodles fritos. Calentar unos segundos en el microondas y listo. Si a uno le apetece dar un bocado más allá de la medianoche, cuenta con algunas opciones que están a un precio inmejorable.
 

Es una de las cosas que echo en falta y no me doy cuenta hasta que no tengo uno cerca, son una salvación en algunos momentos. Y antes que se me olvide, igual se nos antoja comprarnos algo o bien hacer un regalito, y tan de moda como están los Angry Birds, tampoco podían faltar, jeje.
 

 

Sensacional

 

A ver por dónde empiezo esta entrada del blog. Una de esas cenas que uno siempre recordará y cuando vienen los recuerdos de los platos, la boca se hace agua de nuevo.

Aprovechando la visita a Barcelona, y sabiendo la fama que tiene por restaurantes de calidad, quise elegir uno para tener una cena especial antes de que pusiéramos rumbo a Mallorca al siguiente día (sábado). El lugar elegido fue el: restaurante Cinc Sentits. La apariencia por fuera es bastante sobria, hasta digamos que parece algo escondido por los tonos oscuros de la pared y una leve iluminación.
 

Una vez dentro, el ambiente es simple pero acogedor y con no demasiadas mesas. Yo diría que un total de 12 mesas como mucho. Cuando llegamos ya había alguna gente, aunque posteriormente entraría otra pareja pero serían los últimos en entrar al local. Música de ambiente con el volumen adecuado y un servicio muy correcto en todo momento.
 

Una vez nos sentados nos dieron el menú, y mientras le echábamos un vistazo, disfrutamos de una copita de buen cava junto con un picoteo (almendritas, aceitunas y unos palitos de pan). La carta consistía en dos tipos de menú con productos de temporada, a elegir entre una u otra opción. Una con 6 platos y otra con 8, para poder degustar un poquito de cada cosa. Nosotros nos decidimos por el menú denominado: “Sensaciones” que es el que contaba con un total de ocho platos, la ocasión lo merecía.
 

Un poquito de pan no podía faltar y acompañado de dos tipos de aceite de oliva. Uno de color dorado clásico y ligero de textura, y el otro de tono verde algo más consistente (estaba de vicio). En varias ocasiones uno de los camareros me tuvo que poner otra rodajita de pan, y es que se me iba de las manos.
 

Empezamos con lo que todos estaban esperando, van llegando los platos. De primero, a modo de chupito una mezcla de sabor dulce y con un toque salado al final. El nombre concreto no sabría decir, fallo al no haberlo apuntado sobre la marcha, pero un buen comienzo para los platos que luego vendrían.
 

Una interpretación del conocido “Pa amb tomaquet”. Muy minimalista como se puede ver, pero con la esencia del plato original muy lograda. Sorbete de tomate, con trocitos de tomate y pan. Muy refrescante la combinación.
 

Seguimos con una “Coca de foie gras”. Un espectáculo de plato, con una finita capa de azúcar caramelizado. Cada bocado lo saboreamos como nunca, y eso que apenas habíamos empezado. Estábamos impacientes por ver qué más vendría..
 

“Vieira a la plancha”
Como se puede observar, la presentación de todos los platos era más que impecable. Platos de distintas formas y presentaciones muy originales.
 

 

Sabía que algo se me pasaba por alto: la bebida. Nos dejamos recomendar y optamos por un vino tinto Merlot de la zona de Cataluña, su sabor con ligero toque afrutado y no muy áspero al paladar, estaba combinando a la perfección con los platos. ¡Chin chin!
 

Vamos con más productos del mar, y aquí tenemos un pescadito. En concreto el nombre del plato: “Moll de Roca” con una salsa con toque de limón. Estaba en su punto.
 

 

Tampoco la carne podía faltar. En este plato había opción a elegir entre “Cochinillo asado”. Piel crujiente, carne jugosa y un ligero toque dulce. Según me comentaron, el proceso de cocción es de 12 horas. Ahí es nada, a fuego lento para conseguir un plato muy sabroso.
 

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o bien, la elección de mi novia: un “Solomillo acompañado con un taquito de papas al horno”. Su carne medio hecha, se deshacía en la boca y el complemento de las papitas perfecto (que las terminé yo). Pequeñas porciones de cada cosa pero que iban asentándose bien en nuestros estómagos. Parece que uno come menos así, pero al final cuando uno se da cuenta, se queda con una agradable sensación.
 

Entre que venía uno y otro plato, pausas justas y disfrutando del vino y la conversación sobre nuestras impresiones de la ciudad esos primeros días, además de, planear un poco nuestros siguientes días de viaje en Mallorca. Los postres empiezan a llegar, marchando una “Tabla de quesos” y muy bien acompañados de tarta de almendra, mermelada de naranja amarga y una gelatina con toque de jengibre. En orden de izquierda a derecha, desde un queso más curado y terminando con uno más cremoso. La combinación estaba muy lograda, y todo servido en un plato de pizarra.
 

Y el siguiente plato… ahh! si esto no se come :D Simplemente era una servilleta compactada que cuando le echaron un chorrito de agua caliente encima, ésta se abrió como de una flor se tratase.
 

Para los siguientes dos postres, los dejo a su imaginación. Sólo decir algunos de los ingredientes como: crujiente de galleta, chocolate, fresas o nata. ¡Demasiado bueno todo!
 

 

Para terminar, nada mejor que una infusión y a ver qué elegimos, mmmm. Terminaría optando por una de toques florales y reposar después de tan buena cena. Y la teterita que nos trajeron, a pesar de lo chiquita que aparenta, no veas como pesaba, cerámica de la buena.
 

 

Para más señas, esta es la dirección del restaurante. O también pueden visitar su web: http://www.cincsentits.com/
 


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Conclusión: creo que los adjetivos se quedaron cortos después de la cena que tuvimos. Dos horas en las que disfrutamos como nunca, y creo que el recuerdo seguirá en nuestros paladares por bastante tiempo. ¿Sitios como este en Hong Kong? no me quiero imaginar lo que pueda costar aquí, sería todo un lujo y con la calidad de los ingredientes de los platos. Y sobre todo, gracias al personal del restaurante que estuvieron correctísmos, mimando cada detalle y contándonos sobre los platos a medida que iban llegando.

Nos dimos un gustazo en todos los sentidos.

 

Bocados

 

Seguro que están conmigo en que no hay nada mejor que terminar una tarde de paseo con una buena comida y reposar tranquilamente. Al poco de llegar a la ciudad y ponernos en marcha, en ese momento aún no había muchas ganas de comer y es que la verdad con las dos comidas del avión aún presentes, el estómago aún no protestaba. Eso sí, el agua que no falte para cuando apretaba un poco el calor pero con una suave brisa muy agradable.

Haríamos uso del metro de vuelta hasta la Plaza de Cataluya y quien dijera que a a esas horas (9 de la noche) aún hay claridad y algo más que duraría. La poca costumbre y que en Hong Kong sobre las 6 y media-7 de la tarde se va anocheciendo, esas horas extra de luz, no veas que vida dan y hasta se nota en la gente que se lanza a la calle.
 

Así a lo tonto, nuestras buenas horitas entre caminata, ver algunas tiendas, sacar fotos… habían pasado volando. Momento de ir buscando por la zona un sitio para cenar, improvisemos pues. Al principio del Paseo de Gracia, y seguro me dirán: “precisamente no será barato”, encontramos un sitio en el que sentarnos en su terracita para cenar. Estaba bastante animado, no tenía mala pinta el sitio.

Un vistazito a la carta, primero algo fresquito para beber y estamos listos para pedir. Empezamos con un poquito de pan tumacaPà amb tomàquet aclaración del Capitán“, no podía faltar estando en Barcelona, mientras va llegado el resto.
 

Una ensaladita de tomates cherry, aceitunas negras y taquitos de queso. Y casi a la par traían unos champiñones al ajillo. Las porciones con el tamaño adecuado para no quedarnos ni con ganas ni demasiado llenos, que luego había que hacer hueco para el plato princpal
 

 

Y otro de los típicos de nuestra gastronomía: una paellita. Dos raciones bien servidas acompañadas de langostino y con el arroz en su punto. Muy satisfechos que quedamos con la comida, y entre bocado y bocado, algún sorbo de una copita de vino blanco.
 

Ni con hueco para el postre, y eso que yo soy muy de postres, pero en esta ocasión y sabiendo que nos iríamos a dormir en apenas un par de horas, lo mejor era quedarse tal cual y vuelta al hotel estirar un poco las piernas mientras hacemos la digestión.

Nuestro primer día (digamos medio-día), llegaba a su fin. Las luces alumbrando, la actividad de la calle había cesado y sólo de vez en cuando pasaba un coche, todo volvía a la tranquilidad y momento de recogerse a descansar. ¿Qué más nos deparará la ciudad? espero me acompañen mientras lo descubrimos.

¡Buen finde!

 

A la normalidad

Tras el parón de casi 2 semanas, hoy lunes tocaba volver a la oficina como cualquier otro día. Ahora la mesa está algo más decente que cuando llegué esta mañana, cartas y papeles varios se acumulaban pero que en apenas un par de horas todo fue a su debido sitió y el día empezó a rodar bastante bien, teniendo en cuenta que los inicios de semana son duros y más aún después de un periodo vacacional.

Mi fiel teclado y pantalla me esperaban, junto con el resto de aplicaciones de uso diario (Outlook, Word, Chrome…) sin dejar de lado el papel y el bolígrafo. Mañana el día tendrá mejor pinta, y la semanita una vez coge ritmo se hace imparable, no les parece?
 

A muchos kilómetros de distancia dejamos dos lugares que nos han dejado muy buena impresión. Primero la ciudad de Barcelona y luego la isla de Mallorca. Dos paisajes totalmente distintos de nuestra geografía que visitábamos por primera vez y desde luego, no nos importaría repetir. Paisaje urbano, montaña, playa… ha habido de todo y como no, no han podido faltar las fotos. Creo recordar que unas 1600, ya descargadas pero ahora toca seleccionar y elaborar las entradas correspondientes para el blog.

Seguro que hay más gente como yo que hoy está de vuelta a su puesto de trabajo o por el contrario, una vez termine esta semana empiezan sus vacaciones, buena época, ahora que las cosas se ralentizan un poco con los calores del cercano mes de agosto.

Tanto buen comer implica volver hoy al gimnasio y complementar con algunas sesiones de entrenamiento de pista con el equipo de dragon boat. Seguro que en menos de un par de semanas, casi en forma :D Mañana más y mejor con la vuelta al día a día.

 

Para las defensas

 

Una bebida que me llamó la atención al poco de llegar y que no tardé en probar. De sabor dulce, hasta diría que un poco empalagoso pero que si se toma fresquito cae bastante bien. Se trata del Yakuit, o el equivalente al conocido Actimel que tenemos en España.

Ya sé que no estoy descubriendo la pólvora ni mucho menos pero el ponerme a mirar un poco más a fondo su origen, resulta que fue inventado en el año 1930 por un pediatra japonés, hasta que en 1955 crearía la empresa que lo produce y con el tiempo su distribución se extendería a muchos más países.
 

Rebuscando un poco algunos vídeos, he dado con algunos que ya tienen lo suyo:
 

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Y como los tiempos cambian, también hay una versión más light con menos azúcar y fibra. Habrá que probarlo :)
 

 

Comida con caracter

 

El viernes pasado nos juntamos un grupo de amigos que hacía tiempo que no nos reuníamos. Uno de ellos hacía poco que estaba recién de vuelta en la ciudad y era una buena ocasión para salir a cenar algo. Unos días antes estuvimos pensando el lugar, hasta que decidimos ir a un restaurante de cocina de Sichuan, región de China que es muy conocida por el toque especiado de sus platos.

Por lo visto el menú lo cambian de vez en cuando, con lo que tendremos ocasión de probar platos nuevos según en qué momento vayamos. Casualidades, un grupo de conocidos twiteros había estado cenando allí la noche antes y así pude intercambiar algunas opiniones más adelante. Un vistazo al menú antes de empezar, bien repartido entre los entrantes, los primeros platos y un pequeño postre para el final.
 

Mientras esperábamos a que llegase la comida, el té y la cerveza amenizaba las conversaciones que parecían estar divididas. Chicas por un lado, chicos por el otro y de vez en cuando palabras que cruzaban de un lado a otro de la mesa. Picoteando algunos frutos secos, había ganas de comer. Finalmente los entrantes:

- Espárragos con salsa de soja.
- Gambitas fritas.
- Tofu.
- Millo… entre otros

He de decir que no toda la comida que traerían era tan picante como uno se pueda pensar, pero más adelante algún plato si que me haría sudar un poco más de la cuenta :) Aunque ahora que me fijo en el menú algo más de cerca, las palabras “chili” y “spicy” se repetían unas cuantas veces.
 

El primer plato que vendría tras los entremeses fue este: pollo al chili con pepitas de sésamo y una base de tiritas de jengibre, diría yo. Un buen comienzo
 

Costilla de cerdo ahumada con miel y hojas de té.
 

Bacalao con salsa agridulce Sichuan (con diferencia fue el que más me picó, pero estaba delicioso)
 

Y cerrando unos noodles “Dan Dan”. Añadir que entre el pescado y este plato, nos sirvieron pato, pero en lo que me vine a dar cuenta el plato había volado sin tiempo para foto. La carne tiernita y un ligero toque dulce, estaba increíble.
 

Cerraba el menú una sopa dulce con bolita de arroz glutinoso. Puede que parezca algo raro este plato, pero entra bastante bien y sobre todo para suavizar los calores de los platos anteriores.
 

Como habrán visto, las raciones no eran excesivamente pequeñas ni demasiado grandes, tenían el tamaño justo. Nos quedamos todos bastante satisfechos. Respecto al precio por persona: unos 30 € + un extra por el té/cerveza, que no lo veo nada mal para toda la variedad de platos que probamos, un poquito de todo. Una cena diferente para romper la rutina y continuar la noche con las pilas cargadas.

Para los que se pregunte por su ubicación, a continuación adjunto el mapa. Puede que parezca estar algo escondido pero podremos ver el cartel que anuncia su nombre “Yellow Door”
 


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Otro sitio que no me importaría repetir, además, creo que sería buen lugar para llevar a alguna visita. Son de esos sitios poco habituales y una vez los descubres, hay que apuntárselos.