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Las calles de Palma

 

Después de haber tenido nuestra ración de calitas, no podíamos olvidarnos de visitar el corazón de la isla, su capital Palma de Mallorca. A pesar de que el hotel estaba situado a no mucha distancia del centro, serían unos 20-30 minutos a pie, preferimos desplazarnos en coche para estar un poco más cerquita y ya que luego por la tarde-noche nos cambiaríamos a un hotel un poco más hacia las afueras, pues ya nos íbamos directamente desde allí. Encontrar aparcamiento por las callecitas del centro de Palma, no fue empresa fácil. Dando una y otra vuelta, yendo y viniendo, hasta que al rato dimos con un espacio de zona azul. Más que sea, pagar para unas cuantas horas y despreocuparnos.

Desde allí nos fuimos adentrando entre callecitas sumamente tranquilas. Construcciones de piedra y tonos ocres, era como sentirse en otra época. Avanzamos pero aún no dábamos con más turistas, imagino que desperdigados por el resto de la red de callecitas que haría que nos fuéramos adentrando más y más.
 

 

Al rato escuchamos que viene alguien y se trata de un grupo de turistas que van motorizados en sus Segway. Si que es una forma práctica de recorrer las calles, más relajada desde luego, pero yo prefiero el método tradicional del pateo, aunque la verdad no me importaría probar un cacharrito de esos. Sé de buena tinta que Pau y Jexweber los han podido probar y hablan muy bien de ellos.
 

El centro se iba acercando, veíamos algo más de negocios: algunos bares, tiendas de souvenir… pero al ser verano yo creo que el ritmo de la gente se frena. Mucha gente de vacaciones en pleno mes de julio, es normal. Son los turistas los que dan más vidilla al lugar.
 

Alguna pareja disfrutando de un paseo en coche de caballos. Otra buena forma de recorrer la ciudad mientras se toma el sol y se sacan fotos. Hacía un día estupendo.
 

Y en lo que respecta a la arquitectura, el centro es una pasada. Cantidad de iglesias y edificios antiguos muy bien conservados.
 

Fachadas con muchos balconcitos y grandes ventanas, seguro que tiene que ser una gozada desde el interior además de luminosos. El placer de tener un balconcito es algo inigualable, lástima que en Hong Kong es algo que no se ve tanto como debiera. Lo echo de menos en mi casa.
 

El gentío ha ido aumentando, nos encontramos próximos a la Plaza Mayor. Aritstas callejeros, gente tomando algo en alguno de los bares, de compras, tomando un helado; todo así de repente.
 

 

 

Además en la plaza habían un mercadillo, otro punto más para los curiosos. Lugar de paso por el centro de la plaza para luego volver a perderse por la siguiente callecita, o bajo los soportales para resguardarse del solecito que se dejaba ver entre las nubes.
 

 

 

Seguimos nuestro camino dejando atrás el ajetreo, será cuestión de ir en busca de un sitio para comer/picar algo. Algo seguro que encontramos, pero mejor alejado de la plaza mayor que ya se sabe como se las suelen gastar en los sitios más turísticos. Y finalmente dimos con un bar donde pedimos unos platos combinados y unos refrescos, que nos dejaron más que satisfechos. Anda que no hubiera estado bien sentarse un rato a la sombra en un banquito para echar una pequeña siestecita :)
 

Creo que de haber tenido un par de días más, no nos hubiera importado perdernos más tiempo deambulando de una calle a otra. Especialmente mi novia se quedó prendada de la cantidad de boutiques, tiendas de accesorios, sitios para comer… creo que esto reafirma más que un día tendremos que volver :)

Si les gustó el relato, no se pierdan otro aún mejor. Nuestro amigo Ignacio relata su paso por estas mismas calles y con las fotos que nos tiene acostumbrados.

 

Cenita mallorquina

 

Justo la noche antes de que fuéramos a dejar la isla, aún teníamos tiempo para hacer un último reencuentro con cenita incluida. Después de haber tenido un día bastante intenso con unos cuantos kilómetros de carretera, visitando la zona del noreste de la isla disfrutando de paisaje de montaña y con algunos sitios realmente sorprendentes, nos esperaba Álvaro al que ya habíamos tenido ocasión de conocer cuando estuvo visitando Hong Kong a principios de 2011. Nos reencontrábamos justo 6 meses después, curioso :)

Nos dejamos recomendar y eligió un restaurante situado en la zona de Génova muy cerquita de Palma. A base de Google Maps en el móvil y acierto, dimos con el lugar sin demasiada dificultad. Con amplio aparcamiento y dentro del mismo con bastante ambiente, hasta la bandera de gente. Antes que me olvide, el lugar se llama Can Pedro y conviene reservar por si las moscas, en especial para el fin de semana.
 

En lo que nos pensábamos los platos que íbamos a pedir, nos trajeron una cestita de pan con salsita alioli y unas aceitunitas. Vaya vicio con el pan y la salsita, que de esas cosas poco se ve en Hong Kong y en viajes como éste, uno aprovecha y más. Finalmente dijimos de pedir un par de entrantitos (calamares y un frito mallorquín), y ya luego un primer plato para cada uno. Avisados de que las raciones eran generosas, no nos pasamos con los entrantes, que tan sólo eramos tres.
 

Para abrir boca el frito con los calamares de fondo. Todo un descubrimiento el frito, que parece un plato sencillo pero seguro que tiene su arte. Curiosamente la noche anterior en un sitio por el centro nos llamó la atención el plato en cuestión y lo probamos, pero este sin duda, estaba insuperable.
 

Y ya como plato principal, mi novia se decantó por un platito de bacalao a la vizcaína. Ya pueden ver el tamaño de la ración, la ayudé un poquito al final. El pescado estaba francamente bueno, el punto de la sal y el caldito con cebollita y pimientitos.
 

Álvaro eligió unas chuletitas de cordero pero no tengo fotos para el testimonio, eso quiere decir que ya tenía con el señor chuletón que me plantaron en la mesa. Creo que describir el sabor, ufff, mejor es en vivo y en directo, pero no se me resistió desde luego.
 

A estas alturas se pensarán: “ni hueco para el postre”. Pues sí que pedimos uno para compartir entre los tres, algo típico también una tarta de almendra. Y más que a gusto, una pedazo de cena y con muy buena compañía con nuestro anfitrión. Menos mal que cuadraron las cosas y pudimos reunirnos, que sino, a saber cuando. ¿Y la próxima? será en Asia, o bien por España?
 

Gracias Álvaro, disfrutamos muchísimo!

 

Calita

 

Una de las cosas que teníamos en mente cuando decidimos ir a Mallorca, es que teníamos ganas de dar con esas calitas tan especiales que en la isla se pueden encontrar. Un rinconcito de costa con agua cristalina y refrescante. Muchas de ellas algo recónditas y más o menos populares. Al día siguiente de haber llegado, con las pilas puestas después de desayunar algo en el hotel, salimos en dirección sureste. La carretera muy agradable de conducir y con un tiempo día claro, poco a poco el calorcito iría apretando.
 

Era muy agradable a la vista contemplar las extensiones de tierra que estaban salpicadas por olivos y algunas edificaciones de piedra, seguro que con bastantes años en pie pero con muy buena pinta. Muritos de piedra que delimitan las parcelas y también con algunos animales campando a sus anchas. La brisa que se colaba en el interior del coche mientras avanzábamos se agradecía, aunque más adelante usaríamos un fisquito el aire acondicionado, esos calores del verano en el mediterráneo se dejaban notar.
 

La zona de Santanyi fue la que elegimos para buscar alguna de estas calitas. Apunté también algunas recomendaciones de gente en twitter, pero al final, creo que el azar fue el factor que determinó qué calas visitaríamos. También ir de vacaciones, dejando que las cosas surjan de imprevisto, tiene su emoción ¿verdad?

Llegados a nuestro destino, más o menos y tras unas horitas de conducción, llegamos a la zona. Lo mejor, dejar el coche aparcadito a la sombra, si es posible, coger nuestros bártulos y tirar para la playita. Nos aventurams por un caminito y poco a poco se iba escuchando el sonido del mar y entre la vegetación asomaba el color azul, algunas personas en el agua. Tenía muy buena pinta.
 

Estaba situada en la trasera de un complejo hotelero, pero no estaba demasiado saturada. En su mayoría turistas alemanes e ingleses, creo que gente local más bien poca. Buscamos un sitito no muy alejados de la orilla y dispuestos a darnos un baño de sol antes de meternos en el agua. A medida que uno se adentraba el color iba cambiando hasta volverse de un azul muy profundo, estaba algo fresquita pero era lo que apetecía. ¡A nadar como un pececillo se ha dicho!
 

Estuvimos disfrutando del sol y el agua durante un buen rato, hasta que vimos que se iba haciendo la hora de comer. Luego más tarde aún podríamos aprovechar para visitar otra de las playitas cercanas. Una zona bastante turística pero rondando las 3 de la tarde, reinaba un silencio absoluto. O bien la gente estaba echando la siesta o almorzando. No se por qué me sonreí cuando vi venir al camarero con el mantelito de papel que traía dibujada la isla y donde se indicaban los principales puntos de interés, me recordó al mantelito habitual de la isla de Tenerife. Uno se entretiene mientras la comida llega y descubriendo cosas nuevas, hasta puede dar para improvisar un plan después de comer.
 

Una jarrita bien fresquita de sangría y algo de picoteo. Nos gustaron en especial los mejillones que venían con una salsita de estas para mojar pan y no parar, estaban tremendos.
 

 

El servicio muy atento y la relación calidad/precio muy buena. Comida internacional, con algunas tapas y platos combinados pero sin precios excesivos, y súper satisfechos. Mejor irnos a dar un paseíto y hacer algo de digestión. Un perfecto día de domingo con relax, buena comida y sobre todo: playita :)

 

Contacto Mallorca

 

Llegaríamos a la isla un sábado de tarde después de pasar unos días increíbles en Barcelona con muy buen tiempo y esperábamos que en Mallorca fuesen igual de buenos pudiendo disfrutar más del mar con algunas raciones de playita.

El vuelo es bastante corto con lo que casi ni te enteras, pero ya se sabe lo que pasa en los aeropuertos que uno invierte más tiempo pasando por el mostrador de facturación, seguridad y llegar a tu puerta de embarque con la consiguiente espera, que lo que fue el vuelo en sí. Lo malo una vez llegado al Aeropuerto de Palma de Mallorca, lo larga que se hizo la espera hasta que pudimos coger el coche que habíamos alquilado para esos días de estancia.

¡Qué ganas, por fin conducir! una de las cosas que más echo de menos estando en Hong Kong, aunque el transporte público con lo bien que funciona y cubriendo nuestras necesidades, uno no necesita más de momento. Y éste fue el coche que elegimos. Mentira, que nos dieron un modelo superior pero al mismo precio y ni tan mal :D
 

Había sido precavido y memoricé los mapas en el móvil para orientarnos por los alrededores de la capital, aunque al final me terminé haciendo un poco de lío con una intersección e hicimos algún kilómetro de más pero finalmente llegamos a nuestro hotel. Mientras dejé las maletas en la puerta con mi novia, me fui a dejar el coche al aparcamiento más cercano. El hotel no estaba en el centro, centro pero se podía ir muy fácilmente bien en coche o igual a pie con algo más de paseíto, eso sí, parecía una zona bastante tranquila y el sitio por fuera inspiraba bastante relax.

¿Qué les parece la habitación? bonita, ¿verdad? Si hay algo en lo que confío, es en el buen gusto de mi chica a la hora de escoger el alojamiento, aunque si es cierto que le cuesta un poco decidirse pero siempre dan con una buena elección y esta no iba a ser menos.
 

 

 

Nuestra primera noche en la isla iba a ser de relax absoluto, luego ya tendríamos el día del domingo por delante para aprovechar y ver más cositas. El plan era ir en busca de algunas calitas por la zona sureste, tenía algunas recomendaciones pero seguro que improvisaríamos un poco. A ver qué tal se nos da, en la próxima entrega lo sabrán. Pero aún quedaban horas de sol para irnos hasta la avenida y disfrutar de un paseíto contemplando algunos barquitos de impresión.
 

 

Invertir en España

 

Hoy ha tenido lugar un evento que debiera haberse celebrado a finales del pasado mes de septiembre, pero con tal mala suerte que por aquel entonces saltaba la alerta de tifón 8 en la ciudad por lo que el evento tuvo que cancelarse y trasladarlo a una fecha posterior. Finalmente ha sido hoy y esta vez las condiciones climáticas se han portado, aunque haya sido un día un tanto gris.

El evento en sí era presentación-almuerzo con alrededor de unas 45 personas, y el tema era: el convenio de doble imposición España-Hong Kong. Siendo en el mes de abril cuando lo firmase la ministra Elena Salgado y luego un proceso en el que ambas partes tienen que llevar a cabo diferentes etapas hasta que el acuerdo sea totalmente válido y las empresas puedan empezar a beneficiarse del mismo.
 

Una presentación que estuvo dividida en dos partes, por un lado la intervención de la responsable del organismo Invest in Spain para hablar de los beneficios que supone la inversión en España, aportando datos de la economía del país y algunos de los sectores más destacados, y por otro lado, la intervención de un representante de la firma de abogados Backer & McKenzie el cual comentó algunos aspectos más en profundidad sobre los beneficios que pueden obtener las empresas después de que este convenio esté operativo al cien por cien.
 

Una charla muy interesante, en la que después de ambas intervenciones hubo una ronda de preguntas entre los asistentes para aclarar algunas dudas. A la vez, pudimos disfrutar de un almuerzo muy bien servido con ensaladita de primero, pollo con guarnición y un tiramisú con cafecito de postre. Estuvo bien porque la comida era ligera, así se evitaba que el público se pudiese distraer de las presentaciones.

Tampoco pudo faltar algo de material, como el que pueden ver a continuación en la foto. Una guía de negocios y un folleto explicativo de Invest in Spain.
 

Una buena ocasión para dar a conocer, a la gente de empresas locales y representantes de empresas españolas en Hong Kong, los beneficios que este convenio dará en un futuro próximo. Favorecer que las empresas de Hong Kong se animen a invertir en España y más ahora en estos tiempos donde la economía de España necesita del apoyo desde el exterior. A la vez, se pueden conseguir importantes beneficios de los tratados que tiene España con muchos países de Latino-América, y eso también es un punto a favor. Ahora queda esperar y que con el tiempo empiecen a darse los frutos de futuras colaboraciones o inversiones en España.

 

La Sagrada Familia

 

Uno de los últimos sitios que visitamos en nuestra primera etapa del viaje estando en Barcelona, es otro de los imprescindibles a visitar. Aún le queda unos cuantos años para ver terminado por completo esta obra impresionante, rica en detalles y única en su especie. Con esta, hacen un total de tres obras que visitamos y todas unidas a un mismo nombre: Antonio Gaudí. Como ya habrán podido adivinar, se trata de la Sagrada Familia.
 

Ese día fue bastante completito, y es que después de haber estado visitando el parque Güell por la mañana y haber hecho una paradita para picotear algo de comer, la siguiente parada del recorrido fue este edificio. Quedaba a tan sólo unos 20 minutos de donde estábamos, y nada más salir del metro doblando una esquina nos la encontramos de frente, majestuosa a pesar de las grúas que la rodean. Muchos curiosos por el exterior y aquellos que ya había conseguido entrar, esperaban sentados tranquilamente a la sombrita y es que calor era especialmente intenso a aquella hora.
 

Sólo hace falta fijarse un poco en algunas de las figuras que decoran la fachada, es un trabajo inmenso. La roca, las vidrieras..

 

Se pueden apreciar las zonas que son más nuevas por el color de la roca. Poco a poco se van añadiendo más pináculos, y los que quedan. Podríamos calificar esta obra como faraónica, estando prevista su finalización para el año 2030. En el interior se podían ver algunos planos de la evolución para los próximos años. Esperemos que se cumplan las fechas y para aquel entonces luzca en todo su esplendor.
 

La cola que teníamos por delante daba la vuelta a la esquina y se alargaba unos metros más hasta la entrada, ya que estábamos allí no ibamos a dejar pasar la ocasión de entrar. Botellita de agua en mano para refrescarnos y avanzando poquito a poco, hasta que nos llegó el turno de comprar la entrada.
 

Por fin estábamos dentro del recinto, tiempo de explorar los alrededores.
 

Si por fuera la impresionaba, el interior lo es mucho más. Ese techo que parece alzarse hasta el infinito, nuestra mirada se empieza a elevar hasta que se pierda en lo alto. Los pilares, los colores de las vidrieras… todo en su conjunto lo empequeñecía a uno.
 

 

Ahora que me fijo, podemos distinguir palabras escritas en las vidrieras, creo que puedan ser a modo de mensaje.
 

Después de ir de un lado a otro por la bóveda central y los pasillos del interior, decidimos ir en dirección hacia el sótano, lugar donde había un pequeño museo con piezas explicando desde los orígenes de la construcción, bocetos del autor y toda una serie de objetos que rodean a la historia del lugar. Muy recomendable si queremos enterarnos de más cositas.
 

A la vez hacíamos un poco de tiempo a que nos tocase el turno de subir en el ascensor a uno de los pináculos. Algo que era extra y decidimos cogerlo cuando compramos la entrada.
 

Una vez arriba, las vistas de la ciudad son tremendas. La subida está más que justificada ¿no les parece?
 

Casi que podemos tocar algunos de los pináculos de lo cerquita que los vemos. Rodeados algunos de andamiajes, en pleno proceso de construcción. Pero sin duda para mejor vista es mirar directamente hacia abajo. Si antes nos sentíamos chiquitos en el interior, ahora es como si los papeles se hubiesen invertido y nos sentimos poderosos observando a la gente y las cosas de un punto privilegiado.
 

 

Pero aún quedaba la parte más emocionante: el trayecto de bajada, a pie. Escalera de caracol estrechita y que no veíamos el final. Poco a poco, escalón a escalón y con cuidado vamos descendiendo y e unos 10-15 minutos estamos de vuelta a suelo firme.
 

Una visita que nos supo a mucho. Conocer más de cerca la historia de la edificación, recorrer su interior y también gozar en las alturas de la ciudad de Barcelona. Broche de oro para cerrar el día. Nos veremos Sagrada Familia, esperemos que para cuando sea el próximo encuentro sigas mejorando y veamos menos grúas, eso indicarás que las cosas marchan bien. Cuídate mientras tanto.
 

 

Volar a HK

 

Ha habido en varias ocasiones que la gente me ha preguntado cuánto cuesta volar hasta Hong Kong, y claro, todos sabemos lo relativo que puede ser esto en función de algunos factores que pueden influir en el precio final de nuestro billete, tales como:

- Época del año.
- Compañía aérea.
- Disponibilidad / última hora.

Por lo general, diría que la media ronda los 600-700€ hasta Madrid o Barcelona. No estoy contando con el trayecto hasta Tenerife porque eso sería opcional para muchos, pero no para mi, con lo que el precio total del desplazamiento se incrementaría un poco más.

Si tenemos en mente viajar a sitios un tanto lejanos, lo recomendable es pillar los billetes con unos cuantos meses de antelación aunque aún así esto a veces no nos va a asegurar que podamos encontrar viajes baratos y hay que mirar bien las fechas para conseguir la mejor combinación posible. Bajo mi experiencia, he utilizado varias rutas cuando he regresado a España, bien sea a Tenerife o a otro punto de la península como cuando estuvimos de vacaciones este verano.

1. KLM

Cuando llegúe a la ciudad por primera vez esta fue la compañía con la que volé. Por lo que he podido observar, no se caracteriza porque sea barata precisamente y algunos de los aviones debieran renovarse mejorando el ocio para vuelos largos tal como un Amsterdam-HK.

2. Air New Zealand

Ésta fue mi segunda opción después de haber pasado por Madrid y rumbo a Londres, ciudad desde la que sale el vuelo regular de unas 11 horas y media duración aproximadamente. El vuelo se hizo muy agradable y la clase turista muy buena, de las mejores que haya probado junto con Cathay Pacific, Qatar o Emirates. Recuerdo que me salió el billete muy bien de precio y habiéndolo comprado con tan sólo un mes de antelación.

3. FinnAir

Me hacía especial ilusión ir vía Helsinki y tuve ocasión de ir en diciembre del año pasado. En el vuelo de vuelta la espera era larga y quería haber aprovechado para visitar el centro de la ciudad, pero ya se sabe lo que pasa en los países nórdicos y es que la noche cae demasiado pronto. Apenas eran las 3 y media de la tarde cuando la oscuridad de la noche se acercaba y con nieve como no.

4. Qatar

Hasta la fecha ésta ha sido la última aerolínea con la que he volado para volver a España y más en concreto a Barcelona. Parada intermedia en Doha para cambiar de aviones. Sus horarios son buenos, pero es probable que en alguno de los trayectos nos toque esperar unas cuantas horas. A nosotros nos tocó a la vuelta, pero al menos la espera se hizo llevadera teniendo wifi y pudiendo comer algunos aperitivos.

Éstas son algunas de las alternativas, pero no las únicas. Seguro que habrán leído de alguien que haya hecho uso de Aeroflot vía Moscú, o un Madrid-Pekín-HK con Air China; siendo estas las dos opciones más baratas que conozco.
 

Entre una cosa y otra sus 14 horitas de avión y 2 aviones de por medio, ahora está en nuestra mano decidir la ruta más conveniente, tanto por horarios como por la que resulte más económica, factor de peso en los viajes largos. Así que, si se animan a visitarme no será por falta de opciones :)

Inesperado

 

El viernes pasado por sorpresa me vi metido en una pequeña conferencia que organizaba el hotel Ritz-Carlton. Aunque la verdad, el día anterior me había avisado mi compañera pero no me esperaba que fuese a celebrarse por la mañana, iba más bien mentalizado que el evento sería por la tarde-noche después de los horarios de oficina. No obstante, encantado de ir con ella y sabiéndolo ese día había ido preparado con mi cámara para intentar sacar algunas fotos.
 

¿Qué evento era en cuestión? de tipo culinario, y con dos grandes chefs españoles. El primero de ellos, el mismísimo Ferrán Adriá en persona. De sobra conocido en el mundo de la alta cocina y su restaurante El Bulli que ha sido centro de atención por la innovación en sus platos desde hace bastantes años.
 

Primero con una breve introducción para dar a continuación a un vídeo de casi una hora de duración en la que podríamos ver cómo transcurre “un día en El Bulli”. Película documental dirigida por el Albert Adriá (hermano del chef) y en las que vamos viendo las etapas desde que se levantan hasta que llegan los clientes, una gran labor de equipo y saber sincronizarse para dar lo mejor de sí mismos.
 

Decir que la película me pareció de lo más interesante, para nada se hizo larga y uno puede llegar a conocer bastante los entresijos del pequeño restaurante. Espacio para el turno de preguntas, de lo más variado y en las que Adriá no dudo en extenderse cuanto fuese necesario. Un tipo muy cordial, apasionado y bastante cercano.
 

Los asistentes no lo perdían de vista ni un segundo, cascos puestos para escuchar las traducciones y las preguntas iban fluyendo de un lado a otro de la sala.
 

Llegado el momento, Ferrán introdujo al otro chef invitado: Paco Roncero. Sería el encargado de darnos a conocer los platos que tendríamos ocasión de probar en unos instantes.
 

Consciente de que la hora del almuerzo estaba cercana, fue breve en su explicación y los asistentes se dirigieron a las mesas, listos para probar los platos.
 

 

Entre los platos que pudimos degustar estaban este “caviar” y es que era un tanto especial porque tal y como vemos en la foto, van cayendo unas gotitas en un líquido dando lugar a unas perlitas como si fuera un caviar pero este en concreto era de fruta de la pasión, sino me equivoco. Muy curioso.
 

Unas aceitunitas que estallaban en tu boca. Textura casi de gelatina pero consistente, una aceituna reinventada así misma.
 

Un puré de papas servido a modo de coctél.
 

Tampoco faltó jamón ibérico y además del bueno, bueno: Joselito. Ahí queda eso.
 

Copita de vinito blanco y jamoncito, tremendo.
 

Tampoco faltaron algunos canapés variados como una tempura de verduras o unos pinchitos de gamba. Estaba todo muy bueno. Creo que no sobró mucho. Poco a poco el número de asistentes fue disminuyendo, eran horas de dar por finalizada la sesión, aunque más tarde habría otra en el que el propio Paco Roncero haría una demostración. Lástima que debíamos marcharnos de vuelta a la oficina.
 

 

Un evento organizado por la Oficina de Turismo de España en China y a través de su delegación de Cantón, con el apoyo del Ritz-Carlton y el jamón Joselito entre otros. Creo que todos quedaron contentos tanto por la charla como con la comida, y es que algo así no se da todos los días. Muy contento de haber podido asistir y sacar unas fotos que también ayudarán a nuestro canal de Facebook para la promoción de productos españoles en Hong Kong.

 

Del día

 

Empezamos una nueva semana y dentro de poco también cerramos el mes de agosto, cómo pasa el tiempo. Poco a poco la gente en septiembre volverá al ritmo habitual del trabajo o también habrá otros que aprovechan para irse de vacaciones cuando el resto vuelve. Para los que se quedan en la ciudad y viven el día a día, uno de esos lugares con encanto y para los turistas como nosotros, de paso obligado para tomarle el pulso a la ciudad de otra forma.

Estoy hablando del mercado de la Boquería donde los colores y los olores se mezclan para el disfrute de los sentidos. Empezando por los puestos de frutas en los que podemos elegir entre gran variedad para llevarnos a casa, o bien, tomarnos un jugito en el momento.
 

 

Pasando por las verduras. Todo tiene una pinta estupenda y se nota la frescura de los productos con tan sólo mirarnos. Por si acaso, no está de más recordar a los despistados que no se deben manosear las frutas o las verduras, y es que siempre hay gente que se deja llevar y olvida las formas.
 

Otro de los atractivos de este mercado son los puestos de productos del mar. No faltan cangrejos, gambas, cigalas, percebes o pescados varios, entre otros. Es todo un espectáculo para la vista.
 

A ver, hoy tenemos: merluza, bacalao, salmón, lubina… Deje que me lo piense un rato que estoy algo indeciso
 

Entre los puestos me llamó la atención este en especial. La especialidad: huevos. Perfectamente colocaditos , de varios tamaños y tanto blanquitos como marroncitos. Hasta tenía huevos de avestruz, que intuyo son los de mayor tamaño en la parte derecha de la foto al fondo. Me imagino el mimo que deberán tener para colocarlos, “manda huevos” :)
 

Parece que el ambiente iba siendo cada vez más tranquilo, y es que la mayor parte del pescado había sido vendido y llegaba la hora de hacer el cierre. Puede que si hubiésemos llegado antes, el ambiente hubiera estado en más ebullición. Creo que serían cerca de las 5 de la tarde por aquel entonces, la jornada se daba por finiquitada.
 

Los más rápidos ya lo tenían todo recogido y a la espera de reponer las provisiones para la jornada del día siguiente. Ahora toca descansar. La gente va saliendo poco a poco del recinto y seguro que en pocos minutos las puertas estarán cerradas.
 

Hay que estar allí para vivir y disfrutar del ambiente. Es como bien decía David respecto a las ramblas. Siempre que puedan, no dejen de visitar los mercados locales, son una experiencia más que interesante y éste de Barcelona no es una excepción.

 

Por la rambla

 

Qué mejor sitio que la rambla de Barcelona para pasear y disfrutar del ambiente de los alrededores. Después de haber estado contemplando las vistas desde arriba era momento de volver a poner los pies en la tierra y mezclarnos un poco con la gente. Después de haber almorzado estupendamente, estirar las piernas es lo mejor para ir haciendo la digestión.

El cielo había cambiado por completo, lucía el sol y donde antes había poca gente, ahora salían de todos lados. Mucho turistas y la mayoría europeos (franceses, ingleses o de los países nórdicos) por lo que iba captando según el acento, aunque tampoco podían faltar de otras regiones de nuestra península.
 

Podemos optar por sentarnos a tomar algo en alguna de las múltiples terracitas que hay a lo largo del paseo, aunque me imagino que los precios irán de acorde a la zona, previsible al ser una zona turística.
 

Una zona donde los edificios destacan por la belleza de sus acabados y muchos bastante bien conservados. Para cualquier amante de la arquitectura que se precie, recorrer las calles de Barcelona es una gozada.
 

La rambla es un espacio amplio por que el poder pasear tranquilamente aunque conviene ser precavidos, ya se sabe lo que puede pasar en sitios donde se junta mucha gente y si uno se despista. No quiere decir que la ciudad sea un lugar inseguro, pero cuando la gente comenta es por algo. ¿Cómo se ve desde dentro para la gente que reside en la ciudad?

A medida que avanzamos nos topamos con puestos de flores…
 

o también aprovechar para comprar algunos souvenirs. Nosotros en concreto compramos un par de pinturas similares a las de la foto, con descuentito incluído :)
 

Muchos artistas ambulantes que hacen de estatuas y la gente no deja pasar la ocasión de posar para sacarse alguna foto. Este señor en concreto todo pintado de negro y que se ponía a pedalear cuando la gente le echaba alguna moneda.
 

Mirando de un lado a otro, parándonos de vez en cuando, fuimos recorriendo la rambla hasta casi llegar a la Plaza de Cataluña pero hay veces que es mejor dejarse llevar por la improvisación y ver a dónde nos llevará algunas de las muchas callejuelas transversales, ¿no les parece? es la magia de perderse por el centro de la ciudad y dejarnos sorprender.