Posteos etiquetados España

Del día

 

Empezamos una nueva semana y dentro de poco también cerramos el mes de agosto, cómo pasa el tiempo. Poco a poco la gente en septiembre volverá al ritmo habitual del trabajo o también habrá otros que aprovechan para irse de vacaciones cuando el resto vuelve. Para los que se quedan en la ciudad y viven el día a día, uno de esos lugares con encanto y para los turistas como nosotros, de paso obligado para tomarle el pulso a la ciudad de otra forma.

Estoy hablando del mercado de la Boquería donde los colores y los olores se mezclan para el disfrute de los sentidos. Empezando por los puestos de frutas en los que podemos elegir entre gran variedad para llevarnos a casa, o bien, tomarnos un jugito en el momento.
 

 

Pasando por las verduras. Todo tiene una pinta estupenda y se nota la frescura de los productos con tan sólo mirarnos. Por si acaso, no está de más recordar a los despistados que no se deben manosear las frutas o las verduras, y es que siempre hay gente que se deja llevar y olvida las formas.
 

Otro de los atractivos de este mercado son los puestos de productos del mar. No faltan cangrejos, gambas, cigalas, percebes o pescados varios, entre otros. Es todo un espectáculo para la vista.
 

A ver, hoy tenemos: merluza, bacalao, salmón, lubina… Deje que me lo piense un rato que estoy algo indeciso
 

Entre los puestos me llamó la atención este en especial. La especialidad: huevos. Perfectamente colocaditos , de varios tamaños y tanto blanquitos como marroncitos. Hasta tenía huevos de avestruz, que intuyo son los de mayor tamaño en la parte derecha de la foto al fondo. Me imagino el mimo que deberán tener para colocarlos, “manda huevos” :)
 

Parece que el ambiente iba siendo cada vez más tranquilo, y es que la mayor parte del pescado había sido vendido y llegaba la hora de hacer el cierre. Puede que si hubiésemos llegado antes, el ambiente hubiera estado en más ebullición. Creo que serían cerca de las 5 de la tarde por aquel entonces, la jornada se daba por finiquitada.
 

Los más rápidos ya lo tenían todo recogido y a la espera de reponer las provisiones para la jornada del día siguiente. Ahora toca descansar. La gente va saliendo poco a poco del recinto y seguro que en pocos minutos las puertas estarán cerradas.
 

Hay que estar allí para vivir y disfrutar del ambiente. Es como bien decía David respecto a las ramblas. Siempre que puedan, no dejen de visitar los mercados locales, son una experiencia más que interesante y éste de Barcelona no es una excepción.

 

Por la rambla

 

Qué mejor sitio que la rambla de Barcelona para pasear y disfrutar del ambiente de los alrededores. Después de haber estado contemplando las vistas desde arriba era momento de volver a poner los pies en la tierra y mezclarnos un poco con la gente. Después de haber almorzado estupendamente, estirar las piernas es lo mejor para ir haciendo la digestión.

El cielo había cambiado por completo, lucía el sol y donde antes había poca gente, ahora salían de todos lados. Mucho turistas y la mayoría europeos (franceses, ingleses o de los países nórdicos) por lo que iba captando según el acento, aunque tampoco podían faltar de otras regiones de nuestra península.
 

Podemos optar por sentarnos a tomar algo en alguna de las múltiples terracitas que hay a lo largo del paseo, aunque me imagino que los precios irán de acorde a la zona, previsible al ser una zona turística.
 

Una zona donde los edificios destacan por la belleza de sus acabados y muchos bastante bien conservados. Para cualquier amante de la arquitectura que se precie, recorrer las calles de Barcelona es una gozada.
 

La rambla es un espacio amplio por que el poder pasear tranquilamente aunque conviene ser precavidos, ya se sabe lo que puede pasar en sitios donde se junta mucha gente y si uno se despista. No quiere decir que la ciudad sea un lugar inseguro, pero cuando la gente comenta es por algo. ¿Cómo se ve desde dentro para la gente que reside en la ciudad?

A medida que avanzamos nos topamos con puestos de flores…
 

o también aprovechar para comprar algunos souvenirs. Nosotros en concreto compramos un par de pinturas similares a las de la foto, con descuentito incluído :)
 

Muchos artistas ambulantes que hacen de estatuas y la gente no deja pasar la ocasión de posar para sacarse alguna foto. Este señor en concreto todo pintado de negro y que se ponía a pedalear cuando la gente le echaba alguna moneda.
 

Mirando de un lado a otro, parándonos de vez en cuando, fuimos recorriendo la rambla hasta casi llegar a la Plaza de Cataluña pero hay veces que es mejor dejarse llevar por la improvisación y ver a dónde nos llevará algunas de las muchas callejuelas transversales, ¿no les parece? es la magia de perderse por el centro de la ciudad y dejarnos sorprender.
 

 

Doble M

 

A pesar de que durante nuestro segundo día en la ciudad el tiempo no había amanecido soleado, había que ponerle buena cara. Casualmente nos encontrábamos casi al ladito de un sitio en que resguardarnos durante un rato por si acaso se ponía a llover de nuevo. No fuimos los únicos, un grupo de más gente delante nuestro iba en la misma dirección, al menos entretenerse viendo algunas tiendas haría que la mañana fuese algo más amena.
 

Cruzamos la rambla de mar y llegamos a los alrededores del centro comercial Maremagnum, de aspecto moderno y que nos recibe con un gran espejo que cubre la fachada. Los niños se lo pasaban en grande viéndose reflejados mientras correteaban de un lado para otro.
 

En su interior tiendas de ropa, calzado, regalos, chocolate… En la zona central, bastante luminosa nos encontramos con una cafetería donde tomar algo y descansar si es que el cuerpo no lo tenemos para tiendas.
 

Me llamó la atención la iniciativa “Fotoblogueando” cuyos carteles colgaban en las cercanías de la cafetería. En seguida se me vino a la cabeza: ¿habrán fotos de Ricard, Dani o David? no hubo suerte esta vez, pero sí que me llamó la atención de un nombre que me sonaba: Desenfocado. Me pregunto si volverán a llevar a cabo iniciativas como estas. Había algunas fotos bastante buenas.
 

Total, que entre que sube y baja, mira de una tienda a otra se nos pasaron un par de horitas. Deja me asome a ver cómo sigue el tiempo por ahí afuera… anda hasta parece que ha salido el sol, ya no se notaba el ambiente tan gris como antes.
 

Pero casi que estando aquí, podríamos aprovechar y comer algo no? a todas estas, creo que serían como las 3 de la tarde, el desayuno estaba más que digerido y lo mejor era recargar las pilas que por la tarde se podían aprovechar aún las horas de sol que tendríamos por delante. ¿Hace una cervecita y un poco de panito?
 

 

No nos fuimos muy lejos, justo a la entrada del centro comercial, nos sentamos en el restaurante “Moncho´s – El Chipirón”. En su terracita, disfrutando de la brisa del mar y viendo la gente pasar. Una vez menú en mano, nos decidimos bastante rápido y uno de los platos estrella de ese almuerzo fue este: pulpo a la gallega. Una ración bastante generosa y que estaba de bueno, ufff!
 

Casi a la par vinieron unas gambitas al ajillo y unos mejillones a la marinera. Era la ocasión de comer cositas del mar estando en un sitio con tan buen ambiente marino.
 

 

Rematando, un salmón a la plancha con su buena ración de verduritas. A estas alturas mi novia estaba un poco llena después de los platos anteriores pero si que al menos probó el salmón, el resto no desaproveché nada de nada. Tiernito y se deshacía en la boca, quien pudiera tomarse otro igual aquí.
 

Obviamente, no había hueco ni para el postre. Lo mejor reposar un poquito y luego estirar las piernas yendo hacia el centro pasando por las Ramblas. Mucha gente aprovechaba para sentarse y relajarse contemplando el mar.
 

O bien sus ojos estaban fijos en una de estas curiosas estatuas “flotando” en medio del agua.
 

La tarde empezaba a abrir y a sentirse el sol que había estado ausente durante buena parte de la mañana. Tomando el camino de vuelta cruzando el puente, enfilamos hacia el comienzo de la rambla, el sitio en plena ebullición de actividad y gente curioseando como nosotros. Espero me acompañen en un próximo capítulo por Barcelona.

 

Vistas de pájaro

 

Después de haber descansado y pasar nuestra primera noche en la ciudad, afrontábamos un nuevo día, aunque inicialmente el día no aparentaba muy bien puede que más tarde las cosas cambiasen. Nos ponemos en marcha, duchita, vestidos y a la calle a buscar algún sitio para desayunar.

Siguiendo la avenida del Paralelo y en dirección hacia el mar nos topamos con la plaza de la Carbonera. El mar se va acercando, y giramos hacia la izquierda llegando hasta el Monumento a Colón. Aprovechando que habíamos comprado la Barcelona Card podíamos subir gratis. Por cierto, muy recomendable para una visita de unos pocos días como la que hacíamos nosotros. Está incluído en ella: uso de guaguas y metro ilimitado, acceso a museos y sitios de interés, descuentos en tiendas y restaurantes… está bastante bien.

Vamos a ver qué tal son las vistas desde arriba, ¿me acompañan?
 

El mirador situado a unos 50 metros de altura permite obtener una vista de la ciudad en 360 grados. Una pena que a esas horas el cielo luciera algo gris y las fotos no lucen tanto como me hubiera gustado. No obstante, es una buena panorámica desde lo alto.

Aquí tenemos el Paseo de Colón y si pueden apreciar al fondo a la izquierda es la torre Agbar, que tendríamos ocasión más adelante de verla un poco más cerca.
 

El comienzo de la rambla, de fondo la Catedral y la Sagrada Familia con sus correspondientes andamiajes de reparación y construcción respectivamente. Lo bonito sería poder verlas limpias y sin metales, pero al menos la Sagrada Familia le quedan unos cuantos años para que sea completada.
 

Las vistas del Puerto deportivo y la rambla de mar, junto con el centro comercial Maremagnum donde luego pasaríamos un buen rato curioseando por sus tiendas y probando un restaurante que nos gustó mucho.
 

 

A pesar que no pasamos demasiado tiempo en el mirador, por momentos parecía que algunas zonas de la ciudad salían de su lado gris y el verdor de los árboles se hacía más presente. La previsión del tiempo es que para la tarde este mejoraría pero aún quedaban unas horitas y la lluvia amenazaba.
 

 

 

Parece que fue justo llegar a los pies de la estatua y dar unos pasos cuando de repente empiezan a caer unas gotitas, y al poco empieza a caer una buena ducha.
 

Para entonces yo había salido disparado de vuelta al hotel que quedaba como a unos 10 minutos (corriendo) coger el paraguas y salir de vuelta a dar con mi novia que se había refugiado junto con alguna gente más pegaditos a la fachada del edificio de la autoridad portuaria. Vaya forma de llover de repente, de esa lluvia finita pero que cala más que ninguna.

La previsión se había cumplido, pero eso no nos iba a estropear el día. Luego se quedaría una tarde de maravilla. Más para la próxima entrega. ¡Buen finde!

 

Bocados

 

Seguro que están conmigo en que no hay nada mejor que terminar una tarde de paseo con una buena comida y reposar tranquilamente. Al poco de llegar a la ciudad y ponernos en marcha, en ese momento aún no había muchas ganas de comer y es que la verdad con las dos comidas del avión aún presentes, el estómago aún no protestaba. Eso sí, el agua que no falte para cuando apretaba un poco el calor pero con una suave brisa muy agradable.

Haríamos uso del metro de vuelta hasta la Plaza de Cataluya y quien dijera que a a esas horas (9 de la noche) aún hay claridad y algo más que duraría. La poca costumbre y que en Hong Kong sobre las 6 y media-7 de la tarde se va anocheciendo, esas horas extra de luz, no veas que vida dan y hasta se nota en la gente que se lanza a la calle.
 

Así a lo tonto, nuestras buenas horitas entre caminata, ver algunas tiendas, sacar fotos… habían pasado volando. Momento de ir buscando por la zona un sitio para cenar, improvisemos pues. Al principio del Paseo de Gracia, y seguro me dirán: “precisamente no será barato”, encontramos un sitio en el que sentarnos en su terracita para cenar. Estaba bastante animado, no tenía mala pinta el sitio.

Un vistazito a la carta, primero algo fresquito para beber y estamos listos para pedir. Empezamos con un poquito de pan tumacaPà amb tomàquet aclaración del Capitán“, no podía faltar estando en Barcelona, mientras va llegado el resto.
 

Una ensaladita de tomates cherry, aceitunas negras y taquitos de queso. Y casi a la par traían unos champiñones al ajillo. Las porciones con el tamaño adecuado para no quedarnos ni con ganas ni demasiado llenos, que luego había que hacer hueco para el plato princpal
 

 

Y otro de los típicos de nuestra gastronomía: una paellita. Dos raciones bien servidas acompañadas de langostino y con el arroz en su punto. Muy satisfechos que quedamos con la comida, y entre bocado y bocado, algún sorbo de una copita de vino blanco.
 

Ni con hueco para el postre, y eso que yo soy muy de postres, pero en esta ocasión y sabiendo que nos iríamos a dormir en apenas un par de horas, lo mejor era quedarse tal cual y vuelta al hotel estirar un poco las piernas mientras hacemos la digestión.

Nuestro primer día (digamos medio-día), llegaba a su fin. Las luces alumbrando, la actividad de la calle había cesado y sólo de vez en cuando pasaba un coche, todo volvía a la tranquilidad y momento de recogerse a descansar. ¿Qué más nos deparará la ciudad? espero me acompañen mientras lo descubrimos.

¡Buen finde!

 

Primer paseo

Tras la parada técnica para cambiar de avión y llegar a nuestro destino final: Barcelona, llegamos a la ciudad sobre las 2 de la tarde y con un día radiante. Cielo azul y despejado, eso ya nos alegraba la vista, ansiosos de comprobar cómo sería la temperatura exterior. Aún nos quedaba el paso de recoger las maletas y rumbo a coger el tren que nos llevaría hasta el centro de la ciudad.

Todo bastante ágil y sin problemas, pero lo primero que echamos en falta al poco de estar usando el transporte público fue la rapidez habitual del transporte en Hong Kong. Esos transbordos de línea un tanto largos y con menos escaleras mecánicas de las habituales, yendo con maleta arriba y abajo se hacía un tanto incómodo, pero diría que mejor en comparación con el metro de Londres. No obstante, más adelante veríamos algunas estaciones y vagones de metro bastante más modernos, cosa que se agradece.

El hotel que elegimos para los primeros días de estancia en la ciudad, fue el Silken Concordia situado al ladito de la estación de metro de Poble Sec en Avenida Paralell. Una zona tranquila y a pocos pasos de la céntrica Plaza de Cataluña. Primero un pequeño descansito antes de salir a explorar las calles cercanas, había que aprovechar el buen tiempo reinante, ya que, los días anteriores habían sido más frescos e incluso con lluvia.

Lo dicho, vamos de paseo y callejear un poco.
 

Con el solecito pegando, a veces hay que ir buscando un poco la sombra. Al principio un poco desorientados aunque había sido previsor y había cargado el mapa de la zona en Google maps para el móvil, no obstante, preferimos improvisar un poco e ir dejándonos llevar.
 

Aceras amplias, bancos para sentarse a descansar un rato y sobre todo, más sosiego y el fluir de gente es más lento que al que estoy acostumbrado. Y siendo una ciudad tan llanita, es genial poder ir en bici a casi cualquier sitio y más con el sistema de alquiler de bicis (Bicing), aunque por lo visto es sólo para residentes con lo que no necesitas ni tener tu propia bici y aparcarla de forma muy cómoda en los sitios habilitado.
 

Mi idea inicial era ir en dirección hacia Plaza Cataluña y ver algo del barrio Gótico, Raval… pero terminamos yendo en la otra dirección a hacia la Plaza de España, no obstante, tendríamos tiempo de sobra para visitar la zona mencionada anteriormente.

Y nos encontramos con esta bonita ex-plaza de toros reconvertida en centro comercial y con una terraza en su parte superior ¿Me pregunto si habrá que pagar? pero por suerte no. Bastaba con acceder por el interior del centro comercial, coger una de las escaleras mecánicas y rumbo al cielo.
 

 

 

 

Este pirulí tan moderno y que contrasta con el resto del conjunto, con una plataforma a donde se puede acceder a un ascensor para que las personas mayores o con minusvalía puedan acceder de forma fácil hasta la parte más alta y también disfrutar de las vista de la ciudad.
 

Incluso pudimos divisar algunos que aprovechaban el calor de la tarde para darse un chapuzón, ni tan mal ¿verdad? Todo un lujo el tener la piscina en lo alto del hotel, algo habitual en muchos hoteles de la ciudad y que permite ver todo desde otro punto de vista.
 

Una tarde perfecta para pasear disfrutando de una buena temperatura. Espacios abiertos para relajarse con la familia…
 

o en pareja.
 

Haciendo algo de deporte en grupo, capoeira más concretamente. Todo es válido en una tarde de verano para una ciudad como Barcelona.
 

Y eso que aún nos quedaba mucho por descubrir: rincones, gastronomía, compras… sino esperen y vean. Creo que había tardado mucho en ir a la ciudad, y por fin, era hora de conocerla a fondo y en compañía de mi chica. A los dos nos hacía mucha ilusión estar recorriendo la ciudad y esa primera toma de contacto con sus calles, la gente y todo lo que la rodea, estaba causando muy buena impresión.

 

Primeros dias

 

Parece mentira pero ya llevamos casi cuatro días por aqui y el tiempo está cundiendo bastante. Nos está gustando la ciudad y aún nos quedan algunas cositas por ver, pero vamos bien de tiempo. Desde nuestro hotel situado en la Avenida Paralell, muy bien ubicado para moverse hasta el centro de la ciudad bien sea caminando o en metro, y lo que ayuda que la ciudad sea tan llanita, algo que se agradece comparado con algunas calles de Hong Kong que tienen unas pendientes que quitan el hipo, aunque en este aspecto las calles del norte de Tenerife (dígase La Matanza…) siguen ganando por goleada :D



El miércoles a la tarde que fue cuando llegamos, el tiempo estaba espléndido. Sobre unos 23-25 grados, el cielo azul y corria una ligera brisita. Curiosos los primeros contrastes con el transporte y la temperatura dentro y fuera, sensación invertida. Y para estar en mitad de julio, mes de verano, parece que el calor no aprieta demasiado pero cosa que se agradece cuando uno quiere hacer turisteo. Hemos visto los sitios más interesantes de la ciudad, acompañado de algunas compras y buena gastronomía, no se puede pedir más.



image

image

image

Una ocasión que también disfruté estos días, fue el poder encontrarme con algunos twiteros/blogueros/fotógrafos Ricard, Dani y David. Lástima que Capitán Urías no pudiera unirse a la tropa. Quedamos el jueves a la noche cerca del paseo de Gracia y fuimos a cenar alguito. El tiempo se pasó volando entre charla y bocados. Aprovechando para practicar el inglés, ya que, mi novia aún con su español no se defiende lo suficiente. Desde luego, un placer haberme encontrado con ellos.



Hoy por la tarde salimos rumbo a Mallorca donde estaremos hasta el próximo miércoles. Creo que no patearemos tanto como en Barcelona, disfrutar de conducir y relajarnos bien sea en la piscina o en la playa.



Continuamos con el viaje…

 

Queda poquito

 

Algo que me tenía reservado y solo algunos sabían, es que la semana que viene el martes por la noche ponemos rumbo a España para pasar unos días de vacaciones. Un viaje que apetece mucho ya que tanto mi novia como yo no hemos estado en los lugares elegidos a visitar, así que, todo por descubrir.

La ruta a seguir será saliendo desde Hong Kong vía Doha y con llegada a Barcelona. Volaremos con Qatar Airways, aerolínea con la que también nos estrenaremos. La verdad que tiene bastante fama, y recientemente fue elegida la mejor aerolínea de 2011. Tendremos unas cuantas horas para comprobar qué tal es el servicio a bordo, seguro que un buen entretenimiento y buena comida, asegurado :)
 


Ver Veranito en un mapa más grande

Barcelona es nuestro primer destino, por la que pasaremos en dos ocasiones. Una estancia inicial de casi 4 días. Aprovechando el blog de Quicoto he cogido esta foto prestada de uno de los lugares emblemáticos de la ciudad, que por supuesto no faltará en nuestro recorrido. Tengo que ultimar algunos detalles de qué ver los días que estemos, pero nos tomaremos las cosas con calma.
 

Y el segundo destino: la isla de Mallorca. Disfrutar de sus calas, su comida y algo más de relax.
 

Todos los preparativos hechos a falta de la maleta que el mismo martes en la tarde-noche la podré hacer. Nuestro vuelo sale de madrugada, y viviendo justo en frente del aeropuerto, tenemos tiempo más que de sobra. Un total de 9 días de viaje, que seguro aprovecharemos al máximo. Puede que parezca cortito el viaje pero creo que hemos repartido bien el tiempo entre los dos sitios y no nos aburriremos visitando lugares o descubriendo gastronomía.

Digamos que oficialmente hoy empiezo las vacaciones, pero durante el lunes y martes me pasaré por la oficina para revisar algunas cosas para dejar casi todo arreglado antes de estar estos días fuera. A ver si también puedo dejar cosas programadas para no tener abandonado el blog mientras tanto, no obstante en medida de lo posible actualizaré via twitter, facebook y google+ :D

Espero tener ocasión de quedar con algunos blogueros/twitteros por aquellas tierras, a ver si cuadran horarios y aunque sea tomarnos un café o una cervecita.

¡Buen finde a todos! y felices vacaciones para quienes empiecen hoy como yo.

 

De altos vuelos

 

Quien nos diría que hace muchos años atrás en los tiempos cuando la aviación hacía sus primeros pinitos, llegaríamos a probar platos tan ricos como si estuviésemos en un restaurante en tierra. Ya sé que no se puede comparar a la comida recién hecha, pero con el tiempo la comida en los aviones ha mejorado considerablemente aunque esto también depende de la compañía con la que volemos, ¿no les parece?

En el último viaje a España de hace apenas un mes, pude ir con dos compañías diferentes. Inicialmente todo estaba previsto para que hiciera los dos trayectos con Finnair, siendo mi primera experiencia con ellos pero al final el trayecto de ida fue con Cathay Pacific, con la que ya he tenido trato y nuevamente me sorprendió gratamente.

A la hora de tomar el desayuno faltando pocas horas para aterrizar en Londres, teníamos dos opciones a elegir: la típica tortilla acompañada de unas salchichitas y bacon o bien la opción por la que me decanté yo: dim sum. Un variadito, además de tener panito (que me había comido en el momento de la foto), café, jugo y ensalada de frutas. Y es que las ganas de comer después de tantas horas de vuelo, se notan.
 

Desde luego que la opción dim sum, más que acertada y como es algo que uno no suele encontrar en el avión, mejor que mejor. Aunque donde esté un típico restaurante de la ciudad, pero estando en las alturas, es un lujo

Y siguiendo el orden de las comidas, esta vez le toca el turno del almuerzo. Durante el trayecto Madrid-Helsinki con Finnair y cuando apenas había pasado media hora del despegue, la azafata apareció con la comida y eso que apenas eran las 11.30 (hora de Helsinki). De aspecto bastante ligero con: ensaladita, pechuga de pollo con papitas guisadas (escondido bajo la platina dorada) y panito integral. Tiene buena pinta, ¿no? :) pero aún queda más, no se vayan…
 

Después de la escala en el aeropuerto, tiempo de embarcar y coger el asiento. Tiempo de relajarse, hacer tiempo leyendo una revista con un poco de alguna peli. Uiss, la cena! y con un toque nórdico claramente: sashimi de salmón en primer plano, ensaladita y una cremita. Sólo de verlo se me hace la boca agua, y luego venía el segundo plato pero estaba tan entusiasmado que se me olvidó sacar la foto.
 

Doy fe que estaba todo muy bueno. Dos aerolíneas, dos estilos de comida y variedad donde elegir. Igual creen que me había olvidado de la bebida; que si carne, pescado, pan… pero todo acompañado de vinito tinto o blanco, hasta con un vasito de champán antes de empezar la cena en el viaje de regreso a Hong Kong.
 

Yo firmaba por volver a comer así de bien en todos mis vuelos. Seguro que ustedes también. Les dejo que un poco de comida me reclama, mmm.. erienda!

 

Comidita navideña

 

Ya metidos en el nuevo año 2011, uno echa la vista atrás de lo que han dado de sí estos días de fiesta. Si hay algo a lo que la Navidad esté bien unida, es sin duda: la comida. Uno no se imagina estas celebraciones sin platos de todo tipo, bien sean almuerzo o cenas, y como no, algún picoteo. Son días en los que cualquier excusa es buena para comer algo, a lo que uno va sumando y termina las fiestas con algún que otro exceso, pero como dice el dicho: una vez al año no hace daño, ¿verdad?

El día de Nochebuena nos juntamos en casa la familia: abuelo, padres, hermana, sobrino, tíos y un servidor. Listos para compartir una cena que pintaba suculenta. Algunos entrantes y picoteo, para luego dar paso al segundo plato con carne de por medio.Ya sólo de estar viendo las fotos y recordarlo, a uno se le hace la boca agua. Desde un simple trozo de pan que hace de acompañamiento perfecto…
 

La cosa va mejorando con jamoncito y unos bollitos variados.
 

Sumándose el brazo de cangrejo y el pavo como rey de la noche :)
 

 

Y lo mejor siempre queda para el final: postre y dulces navideños. En este caso una tarta de manzana y que no falten las peladillas, turrones, mazapanes, pastelitos de gloria, truchas… y así, un largo etcétera. Reconozco que soy un chico goloso donde los haya, pero después de los platos previos iba con el hueco justo para la tartita acompañada de un cafecito, que sino luego le entra a uno la modorra y la noche era joven.
 

 

Por mi parte, las Navidades ya han terminado pero seguro que la gente en España sigue apurando las celebraciones hasta el día de Reyes. Aún queda una semana para que la gente vaya recuperando la calma después de los excesos, los buenos propósitos para el año nuevo y quemar esos dulces de más. Para el año que viene más y mejor :D