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La Sagrada Familia

 

Uno de los últimos sitios que visitamos en nuestra primera etapa del viaje estando en Barcelona, es otro de los imprescindibles a visitar. Aún le queda unos cuantos años para ver terminado por completo esta obra impresionante, rica en detalles y única en su especie. Con esta, hacen un total de tres obras que visitamos y todas unidas a un mismo nombre: Antonio Gaudí. Como ya habrán podido adivinar, se trata de la Sagrada Familia.
 

Ese día fue bastante completito, y es que después de haber estado visitando el parque Güell por la mañana y haber hecho una paradita para picotear algo de comer, la siguiente parada del recorrido fue este edificio. Quedaba a tan sólo unos 20 minutos de donde estábamos, y nada más salir del metro doblando una esquina nos la encontramos de frente, majestuosa a pesar de las grúas que la rodean. Muchos curiosos por el exterior y aquellos que ya había conseguido entrar, esperaban sentados tranquilamente a la sombrita y es que calor era especialmente intenso a aquella hora.
 

Sólo hace falta fijarse un poco en algunas de las figuras que decoran la fachada, es un trabajo inmenso. La roca, las vidrieras..

 

Se pueden apreciar las zonas que son más nuevas por el color de la roca. Poco a poco se van añadiendo más pináculos, y los que quedan. Podríamos calificar esta obra como faraónica, estando prevista su finalización para el año 2030. En el interior se podían ver algunos planos de la evolución para los próximos años. Esperemos que se cumplan las fechas y para aquel entonces luzca en todo su esplendor.
 

La cola que teníamos por delante daba la vuelta a la esquina y se alargaba unos metros más hasta la entrada, ya que estábamos allí no ibamos a dejar pasar la ocasión de entrar. Botellita de agua en mano para refrescarnos y avanzando poquito a poco, hasta que nos llegó el turno de comprar la entrada.
 

Por fin estábamos dentro del recinto, tiempo de explorar los alrededores.
 

Si por fuera la impresionaba, el interior lo es mucho más. Ese techo que parece alzarse hasta el infinito, nuestra mirada se empieza a elevar hasta que se pierda en lo alto. Los pilares, los colores de las vidrieras… todo en su conjunto lo empequeñecía a uno.
 

 

Ahora que me fijo, podemos distinguir palabras escritas en las vidrieras, creo que puedan ser a modo de mensaje.
 

Después de ir de un lado a otro por la bóveda central y los pasillos del interior, decidimos ir en dirección hacia el sótano, lugar donde había un pequeño museo con piezas explicando desde los orígenes de la construcción, bocetos del autor y toda una serie de objetos que rodean a la historia del lugar. Muy recomendable si queremos enterarnos de más cositas.
 

A la vez hacíamos un poco de tiempo a que nos tocase el turno de subir en el ascensor a uno de los pináculos. Algo que era extra y decidimos cogerlo cuando compramos la entrada.
 

Una vez arriba, las vistas de la ciudad son tremendas. La subida está más que justificada ¿no les parece?
 

Casi que podemos tocar algunos de los pináculos de lo cerquita que los vemos. Rodeados algunos de andamiajes, en pleno proceso de construcción. Pero sin duda para mejor vista es mirar directamente hacia abajo. Si antes nos sentíamos chiquitos en el interior, ahora es como si los papeles se hubiesen invertido y nos sentimos poderosos observando a la gente y las cosas de un punto privilegiado.
 

 

Pero aún quedaba la parte más emocionante: el trayecto de bajada, a pie. Escalera de caracol estrechita y que no veíamos el final. Poco a poco, escalón a escalón y con cuidado vamos descendiendo y e unos 10-15 minutos estamos de vuelta a suelo firme.
 

Una visita que nos supo a mucho. Conocer más de cerca la historia de la edificación, recorrer su interior y también gozar en las alturas de la ciudad de Barcelona. Broche de oro para cerrar el día. Nos veremos Sagrada Familia, esperemos que para cuando sea el próximo encuentro sigas mejorando y veamos menos grúas, eso indicarás que las cosas marchan bien. Cuídate mientras tanto.
 

 

Volar a HK

 

Ha habido en varias ocasiones que la gente me ha preguntado cuánto cuesta volar hasta Hong Kong, y claro, todos sabemos lo relativo que puede ser esto en función de algunos factores que pueden influir en el precio final de nuestro billete, tales como:

- Época del año.
- Compañía aérea.
- Disponibilidad / última hora.

Por lo general, diría que la media ronda los 600-700€ hasta Madrid o Barcelona. No estoy contando con el trayecto hasta Tenerife porque eso sería opcional para muchos, pero no para mi, con lo que el precio total del desplazamiento se incrementaría un poco más.

Si tenemos en mente viajar a sitios un tanto lejanos, lo recomendable es pillar los billetes con unos cuantos meses de antelación aunque aún así esto a veces no nos va a asegurar que podamos encontrar viajes baratos y hay que mirar bien las fechas para conseguir la mejor combinación posible. Bajo mi experiencia, he utilizado varias rutas cuando he regresado a España, bien sea a Tenerife o a otro punto de la península como cuando estuvimos de vacaciones este verano.

1. KLM

Cuando llegúe a la ciudad por primera vez esta fue la compañía con la que volé. Por lo que he podido observar, no se caracteriza porque sea barata precisamente y algunos de los aviones debieran renovarse mejorando el ocio para vuelos largos tal como un Amsterdam-HK.

2. Air New Zealand

Ésta fue mi segunda opción después de haber pasado por Madrid y rumbo a Londres, ciudad desde la que sale el vuelo regular de unas 11 horas y media duración aproximadamente. El vuelo se hizo muy agradable y la clase turista muy buena, de las mejores que haya probado junto con Cathay Pacific, Qatar o Emirates. Recuerdo que me salió el billete muy bien de precio y habiéndolo comprado con tan sólo un mes de antelación.

3. FinnAir

Me hacía especial ilusión ir vía Helsinki y tuve ocasión de ir en diciembre del año pasado. En el vuelo de vuelta la espera era larga y quería haber aprovechado para visitar el centro de la ciudad, pero ya se sabe lo que pasa en los países nórdicos y es que la noche cae demasiado pronto. Apenas eran las 3 y media de la tarde cuando la oscuridad de la noche se acercaba y con nieve como no.

4. Qatar

Hasta la fecha ésta ha sido la última aerolínea con la que he volado para volver a España y más en concreto a Barcelona. Parada intermedia en Doha para cambiar de aviones. Sus horarios son buenos, pero es probable que en alguno de los trayectos nos toque esperar unas cuantas horas. A nosotros nos tocó a la vuelta, pero al menos la espera se hizo llevadera teniendo wifi y pudiendo comer algunos aperitivos.

Éstas son algunas de las alternativas, pero no las únicas. Seguro que habrán leído de alguien que haya hecho uso de Aeroflot vía Moscú, o un Madrid-Pekín-HK con Air China; siendo estas las dos opciones más baratas que conozco.
 

Entre una cosa y otra sus 14 horitas de avión y 2 aviones de por medio, ahora está en nuestra mano decidir la ruta más conveniente, tanto por horarios como por la que resulte más económica, factor de peso en los viajes largos. Así que, si se animan a visitarme no será por falta de opciones :)

Inesperado

 

El viernes pasado por sorpresa me vi metido en una pequeña conferencia que organizaba el hotel Ritz-Carlton. Aunque la verdad, el día anterior me había avisado mi compañera pero no me esperaba que fuese a celebrarse por la mañana, iba más bien mentalizado que el evento sería por la tarde-noche después de los horarios de oficina. No obstante, encantado de ir con ella y sabiéndolo ese día había ido preparado con mi cámara para intentar sacar algunas fotos.
 

¿Qué evento era en cuestión? de tipo culinario, y con dos grandes chefs españoles. El primero de ellos, el mismísimo Ferrán Adriá en persona. De sobra conocido en el mundo de la alta cocina y su restaurante El Bulli que ha sido centro de atención por la innovación en sus platos desde hace bastantes años.
 

Primero con una breve introducción para dar a continuación a un vídeo de casi una hora de duración en la que podríamos ver cómo transcurre “un día en El Bulli”. Película documental dirigida por el Albert Adriá (hermano del chef) y en las que vamos viendo las etapas desde que se levantan hasta que llegan los clientes, una gran labor de equipo y saber sincronizarse para dar lo mejor de sí mismos.
 

Decir que la película me pareció de lo más interesante, para nada se hizo larga y uno puede llegar a conocer bastante los entresijos del pequeño restaurante. Espacio para el turno de preguntas, de lo más variado y en las que Adriá no dudo en extenderse cuanto fuese necesario. Un tipo muy cordial, apasionado y bastante cercano.
 

Los asistentes no lo perdían de vista ni un segundo, cascos puestos para escuchar las traducciones y las preguntas iban fluyendo de un lado a otro de la sala.
 

Llegado el momento, Ferrán introdujo al otro chef invitado: Paco Roncero. Sería el encargado de darnos a conocer los platos que tendríamos ocasión de probar en unos instantes.
 

Consciente de que la hora del almuerzo estaba cercana, fue breve en su explicación y los asistentes se dirigieron a las mesas, listos para probar los platos.
 

 

Entre los platos que pudimos degustar estaban este “caviar” y es que era un tanto especial porque tal y como vemos en la foto, van cayendo unas gotitas en un líquido dando lugar a unas perlitas como si fuera un caviar pero este en concreto era de fruta de la pasión, sino me equivoco. Muy curioso.
 

Unas aceitunitas que estallaban en tu boca. Textura casi de gelatina pero consistente, una aceituna reinventada así misma.
 

Un puré de papas servido a modo de coctél.
 

Tampoco faltó jamón ibérico y además del bueno, bueno: Joselito. Ahí queda eso.
 

Copita de vinito blanco y jamoncito, tremendo.
 

Tampoco faltaron algunos canapés variados como una tempura de verduras o unos pinchitos de gamba. Estaba todo muy bueno. Creo que no sobró mucho. Poco a poco el número de asistentes fue disminuyendo, eran horas de dar por finalizada la sesión, aunque más tarde habría otra en el que el propio Paco Roncero haría una demostración. Lástima que debíamos marcharnos de vuelta a la oficina.
 

 

Un evento organizado por la Oficina de Turismo de España en China y a través de su delegación de Cantón, con el apoyo del Ritz-Carlton y el jamón Joselito entre otros. Creo que todos quedaron contentos tanto por la charla como con la comida, y es que algo así no se da todos los días. Muy contento de haber podido asistir y sacar unas fotos que también ayudarán a nuestro canal de Facebook para la promoción de productos españoles en Hong Kong.

 

Del día

 

Empezamos una nueva semana y dentro de poco también cerramos el mes de agosto, cómo pasa el tiempo. Poco a poco la gente en septiembre volverá al ritmo habitual del trabajo o también habrá otros que aprovechan para irse de vacaciones cuando el resto vuelve. Para los que se quedan en la ciudad y viven el día a día, uno de esos lugares con encanto y para los turistas como nosotros, de paso obligado para tomarle el pulso a la ciudad de otra forma.

Estoy hablando del mercado de la Boquería donde los colores y los olores se mezclan para el disfrute de los sentidos. Empezando por los puestos de frutas en los que podemos elegir entre gran variedad para llevarnos a casa, o bien, tomarnos un jugito en el momento.
 

 

Pasando por las verduras. Todo tiene una pinta estupenda y se nota la frescura de los productos con tan sólo mirarnos. Por si acaso, no está de más recordar a los despistados que no se deben manosear las frutas o las verduras, y es que siempre hay gente que se deja llevar y olvida las formas.
 

Otro de los atractivos de este mercado son los puestos de productos del mar. No faltan cangrejos, gambas, cigalas, percebes o pescados varios, entre otros. Es todo un espectáculo para la vista.
 

A ver, hoy tenemos: merluza, bacalao, salmón, lubina… Deje que me lo piense un rato que estoy algo indeciso
 

Entre los puestos me llamó la atención este en especial. La especialidad: huevos. Perfectamente colocaditos , de varios tamaños y tanto blanquitos como marroncitos. Hasta tenía huevos de avestruz, que intuyo son los de mayor tamaño en la parte derecha de la foto al fondo. Me imagino el mimo que deberán tener para colocarlos, “manda huevos” :)
 

Parece que el ambiente iba siendo cada vez más tranquilo, y es que la mayor parte del pescado había sido vendido y llegaba la hora de hacer el cierre. Puede que si hubiésemos llegado antes, el ambiente hubiera estado en más ebullición. Creo que serían cerca de las 5 de la tarde por aquel entonces, la jornada se daba por finiquitada.
 

Los más rápidos ya lo tenían todo recogido y a la espera de reponer las provisiones para la jornada del día siguiente. Ahora toca descansar. La gente va saliendo poco a poco del recinto y seguro que en pocos minutos las puertas estarán cerradas.
 

Hay que estar allí para vivir y disfrutar del ambiente. Es como bien decía David respecto a las ramblas. Siempre que puedan, no dejen de visitar los mercados locales, son una experiencia más que interesante y éste de Barcelona no es una excepción.

 

Por la rambla

 

Qué mejor sitio que la rambla de Barcelona para pasear y disfrutar del ambiente de los alrededores. Después de haber estado contemplando las vistas desde arriba era momento de volver a poner los pies en la tierra y mezclarnos un poco con la gente. Después de haber almorzado estupendamente, estirar las piernas es lo mejor para ir haciendo la digestión.

El cielo había cambiado por completo, lucía el sol y donde antes había poca gente, ahora salían de todos lados. Mucho turistas y la mayoría europeos (franceses, ingleses o de los países nórdicos) por lo que iba captando según el acento, aunque tampoco podían faltar de otras regiones de nuestra península.
 

Podemos optar por sentarnos a tomar algo en alguna de las múltiples terracitas que hay a lo largo del paseo, aunque me imagino que los precios irán de acorde a la zona, previsible al ser una zona turística.
 

Una zona donde los edificios destacan por la belleza de sus acabados y muchos bastante bien conservados. Para cualquier amante de la arquitectura que se precie, recorrer las calles de Barcelona es una gozada.
 

La rambla es un espacio amplio por que el poder pasear tranquilamente aunque conviene ser precavidos, ya se sabe lo que puede pasar en sitios donde se junta mucha gente y si uno se despista. No quiere decir que la ciudad sea un lugar inseguro, pero cuando la gente comenta es por algo. ¿Cómo se ve desde dentro para la gente que reside en la ciudad?

A medida que avanzamos nos topamos con puestos de flores…
 

o también aprovechar para comprar algunos souvenirs. Nosotros en concreto compramos un par de pinturas similares a las de la foto, con descuentito incluído :)
 

Muchos artistas ambulantes que hacen de estatuas y la gente no deja pasar la ocasión de posar para sacarse alguna foto. Este señor en concreto todo pintado de negro y que se ponía a pedalear cuando la gente le echaba alguna moneda.
 

Mirando de un lado a otro, parándonos de vez en cuando, fuimos recorriendo la rambla hasta casi llegar a la Plaza de Cataluña pero hay veces que es mejor dejarse llevar por la improvisación y ver a dónde nos llevará algunas de las muchas callejuelas transversales, ¿no les parece? es la magia de perderse por el centro de la ciudad y dejarnos sorprender.
 

 

Doble M

 

A pesar de que durante nuestro segundo día en la ciudad el tiempo no había amanecido soleado, había que ponerle buena cara. Casualmente nos encontrábamos casi al ladito de un sitio en que resguardarnos durante un rato por si acaso se ponía a llover de nuevo. No fuimos los únicos, un grupo de más gente delante nuestro iba en la misma dirección, al menos entretenerse viendo algunas tiendas haría que la mañana fuese algo más amena.
 

Cruzamos la rambla de mar y llegamos a los alrededores del centro comercial Maremagnum, de aspecto moderno y que nos recibe con un gran espejo que cubre la fachada. Los niños se lo pasaban en grande viéndose reflejados mientras correteaban de un lado para otro.
 

En su interior tiendas de ropa, calzado, regalos, chocolate… En la zona central, bastante luminosa nos encontramos con una cafetería donde tomar algo y descansar si es que el cuerpo no lo tenemos para tiendas.
 

Me llamó la atención la iniciativa “Fotoblogueando” cuyos carteles colgaban en las cercanías de la cafetería. En seguida se me vino a la cabeza: ¿habrán fotos de Ricard, Dani o David? no hubo suerte esta vez, pero sí que me llamó la atención de un nombre que me sonaba: Desenfocado. Me pregunto si volverán a llevar a cabo iniciativas como estas. Había algunas fotos bastante buenas.
 

Total, que entre que sube y baja, mira de una tienda a otra se nos pasaron un par de horitas. Deja me asome a ver cómo sigue el tiempo por ahí afuera… anda hasta parece que ha salido el sol, ya no se notaba el ambiente tan gris como antes.
 

Pero casi que estando aquí, podríamos aprovechar y comer algo no? a todas estas, creo que serían como las 3 de la tarde, el desayuno estaba más que digerido y lo mejor era recargar las pilas que por la tarde se podían aprovechar aún las horas de sol que tendríamos por delante. ¿Hace una cervecita y un poco de panito?
 

 

No nos fuimos muy lejos, justo a la entrada del centro comercial, nos sentamos en el restaurante “Moncho´s – El Chipirón”. En su terracita, disfrutando de la brisa del mar y viendo la gente pasar. Una vez menú en mano, nos decidimos bastante rápido y uno de los platos estrella de ese almuerzo fue este: pulpo a la gallega. Una ración bastante generosa y que estaba de bueno, ufff!
 

Casi a la par vinieron unas gambitas al ajillo y unos mejillones a la marinera. Era la ocasión de comer cositas del mar estando en un sitio con tan buen ambiente marino.
 

 

Rematando, un salmón a la plancha con su buena ración de verduritas. A estas alturas mi novia estaba un poco llena después de los platos anteriores pero si que al menos probó el salmón, el resto no desaproveché nada de nada. Tiernito y se deshacía en la boca, quien pudiera tomarse otro igual aquí.
 

Obviamente, no había hueco ni para el postre. Lo mejor reposar un poquito y luego estirar las piernas yendo hacia el centro pasando por las Ramblas. Mucha gente aprovechaba para sentarse y relajarse contemplando el mar.
 

O bien sus ojos estaban fijos en una de estas curiosas estatuas “flotando” en medio del agua.
 

La tarde empezaba a abrir y a sentirse el sol que había estado ausente durante buena parte de la mañana. Tomando el camino de vuelta cruzando el puente, enfilamos hacia el comienzo de la rambla, el sitio en plena ebullición de actividad y gente curioseando como nosotros. Espero me acompañen en un próximo capítulo por Barcelona.

 

Vistas de pájaro

 

Después de haber descansado y pasar nuestra primera noche en la ciudad, afrontábamos un nuevo día, aunque inicialmente el día no aparentaba muy bien puede que más tarde las cosas cambiasen. Nos ponemos en marcha, duchita, vestidos y a la calle a buscar algún sitio para desayunar.

Siguiendo la avenida del Paralelo y en dirección hacia el mar nos topamos con la plaza de la Carbonera. El mar se va acercando, y giramos hacia la izquierda llegando hasta el Monumento a Colón. Aprovechando que habíamos comprado la Barcelona Card podíamos subir gratis. Por cierto, muy recomendable para una visita de unos pocos días como la que hacíamos nosotros. Está incluído en ella: uso de guaguas y metro ilimitado, acceso a museos y sitios de interés, descuentos en tiendas y restaurantes… está bastante bien.

Vamos a ver qué tal son las vistas desde arriba, ¿me acompañan?
 

El mirador situado a unos 50 metros de altura permite obtener una vista de la ciudad en 360 grados. Una pena que a esas horas el cielo luciera algo gris y las fotos no lucen tanto como me hubiera gustado. No obstante, es una buena panorámica desde lo alto.

Aquí tenemos el Paseo de Colón y si pueden apreciar al fondo a la izquierda es la torre Agbar, que tendríamos ocasión más adelante de verla un poco más cerca.
 

El comienzo de la rambla, de fondo la Catedral y la Sagrada Familia con sus correspondientes andamiajes de reparación y construcción respectivamente. Lo bonito sería poder verlas limpias y sin metales, pero al menos la Sagrada Familia le quedan unos cuantos años para que sea completada.
 

Las vistas del Puerto deportivo y la rambla de mar, junto con el centro comercial Maremagnum donde luego pasaríamos un buen rato curioseando por sus tiendas y probando un restaurante que nos gustó mucho.
 

 

A pesar que no pasamos demasiado tiempo en el mirador, por momentos parecía que algunas zonas de la ciudad salían de su lado gris y el verdor de los árboles se hacía más presente. La previsión del tiempo es que para la tarde este mejoraría pero aún quedaban unas horitas y la lluvia amenazaba.
 

 

 

Parece que fue justo llegar a los pies de la estatua y dar unos pasos cuando de repente empiezan a caer unas gotitas, y al poco empieza a caer una buena ducha.
 

Para entonces yo había salido disparado de vuelta al hotel que quedaba como a unos 10 minutos (corriendo) coger el paraguas y salir de vuelta a dar con mi novia que se había refugiado junto con alguna gente más pegaditos a la fachada del edificio de la autoridad portuaria. Vaya forma de llover de repente, de esa lluvia finita pero que cala más que ninguna.

La previsión se había cumplido, pero eso no nos iba a estropear el día. Luego se quedaría una tarde de maravilla. Más para la próxima entrega. ¡Buen finde!

 

Bocados

 

Seguro que están conmigo en que no hay nada mejor que terminar una tarde de paseo con una buena comida y reposar tranquilamente. Al poco de llegar a la ciudad y ponernos en marcha, en ese momento aún no había muchas ganas de comer y es que la verdad con las dos comidas del avión aún presentes, el estómago aún no protestaba. Eso sí, el agua que no falte para cuando apretaba un poco el calor pero con una suave brisa muy agradable.

Haríamos uso del metro de vuelta hasta la Plaza de Cataluya y quien dijera que a a esas horas (9 de la noche) aún hay claridad y algo más que duraría. La poca costumbre y que en Hong Kong sobre las 6 y media-7 de la tarde se va anocheciendo, esas horas extra de luz, no veas que vida dan y hasta se nota en la gente que se lanza a la calle.
 

Así a lo tonto, nuestras buenas horitas entre caminata, ver algunas tiendas, sacar fotos… habían pasado volando. Momento de ir buscando por la zona un sitio para cenar, improvisemos pues. Al principio del Paseo de Gracia, y seguro me dirán: “precisamente no será barato”, encontramos un sitio en el que sentarnos en su terracita para cenar. Estaba bastante animado, no tenía mala pinta el sitio.

Un vistazito a la carta, primero algo fresquito para beber y estamos listos para pedir. Empezamos con un poquito de pan tumacaPà amb tomàquet aclaración del Capitán“, no podía faltar estando en Barcelona, mientras va llegado el resto.
 

Una ensaladita de tomates cherry, aceitunas negras y taquitos de queso. Y casi a la par traían unos champiñones al ajillo. Las porciones con el tamaño adecuado para no quedarnos ni con ganas ni demasiado llenos, que luego había que hacer hueco para el plato princpal
 

 

Y otro de los típicos de nuestra gastronomía: una paellita. Dos raciones bien servidas acompañadas de langostino y con el arroz en su punto. Muy satisfechos que quedamos con la comida, y entre bocado y bocado, algún sorbo de una copita de vino blanco.
 

Ni con hueco para el postre, y eso que yo soy muy de postres, pero en esta ocasión y sabiendo que nos iríamos a dormir en apenas un par de horas, lo mejor era quedarse tal cual y vuelta al hotel estirar un poco las piernas mientras hacemos la digestión.

Nuestro primer día (digamos medio-día), llegaba a su fin. Las luces alumbrando, la actividad de la calle había cesado y sólo de vez en cuando pasaba un coche, todo volvía a la tranquilidad y momento de recogerse a descansar. ¿Qué más nos deparará la ciudad? espero me acompañen mientras lo descubrimos.

¡Buen finde!

 

Primer paseo

Tras la parada técnica para cambiar de avión y llegar a nuestro destino final: Barcelona, llegamos a la ciudad sobre las 2 de la tarde y con un día radiante. Cielo azul y despejado, eso ya nos alegraba la vista, ansiosos de comprobar cómo sería la temperatura exterior. Aún nos quedaba el paso de recoger las maletas y rumbo a coger el tren que nos llevaría hasta el centro de la ciudad.

Todo bastante ágil y sin problemas, pero lo primero que echamos en falta al poco de estar usando el transporte público fue la rapidez habitual del transporte en Hong Kong. Esos transbordos de línea un tanto largos y con menos escaleras mecánicas de las habituales, yendo con maleta arriba y abajo se hacía un tanto incómodo, pero diría que mejor en comparación con el metro de Londres. No obstante, más adelante veríamos algunas estaciones y vagones de metro bastante más modernos, cosa que se agradece.

El hotel que elegimos para los primeros días de estancia en la ciudad, fue el Silken Concordia situado al ladito de la estación de metro de Poble Sec en Avenida Paralell. Una zona tranquila y a pocos pasos de la céntrica Plaza de Cataluña. Primero un pequeño descansito antes de salir a explorar las calles cercanas, había que aprovechar el buen tiempo reinante, ya que, los días anteriores habían sido más frescos e incluso con lluvia.

Lo dicho, vamos de paseo y callejear un poco.
 

Con el solecito pegando, a veces hay que ir buscando un poco la sombra. Al principio un poco desorientados aunque había sido previsor y había cargado el mapa de la zona en Google maps para el móvil, no obstante, preferimos improvisar un poco e ir dejándonos llevar.
 

Aceras amplias, bancos para sentarse a descansar un rato y sobre todo, más sosiego y el fluir de gente es más lento que al que estoy acostumbrado. Y siendo una ciudad tan llanita, es genial poder ir en bici a casi cualquier sitio y más con el sistema de alquiler de bicis (Bicing), aunque por lo visto es sólo para residentes con lo que no necesitas ni tener tu propia bici y aparcarla de forma muy cómoda en los sitios habilitado.
 

Mi idea inicial era ir en dirección hacia Plaza Cataluña y ver algo del barrio Gótico, Raval… pero terminamos yendo en la otra dirección a hacia la Plaza de España, no obstante, tendríamos tiempo de sobra para visitar la zona mencionada anteriormente.

Y nos encontramos con esta bonita ex-plaza de toros reconvertida en centro comercial y con una terraza en su parte superior ¿Me pregunto si habrá que pagar? pero por suerte no. Bastaba con acceder por el interior del centro comercial, coger una de las escaleras mecánicas y rumbo al cielo.
 

 

 

 

Este pirulí tan moderno y que contrasta con el resto del conjunto, con una plataforma a donde se puede acceder a un ascensor para que las personas mayores o con minusvalía puedan acceder de forma fácil hasta la parte más alta y también disfrutar de las vista de la ciudad.
 

Incluso pudimos divisar algunos que aprovechaban el calor de la tarde para darse un chapuzón, ni tan mal ¿verdad? Todo un lujo el tener la piscina en lo alto del hotel, algo habitual en muchos hoteles de la ciudad y que permite ver todo desde otro punto de vista.
 

Una tarde perfecta para pasear disfrutando de una buena temperatura. Espacios abiertos para relajarse con la familia…
 

o en pareja.
 

Haciendo algo de deporte en grupo, capoeira más concretamente. Todo es válido en una tarde de verano para una ciudad como Barcelona.
 

Y eso que aún nos quedaba mucho por descubrir: rincones, gastronomía, compras… sino esperen y vean. Creo que había tardado mucho en ir a la ciudad, y por fin, era hora de conocerla a fondo y en compañía de mi chica. A los dos nos hacía mucha ilusión estar recorriendo la ciudad y esa primera toma de contacto con sus calles, la gente y todo lo que la rodea, estaba causando muy buena impresión.

 

Primeros dias

 

Parece mentira pero ya llevamos casi cuatro días por aqui y el tiempo está cundiendo bastante. Nos está gustando la ciudad y aún nos quedan algunas cositas por ver, pero vamos bien de tiempo. Desde nuestro hotel situado en la Avenida Paralell, muy bien ubicado para moverse hasta el centro de la ciudad bien sea caminando o en metro, y lo que ayuda que la ciudad sea tan llanita, algo que se agradece comparado con algunas calles de Hong Kong que tienen unas pendientes que quitan el hipo, aunque en este aspecto las calles del norte de Tenerife (dígase La Matanza…) siguen ganando por goleada :D



El miércoles a la tarde que fue cuando llegamos, el tiempo estaba espléndido. Sobre unos 23-25 grados, el cielo azul y corria una ligera brisita. Curiosos los primeros contrastes con el transporte y la temperatura dentro y fuera, sensación invertida. Y para estar en mitad de julio, mes de verano, parece que el calor no aprieta demasiado pero cosa que se agradece cuando uno quiere hacer turisteo. Hemos visto los sitios más interesantes de la ciudad, acompañado de algunas compras y buena gastronomía, no se puede pedir más.



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Una ocasión que también disfruté estos días, fue el poder encontrarme con algunos twiteros/blogueros/fotógrafos Ricard, Dani y David. Lástima que Capitán Urías no pudiera unirse a la tropa. Quedamos el jueves a la noche cerca del paseo de Gracia y fuimos a cenar alguito. El tiempo se pasó volando entre charla y bocados. Aprovechando para practicar el inglés, ya que, mi novia aún con su español no se defiende lo suficiente. Desde luego, un placer haberme encontrado con ellos.



Hoy por la tarde salimos rumbo a Mallorca donde estaremos hasta el próximo miércoles. Creo que no patearemos tanto como en Barcelona, disfrutar de conducir y relajarnos bien sea en la piscina o en la playa.



Continuamos con el viaje…