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Día de campo
15A pesar de que los días de año nuevo son bastante tranquilos y de poco movimiento, hubo uno de ellos que fue distinto a lo habitual. No me imaginaba yo que haría un buen día como si de primavera se tratase, con temperatura cálida y más estando algo más hacia el norte en comparación a Hong Kong. No nos fuimos demasiado lejos, como a una media hora en coche y al encuentro de unos amigos de un familiar de mi novia. ¿Adivinan el plan?
Ni más ni menos que a recoger fresas. Una buena forma de disfrutar el día fuera. Rodeados de algunas huertas cercanas, en las que la gente cultivaba coles, lechugas y otras verduras. Me venían a la cabeza en esos momentos la primera vez que fui a coger fresas en uno de aquellos veranos en Inglaterra.
No me esperaba yo que a mediados del mes de febrero estuviese ya la temporada de fresas. Un aspecto más que apetitoso el de estas fresas y de todos los tamaños, aunque preferiblemente cogía de tamaño medianito porque las más grandes luego no suelen ser las más sabrosas, por norma general. Así ibamos entre una hilera y otra, en busca de una buena captura y llenando la cesta poco a poco.
Al final terminamos con una buena cantidad recolectada, ésta tan sólo era mi cesta pero juntando las otras diría que como unos dos kilos.
La próxima parada sería la casa de unos conocidos, en plan finca y rodeados de una buena plantación de árboles de liches. Tan sólo la casa en medio de tanto árbol y la tranquilidad del lugar, se estaba la mar de bien. Y nuestros anfitriones no tardarían en servirnos un poco de té y darnos algo de fruta.
Poder curiosear en el huerto, echar agua a las plantas o vigilar a los gallos y gallinas entre algunas de las actividades que los más pequeños disfrutaban. Era como recordar los tiempos de las visitas del colegio hace muchos años atrás.
Unas bonitas imágenes de las montañas y las nubes con formas caprichosas. Habían sido unas horas bastante entretenidas.
El día no podía terminar mejor con una abundante cena en la que no faltaban verduras, carne, arroz y sopa. Y entre medio algún que otro brindis con un licor autóctono; nos quedamos más que completos. Las fresas habría que dejarlas para el día siguiente.
Ya con esto estaba como para irme a dormir pero casi que no porque apenas eran pasadas las 7 de la tarde. Y es que los días en el campo, parecen más lentos de lo habitual pero se aprovechan bastante.
Descubre Lantau
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La gente no sabe por lo general el lugar privilegiado que es esta ciudad para descubrir sus montes y sus rutas. No todo es jungla de asfalto y hormigón, y la isla de Lantau es una buena prueba de ello. Es la segunda más grande del territorio y es un su totalidad un espacio de parque natural y con poca población que se concentra en ciertos puntos como pueden ser Mui Wo, Discovery Bay, Tai O o Tung Chung. Lugar que es propicio para la organización de carreras de trail-running.
Aprovechando los entrenamientos que estoy haciendo para la carrera de finales de mes, un fin de semana quise descubrir una ruta que tenía ganas de coger desde hace tiempo. Y es que hay un camino que transcurre en paralelo a la ruta de metro de la línea HK-Tung Chung. Camino de cemento hasta que llegas a una desviación y es cuando se pone interesante, primero con un pequeño estanque y el camino que se adentra entre los árboles poco a poco, y con algunos elementos que son muestra del pasado como este horno incineradora de los años 50 (según indicaba un cartelito).
Esa parte del camino tiene una ligera pendiente hasta que después de unos 200 metros, empieza a llanear de nuevo. Para mi sorpresa me encuentro con algunas casitas que van salpicando el paisaje y este puente que cruza el riachuelo con el lecho de rocas. En la época de lluvias me imagino la cantidad de agua que puede transportar, y seguro que emboca directamente al estanque por el que pasamos antes.
Otro de los descubrimientos durante el camino es esta escuela abandonada. El nombre indica que es la escuela de Pak Mong, de las tres aldeas. Me pregunto cuántos años habrán pasado desde que esté abandonada. En su interior algunos pupitres, todo muy polvoriento y con los cristales de las ventanas rotos. No me gustaría pasar de noche por ahí, se imaginan…

En esto que el camino empezaba a descender y en esta especie de valle, un pequeño conjunto de casas y con algunos campos de cultivo. Lo curioso es que por el camino por donde bajaba, tenía el ancho exacto como para que pudieran pasar vehículos, y así fue como me encontré algunos coches y motos por los alrededores. Un sitio algo aislado del que desconocía su existencia, pero bastante bien organizado con su red de cañerías y hasta con un servicio de baños públicos como pude comprobar.
Casas en medio de una tranquilidad absoluta y tan sólo rodeadas por tierra y otro pequeño riachuelo que transcurre por un lateral. Como casa de fin de semana para evadirse del centro no está nada mal, la cosa es llegar hasta allí, lleva su tiempo.
El camino se bifurcaba por momentos dando acceso a otros pequeños grupos de casa, pero el camino principal iba en dirección hacia la zona sur-este de la isla y más en concreto hacia Mui Wo. Si hubiera dispuesto de más tiempo aquel día, no hubiera dudado en seguir el camino hasta el final pero tenía que regresar. No dudo que regresaré para terminar la ruta y recorrerlo con más calma.
Dato que se me olvidó comentar, y tal y como dice en la indicación, una de las rutas cercanas fue de cuando las Olimpiadas de Pekín. Apuntado para otro día queda.
Aireándose
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Uno van paseando por la calle tan tranquilamente por un vecindario de los Nuevos Territorios, como es este caso, un día con cierto calorcito y algo de brisa en una mañana de sábado. Hasta aquí bien, pero algo llama nuestra atención cuando nos encontramos esta escena, que es de lo más habitual durante el fin de semana:
Debido al espacio limitado con el que cuentan algunas casas para tender alguna ropa, en especial aquellas de gran tamaño como son sábanas, colchas… dónde mejor sino al aire libre para que les de el solecito. Aprovechar una cuerda en una trasera donde no moleste a nadie, y a tender se ha dicho.
Viéndolo de esta forma, es un gasto de lavandería que se ahorran y nada mejor que los rayos del sol antes que usar una secadora que a la larga ya sabemos que va deteriorando los tejidos. Y creo que quejar por parte de los vecinos no hay. Y sabiendo como son aquí de gastarse el hacer anuncios para prohibir esto y lo otro, aunque si que he visto carteles en los parques públicos, cosa que me parece muy bien. Se imaginan estar de paseo por el parque y verse ropa tendida digamos cerca de los columpios o en algunas barandillas cercanas, no es lo suyo.
Colores
5Estupendo día de domingo que hacía el fin de semana. Empezaba un día con algo de madrugón para ir a un entrenamiento de dragonboat, además, también tendríamos una jornada de puertas abiertas para ver si reclutabamos más gente para la temporada. Una buena ocasión para que conociesen el deporte e iniciarse, esperando que algunos de ellos se enganchen y nos acompañen en próximas sesiones.
En esta época del año uno espera que haga algo de brisa por la mañana y más estando en el agua, pero la verdad que se estaba la mar de bien y sin necesidad de manga larga.
El buen tiempo nos acompañó todo el día y de vuelta a casa después de disfrutar un almuerzo de dim sum con mi novia, le propuse dar una vuelta a la manzana.

Recorriendo la carretera paralela a nuestro bloque, llegar hasta el final y regreso, un poco más de media horita. La época otoñal se dejaba lucir muy bonita en Tung Chung, la mezcla de amarillos y verdes dando colorido.

Incluso algunas flores, hasta me daba la impresión de estar en primavera. Esta flor en concreto es la que está simbolizada en la bandera de Hong Kong, de la cual podemos encontrar un monumento en Wan Chai cerca del centro de convenciones. Su nombre es Bahuhinia.

Interesante el descubrimiento durante el paseo. Mira que he pasado veces por ahí cuando he salido a correr un poco, normalmente ya entrada la tarde-noche y claro, no es tan fácil como de día. No podemos quejarnos por zonas verdes, es uno de los puntos a favor de vivir allí y la verdad que se agradece en épocas como esta.
Playa limpia
7O eso es lo que parecía a simple vista, pero siempre hay que mirar más en profundidad y sorprendente lo que podemos llegar a encontrar. El plan del sábado con algunos compañeros del equipo era el de limpiar una playa en la isla de Lamma. Casualmente la que elegimos fue en la que se celebra la carrera “Lamma 500″. Pocas personas a aquellas horas, día algo nublado pero no hay que confiarse.

Nos dividimos en tres equipos, cada uno recorriendo una zona de la playa. Manos a la obra con guantes, gorra para el sol y bolsa en mano. Nada más empezar me encontraría con sorpresas, buen comienzo pero sólo sería el principio. Poco a poco avanzando, cachito a cachito entre trozos de corcho blanco, botellas plásticas o incluso calzado…de todo. El ritmo de llenado de la bolsa era lento pero con paciencia que tendríamos un par de horas por delante.

Mientras yo miraba cerca de la zona verde, el resto del equipo rebuscaba entre las rocas y alrededores de la orilla. Más de lo mismo encontrando plásticos, trozos de cuerda o latas de aluminio.

Entre todos nos haríamos con un muy buen botín compuesto por casi 20 bolsas de basura como las de la foto, bien repletitas. Después de más de dos horas y con paraditas para hidratarnos adecuadamente. Desde luego que fueron unas horas más que provechosas, a la vista está el resultado y la satisfacción de haber dejado en mejores condiciones un lugar que inicialmente parecía limpito.

¡Buen trabajo chicos! Por hoy hemos cumplido. Un ejemplo para que el Gobierno de Hong Kong nobse olvide de lo importante que es la conservación del medio ambiente y los espacios naturales. Hacer campaña y concienciar a la gente para que siempre sea responsable allá donde vaya. Que no sea sólo para quedar bien en una foto sino que la actitud sea durante todo el año, grandes y pequeños, sin excepción.

Es la intención de la campaña Beach Cleanup en la que participamos y que se ve reforzada por la imagen de algunas personas populares, ayudando a que se propague el mensaje.
Nuevo parquito
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Estos pasados días de Semana Santa han sido muy calmados, nada de viajes, ya que hacía apenas unas semanas que había vuelto de Indonesia, crónica que relataré dentro de poquito. Lo mejor de todo aprovechar los días para descansar y tomarse las cosas con mucha calmita, todo en en plan muy casero y porque no, dar un paseito por los alrededores de Tung Chung. A veces no hay nada mejor como unas vacaciones en casa. A pesar de que en los primeros días el tiempo parecía no acompañar mucho, uno de ellos el sol se dejaba ver un poquito y con un poco de brisa era perfecto para ir a pasear.
El día en cuestión fue el domingo, y bastante bien aprovechado puesto que madrugué para ir al entrenamiento de dragon boat para más tarde ir a comer algo de dim sum
Y claro, después de un buen almuerzo decidimos ir a estirar las piernas y hacer un poco la digestión. Nos dirigimos hacia el final de la carretera principal que va paralela al mar y dar la vuelta en dirección hacia el centro comercial Citygate. Mira que había pasado unas cuantas veces corriendo de noche, y no había caído en el parquito que hay a mano izquierda justo en frente del bloque de edificios “Caribbean Coast”. Seguro que el sitio ya lleva su tiempo abierto, pero al menos para mi es una novedad. Vamos para dentro…

Un espacio bastante acogedor con banquitos, zonas de césped, algunos columpios y toboganes; además, con un pequeño skatepark, muy completo. A aquella hora, que serían poco más de las 2 de la tarde estaba tranquilo, con alguna gente paseando o descansando a la sombra. Y para nuestra sorpresa, había un caminito que subía hacia una pequeña colina en medio del parque, pudiendo ir por la vía de las escaleras o sino por el sistema de rampa que muy bien pensado para facilitar el acceso a personas con menos movilidad y que la subida sea más leve.

Y a cada poco que íbamos ascendiendo, en cada esquina, había unas ilustraciones hablando sobre distintas prácticas para ejercitarse y/o meditación. Haciendo zig-zag hasta que llegamos a lo alto de la colinita y con la vista de las montañas de Lantau de fondo junto con el sonido del paso del metro, no se escuchaba nada más salvo el leve zumbido de los coches en la autopista cercana.

En lo alto una valla nos indicaba la existencia de un jardín de hierbas medicinales chinas. Habrá que seguir el camino para comprobarlo pero para eso debíamos atravesar el pabellón (octogonal) y seguir nuestro camino descendiendo hasta el otro lado del parque mientras disfrutamos de la vegetación y la calma del lugar.



¿Como es que no había entrado antes a este parque? seguro que si viviera justo encima, lo vería desde mi ventana cada día
seguro que en algún momento alguien desde las alturas nos iba siguiendo la pista, jeje.

Hasta que llegamos al final del camino y dimos con algunas de la plantas medicinales, cada una con su propio rinconcito, bien catalogada y con una tablita explicativa sobre sus propiedades. Ésta fue una de las que más me gustó pero no me pregunten para que servía, qué cabeza la mía!

Hasta un pequeño estanquito rodeado de macetas con plantas. ¿Ranitas? pues no vi ninguna, pero apuesto que de noche será el lugar preferido para algunas y saltar por los nenúfares, como si lo estuviera viendo ahora mismo. En general todo súper bien cuidado, da gusto tener un espacio así para disfrutar de un agradable paseo de domingo, observando flores y aprendiendo cosas sobre meditación y plantas medicinales.


Despidiéndonos del parque, por esta vez, con una visita a una de las flores por excelencia: la rosa; esta una variedad originaria de China, aunque no es que yo sea un entendido de flores, si que en los pétalos se aprecian diferencias con las rosas más tradicionales. Interesante.

Espero que les haya gustado este paseito por el parque de Tung Chung. Ya sé que para la próxima iré preparado con la cámara y espero captar más cositas para compartirlas.
LP invertido
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Ahora que las temperaturas son un poco más fresquitas, es el momento más apropiado para dar comienzo a la temporada de caminatas. Pasados los calores del verano, la brisa de la montaña se agradece cuando uno sale a caminar. Nos juntamos Gonzalo, Marc, Enrique y yo hace un par de domingos para salir de caminata por Lantau. No me lo pensé dos veces y decidí unirme, y el tiempo para ese día parece que iba a acompañar. Igual muchos se preguntan que significa LP, ni mucho menos nada que ver con música, sino la abreviación de Lantau Peak.
Nuestro punto de encuentro fue la estación de Tung Chung (que suerte vivir al ladito), ellos venían desde Central en el metro. Antes de empezar a movernos, hablamos un poco qué ruta llevaríamos a cabo. Les comenté las rutas que había hecho hasta el momento y nos decidimos a hacer la ascensión hasta el pico Lantau para luego descender en dirección al Ngong Ping. Una ruta que ya había tenido ocasión de hacer, pero que esta vez tenía el aliciente de hacerla en su forma invertida, experiencia totalmente distinta. Para ello cogimos un taxi que apenas tardó unos 10-15 minutos hasta el inicio de la ruta: Pak Kung Au. Desde allí, el núcleo de Tung Chung ya lucía chiquito con el aeropuerto un poquito más al fondo.

Era el momento de empezar la caminata, las montañas nos esperaban. El sol también nos quiso acompañar con unos rayos generosos que de vez en cuando asomaban entre las nubes. Íbamos bien provistos de líquido elemento y alguna cosa para picar más adelante. ¡Vaamos!

El camino asciende de forma suave, con los escalones marcados y a los lados vegetación como: espigas, arbustos y algunos arbolitos, aunque no lo suficientemente frondosa como para resguardarse a la sombre de alguno. Creo que hice bien llevando una gorrita.

Poco a poco vamos subiendo y la pendiente va en aumento. Los escalones son más cortitos pero más elevados, cuesta habituarse para adaptar el ritmo. El grupo con tres a la cabeza y yo siempre un poco más rezagado con eso de ir sacando fotos a cada poco. El peso extra de la cámara junto con una toalla y unas cholas para luego, se nota.

Echando la vista atrás, otros grupitos de gente que vamos pasando, no vamos demasiado rápido pero si a buen ritmo. Se supone que en la ascensción se tarda 1 hora y media, creo que vamos a llegar algo por debajo del tiempo de referencia. Un poco más adelante haríamos nuestra primera parada.

Qué bueno poder encontrar un cachito llano del camino lo suficientemente grande como para reponer un poco las fuerzas, echar un trago de agua y continuar. El camino parece como si nos llevase directamente hasta el cielo, ligeramente más azulito pero a veces cubierto con una ligera neblina

A la sombrita de una pequeña caseta, unos 10 minutos pasan hasta que unos compañeros de ruta deciden continuar su camino. Todos muy bien equipados, especialmente las señoras con sus viseras y paraguas para protegerse del sol, buena mochila con agua y hasta con algo de fruta que nos ofrecieron tan amablemente.

El primer cacho más duro del camino lo habíamos superado, había que proseguir. Yo siempre detrás vigilando y foto aquí y por allá. La cima se iba acercando poco a poco pero aún nos quedaba un trecho. Calculo que haríamos las parada como una media hora después de la primera, todo se veía más claro y las ganas de llegar a la cima aumentaban, podíamos ver a más gente desde donde estábamos. ¡Ya queda menos chicos!

Sólo por las vistas que se tienen merece hacer la caminata y además cuando el tiempo acompaña, una brisita que aliviaba el calor que parecía apretar por momentos, el sudor goteando por la frente. Un muy buen ejercicio para una mañana de domingo.

Misión cumplida: habíamos llegado a la cima. Ya estaba casi todo hecho, tan sólo nos quedaba hacer la bajada pero sin duda algo mucho más ligerito pero bajar con cuidado porque con la inercia del cuerpo uno se puede confiar e ir más rápido de lo que debiera.

En apenas media hora nos plantaríamos en las cercanías del gran buda de Lantau, nuestro punto de destino final. Las piernas cargaditas después de la bajada y como no, tampoco olvidar la subida anterior. Eso sí, ahora sólo teníamos en mente una cosa: almorzar algo con fundamento.
¿Para cuando repetimos? algo se tendrá que ir hablando.
Despertar
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El buen tiempo se va haciendo notar y es que ya estamos en mayo, tiempo para que luzca el sol y las temperaturas suban. Sin embargo, ha habido algunos días con algo de lluvia y cuando caía la tarde refrescaba un poco. De momento parece que la humedad se está portando, aunque depende de la zona de la ciudad en las que nos encontremos.
Esta mañana cuando me he despertado, un poco antes de las 8 no he podido evitar el ir a por la cámara y sacar estas fotos del comienzo del día. Cielo azul con algunas nubes, el verde de las plantas que cubren las montañas; los ingredientes perfectos para un día estupendo aunque la oficina esperaba y había que ponerse en movimiento.
Da gusto levantarse y disfrutar de tan bonitas vistas, y aunque yo sea un chico que tira más para el mar, un buen paisaje de montaña tampoco le tiene nada que envidiar. Las montañas de la isla de Lantau, un gran parque por que el “perderse” de caminata, salir de paseo en bici o bien ir a la playas del sur. Es parte del otro Hong Kong que uno tiene que descubrir.


Por suerte hoy es un día algo más tranquilo en lo que a movimiento de gente se refiere y ¿la razón? hoy es festivo en Hong Kong, celebración del cumpleaños de Buda y coincidiendo con este día, también se celebra en la isla de Cheung Chau una curiosa competición. Otro año que pasa y que no puedo asistir, pero cayendo en un día entre semana y siendo festivo en toda la ciudad, seguro que no cabe ni un alfiler. La gente incluso habrá pasado la noche en la isla para no perderse detalle de este festival.
Un buen día para disfrutar de las actividades al aire libre, darse un chapuzón bien en la playa o la piscina y también salir de caminata con la familia. Después de encadenar varias semanas con festivos que caen en lunes y el de hoy martes, la cosa vuelve a la normalidad la semana que viene. Semana completita de 5 días pero por lo pronto, mañana da comienzo la feria de Hofex y el ritmo en la oficina se acelerará. Esperemos que todo salga como está previsto. Así que si tengo ocasión de ir por la feria, espero sacar algunas fotos y también pillar algo de comida o bebidas, no me cabe duda que algo se podrá sacar.
Sigamos con lo nuestro, la semanita va cogiendo ritmo..
Mejorar
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¿Qué sería de las ciudades si no nos preocupásemos en intentar conservar su legado histórico? El pasado es importante conservarlo, ya que, marca la identidad del lugar. Poder observar la evolución a lo largo de los años y que las futuras generaciones aprendan al respecto.
Me ha parecido interesante dar a conocer esta web: DesigningHongKong, donde se recogen bastante iniciativas en las que se intenta conservar la imagen de la ciudad y/o alternativas a algunos proyectos para no causar daño a zonas protegidas dentro del entorno verde, que es parte importante del territorio de la ciudad.

De entre los artículos que podemos encontrar en ella, podría destacar los siguientes:
- Colocación de edificio de ventilación cerca del IFC
- Conservación de los mercados callejeros
- Cuartel central de la Policía. Edificio del cual hablaba no hace mucho
Entre la colaboración del gobierno y los ciudadanos, está al alcance de todos hacer que la ciudad sea un mejor sitio para vivir, donde haya un equilibrio entre los edificios, zonas comerciales y las zonas naturales. Sabemos de las limitaciones, principalmente de espacio pero siempre hay alternativas que sean respetuosas con el medio y satisfagan a ambas partes. Ya se sabe que llegar a acuerdos en ciertos aspectos, no es del todo fácil pero habrá que sentarse y dialogar.
Eso me recuerda que hace poco ha saltado la polémica por otra decisión de reubicar a las empresas que se encargan del reciclaje en la ciudad. Lo que amenazaba con que los servicios de reciclaje se paralizaran, causando un caos en la ciudad. Papel, latas, vidrio… acumulándose sin ser recogidos.
El reciclaje es un aspecto importante que no se debe descuidar. Después de las celebraciones del Nuevo Año Chino, en las cuales se reparten muchos sobrecitos rojos, es bueno poder reutilizarlos y darles un buen uso, concienciar a la gente para ello.
Muchos proyectos para los próximos años y por supuesto, no siempre a gusto de todos. Veremos cómo van evolucionando y hacen de la ciudad un mejor lugar para todos.
Rutita en bici
9
El pasado fin de semana, me ofrecieron la posiblidad ir de ruta en bici por la isla de Lantau. El punto de encuentro era en Mui Wo, con lo que cogiendo una guagua (línea 3M) desde Tung Chung, llegué allí en media hora escasa. Mi amiga estaba esperando, ir a coger las bicis y prepararnos para la ruta (Chi Ma Wan trail)
Siendo sincero, me esperaba que fuera un paseo pero lejos de todo eso, una ruta bastante exigente que nos llevaría unas 4 horas según me comentó al principio. Con las piernas un poco molidas del entrenamiento de un par de días antes, pero el ejercicio en la bici vendría bien para descargar las piernas y quitarme las poquitas agujetas que tenía. Primero dimos una vuelta de reconocimiento por los alrededodes de Mui Wo para luego dirigirnos hasta el inicio de la ruta. Camino estrechito que empezaba en lo alto de la montaña con lo que previamente tuvimos que colgarnos las bicis para alcanzar ese punto y luego la cosa ya pintaba más fácil, en principio.
Un camino de tierra, aunque con algunas partes asfaltadas, piedritas de vez en cuando… de todo un poco. Zonas llanas, descensos en los que te dejabas los frenos y luego algunas cuestitas que quitaban el aliento. De cuando en cuando hacer un paradita para repostar líquidos y sobre la marcha continuar. En esta foto una de esas paraditas que hicimos después de habernos tragado una cuestita previa, rompepiernas desde luego…

Lo mejor de todo, el paisaje que nos ibamos encontrando a nuestro paso. Una pequeña presa con este puentecito para pasar hasta el otro lado y seguir la ruta monte a través. Encontrarnos con alguna gente en bici o bien de caminata, y es que el día sin hacer demasiado calor, era perfecto para disfrutar de la montaña.


Lástima que no llevase conmigo la réflex, pero yendo con la bici era mejor llevar poco peso. Al menos el móvil resolvió y cuando iba cogiendo algo de ventaja respecto a mi compañera de ruta, podía parar un poquito y sacar un par de fotos aquí y allá. Bonitas vistas hacia el sur, con la playa de Pui O escondida hacia la derecha, y lugar de paso habitual de los ferrys que van hacia Macao. Como se puede ver, no estaba especialmente soleado el día, pero no por ello había que descuidarse que se notaba el calorcito después de un rato en el cuello, jeje.

Y como no, ante todo bien protegido que con tanta roca de por medio, nunca se sabe.

Cosas curiosas como encontrarnos con alguna señal algo “fuera de lugar”, como esta: prohibidos los coches y/o motocicletas. Lo de las motos lo entiendo, pero coches? sólo hay que ver lo ancho del camino ![]()

O también las indecisiones: ¿izquierda o derecha? seguimos en dirección a Pui O. La mayor parte de la ruta la habíamos superado, con sus tramos más difíciles habiéndolos pasado a pie debido a lo complicado del trazado con las rocas o zonas de bajada empinadas. Mientras tanto tirando pa´lante, con alguna playita perdida de por medio o con casas abandonadas, y prácticamente solos en esta parte del camino.



De repente algunos tramos más de escalones un tanto complicados con lo que toca desmontarnos para seguir a pie. Y al poco el camino que se vuelve a hacer llano. Más abajo se podía escuchar el sonido del paso de los coches cada vez más cerca, eso quería decir que la carretera estaba cerca, y prueba casi superada…


Desde luego que no me puedo olvidar de mi compañera de fatigas en ese día que se portó como una campeona. Me hizo recordar mis buenos tiempos pedaleando por las calles de Santa Cruz o algún paseito hasta la playa, y es que hacía la tira desde que no pillaba una bici. No hay que perder las buenas costumbres, verdad?

El cansancio se iba notando y más aún cuando nos quedaba por afrontar una buena pechadita yendo de vuelta hasta Mui Wo, pero nos lo tomamos con calma. Tramos a pie y otros sobre la bici haciendo uso de la marcha más ligera posible, aún así parece que la cuesta se resistía pero pronto alcanzaríamos la “cima” y luego una bajadita que nos dio alas hasta llegar nuevamente al centro de Mui Wo. En nuestras mentes sólo una cosa: comer.
Buscar un sitio tranquilo y al fresquito: OK

Cervecita como dios manda: OK

El resto ya vino (y se fue) en menos de lo que canta un gallo. Y lo rico que estaba todo: Ensaladita de pollo, pizzita y tampoco podía faltar un postrito ![]()



Nos quedamos más que satisfechos. Ya sólo nos faltaba café y puro para empezar la sobremesa, jeje. El broche final para una buena jornada de ruta en la montaña. Habrá que repetir, no? la ruta.. aunque la comida tampoco me importaría.

































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