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Hasta Buenavista

Uno de los puntos más alejados desde la capital y situado en la zona noroeste de la isla y una región marcada por la gran cantidad de fincas plataneras, rodeado de un bello paisaje de montañas y mar. Así es el municipio de Buenavista del Norte que les presento en el post de hoy.

Hasta allí nos escapamos unos días para cambiar de aires y poder visitar con calma los alrededores. El trayecto hasta allí es algo de más de una hora pero con buena autopista hasta la zona de Los Realejos y luego carretera de un sólo carril por sentido, algo sinuosa pero agradable de conducir y sobre todo poder disfrutar de la costa.

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A mediada que cogemos altura podemos ver la forma de valle en el fondo, bastante verde pero a medida que subimos el aspecto va cambiando un poco. Sin duda merece la pena pararse en algunos de los miradores que hay por el camino para no perderse detalle de la geografía del terreno.

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Como decía, la vegetación en esta zona está llena de contrastes; algo más seca en las zonas altas y más propia de la zona sur de la isla.

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Es el sitio ideal para desconectar durante el fin de semana, y también desde el hotel pudimos disfrutar de unas buenas vistas. Empezando el atardecer…

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y hasta que se va haciendo de noche. Lo mejor es poder acercarse a una playa cercana para disfrutar de los últimos rayos con el sonido del mar de fondo.

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Uno de esos rincones que quizás sea poco frecuentado, lugar de paso si vamos haciendo un recorrido por el norte o bien viniendo del Sur, cerca del final de la isla con el faro de Teno como punto más extremo. Si buscan un sitio para descansar donde respirar silencio, restaurantes con buen pescadito y el encanto de un pueblo chiquito donde hay poco más que un bar en la plaza y se lleva una vida muy tranquila, éste es el lugar adecuado.

Uno de los puntos más alejados desde la capital y situado en la zona noroeste de la isla y una región marcada por la gra...

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Monte Wu Tip

El fin de semana dio para bastante más y no sólo pateo en llano sino también con elevación. Un lugar del que me había hablado mi novia y cercano al colegio donde había estudiado. Tramos de escaleras que recuerda subir de forma semanal cuando le tocaba clase de gimnasia, seguro que ahora no le parece tanto como antes :)

Lo dicho, a subir! y con ello el primer tramo de escaleras, seguido de un descansillo donde había gente jugando al bádminton y con banquitos para descansar, pero ahí termina la cosa ni mucho menos puesto que aún vendrían un par de tramos para ir ganando altitud.

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El monte Wu Tip se eleva un poco más de 250 metros, situado en Fanling y cerquita de la estación de metro, fácilmente accesible por varias rutas. Lugar popular de paseo habitual tanto para jóvenes como mayores, diría que también es un sitío un tanto espiritual y es que habían varios nichos familiares en uno de los accesos de subida.

Por encima de la vegetación podemos alcanzar a ver los edificios algo más chiquitos. Lástima que desde los distintos puntos-mirador a lo largo del camino la visión no era del todo completa, pero sólo el subir y sentir el aire más fresquito ya recompensaba.

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Momento del descenso, ya? tan rápido? Esto digamos que es un aperitivo porque la ruta continúa monte arriba y promete! Ya he estado mirando para ampliar y ver hasta dónde llega la ruta y enlazando con otra, pinta genial, ya contaré.

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El fin de semana dio para bastante más y no sólo pateo en llano sino también con elevación. Un lugar del que me había ha...

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El lago

En pleno centro, se encuentra el corazón de la ciudad: el lago Zúrich. Visible desde prácticamente cualquier lado y lugar de encuentro para todos.

Casi que uno puede llegar a tocar por momentos a las gaviotas que revolotean por el lugar.

La gente pasea por los alrededores atravesando uno de los puentes que conecta parte de la ciudad al otro lado del canal.


 

Merece la pena quedarse un rato contemplando cómo va cambiando el cielo a medida que avanza la tarde. Las nubes parece que quisieran tapar el azul del cielo, pero sólo por momentos. La brisa fresca de una tarde de invierno y la noche que no tardará en llegar.


 

El tiempo parece pasar más despacio mientras uno contempla el movimiento del agua junto con el ir y venir de la gente y los pájaros. Me imagino lo bueno que sería estar disfrutando un día de verano en el lago; seguro que ustedes tambien lo piensan.

En pleno centro, se encuentra el corazón de la ciudad: el lago Zúrich. Visible desde prácticamente cualquier lado y luga...

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Amanecer al tres

 

Arriba chicos, es hora de comenzar una nueva jornada. Si la noche anterior habíamos conseguido llegar a buen puerto o algo parecido, y tras pasar una noche al aire libre, tocaba volver a nuestro barco y continuar con nuestra travesía. Las primeras luces del día, un poco antes de las 6 de la mañana nos iban dando los buenos días y ya se empezaban a escuchar algunos ruidos matutinos de los trabajadores que se ponían ya en marcha.
 

¿Y dónde dormimos? pues Dani y yo tal cual en el muellito con las colchonetas y el manto de estrellas sobre nuestras cabezas, mientras que Alberto prefirió meterse en el barco, pero por lo visto la experiencia no fue tan buena o mejor que la nuestra; habíamos aguantado una noche digamos al raso, y en un sitio que nunca nos hubiéramos imaginado. Como compañera una mesita con una emisora de radio que custodiaba un chico durante toda la noche bajo la luz de una bombillita y…
 

rodeados de artilugios metálicos, no para pescar, sino para el cultivo de perlas. Lo que leen, habíamos pasado la noche en los alrededores de una granja de perlas, la cual estaba regentada por un señor que resultó japonés y de lo más amable, aunque inicialmente no fue lo que nos pareció por las impresiones que nos habían transmitido algunos de sus empleados. Alberto pudo poner a prueba su nivel de japonés mientras nos tomamos un vasito de ume, quién nos lo iba a decir en un sitio tan remoto.
 

 

Nos ibamos a adentrar en Aljui, sitio de donde sacaríamos algunas anécdotas curiosas como nos cuenta Alberto. Unos australianos un tanto “simpáticos” nos vendrían a dar la bienvenida. Sorprendidos por nuestra presencia en aquellas aguas y que hubiéramos llegado tan lejos en nuestra embarcación. Nos recomendaron que no nos acercásemos hacia el interior de las lagunas, y se preguntarán el por qué: perlas. Y bien custodiadas por algunas patrullas armadas que no dudarían en perseguirnos si osábamos acercarnos demasiado, esas mismas eran nuestras intenciones, ya te digo :P sin entretenernos continuamos nuestro camino explorando el paisaje que teníamos delante nuestro. Formaciones de roca llenas de vegetación y que se extendían hasta donde alcanzaba nuestra vista..
 

 

Todo muy tranquilo, cruzando por el medio de la laguna mientras podíamos ver pegaditas al interior las boyas que indicaban la presencia de las zonas de cultivo de perlas. Era increíble la cantidad de ellas que había, tras un rato perdí la cuenta mientras seguíamos avanzando más y más hasta lo que creíamos que era el final, pero no, estábamos equivocados. Con la cantidad de recovecos que tenía, era mucho más grande de lo que habíamos imaginado.
 

Después de bastante rato navegando en solitario, nos encontramos con este buen hombre en su bote intentando hacer alguna captura. Menudo calor que empezaba a hacer, ni siquiera era mediodía.
 

Formas caprichosas con el efecto de la erosión y haciendo que la roca esté casi a ras de agua. Uno puede ver claramente hasta donde puede llegar el nivel del agua. La naturaleza es sabia y se encarga de recordádnoslo, ella sabe adaptarse a todo.
 

 

Y justo en el momento más oportuno, totalmente solos en mitad de esas lagunas, uno de los motores de nuestro bote volvió a carraspear y Agus decidió que era momento de detenernos. Esperemos que no sea grand cosa y podamos ponernos en marcha en no mucho tiempo, pero finalmente, le llevó su ratito dejarlo a punto. Una nueva prueba de que la suerte estaba de nuestro lado, ¿no les parece chicos? a ver esas caras :D
 

El motor puesto en marcha y momento de regresar el camino andado. Casualmente terminamos parando en el muelle de nuestros amigos australianos y aprovechar para hacernos el almuerzo en un tiempo récord, continuando el camino hasta Wajag. Habíamos recorrido gran parte del camino y pocos kilómetros nos separaban de la costa, era el esfuerzo final de la jornada. Nuestro bote avanzaba confiando en salir pronto de la tormenta, era momentos de incertidumbre.
 

Minutos más tarde, respiraríamos aliviados al comprobar que habíamos dejado la tormenta atrás y las aguas se volvían más tranquilas y la costa se iba acercando, al tiempo que Agus reducía las revoluciones de los motores; se habían portado como campeones. A ritmo lento nos fuimos aproximando al puerto del lugar en el que pasaríamos las siguientes dos noches. Habíamos llegado, un pasito más en nuestra ruta.
 

Y lo bien que sentaba el llegar a tierra firme.
 

Aunque tampoco era mal momento para darse un chapuzón, más que merecido. El color del agua invitaba a ello, nada más refrescante en aquellas aguas de color turquesa.
 

Pero el baño se vería interrumpido por unos inesperados visitantes. Momento de recogernos y contemplar como varios ejemplares se acercarían rondando el muelle. Se movían a gran velocidad, muy sigilosos.
 

Otro día de emociones fuerte, con su dosis de aventura, granjas de perlas y para culminar el día con una de tiburones. Poco más se puede pedir en lo que llevamos de viaje. Mañana sería el gran día, la razón de este viaje sólo apto para aventureros. No se lo pierdan.

¡Buen fin de semana!

 

 

  Arriba chicos, es hora de comenzar una nueva jornada. Si la noche anterior habíamos conseguido llegar a buen puer...

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