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Nueva obra

 

Un arquitecto que cuenta ya con algunas obras en la ciudad y nuevamente volverá a dejar su sello con un complejo situado en la zona de Kowloon. Si nombrase el edificio central del banco HSBC o la terminal del aeropuerto de Hong Kong, seguro ya saben a quien me estoy refiriendo verdad? Se trata del estudio de arquitectos de Sir Norman Foster el que se ha llevado el gato al agua en este concurso para revitalizar el distrito de Kowloon Oeste. El nombre del proyecto: “City Park”

Las ideas iniciales son del año 1998 pero no fue hasta el 2008 cuando se lanzara el concurso oficialmente organizado por la autoridad del distrito de Kowloon. Un proceso lento, en el que también se realizó una encuesta pública durante los años 2009 y 2010, y así valorar la opinión de los residentes. Ya está todo listo y a falta de que empiecen las obras para ejecutar el proyecto.

Para que se hagan un idea, esta es la idea presentada.
 

Como se puede observar, las zonas verdes cubren gran parte del espacio. La gente paseando mientras disfruta de las vistas al mar y al skyline de la isla de Hong Kong. No faltarán tampoco las zonas donde sentarse y descansar un poco, creando un ambiente fresco y agradable.
 

Tampoco se ha descuidado el aspecto cultural y de ocio, dotando a la zona de teatro o salas de música en las que se lleven a cabo diversas actuaciones y/o espectáculos. Es lo que realmente necesita esa zona, ya que, en la actualidad está todo un poco muerto. Sólo si estamos en el centro comercial Elements situado en la estación de metro de Kowloon, podremos encontrar cosas, pero de resto, aún queda por desarrollarse la zona.
 

Este proyecto ocupa una extensión de 40 hectáreas y con un coste de unos 2,8 billones de US$ aproximadamente, unas cifras importantes como pueden ver. En lo que respecta a los finalistas del concurso, a parte del estudio que se ha impuesto, los otros dos: Rocco Design Architects Ltd. y Office for Metropolitan Architecture liderado por el holandés Rem Koolhaas, también tendrán su hueco dentro del proyecto final, ya que, parte de sus propuestas se integrarán en el conjunto.

Esperemos que se cumplan con las expectativas y la larga espera haya merecido la pena. Por lo pronto, creo que ahora tocarán un par de años de obras intensas hasta que se culmine

Nota: Todas las imágenes que acompañan esta entrada han sido sacadas de Bustler.net

 

Para todos

 

Que levante la mano, ¿quién no usa el acceso a internet desde su móvil u otro dispositivo móvil? Hoy en día está cada vez más extendido el uso de las conexiones 3G que nos permiten estar conectados allá donde vayamos. Nos permiten leer noticias, consultar el correo, usar las redes sociales, leer nuestros blogs favoritos… y un montón de cosas más. Todos sabemos que la batería de nuestros móviles no suele durar mucho si le damos mucha caña y una alternativa es hacer el uso de las redes wifi que podemos encontrar a nuestro alrededor.

En este aspecto, que aún tiene que seguir mejorando, los ciudadanos pueden disfrutar de acceso a internet via wifi en algunos de los puntos principales de la ciudad. Por ejemplo: parques, edificios gubernamentales, centros comerciales…

Una opción cómoda es la de buscar la red wifi que ofrece el Gobierno de Hong Kong: GovHK. Si al pasar por uno de estos espacios damos con el siguiente logotipo, podremos sentarnos un ratito a disfrutar del acceso a internet mientras descansamos en uno de los bancos del parque. Este cartel en concreto lo encontré un día en los Jardines Botánicos.
 

Hace poco que estuvo Álvaro por la ciudad, me comentó lo útil que le pareció el ir encontrando wifis abiertas a las que poder conectarse para chequear un poco el facebook, el correo… también muy útil si queremos usar google maps y ver nuestra ubicación. Fue una forma con la que pudimos estar en contacto durante los días que estuvo aquí.

Poco a poco voy viendo algunas guaguas que también cuentan con wifi, pero parece algo experimental. Igual un día contamos con conexión en la mayoría de ellas, sino miren la apuesta que ha hecho el Ayuntamiento de Madrid para dar acceso wifi a sus ciudadanos mientras hacen uso del transporte público. Es un buen servicio y diría que de implantación obligada en muchas ciudades en los tiempos que corren.

No obstante, a pesar de los beneficios que nos reporta el estar conectados, nunca está de más ausentarse y especialmente durante el fin de semana o en unas vacaciones, reencontrarnos con nosotros mismos. Este vídeo sin duda es el ejemplo perfecto.

¡Feliz finde!

 

 

Rutita en bici

 

El pasado fin de semana, me ofrecieron la posiblidad ir de ruta en bici por la isla de Lantau. El punto de encuentro era en Mui Wo, con lo que cogiendo una guagua (línea 3M) desde Tung Chung, llegué allí en media hora escasa. Mi amiga estaba esperando, ir a coger las bicis y prepararnos para la ruta (Chi Ma Wan trail)

Siendo sincero, me esperaba que fuera un paseo pero lejos de todo eso, una ruta bastante exigente que nos llevaría unas 4 horas según me comentó al principio. Con las piernas un poco molidas del entrenamiento de un par de días antes, pero el ejercicio en la bici vendría bien para descargar las piernas y quitarme las poquitas agujetas que tenía. Primero dimos una vuelta de reconocimiento por los alrededodes de Mui Wo para luego dirigirnos hasta el inicio de la ruta. Camino estrechito que empezaba en lo alto de la montaña con lo que previamente tuvimos que colgarnos las bicis para alcanzar ese punto y luego la cosa ya pintaba más fácil, en principio.

Un camino de tierra, aunque con algunas partes asfaltadas, piedritas de vez en cuando… de todo un poco. Zonas llanas, descensos en los que te dejabas los frenos y luego algunas cuestitas que quitaban el aliento. De cuando en cuando hacer un paradita para repostar líquidos y sobre la marcha continuar. En esta foto una de esas paraditas que hicimos después de habernos tragado una cuestita previa, rompepiernas desde luego…
 

Lo mejor de todo, el paisaje que nos ibamos encontrando a nuestro paso. Una pequeña presa con este puentecito para pasar hasta el otro lado y seguir la ruta monte a través. Encontrarnos con alguna gente en bici o bien de caminata, y es que el día sin hacer demasiado calor, era perfecto para disfrutar de la montaña.
 

 

Lástima que no llevase conmigo la réflex, pero yendo con la bici era mejor llevar poco peso. Al menos el móvil resolvió y cuando iba cogiendo algo de ventaja respecto a mi compañera de ruta, podía parar un poquito y sacar un par de fotos aquí y allá. Bonitas vistas hacia el sur, con la playa de Pui O escondida hacia la derecha, y lugar de paso habitual de los ferrys que van hacia Macao. Como se puede ver, no estaba especialmente soleado el día, pero no por ello había que descuidarse que se notaba el calorcito después de un rato en el cuello, jeje.
 

Y como no, ante todo bien protegido que con tanta roca de por medio, nunca se sabe.
 

Cosas curiosas como encontrarnos con alguna señal algo “fuera de lugar”, como esta: prohibidos los coches y/o motocicletas. Lo de las motos lo entiendo, pero coches? sólo hay que ver lo ancho del camino :D
 

O también las indecisiones: ¿izquierda o derecha? seguimos en dirección a Pui O. La mayor parte de la ruta la habíamos superado, con sus tramos más difíciles habiéndolos pasado a pie debido a lo complicado del trazado con las rocas o zonas de bajada empinadas. Mientras tanto tirando pa´lante, con alguna playita perdida de por medio o con casas abandonadas, y prácticamente solos en esta parte del camino.
 

 

 

De repente algunos tramos más de escalones un tanto complicados con lo que toca desmontarnos para seguir a pie. Y al poco el camino que se vuelve a hacer llano. Más abajo se podía escuchar el sonido del paso de los coches cada vez más cerca, eso quería decir que la carretera estaba cerca, y prueba casi superada…
 

 

Desde luego que no me puedo olvidar de mi compañera de fatigas en ese día que se portó como una campeona. Me hizo recordar mis buenos tiempos pedaleando por las calles de Santa Cruz o algún paseito hasta la playa, y es que hacía la tira desde que no pillaba una bici. No hay que perder las buenas costumbres, verdad?
 

El cansancio se iba notando y más aún cuando nos quedaba por afrontar una buena pechadita yendo de vuelta hasta Mui Wo, pero nos lo tomamos con calma. Tramos a pie y otros sobre la bici haciendo uso de la marcha más ligera posible, aún así parece que la cuesta se resistía pero pronto alcanzaríamos la “cima” y luego una bajadita que nos dio alas hasta llegar nuevamente al centro de Mui Wo. En nuestras mentes sólo una cosa: comer.

Buscar un sitio tranquilo y al fresquito: OK
 

Cervecita como dios manda: OK
 

El resto ya vino (y se fue) en menos de lo que canta un gallo. Y lo rico que estaba todo: Ensaladita de pollo, pizzita y tampoco podía faltar un postrito :D
 

 

 

Nos quedamos más que satisfechos. Ya sólo nos faltaba café y puro para empezar la sobremesa, jeje. El broche final para una buena jornada de ruta en la montaña. Habrá que repetir, no? la ruta.. aunque la comida tampoco me importaría.

 

El Pico Lantau (II)

 

No crean que me he olvidado de relatar la segunda parte de ese bonito día de caminata, haciendo cima en el pico Lantau, día con un tiempo espléndido a pesar de unos primeros indicios de bruma según me acercaba más y más arriba. Las vistas desde lo alto como comprobarían, son realmente impresionantes y con una calma absoluta. Sentir la brisa de la montaña y ver las nubes pasar, paz absoluta.

Después de un rato de haber descansado, dar unos buchitos de agua y aplicar nuevamente un poco de crema para el sol, a continuar montaña hacia abajo. En principio más fácil, o no… a seguir el caminito de piedra, observar como se pierde entre la bruma, pero poco a poco parece que se va disipando y se puede apreciar por completo, perdiéndose entre las curvas del terreno.

Lo dicho, emprendemos la marcha montaña abajo. A buen ritmo pero con cuidado de donde piso, tampoco sin emocionarme pero la gravedad haciendo su trabajo hace que el cuerpo quiera ir más rápido de lo que uno debiera y tampoco hay que llevarse ningún susto, ¿verdad?
 

 

Se nota la intensidad del sol que me acompaña “cargando” sobre mi espalda. Esta vez sin vegetación alguna que pueda hacer sombra a los rayos, quedando como único refugio las curvas de la montaña que proyectan algo de sombra en alguno de sus recovecos. Fallo mío el no haber llevado una gorrita ese día. Desde luego que para la próxima no se me olvida, importante.
 

De vez en cuando girándome sobre mis pasos, alzando la vista a lo alto y comprobar como vamos descendiendo por el lateral quedando el pico en la lejanía y un manto de hierba amarillenta con reflejos verdes cubre la montaña. Dentro de poco el tiempo estará más húmedo y seguro que el color verde reina por completo en ese lado de la montaña.
 

Un banquito para descansar y disfrutar de las vistas hacia el lado sur de la isla. Paradita técnica para refrescarse un poco y continuar, aunque si hubiera estado con techito casi que mejor :)
 

Seguimos la marcha y al poco aparece una pequeña casetita, parece que mis deseos se ven cumplidos, y podré resguardame un poco del sol :)
 

Les dejo con unas cuantas imágenes del trayecto restante en la bajada. No sé cuantas sacaría pero el tiempo tal y como estaba, merecía fotos desde todos los ángulos.
 

 

 

 

Hasta que al poco aparece al fondo el complejo de edificios de Tung Chung, pero aún un largo camino por recorrer. De todas formas, no hay prisa alguna y vamos bien de fuerzas aunque eso sí, el líquido elemento parece que empieza a escasear y estoy apurando las últimas gotas de la botella.

Una indicación en la que debo seguir hacia la izquierda me hace saber que quedan poco menos de 30 minutos para que encuentre tierra firme y vuelva a la carretera principal. La caminata por la montaña parece estar llegando a su fin y con ganas de pisar un poco de asfalto. Acelerando el ritmo a cada paso, se pueden escuchar cada vez más cerca el sonido de los coches pasando, todo indica que estoy muy cerca y en pocos metros aparece la carretera.
 

 

Ahora sólo quedaba ir cuesta abajo en dirección al núcleo urbano de Tung Chung, llaneando en algunos tramos y sin problema. También podía haber optado por esperar una de las guaguas que tienen ruta por esa carretera pero parecía que tardaban una eternidad y para estar esperando, lo mejor era seguir caminando a buen ritmo.

Creo que por aquel entonces ya sería como las 5 de la tarde, las sombras empiezan a dominar en una de las caras de la montaña. Eso quiere decir que el sol está en su recorrido para marcar el atardecer de un día más, pero con bastante claridad y tiempo de sobra para llegar a casa antes de los últimos rayos.
 

Y bueno, se acuerdan que empezaba a estar un poco seco. No tuve suerte de encontrar ningún puestito, ni bar, ni nada parecido… con lo que tuve que esperar hasta llegar a las primeras casas de la zona y para sorpresa mía, en el sitio menos inesperado: unas máquinas expendedoras de bebidas, estaba salvado. Al más puro estilo Japón.
 

Ni que decir que cayeron sobre la marcha dos latas de Bonaqua (tipo Aquarius), me supieron a gloria. Poniendo punto y final al día, bastante intenso pero habiendo disfrutado mucho de la experiencia. Así que, si pueden y tienen tiempo, recomiendo que hagan esta rutita.

¿Hace otra caminata?

 

El pico Lantau (I)

 

Ese día que estrenaba visita al teleférico, no se iba a quedar tan sólo en eso. Seguro que muchos se quedaron con ganas de saber cómo transcurriría el resto del día hasta que llegaba de vuelta a Tung Chung casi con el inicio del atardecer.

La verdad es que tenía entre ceja y ceja llevar a cabo esta ruta. Partiendo desde los alrededores del buda, iniciamos la marcha en dirección al Wisdom Path, curiosa formación que cuenta con un total de 38 troncos de madera en los cuales hay inscritos caracteres. Un proyecto terminado en el año 2005 y fue llevado a cabo por el profesor Jao Tsung-I el cual se inspiró en las inscripciones en piedra vistas durante su visita al monte Taishan en Shandong, allá en el año 1980. Un tributo a la gente de Hong Kong y aprovechando la orografía de la zona.
 

 

Desde aquí, tenemos varias caminos donde elegir aunque por lo que pude leer uno de ellos lo habían bloqueado para su uso debido a peligros de de desprendimiento y otro de ellos que nos lleva en dirección a Tung Chung. Sólo queda un camino y es el que nos lleva hasta lo alto del pico Lantau (Lantau Peak). Dicho y hecho a iniciar el camino de peldaños de piedras rodeado de vegetación, con paso firme y decidido, sin saber aún lo que me espera por delante. Parece que nadie más se anima y voy solo durante todo este trozo del recorrido.
 

Poco a poco vamos ganando altura y el paisaje ante nosotros nos revela la reserva de agua de Shek Pik, las montañas de fondo con un ligero toque de bruma. Voy a buen ritmo, pero disfrutando del paisaje y sacando fotos a cada poco. Sin prisa ninguna y ganando altura.
 

Y esos troncos de madera que antes observaba desde tan cerca, ahora lucen tan chiquitos pero aún reconocibles y mucho más alejado la zona del buda y el monasterio de Po Lin, casi ni se reconocen. Ya sólo estamos la montaña y yo, la vegetación va ganando en frondosidad y verdor, a la vez que los escalones se hacen algo más duros y hay que ir haciendo paraditas técnicas para recuperar el aliento. No es que uno esté en baja forma, pero si reconozco que algún tramo se hizo especialmente duro, cosas de la primera vez.
 

¿Había dicho que iba solo? tuve la suerte de hacer algún amiguito por el camino, lástima que saliera disparado de un brinco al poco pero aguantó lo suficiente para poder sacarle algunas fotitos. Saluda a la cámara :D
 

Después de dejar a nuestro amigo unos arbusto más abajo, la senda del camino ya recorrida. Casi sin darme cuenta, la altura ganada está siendo considerable, escuchar el sonido de la brisa, algunos folelés dando vueltas, más saltamontes y bichitos varios se me van cruzando por el camino. La temperatura es agradable, sin llegar a ser demasiado húmedo pero lo suficiente para echar a sudar y tener que refrescarme de cuando en cuando. Suerte que el sol no estaba pegando demasiado fuerte, listo yo, no me había llevado ninguna gorra conmigo aunque no me olvidé de crema solar que sino luego el cuello y la cara se me iban a quedar bonitos.

Al poco escucho unas voces, son dos chicos que vienen de vuelta de la caminata y muy bien equipados. Me pregunto si ¿a lo mejor habrán pasado la noche en lo alto del pico? sé de gente que lo ha subido de madrugada o hacer noche allí para poder contemplar el amanecer. Tiene que ser un espectáculo sin duda. Se lo iban tomando con calma, y al poco de pasarlo en la subida veía como se paraban al refugio de la sombra de un árbol para hacer un paradita y refrescarse. Creo que en un rato debería de ir haciendo lo propio que ya habían pasado unas cuantas horas desde el bollito del desayuno.
 

 

¡Y qué bien sabe este bocadillo de atún del Subway! algo espachurrao en el fondo de la mochila pero cuando hay ganas de comer, eso es lo de menos. Sentadito en uno de los escalones de piedra y en medio de la montaña, poco más se puede pedir. Ahh, que los bichitos no intenten darle un bocado y es que era una gran tentación para ellos, jeje.
 

Una vez repuestas las fuerzas, mirar hacia arriba y ver el cielo azul mezclado entre las nubes cercanas a la cima. El camino parece que va llegado a su fin, o no? sólo lo podré saber una vez arriba. El gusanillo en el cuerpo presente en todo momento, hay ganas de llegar a la cima y divisar las vistas o lo que allí nos depare. Continuemos…
 

Una vez allí, miramos hacia el lado derecho de la montaña y no veo más que bruma, hace más fresquito, se siente la altitud y todo queda más pequeño al otro lado donde se pierde el buda a lo lejos. Me entran las dudas al no conocer el terreno, debo de volver sobre mis pasos o seguir hacia delante, creo que estoy cerquita o al menos lo intuyo.

Hacía rato que llevaba escuchando unas voces algo más abajo y al poco de llegar yo a la “casi-cima”, apareció un señor que entre sudores fue a sentarse en una roca para recuperar el aliento. El sol estaba haciendo de las suyas y el calor era importante, más aún arriba del todo sin protección de los árboles y vegetación que nos podíamos encontrar por el camino. Secarse un poco el sudor, unos traguitos de agua y al rato continuaba su marcha por el camino y yo viéndole desaparecer al poco. Debía de continuar y desvelar el “misterio”.
 

 

Efectivamente, apenas unos 15 minutos más de ascenso me separaban de la cima y allí estaba en lo alto del pico, contemplando las vistas a un lado y a otro, respirando profundamente y sintiendo como si flotase. Allá abajo podía acertar a ver los edificios de Tung Chung y el aeropuerto, y hacia el otro lado la zona sur de Lantau, islotes en medio del mar y la estela de los ferrys. Que tranquilidad allí arriba.
 

 

 

Un total de 934 metros de altitud que lo convierten en el segundo pico más alto de todo el territorio, aquí la prueba. Sensación de satisfacción y ligero cansancio, pero misión cumplida o casi. Ahora queda el descenso, más sencillo o complicado según se mire, aunque casi mejor lo reservo para un siguiente post y les dejo que disfruten de las vistas desde lo alto.
 

 

Empieza la temporada

 

Parece que la llegada del otoño hace un par de semanas se va notando ya y las temperaturas se van suavizando, a pesar de que hemos tenido algunos días realmente de calor con humedad típicos del verano. Seguro que son los últimos coletazos de un verano que parece resistirse a abandonarnos. El tiempo más fresco invita a hacer actividades al aire libre y disfrutar de la naturaleza.
 

Aunque sea un tópico, ¿de qué conoce la gente a Hong Kong? seguro que la primera imagen que se le viene a la cabeza a muchos es: rascacielos. Poca gente se imagina que la ciudad esconde muchos más secretos que merecen ser descubiertos y uno de ellos es de la diversidad de rutas existentes en su territorio. Para todos los niveles y todas las edades. Se pueden hacer una idea de esta visión general de las rutas principales:
 

Reconozco que en este tiempo no he hecho tantas rutas como quisiera o pudiera pero espero que se vaya ampliando poco a poco, creo que le he cogido el gustillo en estas últimas semanas. Una de ellas comenzaba tras haber cogido el teléferico y luego poniéndome en ruta durante unas horitas y bien que mereció la pena. Por donde más me he movido hasta ahora ha sido en la isla de Lantau y este fin de semana pasado estuvimos por la zona de Sai Kung siguiendo parte de la ruta Maclehose.

Las rutas están todas muy bien señalizadas con postes indicadores como el de a continuación, así en caso de tener algún percance es más fácil localizar a las personas dando los datos de uno de estos postes situados en el camino. Un domingo muy completo.
 

También con la ayuda de las nuevas tecnologías, podemos hacer uso del GPS de nuestro móvil para grabar los pasos de nuestra ruta, bien vayamos corriendo, en bici o dando un paseo tranquilamente, dejando constancia de nuestro paso y poder compartirlo luego con más gente. Aplicaciones como Everytrail que nos facilitan la tarea enormemente y sin darnos cuenta.

Si alguien sabe de rutas que se ha pateado unas cuantas, ese es Iurgi. Precisamente con él y un grupo de amigos realizamos la de este pasado domingo. Ruta suavecita arriba y abajo, con descansito en la playita y camino de vuelta para coger el ferry y guagua de vuelta a casa.

Si queremos curiosear un poco más acerca de las rutas disponibles, equipamiento, consejos… podemos visitar esta web

¿Para cuando la próxima? :)

 

Saliendo de la oficina

 

Eso de pasar 8 horas al día dentro de las cuatro paredes de mi cuarto en la oficina da ganas que cuando llega la hora del almuerzo, uno abandone ese espacio para evadirse por un rato y rodearse de otro “decorado” distinto. Las opciones a la hora de la comida no son muy amplias pero tampoco limitadas, hay unos cuantos sitios donde elegir por los alrededores y cuando me decanto por la opción de algo para llegar, dígase: sushi o bocata, apetece buscar un sitio donde disfrutarlo con calma.

Cerca de la oficina hay un pequeño jardincito, que bien puede que pase algo desapercibido. De las veces que he estado por ahí, poca gente veo pasar o que se siente como yo en la hora de la comida. Lo bueno en comparación con otros espacios, es que dispones de una parte que está techada, así que, en caso de que empezara a llover no debemos porque interrumpir nuestro almuerzo :)

He aquí el lugar en cuestión, con pequeño estanque-fuente incluído.
 

Y ese es “mi banco” donde me suelo sentar, a no ser que alguna vez le diese a un bichito por empezar a incordiar. Aquel día no elegí un buen momento y los mosquitos me perseguían…
 

 

Lo dicho, no se veía a nadie por los alrededores. Así da gusto difrutar del almuerzo, tranquilidad absoluta. Sólo el sonido del agua y un poco del sonido de algunos coches cercanos al jardín. No me digan que no dan ganas de sentarse un ratito en ese banco solitario. Y desde luego, lo que es limpieza no se podrá poner en duda, da gusto ver que bien conservan los parques y jardines de la ciudad.
 

 
 

Ahora que el veranito se va acercando, seguro que habrá más ocasiones en las que me acerque para cambiar el chip de la oficina, siempre y cuando la humedad y el calor no apriete demasiado. ¿Ustedes a dónde prefieren ir en la hora del almuerzo si pudieran elegir? yo lo tengo claro desde luego.

 

Jardines botánicos

 

El otro día después de terminar de comer en casa del jefe que nos había invitado a paella. Que mejor que dar un paseito en dirección a Central y hacer que la digestión se procese mejor. De camino, decidí aprovechar para pasarme por los jardines botánicos de Hong Kong, que creo recordar fue el año pasado cuando pasé por ellos. Tenía pendiente escribir sobre ellos, pero con el tiempo de esas cosas que uno va dejando pasar.

Situados en un entorno privilegiado, en un lado de la montaña y a pocos paso del centro de la ciudad. Al igual que comentaba en su día sobre Hong Kong Park, un sitio ideal para evadirse un rato y dejarse llevar por el entorno de árboles y plantas.

De un vistazo en este mapa podemos ver las zonas en las que están divididos los jardines. Dando un paseo agradable se puede recorrer sin mayor problema, eso si, tiene algunos tramitos algo más empinados y cuando el calor aprieta se nota, pero no nos quejemos que es un buen ejercicio para el cuerpo y estar rodeado de tanta naturaleza.


 

Entorno frondoso y gran cantidad de verde colorido.
 

Y con banquitos para sentarse. En uno de ellos me quedé un rato tan tranquilamente dejando la mente en blanco y la música del Ipod ponía la banda sonora.
 

 

 

Anda, pero si hasta tenemos un banquito con cabezas de Mickey Mouse a pares :)
 

 

 

Una pena que la fuente central que tiene estuviera vallada por renovaciones. Esperemos que la abran de nuevo al público y poder mostrarles algunas fotos, que tiene un diseño curioso y llamativo. Y a parte de la variedad de flores y plantas que podemos encontrar en su interior, también cuenta con un aviario además de algunos animales, a modo de mini zoo. ¿Quién nos lo ba a decir, no? bastante variedad y una forma distinta de pasar una tarde de fin de semana.
 

Color azul

 

El día de ayer lunes, nos tenía reservada una grata sorpresa en lo que al clima se refiere. El fin de semana se había portado bastante bien el clima, pero creo que nadie esperaba que la semana empezase con tan buen pie. Que rabia! ya podría haber sido un día tan espléndido en el sábado o domingo, de esos días que apetece poco estar en la oficina y disfrutar en el exterior.

Aprovechando que tenía que salir a hacer unas gestiones por fuera de la oficina, saqué algunas fotos durante el trayecto. Nada de metro esta vez, y es que para las distancias cortas me gusta caminar siempre que puedo y con cielo tan azul, a uno se le esboza una sonrisa de oreja a oreja.
 

¿Y calor? si que hacía un poco, pero la humedad parecía que se estaba comportando. Algunos pensarán: “con lo fresquito que se puede ir en el metro”… pero merece la pena desde luego patear un poquillo la ciudad en días como este.
 
 


 

 

Hoy el tiempo pinta igual de bien que ayer, ¿será que el verano quiere hacer acto de presencia antes de tiempo? no cantemos victoria todavía, que igual el pronóstico nos sorprende con alguna tormenta repentina, que todo es posible y sin tampoco olvidarnos de los “queridos” tifones. Mientras tanto disfrutar de días como estos, perfectos para disfrutar de un almuerzo en el parque o jardín más cercano.
 

Parque 2.0

Ayer que aproveché el día tan bueno que hacía, me pillé un bocata y una bandejita de sushi en dirección al Hong Kong Park para almorzar. Me dispuse a buscar un banquito para sentarme y disfrutar del almuerzo, y en lo que accedía al parque por una de las entradas cercanas a la oficina, me fui encontrando con una serie de cartelitos bastante curiosos, algunos de los cuales les mostraré a continuación.

Un poco más adelante me encontré con un cartel donde explicaba el motivo de los carteles. Por lo visto, una exposición de forma conjunta en diversos parques en Hong Kong, donde se aprovecha el uso de herramientas de la web 2.0 tan conocidos hoy en día como: Chrome, Facebook, WordPress… Una idea bastante original la verdad, donde se combina el uso de la red con promover el uso del parque y disfrutar del mismo, además de, la conservación entre todos.


El uso de las redes sociales como fomento de la reunión entre amigos. Pasar de lo virtual a lo real

En el parque nos podemos olvidar de nuestras preocupaciones, dejar la mente en blanco y aparcar el trabajo por un rato. Presión fuera :D

De hecho, en el parque hay wifi y todo. Recuerdo haberme conectado una vez para probar que tal iba y ver alguna web. Una buena forma de seguir conectado mientras uno se relaja con el ambiente tranquilo del parque


Con buena imaginación y creatividad, las cosas que se pueden hacer, no? han visto alguna exposición o idea parecida en los parques u otros espacios de si ciudad? No estaría mal exportar la idea :)

A disfrutar del parque se ha dicho.