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Parque Tamar
7En frente del Lippo y otros edificios de Admiralty, tenemos un nuevo edificio que ocupa la primera línea en lo que a vistas se refiere. Han hecho un buen trabajo habilitando la zona, aunque eso haya hecho que el tránsito de pasajeros en la estación de metro cercana haya aumentado considerablemente pero ya están trabajando en una ampliación de la misma para dar cabida a un nuevo enlace de una futura línea.
Al fondo de esta foto, se puede observar cerca del puente la zona de obras para ampliación de la estación de metro que comentaba antes.
Pasando por el gran arco del edificio de oficinas del gobierno tenemos acceso a la extensión de terreno con vistas al mar. Una zona bien acondicionada donde no falta el verde del césped, plantas, algunas esculturas y también banquitos para sentarse a disfrutar cuando el tiempo lo permite.
Aunque había una cierta niebla en el ambiente durante el almuerzo, la temperatura era cálida y se agradecía estar fuera un poquito lejos del frío del aire acondicionado. Luego poco a poco, parecía que el sol quería salir tímidamente con algunos rayos, pero ha permanecido nublado la mayor parte del tiempo.
Parece que aún le quedan algunos retoques, pero es lo que pasa en obras de estas características. Se termina primero lo grande y son las cositas pequeñas, los detallitos, lo que llevan más tiempo en hacer. Es bueno saber que los alrededores tienen otra zona verde más para disfrutar de un almuerzo al aire libre y dar luego un paseo.
El parque de Kowloon
5Creo que es un pequeño gran desconocido este parque en la zona de Tsim Sha Tsui. De hecho una de las salidas de metro (A1) va a dar a una de las entradas al recinto, justo al lado de la mezquita. Un espacio verde en el que poder pasear y disfrutar de los árboles, sus fuentes y mucho más.

El sol se asomaba tímidamente entre las nubes y a la sombra de los árboles hasta un poquito de fresco se notaba, y eso que sólo eran las 2-3 de la tarde. Nos vamos adentrando hasta que los edificios de los alrededores miran a lo lejos, el verde nos rodea casi por completo.


También cuenta con un estanque con muchos tipos de aves donde destaca una en especial: el flamenco. A mi mente vinieron los recuerdos de la clásica serie de televisión, Corrupción en Miami, jaja, el rubiales de Don Johnson y su compañero, menuda pareja


A la izquierda de la foto tenemos el edificio “The Masterpiece”. Nos sirve como referencia saber que por allí cerca transcurre la calle Nathan Road.

Pero aún quedan más cosas por ver, y no nos podemos perder el aviario. Subimos la escaleras y accedemos al recinto. Una gran jaula en el medio y con un paseo circular para que la gente pueda ir contemplando la variedad de pájaros.


Aves tropicales como los loros no podía faltar. Si se fijan en la foto anterior también sale uno de color rojo un poco alejado.

¿Consiguen encontrar un pájaro en la foto? este tenía un pico súper curioso. Resultó ser el pájaro que más se movía dentro de la jaula, revoloteando de una rama a otra y haciendo ruido, captando la atención de la gente. Presumido, jeje!

Zonas ajardinadas, con florecitas; todo muy bien cuidado para el disfrute de los ciudadanos. En domingo que es cuando se reúnen las empleadas del hogar para disfrutar de su día libre, el parque está más lleno que nunca, es su manera de pasar el día como en otro muchos puntos de la ciudad.


Hasta un tótem hay en el parque. Lo que decía yo, no falta de nada.

El sitio perfecto para desconectar de las compras, pasear y sentarse un rato a disfrutar del sol antes de que el tiempo se vuelva algo más fresco y también las lluvias se dejen ver. Crucemos los dedos para que el tiempo se siga manteniendo así de bien, cualquiera diría que estamos a finales de Noviembre casi. El tiempo vuela amigos!

El jardín de Nan Lian
10Se pensaban que después de haber visitado Wong Tai Sin el amigo Flapy y yo nos quedaríamos sin ganas de seguir visitando cosas. Ni mucho menos, fue tan sólo la visita inicial pero después vendría el sitio estelar del día. Entre un sitio y otro hicimos una pequeña pausa y a la vez que dimos un paseo, casi se puede decir que estaban al lado. En realidad es un paseo de unos 15-20 minutos pero después de habernos bajado en la parada de Diamond Hill, quedaba mucho mejor el ir caminando que coger el metro para hacer tan sólo una parada. Y por el camino cogimos algo más de refrigerio que ya andábamos escasos.
Los jardines de Nan Lian fueron inaugurados en el año 2006 y el estilo de sus jardines son del estilo de la dinastía Tang. Está todo muy bien ambientado y cuidado, desde los caminitos, la vegetación y sobre todo las construcciones donde destaca este pabellón dorado en medio de un estanque de agua.




No da la impresión de que estemos en Hong Kong verdad? tiene hasta un cierto toque japonés, me atrevo a decir. Sólo al levantar la vista nos damos cuenta de la presencia de los altos edificios de viviendas, pero de resto sólo escuchamos la música ambiental que suena por la megafonía y el canto de algunos pajaritos que saltan de rama en rama.



Tampoco faltaba una sección de bonsais inclusive. Muy verditos y súper cuidados.

Por supuesto las fotos no pueden faltar y esta era una de las zonas preferidas. Estas chicas estuvieron un buen rato poniéndose en turnos, hasta que pudimos captar nosotros la panorámica.

Nos vamos alejando escaleras arriba en dirección a la otra zona del complejo: Chi Lin Nunnery, siendo la zona que daría pie a todo el complejo. Originalmente del año 1934 y posteriormente renovada en el año 1990. Muchos años más tarde llegaría el jardín de Nan Lian que hace de antesala perfecta.






Disfrutamos mucho de la visita, foto aquí y foto allá. Creo que a Flapy no le importaría repetir
aún tengo pendiente que publique su versión de ese día de paseo, seguro que sólo es cuestión de tiempo.

Es una maravilla contar con sitios como estos a los que escaparse de vez en cuando. Son un oasis en medio de tanta verticalidad, lugares para bajar el ritmo mientras uno se relaja con el entorno. Seguro que no lo conocían y poder acercarles un fisquito más del otro Hong Kong.
Antes de que me olvide, su ubicación es al yendo de camino hacia la estación de Diamond Hill saliendo desde Wong Tai Sin, no tiene pérdida.
Tarde de parque
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Hace un par de domingos aprovechando que hacía tiempo que no coincidía con mi amiga Rita, dijimos de quedar por la tarde cerca de su casa e ir al parquito que hay en los alrededores. Habían pasado ya bastantes meses desde la última vez que quedamos, y es que antes, al estar su oficina cerca de la mía, quedábamos de vez en cuando con algún amigo más para comer juntos por la zona. En cambio ahora, su oficina se ha mudado al lado de Kowloon y eso ya no puede ser; no obstante, el fin de semana es un buen momento para quedar y de paso conocer a su hijo que ya va para 2 añitos en septiembre. Como es una blogger bastante activa, aficionada a la fotografía y presente en distintas redes sociales, sólo había visto fotos del niño pero aún sin conocerlo en persona. Es todo un torrente de actividad y con algún que otro arranque de rebeldía, pero normal en cualquier niño que se precie y a su edad.
Me hizo las indicaciones para llegar a su casa desde la estación de Mei Foo, llegando sin problema hasta su edificio. Allí estuvimos un rato con su familia charlando un rato mientras el pequeño Marcus correteaba de un lado a otro y no dejaba de mirarme como algo novedoso, mientras me acercaba unos cochecitos para jugar con él, muy simpático
Llegado el momento, nos preparamos para ir al parque. Coger las provisiones, sobre todo de agua para el día de calor que hacía y ponernos en marcha. Como quien dice, el parque lo tiene casi a los pies de su casa, un pequeño paseito de apenas 5 minutos. Poco a poco nos fuimos adentrando en el parque, que al principio engañaba pero tiene un tamaño más que considerable. Buenas extensiones en las que la gente aprovecha para tumbarse a descansar o hacer un picnic improvisado.

Caminitos por los que perderse un rato y descubrir uno de los múltiples rincones que tiene. Refugiarse bajo la sombra de los árboles y mezclarse con la vegetación. Eso sí, no olvidarnos de poner un poco de spray anti-mosquitos por si acaso.

Aquí tenemos la familia de Rita al completo. El pequeño, galleta de chocolate en mano, mientras observa el paso de la gente mientras su mamá hace algunas pompitas de jabón. El papá iba en busca de la pelota con la que empezaríamos a jugar en los instantes posteriores. Mientras tanto nos sentamos y picoteando algunos bollitos que habían traído.

Y con las energías a tope, llegó el momento de poner la pelota en movimiento. De un lado a otro correteando y en apenas unos minutos uno ya empezaba a sudar, y con la humedad, que se acentúa más si cabe. Esta foto que sacó Rita es genial y menudo gol que marcó su hijo, jeje ![]()

Momento de continuar el paseo por el parque, mientras padre e hijo se adentran en busca de la zona de juegos, Rita y yo vamos a la captura de algunas instantáneas. Y es que tiene muchos detalles en los que fijarse, como estas ventanas de estilo chino tradicional.

Además de un pequeño estanque, con algunas construcciones de madera o un pequeño puente en zig-zag. Todo muy bien cuidado y con gente aprovechando para sacar fotos como nosotros. Había de todo, desde familias con sus bebés de pocos meses, hasta parejitas o incluso nos sorprendió que había gente caracterizada con trajes cosplay. Una mezcla más que interesante y en un radio de pocos metros.


¿Igual alguno se habrá preguntado qué lente usé esta vez? Rita me prestó una de sus lentes, un Tokina 11-16mm f2.8, y es una pasada jugar con esta lente tan angular. Así que, no sólo disfruté de buena compañía esa tarde sino también probando una lente distinta a las que estoy acostumbrado a usar.

Los niños se divierten dando de comer a algunas palomas. Me hizo recordar a la típica escena que se vive en la plaza de Trafalgar en Londres en la que muchas te rodean en busca de millo, aunque con el tiempo se ha ido controlando que sino luego dejan perdidos los monumentos de la zona.





Así de sonrientes posaban mientras estaban en el parque, y podían tomarse un respiro. Espero que quedemos en más ocasiones y seguro repetiremos visita al parque, porque lo pasamos muy bien y se nos pasaron un par de horitas volando. Gracias por la invitación y por pasar una tarde-noche entretenida, y diferente.

Cómo llegar es muy fácil. Y a pesar de lo que podamos pensar, el parque se encuentra más cerca de la estación de Mei Foo que de la propia Lai Chi Kok, pero ambas muy cerquita la una de otra. Cogiendo la línea roja desde el centro se llega en apenas media hora.
Nuevo parquito
10
Estos pasados días de Semana Santa han sido muy calmados, nada de viajes, ya que hacía apenas unas semanas que había vuelto de Indonesia, crónica que relataré dentro de poquito. Lo mejor de todo aprovechar los días para descansar y tomarse las cosas con mucha calmita, todo en en plan muy casero y porque no, dar un paseito por los alrededores de Tung Chung. A veces no hay nada mejor como unas vacaciones en casa. A pesar de que en los primeros días el tiempo parecía no acompañar mucho, uno de ellos el sol se dejaba ver un poquito y con un poco de brisa era perfecto para ir a pasear.
El día en cuestión fue el domingo, y bastante bien aprovechado puesto que madrugué para ir al entrenamiento de dragon boat para más tarde ir a comer algo de dim sum
Y claro, después de un buen almuerzo decidimos ir a estirar las piernas y hacer un poco la digestión. Nos dirigimos hacia el final de la carretera principal que va paralela al mar y dar la vuelta en dirección hacia el centro comercial Citygate. Mira que había pasado unas cuantas veces corriendo de noche, y no había caído en el parquito que hay a mano izquierda justo en frente del bloque de edificios “Caribbean Coast”. Seguro que el sitio ya lleva su tiempo abierto, pero al menos para mi es una novedad. Vamos para dentro…

Un espacio bastante acogedor con banquitos, zonas de césped, algunos columpios y toboganes; además, con un pequeño skatepark, muy completo. A aquella hora, que serían poco más de las 2 de la tarde estaba tranquilo, con alguna gente paseando o descansando a la sombra. Y para nuestra sorpresa, había un caminito que subía hacia una pequeña colina en medio del parque, pudiendo ir por la vía de las escaleras o sino por el sistema de rampa que muy bien pensado para facilitar el acceso a personas con menos movilidad y que la subida sea más leve.

Y a cada poco que íbamos ascendiendo, en cada esquina, había unas ilustraciones hablando sobre distintas prácticas para ejercitarse y/o meditación. Haciendo zig-zag hasta que llegamos a lo alto de la colinita y con la vista de las montañas de Lantau de fondo junto con el sonido del paso del metro, no se escuchaba nada más salvo el leve zumbido de los coches en la autopista cercana.

En lo alto una valla nos indicaba la existencia de un jardín de hierbas medicinales chinas. Habrá que seguir el camino para comprobarlo pero para eso debíamos atravesar el pabellón (octogonal) y seguir nuestro camino descendiendo hasta el otro lado del parque mientras disfrutamos de la vegetación y la calma del lugar.



¿Como es que no había entrado antes a este parque? seguro que si viviera justo encima, lo vería desde mi ventana cada día
seguro que en algún momento alguien desde las alturas nos iba siguiendo la pista, jeje.

Hasta que llegamos al final del camino y dimos con algunas de la plantas medicinales, cada una con su propio rinconcito, bien catalogada y con una tablita explicativa sobre sus propiedades. Ésta fue una de las que más me gustó pero no me pregunten para que servía, qué cabeza la mía!

Hasta un pequeño estanquito rodeado de macetas con plantas. ¿Ranitas? pues no vi ninguna, pero apuesto que de noche será el lugar preferido para algunas y saltar por los nenúfares, como si lo estuviera viendo ahora mismo. En general todo súper bien cuidado, da gusto tener un espacio así para disfrutar de un agradable paseo de domingo, observando flores y aprendiendo cosas sobre meditación y plantas medicinales.


Despidiéndonos del parque, por esta vez, con una visita a una de las flores por excelencia: la rosa; esta una variedad originaria de China, aunque no es que yo sea un entendido de flores, si que en los pétalos se aprecian diferencias con las rosas más tradicionales. Interesante.

Espero que les haya gustado este paseito por el parque de Tung Chung. Ya sé que para la próxima iré preparado con la cámara y espero captar más cositas para compartirlas.
Nueva obra
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Un arquitecto que cuenta ya con algunas obras en la ciudad y nuevamente volverá a dejar su sello con un complejo situado en la zona de Kowloon. Si nombrase el edificio central del banco HSBC o la terminal del aeropuerto de Hong Kong, seguro ya saben a quien me estoy refiriendo verdad? Se trata del estudio de arquitectos de Sir Norman Foster el que se ha llevado el gato al agua en este concurso para revitalizar el distrito de Kowloon Oeste. El nombre del proyecto: “City Park”
Las ideas iniciales son del año 1998 pero no fue hasta el 2008 cuando se lanzara el concurso oficialmente organizado por la autoridad del distrito de Kowloon. Un proceso lento, en el que también se realizó una encuesta pública durante los años 2009 y 2010, y así valorar la opinión de los residentes. Ya está todo listo y a falta de que empiecen las obras para ejecutar el proyecto.
Para que se hagan un idea, esta es la idea presentada.

Como se puede observar, las zonas verdes cubren gran parte del espacio. La gente paseando mientras disfruta de las vistas al mar y al skyline de la isla de Hong Kong. No faltarán tampoco las zonas donde sentarse y descansar un poco, creando un ambiente fresco y agradable.

Tampoco se ha descuidado el aspecto cultural y de ocio, dotando a la zona de teatro o salas de música en las que se lleven a cabo diversas actuaciones y/o espectáculos. Es lo que realmente necesita esa zona, ya que, en la actualidad está todo un poco muerto. Sólo si estamos en el centro comercial Elements situado en la estación de metro de Kowloon, podremos encontrar cosas, pero de resto, aún queda por desarrollarse la zona.

Este proyecto ocupa una extensión de 40 hectáreas y con un coste de unos 2,8 billones de US$ aproximadamente, unas cifras importantes como pueden ver. En lo que respecta a los finalistas del concurso, a parte del estudio que se ha impuesto, los otros dos: Rocco Design Architects Ltd. y Office for Metropolitan Architecture liderado por el holandés Rem Koolhaas, también tendrán su hueco dentro del proyecto final, ya que, parte de sus propuestas se integrarán en el conjunto.
Esperemos que se cumplan con las expectativas y la larga espera haya merecido la pena. Por lo pronto, creo que ahora tocarán un par de años de obras intensas hasta que se culmine
Nota: Todas las imágenes que acompañan esta entrada han sido sacadas de Bustler.net
Para todos
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Que levante la mano, ¿quién no usa el acceso a internet desde su móvil u otro dispositivo móvil? Hoy en día está cada vez más extendido el uso de las conexiones 3G que nos permiten estar conectados allá donde vayamos. Nos permiten leer noticias, consultar el correo, usar las redes sociales, leer nuestros blogs favoritos… y un montón de cosas más. Todos sabemos que la batería de nuestros móviles no suele durar mucho si le damos mucha caña y una alternativa es hacer el uso de las redes wifi que podemos encontrar a nuestro alrededor.
En este aspecto, que aún tiene que seguir mejorando, los ciudadanos pueden disfrutar de acceso a internet via wifi en algunos de los puntos principales de la ciudad. Por ejemplo: parques, edificios gubernamentales, centros comerciales…
Una opción cómoda es la de buscar la red wifi que ofrece el Gobierno de Hong Kong: GovHK. Si al pasar por uno de estos espacios damos con el siguiente logotipo, podremos sentarnos un ratito a disfrutar del acceso a internet mientras descansamos en uno de los bancos del parque. Este cartel en concreto lo encontré un día en los Jardines Botánicos.

Hace poco que estuvo Álvaro por la ciudad, me comentó lo útil que le pareció el ir encontrando wifis abiertas a las que poder conectarse para chequear un poco el facebook, el correo… también muy útil si queremos usar google maps y ver nuestra ubicación. Fue una forma con la que pudimos estar en contacto durante los días que estuvo aquí.
Poco a poco voy viendo algunas guaguas que también cuentan con wifi, pero parece algo experimental. Igual un día contamos con conexión en la mayoría de ellas, sino miren la apuesta que ha hecho el Ayuntamiento de Madrid para dar acceso wifi a sus ciudadanos mientras hacen uso del transporte público. Es un buen servicio y diría que de implantación obligada en muchas ciudades en los tiempos que corren.
No obstante, a pesar de los beneficios que nos reporta el estar conectados, nunca está de más ausentarse y especialmente durante el fin de semana o en unas vacaciones, reencontrarnos con nosotros mismos. Este vídeo sin duda es el ejemplo perfecto.
¡Feliz finde!
Rutita en bici
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El pasado fin de semana, me ofrecieron la posiblidad ir de ruta en bici por la isla de Lantau. El punto de encuentro era en Mui Wo, con lo que cogiendo una guagua (línea 3M) desde Tung Chung, llegué allí en media hora escasa. Mi amiga estaba esperando, ir a coger las bicis y prepararnos para la ruta (Chi Ma Wan trail)
Siendo sincero, me esperaba que fuera un paseo pero lejos de todo eso, una ruta bastante exigente que nos llevaría unas 4 horas según me comentó al principio. Con las piernas un poco molidas del entrenamiento de un par de días antes, pero el ejercicio en la bici vendría bien para descargar las piernas y quitarme las poquitas agujetas que tenía. Primero dimos una vuelta de reconocimiento por los alrededodes de Mui Wo para luego dirigirnos hasta el inicio de la ruta. Camino estrechito que empezaba en lo alto de la montaña con lo que previamente tuvimos que colgarnos las bicis para alcanzar ese punto y luego la cosa ya pintaba más fácil, en principio.
Un camino de tierra, aunque con algunas partes asfaltadas, piedritas de vez en cuando… de todo un poco. Zonas llanas, descensos en los que te dejabas los frenos y luego algunas cuestitas que quitaban el aliento. De cuando en cuando hacer un paradita para repostar líquidos y sobre la marcha continuar. En esta foto una de esas paraditas que hicimos después de habernos tragado una cuestita previa, rompepiernas desde luego…

Lo mejor de todo, el paisaje que nos ibamos encontrando a nuestro paso. Una pequeña presa con este puentecito para pasar hasta el otro lado y seguir la ruta monte a través. Encontrarnos con alguna gente en bici o bien de caminata, y es que el día sin hacer demasiado calor, era perfecto para disfrutar de la montaña.


Lástima que no llevase conmigo la réflex, pero yendo con la bici era mejor llevar poco peso. Al menos el móvil resolvió y cuando iba cogiendo algo de ventaja respecto a mi compañera de ruta, podía parar un poquito y sacar un par de fotos aquí y allá. Bonitas vistas hacia el sur, con la playa de Pui O escondida hacia la derecha, y lugar de paso habitual de los ferrys que van hacia Macao. Como se puede ver, no estaba especialmente soleado el día, pero no por ello había que descuidarse que se notaba el calorcito después de un rato en el cuello, jeje.

Y como no, ante todo bien protegido que con tanta roca de por medio, nunca se sabe.

Cosas curiosas como encontrarnos con alguna señal algo “fuera de lugar”, como esta: prohibidos los coches y/o motocicletas. Lo de las motos lo entiendo, pero coches? sólo hay que ver lo ancho del camino ![]()

O también las indecisiones: ¿izquierda o derecha? seguimos en dirección a Pui O. La mayor parte de la ruta la habíamos superado, con sus tramos más difíciles habiéndolos pasado a pie debido a lo complicado del trazado con las rocas o zonas de bajada empinadas. Mientras tanto tirando pa´lante, con alguna playita perdida de por medio o con casas abandonadas, y prácticamente solos en esta parte del camino.



De repente algunos tramos más de escalones un tanto complicados con lo que toca desmontarnos para seguir a pie. Y al poco el camino que se vuelve a hacer llano. Más abajo se podía escuchar el sonido del paso de los coches cada vez más cerca, eso quería decir que la carretera estaba cerca, y prueba casi superada…


Desde luego que no me puedo olvidar de mi compañera de fatigas en ese día que se portó como una campeona. Me hizo recordar mis buenos tiempos pedaleando por las calles de Santa Cruz o algún paseito hasta la playa, y es que hacía la tira desde que no pillaba una bici. No hay que perder las buenas costumbres, verdad?

El cansancio se iba notando y más aún cuando nos quedaba por afrontar una buena pechadita yendo de vuelta hasta Mui Wo, pero nos lo tomamos con calma. Tramos a pie y otros sobre la bici haciendo uso de la marcha más ligera posible, aún así parece que la cuesta se resistía pero pronto alcanzaríamos la “cima” y luego una bajadita que nos dio alas hasta llegar nuevamente al centro de Mui Wo. En nuestras mentes sólo una cosa: comer.
Buscar un sitio tranquilo y al fresquito: OK

Cervecita como dios manda: OK

El resto ya vino (y se fue) en menos de lo que canta un gallo. Y lo rico que estaba todo: Ensaladita de pollo, pizzita y tampoco podía faltar un postrito ![]()



Nos quedamos más que satisfechos. Ya sólo nos faltaba café y puro para empezar la sobremesa, jeje. El broche final para una buena jornada de ruta en la montaña. Habrá que repetir, no? la ruta.. aunque la comida tampoco me importaría.
El Pico Lantau (II)
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No crean que me he olvidado de relatar la segunda parte de ese bonito día de caminata, haciendo cima en el pico Lantau, día con un tiempo espléndido a pesar de unos primeros indicios de bruma según me acercaba más y más arriba. Las vistas desde lo alto como comprobarían, son realmente impresionantes y con una calma absoluta. Sentir la brisa de la montaña y ver las nubes pasar, paz absoluta.
Después de un rato de haber descansado, dar unos buchitos de agua y aplicar nuevamente un poco de crema para el sol, a continuar montaña hacia abajo. En principio más fácil, o no… a seguir el caminito de piedra, observar como se pierde entre la bruma, pero poco a poco parece que se va disipando y se puede apreciar por completo, perdiéndose entre las curvas del terreno.
Lo dicho, emprendemos la marcha montaña abajo. A buen ritmo pero con cuidado de donde piso, tampoco sin emocionarme pero la gravedad haciendo su trabajo hace que el cuerpo quiera ir más rápido de lo que uno debiera y tampoco hay que llevarse ningún susto, ¿verdad?


Se nota la intensidad del sol que me acompaña “cargando” sobre mi espalda. Esta vez sin vegetación alguna que pueda hacer sombra a los rayos, quedando como único refugio las curvas de la montaña que proyectan algo de sombra en alguno de sus recovecos. Fallo mío el no haber llevado una gorrita ese día. Desde luego que para la próxima no se me olvida, importante.

De vez en cuando girándome sobre mis pasos, alzando la vista a lo alto y comprobar como vamos descendiendo por el lateral quedando el pico en la lejanía y un manto de hierba amarillenta con reflejos verdes cubre la montaña. Dentro de poco el tiempo estará más húmedo y seguro que el color verde reina por completo en ese lado de la montaña.

Un banquito para descansar y disfrutar de las vistas hacia el lado sur de la isla. Paradita técnica para refrescarse un poco y continuar, aunque si hubiera estado con techito casi que mejor ![]()

Seguimos la marcha y al poco aparece una pequeña casetita, parece que mis deseos se ven cumplidos, y podré resguardame un poco del sol ![]()

Les dejo con unas cuantas imágenes del trayecto restante en la bajada. No sé cuantas sacaría pero el tiempo tal y como estaba, merecía fotos desde todos los ángulos.




Hasta que al poco aparece al fondo el complejo de edificios de Tung Chung, pero aún un largo camino por recorrer. De todas formas, no hay prisa alguna y vamos bien de fuerzas aunque eso sí, el líquido elemento parece que empieza a escasear y estoy apurando las últimas gotas de la botella.
Una indicación en la que debo seguir hacia la izquierda me hace saber que quedan poco menos de 30 minutos para que encuentre tierra firme y vuelva a la carretera principal. La caminata por la montaña parece estar llegando a su fin y con ganas de pisar un poco de asfalto. Acelerando el ritmo a cada paso, se pueden escuchar cada vez más cerca el sonido de los coches pasando, todo indica que estoy muy cerca y en pocos metros aparece la carretera.


Ahora sólo quedaba ir cuesta abajo en dirección al núcleo urbano de Tung Chung, llaneando en algunos tramos y sin problema. También podía haber optado por esperar una de las guaguas que tienen ruta por esa carretera pero parecía que tardaban una eternidad y para estar esperando, lo mejor era seguir caminando a buen ritmo.
Creo que por aquel entonces ya sería como las 5 de la tarde, las sombras empiezan a dominar en una de las caras de la montaña. Eso quiere decir que el sol está en su recorrido para marcar el atardecer de un día más, pero con bastante claridad y tiempo de sobra para llegar a casa antes de los últimos rayos.

Y bueno, se acuerdan que empezaba a estar un poco seco. No tuve suerte de encontrar ningún puestito, ni bar, ni nada parecido… con lo que tuve que esperar hasta llegar a las primeras casas de la zona y para sorpresa mía, en el sitio menos inesperado: unas máquinas expendedoras de bebidas, estaba salvado. Al más puro estilo Japón.

Ni que decir que cayeron sobre la marcha dos latas de Bonaqua (tipo Aquarius), me supieron a gloria. Poniendo punto y final al día, bastante intenso pero habiendo disfrutado mucho de la experiencia. Así que, si pueden y tienen tiempo, recomiendo que hagan esta rutita.
¿Hace otra caminata?
El pico Lantau (I)
9
Ese día que estrenaba visita al teleférico, no se iba a quedar tan sólo en eso. Seguro que muchos se quedaron con ganas de saber cómo transcurriría el resto del día hasta que llegaba de vuelta a Tung Chung casi con el inicio del atardecer.
La verdad es que tenía entre ceja y ceja llevar a cabo esta ruta. Partiendo desde los alrededores del buda, iniciamos la marcha en dirección al Wisdom Path, curiosa formación que cuenta con un total de 38 troncos de madera en los cuales hay inscritos caracteres. Un proyecto terminado en el año 2005 y fue llevado a cabo por el profesor Jao Tsung-I el cual se inspiró en las inscripciones en piedra vistas durante su visita al monte Taishan en Shandong, allá en el año 1980. Un tributo a la gente de Hong Kong y aprovechando la orografía de la zona.


Desde aquí, tenemos varias caminos donde elegir aunque por lo que pude leer uno de ellos lo habían bloqueado para su uso debido a peligros de de desprendimiento y otro de ellos que nos lleva en dirección a Tung Chung. Sólo queda un camino y es el que nos lleva hasta lo alto del pico Lantau (Lantau Peak). Dicho y hecho a iniciar el camino de peldaños de piedras rodeado de vegetación, con paso firme y decidido, sin saber aún lo que me espera por delante. Parece que nadie más se anima y voy solo durante todo este trozo del recorrido.

Poco a poco vamos ganando altura y el paisaje ante nosotros nos revela la reserva de agua de Shek Pik, las montañas de fondo con un ligero toque de bruma. Voy a buen ritmo, pero disfrutando del paisaje y sacando fotos a cada poco. Sin prisa ninguna y ganando altura.

Y esos troncos de madera que antes observaba desde tan cerca, ahora lucen tan chiquitos pero aún reconocibles y mucho más alejado la zona del buda y el monasterio de Po Lin, casi ni se reconocen. Ya sólo estamos la montaña y yo, la vegetación va ganando en frondosidad y verdor, a la vez que los escalones se hacen algo más duros y hay que ir haciendo paraditas técnicas para recuperar el aliento. No es que uno esté en baja forma, pero si reconozco que algún tramo se hizo especialmente duro, cosas de la primera vez.

¿Había dicho que iba solo? tuve la suerte de hacer algún amiguito por el camino, lástima que saliera disparado de un brinco al poco pero aguantó lo suficiente para poder sacarle algunas fotitos. Saluda a la cámara ![]()

Después de dejar a nuestro amigo unos arbusto más abajo, la senda del camino ya recorrida. Casi sin darme cuenta, la altura ganada está siendo considerable, escuchar el sonido de la brisa, algunos folelés dando vueltas, más saltamontes y bichitos varios se me van cruzando por el camino. La temperatura es agradable, sin llegar a ser demasiado húmedo pero lo suficiente para echar a sudar y tener que refrescarme de cuando en cuando. Suerte que el sol no estaba pegando demasiado fuerte, listo yo, no me había llevado ninguna gorra conmigo aunque no me olvidé de crema solar que sino luego el cuello y la cara se me iban a quedar bonitos.
Al poco escucho unas voces, son dos chicos que vienen de vuelta de la caminata y muy bien equipados. Me pregunto si ¿a lo mejor habrán pasado la noche en lo alto del pico? sé de gente que lo ha subido de madrugada o hacer noche allí para poder contemplar el amanecer. Tiene que ser un espectáculo sin duda. Se lo iban tomando con calma, y al poco de pasarlo en la subida veía como se paraban al refugio de la sombra de un árbol para hacer un paradita y refrescarse. Creo que en un rato debería de ir haciendo lo propio que ya habían pasado unas cuantas horas desde el bollito del desayuno.


¡Y qué bien sabe este bocadillo de atún del Subway! algo espachurrao en el fondo de la mochila pero cuando hay ganas de comer, eso es lo de menos. Sentadito en uno de los escalones de piedra y en medio de la montaña, poco más se puede pedir. Ahh, que los bichitos no intenten darle un bocado y es que era una gran tentación para ellos, jeje.

Una vez repuestas las fuerzas, mirar hacia arriba y ver el cielo azul mezclado entre las nubes cercanas a la cima. El camino parece que va llegado a su fin, o no? sólo lo podré saber una vez arriba. El gusanillo en el cuerpo presente en todo momento, hay ganas de llegar a la cima y divisar las vistas o lo que allí nos depare. Continuemos…

Una vez allí, miramos hacia el lado derecho de la montaña y no veo más que bruma, hace más fresquito, se siente la altitud y todo queda más pequeño al otro lado donde se pierde el buda a lo lejos. Me entran las dudas al no conocer el terreno, debo de volver sobre mis pasos o seguir hacia delante, creo que estoy cerquita o al menos lo intuyo.
Hacía rato que llevaba escuchando unas voces algo más abajo y al poco de llegar yo a la “casi-cima”, apareció un señor que entre sudores fue a sentarse en una roca para recuperar el aliento. El sol estaba haciendo de las suyas y el calor era importante, más aún arriba del todo sin protección de los árboles y vegetación que nos podíamos encontrar por el camino. Secarse un poco el sudor, unos traguitos de agua y al rato continuaba su marcha por el camino y yo viéndole desaparecer al poco. Debía de continuar y desvelar el “misterio”.


Efectivamente, apenas unos 15 minutos más de ascenso me separaban de la cima y allí estaba en lo alto del pico, contemplando las vistas a un lado y a otro, respirando profundamente y sintiendo como si flotase. Allá abajo podía acertar a ver los edificios de Tung Chung y el aeropuerto, y hacia el otro lado la zona sur de Lantau, islotes en medio del mar y la estela de los ferrys. Que tranquilidad allí arriba.



Un total de 934 metros de altitud que lo convierten en el segundo pico más alto de todo el territorio, aquí la prueba. Sensación de satisfacción y ligero cansancio, pero misión cumplida o casi. Ahora queda el descenso, más sencillo o complicado según se mire, aunque casi mejor lo reservo para un siguiente post y les dejo que disfruten de las vistas desde lo alto.




















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