Nocturnidad

Ayer después de cenar, a pesar del fresquito que hacía, salimos a dar una vuelta cerca de casa para estirar las piernas y hacer un poco de digestión 🙂 Muy cerquita de casa tenemos vistas al mar y una zona con un pequeño puerto donde vienen y van barcos de vez en cuando. De hecho había algún que otro ahí parado, pero no sé si esperando a que la gente comprase pescado, ya que era un poco tarde.

La noche se presentaba clara, por lo menos ya había desaparecido la bruma de los días anteriores y permitía ver la isla de Hong Kong a lo lejos, algo imposible en días anteriores e incluso el ICC que está relativamente más cerca (el grandote de esta foto).

Apenas se escuchaba nada por los alrededores, que tranquilidad. Un poco de sonido de mar de fondo y algún que otro coche pasar algo más a lo lejos. Por el camino nos encontramos con otra pareja que había decidido ir también de paseo, y luego un grupo de chicos que también aprovecharon para sacar algunas fotos, y es que la noche lo pedía.

Aquí algunas de las fotos que hice. Y a falta de trípode, buena es una barandilla en la que sujetarse unos segundos 😀


 

 

La verdad que uno agradece tener el mar cerquita, verdad? Una suerte poder divisarlo también desde la ventana de casa. Si es que siendo de una isla, es algo que llevamos dentro aunque seguro que hay gente de interior que también echa de menos el mar de cuando se va a la playa de vacaciones, no?

Aprovechar para disfrutarlo cada día si se puede y si es con una noche clara y tranquila, mejor aún.

Todo un lujo

Aunque en las últimas entradas de viajes hablaba sobre nuestro paso por Seúl, con algo más de frío, siempre es agradable regresar un poco más atrás en el tiempo para recordar un destino algo más cálido como es Bali, Indonesia. Por allá a finales de septiembre-octubre disfrutamos de unos días increibles y aún más la sorpresa que nos tenía nuestro segundo hotel.

Situado en la zona de Jimbaran, tirando hacia el sur y a una media hora desde el aeropuerto de Denpasar. El lugar perfecto para terminar de descansar nuestros dos últimos días en la isla. Alejado del bullicio de las zonas más turísticas e ideal para disfrutar dentro del hotel y sus alrededores.

Inicialmente habíamos pedido una habitación, digamos sencilla, pero cual fue nuestra sorpresa cuando al llegar al hotel no tenían la habitación que habíamos pedido. Ohhh cielos! pero que no panda el cúnico. El hotel nos pidió disculpas por ello y nos ofrecían a quedarnos, lamentablemente, en una villa… cómo? eso, eso, lo que leen. No salíamos de nuestro asombro ante tal proposición y lo mejor, respetando el precio de la reserva que ya habíamos hecho, todo un lujo y nosotros así 😀 encantadísimos, y no era para menos.

Las imágenes hablan por si solas, se las dejo para darles un pelín de envidia pero sana, eso si.

Entrada a la villa con puerta tradicional de casa balinesa. Me pregunto porque la harán tan estrechita..






Y lo mejor la piscinita, muy relajante




Sin duda, lo mejor de toda la estancia en Bali. Quien nos iba a decir a nosotros que nos tenían reservada esta sorpresa tan agradable. Y para dejarlo con la intriga, aún no doy nombre del hotel y así tengo «excusa» para hablar un poco más adelante del mismo 🙂

¡Buen finde a todos!