Viajecito

 

Dentro de unas horas estaré yendo al aeropuerto rumbo a Bangkok para encontrarme con mi amigo Alberto que estará llegando también esta misma tarde. Mucho ha llovido desde que pisara la ciudad, por aquel entonces en las Navidades de 2007 a los pocos meses de llegar a Hong Kong.

La idea para este viaje es pasar el fin de semana en Bangkok y luego tirar al sur hasta la isla de Koh Tao para hacer unas inmersiones y sacarnos el ansiado PADI Open Water. Después de haber hecho unas inmersiones de prueba en Kota Kinabalu (Malasia) y cerca de Cairns (Australia), hay ganas de seguir explorando el fondo marino, una experiencia muy recomendable.

Vamos en busca del sol y unos días de descanso. Luego la siguiente ruta en el viaje será Singapur donde estaremos el finde que viene. Por tanto, el blog estará un poco descuidado durante estos días a no ser que me de tiempo de ir subiendo algunas crónicas del viaje, sino a través de twitter y Facebook. Espero que el tiempo no pase demasiado rápido, ya se sabe lo que pasa cuando uno está de relax unos días, no? luego Alberto continuará su periplo por unos días mientras yo me volveré a Hong Kong. Hasta entonces, nos vemos dentro de nada.


 

¡Buen finde a todos!

 

Marchando cangrejo

Si hay algo por lo que destaque Singapur es su gran oferta gastronómica. Al ser un lugar donde se fusionan culturas como la malaya, china, india e indonesia, existen gran cantidad de platos y lugares para elegir.

Algo que uno no debe perderse es el famoso: Black Pepper Crab. Y buscando un poco sobre la historia de este plato nos vamos hasta el año 1959, que fue por aquel entonces en el restaurante Long Beach Seafood Restaurant, situado en la costa este, donde tuvo sus orígenes. No me digan que no tiene buena pinta 🙂

Y para no comerse el cangrejo solito, acompañado con algo de arroz blanco y unos entrantes como unas verduritas salteadas con gambas y unos calamares, pero el plato estrella: el cangrejo, aunque en esta foto lo veamos al fondo algo apartadito, el pobre.

Aunque no nos fuimos hasta el sitio original a probarlo que queda un poco fuera del centro de la ciudad, fue en el mismo Chinatown donde tuvimos la ocasión de probarlo, y no veas como lo disfrutamos. Uno se pone las manos perdidas con la salsa de pimienta negra, pero el gustazo del cangrejo es auténtico. Y de picante poco la verdad, luego con el arrocito ayuda para combinar y a la salud de una Tiger fresquita.

Ya saben, a parte de los pinchitos de satay, este Black pepper crab no debe faltar en su ruta gastronómica.

Merlion Park

Uno de los lugares que me quedó por ver en Singapur, fue Merlion Park. Me hubiera gustado sacarme la foto de rigor en mi estancia el año pasado, pero con el tiempo algo justo no se pudo. Esta vez con un poco más de tiempo y habiendo recorrido ya parte de la ciudad, aunque siempre quedan rincones por vistar, a pesar de lo pequeño que pueda ser este país.

Este no es el único merlion existente en Singapur, nos podemos encontrar hasta un total de cinco repartidos por distintos lugares, entre los cuales tenemos la isla de Sentosa o en Mount Faber.

Aprovechando para contar un poco sobre la palabra: Merlion. Es una combinación de mer (mar) y lion (león). De cuando los orígenes de Singapur, o conocido como Singapura, «Temasek = Ciudad del mar» en el idioma de Java. Se combina la cabeza de un león con un cuerpo de pez, parece como si fuera la cola de una sirena.

La ubicación de esta estatua es justo en frente de la zona de Marina Bay, desde donde podemos obtener una buenas vistas a la bahía de Singapur.

Nos encontramos con The Esplanade al fondo, zona de auditorio y teatro, aunque los locales lo denominan: El Durian, y no les falta razón por el aspecto externo que tiene con dicha fruta. El clima ese día era envidiable, un sol y un calor, que ufff… perfecto para disfrutar paseando aunque eso sí, que no falte cremita solar y agua, fundamental 🙂

Finde en Singapur (I)

Como ya había comentado en un post anterior, este último fin de semana tocó ir de visita a Singapur. Por parte de Hong Kong fuimos Llanos, María y yo, coincidiendo también gente de la oficina de Bangkok que bajaban a Singapur, además de Juan de Kuala Lumpur. Al final nos juntamos un grupito más o menos grande.

Aprovechando que era viernes, y tras previa consulta en la oficina, pude salir algo antes para coger el vuelo de las 16.00h con lo que vine llegando a Singapur sobre las 20.00h. El vuelo en general bien, quizás un poco estrecho ya que me tocó un chico al lado un poco grandito y juntando que la persona del asiento de delante estaba algo echado para atrás, pues a la hora de la comida me vi un poquito justo, jeje, los inconvenientes de ser un poquito más grande, pero en fin, de resto muy bien.

Mi hotel se encontraba en la zona de Geylang, una zona bastante animada con cantidad de locales para comer y con mucho movimiento de gente. Además de ser también una zona por donde hay bastantes mujeres ejerciendo el oficio más antiguo del mundo (por decirlo finamente). Yo la verdad que ni idea cuando reservé el hotel, sólo vi que era barato y no pintaba mal por fuera, pero ignorando lo que había en la calle. Pero sin problema ninguno, mientras no te acerques a pedirles algo, no te agobian como cuando pasé por alguna calle en Tailandia.

Una vez ya en el hotel y sin tiempo para descansar, mapa en mano, me dirigí hacia el centro de la ciudad, ya que, la zona de Geylang queda hacia el Este. Así que, caminando llegué hasta una de las paradas del metro (MRT), más concretamente la parada de Kallang. Y me dirigí en dirección a Chinatown, en la parada de Outram. La verdad que la zona merece la pena verla, de noche es muy vistosa con los farolillos colgando de una fachada a otra y la iluminación de las casas, que están pintadas de diversos colores. Toda la zona está repleta de diversos puestos para comprar souvenirs locales, así como, cantidad de sitios para comer (llenos a todas horas).

Así que, después de un paseito por la zona, me paré en uno de los sitios para cenar algo. Opté por pedirme un arroz frito con gambas y un satay, plato muy popular en el Sudeste de Asia, y bien puede ser de ternera, cerdo o pollo en pinchito y acompañado de una salsa de cacahuete. La comida estaba tremenda, y bien acompañada por la cerveza local, Tiger beer. Ni que decir, que el trato de la gente de Singapur super amable, y en el restaurante donde comí se portaron de lujo. Y pues la ración bastante abundante, y eso que me pedí la pequeña, me quedé un poquito aboyado, jeje.

Después de la cena, me fui en dirección a casa de Miguel, el compañero informático de Singapur. Como estaba más o menos orientado, me fui caminando desde Chinatown hasta su casa que quedaba a unos 10-15min caminando, bastante céntrica en un complejo cerca del Pearl´s Hill City Park. Allí nos juntamos tres canarios en total: Miguel, Fernando (un amigo de Miguel) y yo. Pensar que hace unos meses estabamos en Madrid terminando el curso, y nos volvemos a ver nuevamente en la otra punta del mundo, y de eso ya han pasado 5 meses casi. Al rato apareción nuestro compañero Juan de Kuala Lumpur que había cogido la guagua hasta Singapur, y vino llegando a eso de la medianoche.

La verdad que la casa de Miguel está muy bien situada, con una vista muy buena de parte de los rascacielos de la ciudad. Aunque eso sí, parece que las viviendas en general en Singapur son algo caras y pues a la gente no le queda otra que compartir piso, y eso que nos «quejábamos» nosotros un poco en Hong Kong, pero más bien por la relacion tamaño/precio, porque en Singapur su casa era bastante amplia.

Luego a conocer un poco la marcha de la ciudad y descansar que al día siguiente había que hacer algo de turismo para conocer la ciudad más a fondo.

Las primeras impresiones de la ciudad estaban siendo bastante buenas. La gente muy amable, todo muy limpio y ordenado… aunque aún me quedaba ciudad por ver, pero ya sería para el día siguiente que me pateé casi la ciudad entera. Lo dejo para el siguiente post que en breve publicaré.