Cabling

 

¿Un nuevo deporte de riesgo? el nombre la verdad sería bastante propicio pero no van por ahí los tiros. Si no fuera por las fotos que pongo a continuación, se lo creerían verdad? igual ya está inventado y no estoy descubriendo la pólvora, jeje. Aquí van un par de fotos para ilustrar este «nuevo concepto».
 

Siento especial fascinación por este paisaje. Letreros suspendidos en el aire, algunos casi atraviesan todo el ancho de la calle. Cables que se entremezclan pero todos en armonía y sin quejarse de tener que soportar semejantes carteles. Día y noche, ellos calladitos y observadores de tanta gente que pasa a sus pies.
 

Hasta el infinito y más allá…
 

Seguro que cuando estén por aquí de paseo, no pueden evitar mantener la cabeza en alto más de lo habitual. Cuantas veces habremos pasado por un sitio y lo sorprendidos que nos quedamos cuando se nos ocurre levantar la vista un poco más arriba de la altura de nuestros ojos. A todos nos ha pasado. Hay mucho que descubrir en las alturas, se lo dice un servidor. No obstante, lo vertical tira mucho y más en Hong Kong.

 

HK en Lego

 

Mira que me lo digo siempre: «no salir sin la cámara de casa», pero por h o por b, nanai. Esos momentos en los que nos pilla desprevenidos y nos quedamos con las ganas de sacar fotos y más fotos, ¿verdad? Algo similar me pasó cuando daba un paseo por TST y en concreto por el centro comercial Harbour City. La intención primera era la de encontrar la réplica de un galeón español que iba a estar estos días por la ciudad. Es cuando me encuentro esto por unos de los pasillos…
 

Nada más y nada menos que la Gran Muralla aunque en su versión reducida. Habrá que seguirla a ver hasta donde nos lleva, no?
 

 

Mientras seguía curioseando los distintos tramos de la muralla. Cada uno de ellos tenía un «dueño» distinto con su correspondiente cartelito. Hasta con hombrecitos del espacio y todo, que currado verdad?
 

Hasta el mismísimo Dr. Watson, lupa en mano. Me pregunto si andaría algo despistado y en busca de su fiel compañero de aventuras el bueno de Sherlock Holmes. Poco a poco la muralla iba dando a su fin, ¿sería el final de los ladrillitos de Lego?
 

Muy lejos de eso, ahora venía la mejor parte de todo. Se trataba de una exposición de Hong Kong hecha íntegramente con pieza de Lego y reproduciendo algunos de los rincones más característicos de la ciudad, así como, otros elementos de la cultura china.

Ni que decir tiene, que estaba a rebosar de gente. Todos expectantes y cámara en mano para retratar las pequeñas maravillas dispuestas para esta exposición.
 

 

Empezando con el templo de Won Tai Sin, situado en Kowloon y al que se puede acceder desde una parada de metro de la línea verde del mismo nombre.
 

No se pierdan los detalles que están muy logrados: flores, dragones, gente haciendo ofrendas con incienso…
 

O este otro del Monasterio de los 10mil budas en Shatin. El cual visité no hace mucho y tengo un post para contarles 🙂
 

Tampoco podía faltar el clásico junco que se ve a menudo surcar las aguas de la bahía.
 

Y en este de aquí. A ver cuantos símbolos de la ciudad saltan a la vista, sin pistas 😀
 

 

 

La actividad entre los expositores era constante. Tanto los peques como los mayores se acercaban a curiosear con detalle cada una de las réplicas. Dicho sea de paso, estaban bastante logradas y bastantes horas invertidas para que el parecido con la realidad sea el más aproximado. Yo disfruté como un enano.
 

Para cerrar el post, me quedo con esta escena. Toque friki, y lo que mola 😀
 

 

El gran salto

 

El problema de las grandes urbes, es que todo no está tan repartido como debiera y las diferencias entre la gente pudiente y la gente con menos medios, llegan a ser bastante grandes. Es el caso de Hong Kong, pudiendo «viajar» desde el extremo en que la gente vive en cubículos con el espacio contado, incluso familias de varios miembros que se adaptan a sus necesidades.
 

Flickr de H.L.Tam

Hasta el otro extremo de la amplitud de pisos como este donde los precios de alquiler y/o venta se disparan hasta límites insospechados.
 

Es o todo o nada. Un margen muy grande que debiera de ir estrechándose con el paso del tiempo pero que no resulta tan fácil. Al menos, las condiciones de lo que tienen menos debieran de mejorar para que puedan acceder a viviendas con algo más de comodidad. Ya sabemos que el espacio en la ciudad es algo muy preciado, de ahí que se construyan edificios tan altos pero si que queda terreno aún por aprovechar pero sin olvidarnos que bastante parte del territorio es también zona de parques naturales.

Interesante el artículo de la revista HK Magazine que cuenta sobre cómo transcurre la vida en uno de los distritos de la ciudad: Sham Shui Po situado en Kowloon que tiene el triste honor de ser uno de los más pobres y donde abundan los cubículos que comentaba anteriormente.
 

Esto nos hace apreciar mucho más el poder contar con una casa en condiciones y una vida cómoda, y que a veces pasamos por alto en el día a día. Derechos que debieran ser disfrutados por todos los ciudadanos pero no sucede así, es la balanza de la sociedad de hoy en día por desgracia.

 

Pim pam pum

 

Muchos me preguntaron por twitter a qué se debía que el pasado viernes fuera festivo en Hong Kong. La razón: celebración del día Nacional de China y el resultado: finde largo de 3 días que siempre se agradece.

Desde que estoy por estas tierras, curiosamente hoy hace 3 años desde que aterrizase en esta ciudad, era la segunda vez que tenía la ocasión de ver las celebraciones de este día tan especial para la gente de China y Hong Kong, aunque sin olvidarme tampoco de Macao. Un día para disfrutar en familia o con los amigos, ir a pasear, comer y al terminar el día sobre las 9 de la noche, los tradicionales fuegos sobre el puerto Victoria en la bahía de Hong Kong. Aún recuerdo mi primera vez entre el bullicio de TST. Esta vez me cambié de lado y presencié los fuegos desde Central y a los pies del IFC 2.

A continuación les dejo algunas de las fotos que pude captar sin que nadie se interpusiera en la trayectoria de la cámara, tarea no del todo fácil y teniendo en cuenta lo alejado de mi posición. No obstante, el espectáculo que duro poco más de 20 minutos, tuvo mucho colorido aunque en algunos momentos con el humo de los propios fuegos y un poco de viento que se levantó, no dejaba ver del todo bien. Espero que les gusten, a ver si el año que viene hay más y mejores 🙂


 

 

Sin duda uno de los colores que más predominaba era el amarillo en diversas tonalidades, llenando de color el cielo de Hong Kong y con permiso de los verdes, azules o los rojos que transmiten prosperidad y fortuna


 

 

Esta foto hasta parece una nebulosa, ¿no creen?

Parece que la traca final se iba acercando y los gritos de la gente iban en aumento. El espectáculo estaba tocando a su fin.
 

Ya sólo queda prepararse para el año que viene. Seguro que muchos ya cuentan los días al igual que sucede con los Carnavales por mi tierra 🙂