A un paso

Lo bueno de vivir en Hong Kong, y más aún en el caso de que se viva en la isla de Hong Kong, es que las distancias son relativamente cortas. En alguna ocasión ya hablaba sobre los diversos medios de transporte como: metro, guagua, tranvía, taxi, ferry…

En mi caso, no vivo en la isla pero queda relativamente cerca. Digamos que a veces tardo más en los desplazamientos desde casa a la parada de metro o en el propio intercambio entre las dos líneas que cojo cada día:

Línea Tung Chung (naranja) -> desde la estación de Olympic a Hong Kong.
Línea de la Isla (azul fuerte) -> una paradita de Central a Admiralty

Digamos que entre 20-30 minutos de trayecto. Un pelín más de lo que tardaba cuando estaba en «pleno centro» de Mongkok, cuando sólo tenía que pillar la línea roja sin tener que cambiar ni nada. Pero mucho más a gusto cerquita del mar, y eso no tiene precio.

Hay que ver la de gente que se acumula en la estación de Admiralty, que es donde me bajo. Al ser un punto donde se cruza la línea Tsuen Wan (roja) que va hacia Kowloon y la línea de la Isla (azul fuerte), especialmente a la tarde. Por suerte, el servicio de metro es bastante eficiente y se nota en las horas puntas, aunque eso no quita para que la gente a veces se impaciente.. Igual no llega a la exactitud de la puntualidad japonesa, pero estará ahí ahí. Muy buen servicio, sin llegar a ser un entramado de líneas como Tokyo pero se llega prácticamente a cualquier parte del territorio hongkonés.

¿Ustedes de que son más? metro, guagua, coche… y bueno tampoco hay que olvidarse de ir a pie, ejercicio sano donde los haya. Imagino que algun@s no lo tienen tan fácil para llegar cada día al trabajo, no? Sólo queda tomarlo con calma y empezar el día con una sonrisa.

Toque dulce

Seguro que este post le alegra la vista a más de alguno/a 🙂 Para empezar la semana con buen sabor, vengo cargadito de dulces: chocolates, caramelos, galletas… entre otros. Otra de las tradiciones durante las celebraciones del Nuevo Año Chino es regalar todas estas delicias, y para la ocasión suelen poner algunos puestos dentro del centro comercial donde está el supermercado, para promocionar los productos y claro es inevitable que uno caiga en la tentación.

Aprovechando que mañana iremos a casa de los padres de mi novia, llevaré de mi parte un par de latitas de galletas belgas y otras como de barquillo. La verdad que tienen muy buena pinta y con lo que le gustan al padre las cosas dulces, seguro que las disfruta. Por nuestra parte, nos hemos quedado una lata para nosotros, aunque me da que me terminaré la caja solito porque mi novia para lo dulce como que no le hace del todo tilín, mejor para mi 😀

La verdad que a uno se le hacía difícil elegir con tanta variedad:


También hay cabida para trufas, chocolates belgas… para poner los dientes largos 😛




En casa hemos puesto un platito con algunas monedas y sombreritos de chocolate, para darle un toque colorido y también ambientarnos en el Nuevo Año


Es muy curiosa la forma de este sombrero de «oro». Elemento decorativo que no falta en estas fiestas.


¿Qué les parece lo de regalar galletas, chocolates y otros dulces? seguro que los más pequeños se ponen morados, y bueno, los no tan pequeños. Cualquier cosa es buena para regalar en estas fechas tan señaladas y acompañados de algún toque rojo o dorado, eso sí que no falta.

¿Dónde estamos?

Menudo tiempo que se nos ha metido este finde y con lo bueno que estuvo haciendo a principios de semana, pero conforme se fue acercando el viernes, las temperaturas fueron bajando además de ir subiendo también el porcentaje de humedad. Esta mañana mismamente veía en la tele 99%, ya casi respirando agua y encima se pone a llover, que más se puede pedir 🙂

Este era el aspecto yendo de camino a Olympian City 2, un centro comercial próximo a mi casa, la zona de Kowloon con el casi terminado ICC.



En la tele cada vez que dan la previsión del tiempo, ponen unos anuncios muy simpáticos y este iba como anillo al dedo para ilustrar el tiempo que teníamos. Se sale, jeje y el machanguito es de simpatico 🙂

Esperemos que el tiempo para esta semana esté algo mejor, al menos la bruma desaparezca que parece como si nos hubieran cambiado de ciudad.

Todo un lujo

Aunque en las últimas entradas de viajes hablaba sobre nuestro paso por Seúl, con algo más de frío, siempre es agradable regresar un poco más atrás en el tiempo para recordar un destino algo más cálido como es Bali, Indonesia. Por allá a finales de septiembre-octubre disfrutamos de unos días increibles y aún más la sorpresa que nos tenía nuestro segundo hotel.

Situado en la zona de Jimbaran, tirando hacia el sur y a una media hora desde el aeropuerto de Denpasar. El lugar perfecto para terminar de descansar nuestros dos últimos días en la isla. Alejado del bullicio de las zonas más turísticas e ideal para disfrutar dentro del hotel y sus alrededores.

Inicialmente habíamos pedido una habitación, digamos sencilla, pero cual fue nuestra sorpresa cuando al llegar al hotel no tenían la habitación que habíamos pedido. Ohhh cielos! pero que no panda el cúnico. El hotel nos pidió disculpas por ello y nos ofrecían a quedarnos, lamentablemente, en una villa… cómo? eso, eso, lo que leen. No salíamos de nuestro asombro ante tal proposición y lo mejor, respetando el precio de la reserva que ya habíamos hecho, todo un lujo y nosotros así 😀 encantadísimos, y no era para menos.

Las imágenes hablan por si solas, se las dejo para darles un pelín de envidia pero sana, eso si.

Entrada a la villa con puerta tradicional de casa balinesa. Me pregunto porque la harán tan estrechita..






Y lo mejor la piscinita, muy relajante




Sin duda, lo mejor de toda la estancia en Bali. Quien nos iba a decir a nosotros que nos tenían reservada esta sorpresa tan agradable. Y para dejarlo con la intriga, aún no doy nombre del hotel y así tengo «excusa» para hablar un poco más adelante del mismo 🙂

¡Buen finde a todos!