Todo un lujo

Aunque en las últimas entradas de viajes hablaba sobre nuestro paso por Seúl, con algo más de frío, siempre es agradable regresar un poco más atrás en el tiempo para recordar un destino algo más cálido como es Bali, Indonesia. Por allá a finales de septiembre-octubre disfrutamos de unos días increibles y aún más la sorpresa que nos tenía nuestro segundo hotel.

Situado en la zona de Jimbaran, tirando hacia el sur y a una media hora desde el aeropuerto de Denpasar. El lugar perfecto para terminar de descansar nuestros dos últimos días en la isla. Alejado del bullicio de las zonas más turísticas e ideal para disfrutar dentro del hotel y sus alrededores.

Inicialmente habíamos pedido una habitación, digamos sencilla, pero cual fue nuestra sorpresa cuando al llegar al hotel no tenían la habitación que habíamos pedido. Ohhh cielos! pero que no panda el cúnico. El hotel nos pidió disculpas por ello y nos ofrecían a quedarnos, lamentablemente, en una villa… cómo? eso, eso, lo que leen. No salíamos de nuestro asombro ante tal proposición y lo mejor, respetando el precio de la reserva que ya habíamos hecho, todo un lujo y nosotros así 😀 encantadísimos, y no era para menos.

Las imágenes hablan por si solas, se las dejo para darles un pelín de envidia pero sana, eso si.

Entrada a la villa con puerta tradicional de casa balinesa. Me pregunto porque la harán tan estrechita..






Y lo mejor la piscinita, muy relajante




Sin duda, lo mejor de toda la estancia en Bali. Quien nos iba a decir a nosotros que nos tenían reservada esta sorpresa tan agradable. Y para dejarlo con la intriga, aún no doy nombre del hotel y así tengo «excusa» para hablar un poco más adelante del mismo 🙂

¡Buen finde a todos!