Hong Kong sur

En ocasiones les he contado acerca del sur de la isla de Hong Kong, aunque creo que permanece como un sitio poco explorado y con tan sólo unos pocos puntos de interés como pueden ser Stanley o Aberdeen. No muy lejos de este último, nos encontramos como la zona de Ap Lei Chau, el cual es un pequeño islote que hasta hace poco era desconocido para mi. Tan sólo había escuchado su nombre o de haberlo visto escrito bien el periódico o en algunas rutas de guagua.


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Como se ve en el mapa, su tamaño es bastante chiquito pero un espacio bastante aprovechado como se suele dar aquí. Bastante bloque de edificios que se concentran en él pero un lugar alejado del ruido y que me pareció tranquilo para vivir, y para nada mal comunicado. El estrecho de agua que separa Aberdeen de Ap Lei Chau está repleto de barquitos de pesca, una de las actividades principales en esta zona de Hong Kong aunque ha ido decreciendo poco a poco.

Tiene un paseo muy agradable a lo largo de la costa, además, cuenta con una zona para hacer ejercicios y un trazado de 400 metros con ligera pendiente para que la gente pueda correr. Un sitio perfecto también para que tenga lugar una carrera de dragon boat, motivo por el que estaba allí y qué mejor forma para conocer un nuevo sitio de la ciudad.


 

Allí estuvimos prácticamente todo el día, descansando entre carrera y carrera en la caseta resguardándonos del intenso sol. Una carrera fuera de temporada pero una buena práctica y ver que los resultados acompañaron alcanzando una de las finales, teniendo en cuenta que estaban los mejores entre los equipos de pescadores; les plantamos cara hasta el final. Ni que decir que al día siguiente el cuerpo estaba de molido. Qué mala es la falta de ejercicio y lo desagradecido que es el cuerpo a nada que uno deja de hacer deporte, jeje.

Parecía que el día quería acabar más temprano que de costumbre, pero tan sólo era un amago con algunas nubes. Cogiendo la ruta de la guagua nº 90 que me dejaría de vuelta en la estación de Hong Kong mientras cruzaba el puente que une a la isla.

Dejando atrás el pequeño lugar y con buen sabor de boca. Nunca mejor dicho, porque en la panadería local los bollos que compré estaban súper buenos, tanto que repetí comprando algunos antes de marcharme.

Día en Shenzhen

El pasado sábado me sugirió mi novia que en vez de quedarnos por Tung Chung como solemos acostumbrar o sino irnos hasta Tsing Yi, hacer un plan distinto de sábado. Había cogido anteriormente una guagua que va directa desde Tung Chung y hasta Huang Gang en Shenzhen, un trayecto que apenas una hora se hace. Un viaje muy rápido e incluyendo el paso tanto por la inmigración de Hong Kong como la consiguiente de China. Lo mejor es poder comprar el billete de ida y vuelta que nos sale 100HK$, pudiendo coger la última guagua que sale a las 22.15 horas. Salen en intervalos de media hora desde bien tempranito en la mañana.

De primeras, iríamos a almorzar a un restaurante de comida del norte de China y luego ya por la tarde y para dar un paseo nos acercamos hasta Dongmen (東門) que es una popular zona comercial. Y allí nos dedicamos a callejear un poco viendo lo que nos podía ofrecer. A primera vista, muchas tiendas de ropa y algunas cadenas de comida rápida como KFC, McDonalds o también Ajisen Ramen; entre otras.

La gente, sin llegar a abarrotar la calle, fluye de un lado a otro. Conforme el tiempo pasa, hay momentos que hay más tráfico de gente y de repente alguna unidad de la policía irrumpe haciéndose hueco. Todo hay que decir que la zona estaba bien protegida, no obstante siempre conviene con un sexto sentido para prevenir.

Y no sólo estuvimos en la calle, sino otro de los puntos fuertes son algunos centros de tiendas con varias plantas. Lugares para estar fresquito a salvo de calor mientras se va curioseando los distintos puestos. La disposición habitual de algunos de estos sitios suele ser y que es un paraíso para ellas:

– Planta baja: productos electrónicos, fundas para móviles, dvd´s…
– 1ª planta: accesorios, bisutería, complementos, textil.
– 2ª planta: más textil, calzado…
– 3ª planta: salones de belleza, manicura y pedicura, extensiones de pelo..

A partir de esta planta ya no seguimos subiendo ya que no era de nuestro interés, además, una señora un poco insistente perseguía a mi novia para que se hiciera un tratamiento de uñas.


 

Mejor irnos a la planta baja y echarle un ojo a los cacharritos electrónicos. Tal que así, salí con una funda nueva para el móvil y con un protector de pantalla, al módico precio de 5 euros. La verdad que nada mal, porque en Hong Kong no conseguía encontrar aún ninguna y la que tenía fue a través de eBay, pero de una empresa de HK; curiosamente en las tiendas físicas todo lo que hay se lo reparten entre iPhone 4 y el Galazy SIII, ominpresentes.

No sabría calcular el tiempo que estuvimos, pero desde luego que uno larguito porque entre lo que mi chica iba mirando esta tiendita y la otra, ropa aquí, complemento allá. Yo mientras tanto iba a la caza de alguna wifi abierta y así entretenerme 😀 Hasta que volvimos a la calle y con ganas de tomar algo fresquito, nos acercamos a una tienda taiwanesa de té con leche.

Ni tan mal el vasito, la pena que me durase a mi tampoco y luego tuviese que robarle un poquito a mi chica. Menos mal que inicialmente sólo nos ibamos a pedir uno para compartir, pero terminamos optando por uno para cada uno.

Otro de los aspectos que me gustó, fue la comida callejera. Un sitio en especial que estaba de bote en bote (eso significaba algo) y su especialidad eran los pinchitos, tanto de ternera como de cordero y sin faltar las clásicas bolitas tipo takoyaki.

Los pinchitos estaban de vicio y de precio tirados, dos por 1 euro. Tal es así que nos quedamos con ganas de repetir, pero mejor quedarnos con hueco para más tarde.

Más que un día completo, digamos que fue como medio pero que se aprovechó bastante. Nos lo tomamos con calma paseando, viendo tiendas, comiendo en sitios nuevos y a buen precio. Parece mentira que en el tiempo que lleve en Hong Kong y quedando Shenzhen a pocos pasitos, no haya ido más veces, pero ya sabemos que es lo que pasa cuando llega el fin de semana. Uno se acomoda, prefiere moverse menos y sinceramente, no motiva el ir a Shenzhen pero creo que será de que uno le coja el gustillo.

Por lo pronto no tenemos planes inminentes de volver pero es una buena opción para desconectar de Hong Kong por uno o dos días, y quien sabe si hacer noche allí que el alojamiento es razonable para ver más de la ciudad.

Al acecho

Se mezclan entre la gente, pasan desapercibidos. Bien se quedan en una zona delimitada durante unas horas o bien van cambiando de zona poco a poco a lo largo del día. Para los que viven aquí no es nada sorprendente y estamos habituados, pero para el turista recién llegado a la ciudad, son una nueva especie a descubrir. Los vendedores de la zona de TST pueden ser bastante insistentes o igual persuasivos; creo que depende en qué momento les pille y cómo se lo tome cada cual. Al cabo de unos días de recorrer la zona, ya son familiares y basta un simple gesto para que sepan que no estamos interesados.

¿Qué nos pueden ofrecer? La frase típica es: «Copy watch, copy Rolex, copy handbag». Artículos como son los relojes y los bolsos, tienen mucho tirón y hay gente que va buscando llevarse imitaciones a un buen precio digamos, aunque esto en Hong Kong a veces no es tarea fácil y el mercado está un poco más escondido en comparación con el resto de China. Tampoco nos podemos olvidar de los sastres con sus trajes y camisas a medida en cuestión de 24 horas; la ciudad también tiene fama por ello.


 

En el eje comercial que es Nathan Road se suelen situar. Allí en las esquinas de las perpendiculares, cuando uno menos se lo espere. Al fondo, uno de los edificios emblemáticos de esta calle. Por cierto, hay que ver menudo lavado de cara y ahora hasta tiene leds de colores y todo 🙂

Yo por mi parte aún no he experimentado el visitar alguna de sus tiendas, algo que de momento no me llama. Sin embargo, nunca está de más saber alguna tienda recomendada en caso de que vengan visitas, siempre dispuestas a hacer algunas compras. Tiene que ser toda una experiencia dejarse llevar por uno de ellos.

Espaciarse

Hay momentos en los que el espacio de las oficinas o las viviendas no es suficiente y se tiene que optar por soluciones externas. La falta de espacio lleva a que los almacenes sean una solución, digamos económica para guardar aquellas cosas que no son necesarias durante el día a día. Bien es cierto que con el paso de los años, se acumulan objetos y/o documentos que sólo ocupan espacio pero por una razón u otra, queremos seguir manteniendo. En el caso de los documentos, es un caso más delicado sin duda.

De unos años para acá, el negocio de los almacenes parece que ha ido floreciendo más y más. Por necesidades de la oficina, hará como unos 3 años que nos vimos en la situación de buscar uno para guardar algunas cajas de material y que abultaban mucho en la oficina. Después de mirar en varios sitios, la ubicación que me pareció más idónea fue en Chai Wan que queda justo al final de la línea de metro de la isla de Hong Kong con lo que es de fácil acceso. Una zona industrial principalmente donde se concentran empresas de reparación de vehículos, empresas de distribución y como no, edificios de varias plantas o enteros en los que se albergan empresas que alquilan almacenes.

Podemos encontrar espacios muy diversos, eso según el volumen de cosas que vayamos a guardar. Una forma cuadrada o rectangular siempre facilita las cosas, aunque si nos toca una columna de por medio o el techo sea un poco más bajo, pues nos quitaría un poquito de espacio. Por lo general, tienen buena altura con lo que a pesar de que el espacio sea estrechito, siempre podemos darle hacia arriba. Importante el tema del aire acondicionado y/o deshumidificador, que es un añadido.


 

En el cartel se anuncia que podemos tener nuestro almacén desde tan sólo 10 HK$ (1 euro al mes), esto en el caso de alguna pequeña taquillita. Si queremos meter cosas de mayor tamaño, el precio sube considerablemente pero dentro de unos márgenes razonables.

Personalmente con las cosas que tenemos en casa, no nos hemos visto en la situación de hacer uso de este tipo de almacén pero quien sabe si un día decidamos hacer uso de ellos. Suerte que no somos de acumular demasiado, pero me imagino otras familias algo más numerosas, esta solución es más que idónea. Creo que en España no llega a ser tan popular este servicio, ya que por lo general los pisos/casas son de mayor tamaño, pero podría ser un negocio de futuro.

Como referencia dejo algunos enlaces de las empresas que he estado mirando. Gran cantidad de ubicaciones tanto en la isla de Hong Kong como en Kowloon o los Nuevos Territorios. Variedad de edificios, espacios y muchas a pocos metros de las estaciones de metro. Sólo queda escoger la que más se adapte a nosotros.

SC Storage.
Minico.
Store Friendly.
The Store House.