Nexus 7

Llevaba con la idea rondándome la cabeza ya algún tiempo pero visto lo visto, no terminaba de decidirme. Parece que los fabricantes se ponen de acuerdo para sacar sus modelos a la vez, que está muy bien la variedad del mercado pero a la vez el usuario final tiene que pensarse bien qué modelo les conviene más. La rapidez con la que salen dispositivos nuevos es tremenda y en un dispositivo como son las tabletas que llevan apenas unos años entre nosotros y su popularidad ha ido en aumento.

Google conocida inicialmente tan sólo por su sistema operativo Android y sus terminales Nexus, aunque sin olvidarnos del primero de todos, el Dream. Aún no había dado el salto al mercado tabletas a pesar de contar con su sistema adaptado a este formato y fabricantes como Acer, Samsung o HTC, usándolo desde hace un tiempo. Finalmente dieron el salto con Nexus 7 y la última versión de Android, Jelly Bean. Aunque sólo lleva un paelr de meses en el mercado, está suponiendo una revolución en el segmento de las siete pulgadas.

No sólo por su tamaño reducido y ligereza, sino también por las prestaciones que dentro de ella se esconden. Y bueno, en el aspecto calidad/precio, factor también de peso, sale muy bien parada. Ha sido mi elegida y no me arrepiento de ello para nada después de llevar con ella unas 2 semanitas usándola.

El día que hice el desenpaquetado no pude resistirme a sacarle una foto antes de ponerme manos a la obra. Y después lo primero que hice, fue configurar el acceso VPN para conseguir los 25US$ de crédito disponibles y comprar aplicaciones, libros o películas 🙂

En cuanto a características técnicas comentar sólo por encima algunas:

– Procesador Tegra 3
– 1GB RAM
– 16 GB de almacenamiento
– Pantalla 1280×800 IPS
– Cámara frontal 1.3 mp

A la vista los 16 gigas puedan parecer poquitos pero suficientes para música, videos y documentos. Sin ranura SD, pero que tampoco echaré mucho de menos aunque igual algunos puedan ver una pega. Eso hace que su precio de venta sea ajustado pero que merezca la pena.

Ya por último, su autonomía, de un 2-3 días si hacemos uso moderado o un día entero si le damos caña. Tener en cuenta que sólo tiene conexión wifi, con lo que su uso en casa o bien sirviéndose de nuestro móvil haciendo de punto de acceso allá donde vayamos.

Para mi ha sido una compra más que meditada como pueden ver, puedo estar contento por bastante tiempo y sacarle un muy buen rendimiento como centro de ocio y productividad.

Playa limpia

O eso es lo que parecía a simple vista, pero siempre hay que mirar más en profundidad y sorprendente lo que podemos llegar a encontrar. El plan del sábado con algunos compañeros del equipo era el de limpiar una playa en la isla de Lamma. Casualmente la que elegimos fue en la que se celebra la carrera «Lamma 500». Pocas personas a aquellas horas, día algo nublado pero no hay que confiarse.

Nos dividimos en tres equipos, cada uno recorriendo una zona de la playa. Manos a la obra con guantes, gorra para el sol y bolsa en mano. Nada más empezar me encontraría con sorpresas, buen comienzo pero sólo sería el principio. Poco a poco avanzando, cachito a cachito entre trozos de corcho blanco, botellas plásticas o incluso calzado…de todo. El ritmo de llenado de la bolsa era lento pero con paciencia que tendríamos un par de horas por delante.

Mientras yo miraba cerca de la zona verde, el resto del equipo rebuscaba entre las rocas y alrededores de la orilla. Más de lo mismo encontrando plásticos, trozos de cuerda o latas de aluminio.

Entre todos nos haríamos con un muy buen botín compuesto por casi 20 bolsas de basura como las de la foto, bien repletitas. Después de más de dos horas y con paraditas para hidratarnos adecuadamente. Desde luego que fueron unas horas más que provechosas, a la vista está el resultado y la satisfacción de haber dejado en mejores condiciones un lugar que inicialmente parecía limpito.

¡Buen trabajo chicos! Por hoy hemos cumplido. Un ejemplo para que el Gobierno de Hong Kong nobse olvide de lo importante que es la conservación del medio ambiente y los espacios naturales. Hacer campaña y concienciar a la gente para que siempre sea responsable allá donde vaya. Que no sea sólo para quedar bien en una foto sino que la actitud sea durante todo el año, grandes y pequeños, sin excepción.

Es la intención de la campaña Beach Cleanup en la que participamos y que se ve reforzada por la imagen de algunas personas populares, ayudando a que se propague el mensaje.

Lejano Oeste

El fin de semana pasado tuve ocasión con algunos compañeros del equipo de dragon boat a Disneyland en lo que mi segunda visita. Con motivo de haber ganado la competición de Discovery Bay, el organizador daba entradas gratis a los ganadores y como tenía restringido el uso para los meses de julio y agosto, pues ahora era el momento de aprovechar antes de que se nos pasase de fecha.

La vez anterior me quedaron cosas por ver, además en este periodo de tiempo han abierto atracciones nuevas. Una de ellas que abrió tan sólo unos meses atrás: Grizzly Gulch y fue la primera a la que nos dirigimos nada más llegar al parque.

Con ambientación en el lejano oeste, a la decoración no le faltaba detalle alguno hasta con geíseres y todo. Y tampoco podía faltar una gigantesca pepita de oro 🙂


 

Dando un vistazo al pueblito minero, lleno de casita bajas y coloridas. Algunas que hacen de tienda de souvenirs, otras para tomar un refrigerio.. no falta de nada. Incluso en la casita de ladrillo rojo que vemos, había unos cañones de agua con los que disparar de un lado a otro pero con el consiguiente riesgo de mojarse la gente que pasase por el pasillo de en medio. No obstante, refrescarse no venía mal, a pesar de que el día andaba nubladito, con la humedad presente era conveniente estar bien hidratado o con el airito de un ventilador cerca.

Justo aquí es cuando uno empieza a hacer cola para entrar en la atracción. Lentamente avanzando hacia el interior de una de las edificaciones, como si el interior de una mina se tratase y con la decoración apropiada y con lujo de detalles como podemos ver en una foto un poquito más abajo.


 

Parecía que la cola no terminaba, a pesar de haber sido prevenidos que el tiempo de espera sería de unos 40-50 minutos. Espero que al menos mereciese la pena, tarde o temprano lo íbamos a comprobar..

Desde esta ventanita que daba a los raíles de la atracción, casi al comienzo, se podía escuchar como iban y venían los vagones junto con los gritos de emoción de algunos. Quedaba pocos metros y sería nuestro turno, al fin.


 

Nos subimos a la atracción y comienza el recorrido. Va cogiendo velocidad, curva a un lado y al otro, se frena. Es movidita y divertida, pero lo mejor al final cuando hacemos un tramo de espaldas, totalmente inesperado. Lástima que dure tan poquito pero con buenas sensaciones 🙂

Aún nos quedaba día para rato, era sólo el comienzo de más emociones. Repetiríamos algunas de las atracciones y alguna mass nueva que les descubriré en una próxima entrada. Mientras tanto, desearles buen fin de semana, momento de disfrutar y descansar.

Aceitunas

Curiosamente nuestra protagonista de hoy, hace bastantes años atrás no le tenía cogido yo el gusto que digamos. Son de esas cosas que cuando pequeño no te convence su sabor de primeras y las dejas aparcadas hasta que llega un día cuando cambia nuestra percepción y pasan a gustarnos. Al igual que me pasaban con los pimientos o el queso, curiosamente, con las aceitunas me pasó lo mismo. Recuerdo que sí me gustaron cuando las probé aliñadas y el sabor se disimulaba un poco mejor. A día de hoy no tengo problemas y es un aperitivo que me gusta, aunque tampoco es que esté comiendo todo los días.

Para el gusto occidental, creo que es un sabor un tanto diferente. No sólo como aperitivo sino también a la hora de cocina. Y la verdad, pensándolo bien, no me encajaría mucho el ver aceitunas verdes o negras en un plato de cocina china pero es algo que los españoles nos encanta y en nuestra despensa nunca falta una latita de ellas 🙂

Ayer cuando estabamos haciendo la compra yendo por la sección de productos refrigerados, me llamó la atención algo..

Un envasito de aceitunas negras que venían con aliño. No tenían mala pinta la verdad, pero el precio sí que me frenó un poco (7 euros). Me pregunto si tendrán éxito…

Y parece que iba con el radar de las aceitunas puesto, aunque más bien, estaba atento a ver qué productos españoles llamaban mi atención. Nos aproximábamos a la sección del aceite y era inevitable toparnos con ellas. Y de estas de la foto sí que me llevé un sobrecito para ver qué tal. Aún tengo que quitarle la etiqueta que le plantaron detrás y ver el origen, aunque el nombre es un poco francés, y primera vez en ver dicha marca.

Eso me recuerda que en casa desde hace unos meses venimos comprando este aceite español que está muy bueno, perfecto para la sartén o darle un toquito a alguna ensalada. Lástimas que el anterior que habíamos comprados de la marca «Pons» dejasen de traerlo, pero dentro de lo que cabe, éste está muy bien y un aceite de oliva virgen se agradece cuando se prepara la comida.

Ya ven que productos españoles no faltan en los supermercados de aquí pero por ejemplo en el terreno de los aceites, son los italianos quienes ocupan gran mayoría de las estanterías y luego con algunas marcas chinas o también algunos aceites australianos. Aún queda mercado por conquistar, así que, desde aquí animo a que más empresas intenten introducir sus productos en Hong Kong. Sé que cuesta, pero si se abren hueco eso ya es un paso y luego poco a poco que la gente lo vaya conociendo; y quien dice aceites o conservas, como cualquier otro producto, aunque canarios como que ya es más difícil 😀