Marchando

Si nos preguntamos: ¿qué nos hace falta para montar un negocio? Yo diría que tener algo de creatividad, junto con un producto que nos diferencie del resto y con buena ubicación. Esta última condición puede que sea la más complicada de las tres en una ciudad como esta y es que el precio del suelo es algo muy preciado, más aún en el centro, centro.

Aquí tenemos un ejemplo que requiere de poco espacio y además es móvil. Situado en la intersección de las calles Daguilar y Welligton en pleno distrito Central, es el sitio perfecto para captar las miradas y a los clientes. Sólo basta que pasemos por allí en plena hora punta del almuerzo. ¿Y qué venden? Pues básicamente son postres para llevar del tipo con arroz glutinoso y de distintas formas. Alcanzo a ver una caja de papayas pero creo que sea más bien para aprovechar en el transporte. Todo está debidamente organizado y empaquetado: elegir, pagar y llevar.

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Seguro que muchos después de haber almorzado por la zona, pasan por este puesto y coger algo para el postre o sino guardarlo para media tarde. Una vez ha pasado el pico de actividad, todo vuelve a la calma y es momento de mover el puesto, la tarde continúa y así hasta el día siguiente que lo veamos por la mañana donde siempre, no falla.

En un coco

Uno que está acostumbrado al estilo occidental de los postres como son los clásicos a base de chocolate, galleta o frutas y cuando uno llega a Asia, a veces el concepto del postre cambia un poco junto con el uso de otros ingredientes más de la zona. Creo recordar que en veces anteriores he comentado sobre la existencia de algunos postres que tienen ingredientes tales como mango, judía roja o también coco, como el caso que nos ocupa.

Seguro les recuerda este postre al clásico coco helado aunque este coco es bien distinto y éste se sirve en caliente. El coco sirve de recipiente y en su interior encontramos tofu junto con birds nest. De textura suave y sabor dulcito, y lo mejor de todo es que luego podemos aprovechar las paredes del coco que contienen parte de la pulpa antes de haberlo vaciado.

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Viene muy bien para después de una cena y es bastante ligerito. Éste en concreto fue en un restaurante cerca de casa al que vamos de vez en cuando. Nos lo ofrecieron un día que estaba de promoción y ya han sido un par de veces más que lo hemos pedido.

¿Qué les parece este tipo de postre, se animarían a probarlo? Creo que su sabor es apto para todos los públicos, aunque ya se sabe que hay gustos para todos.

Llegó lo dulce

Cuando llegan novedades a cualquier ciudad, genera mucho revuelo durante los primeros días o meses. Mucha gente deseosa de probar un nuevo producto recién llegado, bien porque es las primer a vez o bien porque conocían la marca en cuestión de otros países. Este es el caso de Laduree, ¿les dice algo? Seguro que para los golosos les tiene que sonar. Se trata de una conocida marca de repostería y con muy buena reputación por sus macaroons. Recuerdo haberlos probado la última vez que pasamos por Londres en una tienda dentro del propio Harrods.

Las colas eran de esperar en la primera tienda que se abría en la ciudad, situada en el Harbour City de TST. Apenas lleva abierta unas semanas y ya ven la respuesta de la gente.

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En lo que la cola iba avanzando a buena velocidad, con tiempo para ver las variedades que tenían. Tiempo para llamar a mi novia y que me dijese sus preferencias. Un total de 16 sabores tales como: limón, frambuesa, chocolate, café, praliné, vainilla o pétalo de rosa, entre otros.

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Desde fuera de la tienda se podía ver cómo la gente iba curioseando hasta que les tocaba el turno.

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La decoración con macaroons estaba presente por todos lados y como estamos en fechas navideñas hasta con forma de arbolito.

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Finalmente estaba delante del mostrador y dispuesto a pedir, había tenido tiempo más que suficiente para pensármelo bien. ¡A ello!

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Estaba mirando si comprar una cajita de ocho unidades o bien otra un poquito más grande con quince. Finalmente escogería la segunda opción y así poder probar sabores más variados aunque de alguno repetiría al ser más atractivos ¡Misión cumplida!

Pi..erre

Uno que está acostumbrado a las raciones más abundandes, es un contraste cuando uno experimenta yendo a un restaurante de estas características. Un tipo de cocina más creativo, de estilo minimalista pero que de vez en cuando merece la pena probar y más en ocasiones como la que nos ocupaba: mi cumpleaños. De la visita al restaurante Pierre hace unas dos semanas, pero aún recuerdo lo mucho que disfrutamos de ese almuerzo mi novia y yo.

A modo de aperitivo nos trajeron este plato que ven a continuación, y la verdad no me pregunten por los nombres o sus ingredientes porque se me fueron de la cabeza. Creo que para la próxima debiera anotarlo, jeje. Así a simple vista, ¿qué les inspira?

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No podía faltar un poquito de pan calentito para acompañar.

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Aquí tenemos el entrante que era un plato sobre lo frío. Un poquito de coliflor y bajo esas láminas de rabanitos, como una especie de tartar y que iba muy bien con la salsita que vemos al lado.

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Ya sé que en la foto no se va a apreciar mucho, pero ¿me creerán si les digo que lo que había en el plato era cordero? aunque si ven al fondo pueden ver una chuletita. Lo del plato era la parte del hombro, con una salsita que incluía piñones junto con unas hojitas de menta. La carne estaba soberbia, súper tierna y de un sabor, que me dejó sin palabras (sin exagerar). Hacía tiempo que no comía un plato con cordero tan bueno. Ciertamente hice bien eligiendo ese plato. Y al igual que yo, mi novia también pidió un plato de carne y en concreto un solomillo de ternera, y también con la carne al punto, mantequilla pura.

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Muy buen detalle que tuvieron a la hora de traer el postre y colorar en letra de chocolate las felicitaciones de cumpleaños. Este postre en concreto era una panacotta con café, disitinta a la tradicional que suele ser con frutas, original y bastante buena.

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Para despedirnos y cerrar el almuerzo, nada mejor que un buen capuccino. Muy espumoso y con buen aroma, perfecto. Además acompañado con una galletita de almendras que me había reservado de cuando justo antes trajeron los postres.

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¿Y dónde ubicado Pierre? Justamente está en la planta 19 del hotel Mandarin Oriental en la isla de Hong Kong, distrito Central. Un hotel muy céntrico y que no tiene pérdida, de los clásicos en la ciudad pero con mucho encanto. Célebre tambien por su pastelería o la hora del té. Sitio especial, para una ocasión especial 🙂