Protestas

 

Durante estos últimos días se ha armado bastante revuelo por un asunto en relación a la marca D&G y los derechos de las personas a sacar fotos. Todo empezó con un incidente en el que un guarda de seguridad de una tienda de la marca, situada en la conocida zona comercial de Canton road en Tsim Sha Tsui, le indicó a una persona que no podía sacar fotos del exterior de la tienda, y parece que la situación se ha vuelto un poco agitada con el posterior mensaje lanzado. Básicamente, D&G prohibía que los residentes de Hong Kong sacasen fotos, pero en cambio, a los turistas de China continental no les aftectaba esta norma. Y ahí es cuando han empezado las protestas delante de la tienda durante varios días seguidos. La gente se ha visto indignada por el trato hacia unos y otros. No es algo que sea tan relevante, pero bueno, ya se sabe que de un asunto pequeñito las cosas se pueden llevar a extremos mayores.
 

Sacada de Boston.com

Lo que me lleva a recordar, un tema que viene ya de lejos pero que también pone en situación a las futuras mamás de Hong Kong y las que vienen de China para dar a luz. Entre unas y otras, han hecho que los hospitales estén justos de camas, y la gente residente quiere una solución para que se regule la entrada de aquellas que vienen de fuera para tener aquí a sus hijos. Otro tema que está trayendo bastante debate en las noticias.
 

Sacada de Asiaone.com

Parece que las relaciones con los vecinos, con estos dos asuntos de actualidad, está un poco tensa. Veremos cómo transcurren ambos. Del primero, poco que comentar aunque D&G ya dicho que fue una mala interpretación de la norma que había puesto y se ha llevado a extremos, pero que sigue estando ahí. Los derechos de poder o no fotografiar desde fuera, estando en un espacio público, y a veces la ley que se coge para adaptarla según le convenga a unos y otros.

El debate continúa..

 

Eficiencia

 

Seguro que hemos tenido esa ocasión en la que de repente alguno de nuestros equipos electrónicos deja de funcionar. Bien sean aparatos de la casa, como pudieran ser cacharros que llevamos con nosotros a todos lados. Hoy en día, los dispositivos móviles son una pieza esencial para estar comunicados allá donde estemos, pero basta que no lo tengamos que uno lo echa en falta bastante. No me digan que no es verdad y hasta los más renegados, al final terminan accediendo a «cargar» algún móvil en su bolsillo.

La entrada de hoy no va dirigida a los móviles, aunque en parte, porque ha sido el último caso que he tenido teniendo que llevar mi móvil al servicio técnico de HTC. Para ponernos en situación, decir que venía notando desde hace no mucho que una zona de la pantalla como que no respondía como debiera, desesperándome un poco, girando el teléfono de un lado a otro y apagando/encendiendo la pantalla, parece como que la cosa se solucionaba de forma temporal, pero no era plan de estar siempre así. Así que, el jueves pasado me acerqué durante la hora del comer para llevarlo. Lo bueno que había poca gente y en seguidita me atendieron. Les comenté lo que me pasaba y me dieron la tarjeta SIM + memoria + batería y tapa. Sería cuestión de un par de días me dijeron, y así fue.

El sábado me llamaron que podía ir a recogerlo. Lástima que ese mismo día no pude pasarme, así que, lo dejé para el lunes. Lo que fue la recogida, llevó algo más de tiempo. El centro estaba a reventar de gente, creo que nunca había visto tanta gente concentrada en un servicio técnico. Me cambiaron la pantalla y además con marquito de aluminio nuevo y todo. Ponerle la batería y ver que va como la seda, ahora sólo quedaba restaurar las aplicaciones y a correr! ¿Y cuánto pagué?… nadita 😀
 

Eso me recuerda que en su momento también tuve un pequeño problema con la pantalla del portátil, salían unas franjas de arriba a abajo. También fue cuestión de llevarlo y en dos días, lo tenía de vuelta.
 

Ahora que caigo en la cuenta, tanto mi móvil como el portátil son de marca taiwanesa, no es que tenga que ver, pero si que coincidan en que ambas (bajo mi experiencia) tienen un servicio técnico de lo más eficaz. Por suerte, en España no me ha tocado nunca llevar a arreglar algo, ¿qué tal es la experiencia? aunque por lo que he escuchado de amigos y algún conocido, es algo por lo que uno no desearía pasar. Armarse de paciencia me imagino.

De momento todo funcionando sin problema, y que sea por mucho tiempo!

 

Obras

 

Las obras no paran en la ciudad, aunque algunas parece que están más cerca de acabarse como es el caso de la ampliación realizada cerca de los muelles de Central y del centro comercial IFC. Digamos que este es el lugar desde donde se inició el proyecto que se extiende hasta casi Causeway Bay y no se si atreverme a decir que North Point. Un tunel bajo el mar a lo largo de la costa que liberará de tráfico la congestionada zona del centro de la isla, y en la superficie, aprovechar para colocar zonas verdes para el disfrute de la gente.

Aquí tenemos la vista desde Wan Chai, concretamente desde el edificio Central Plaza, donde se puede divisar con claridad en el lado izquierdo de la foto la extensión ganada al mar. Aún recuerdo como hace tan sólo unos años el agua la ocupaba y hoy son toneladas de tierra, cemento y metal muy bien dispuestos.
 

 

Puede que en los próximos meses en la zona donde ahora sólo hay tierra de color amarillento, luzca una capa verde de plantas y césped, con zonas para sentarse y por donde pasear. Diría que de este año no pasa que lo dejen finiquitado. Veremos las últimas pinceladas y si queda a gusto de todos.

 

Calita

 

Una de las cosas que teníamos en mente cuando decidimos ir a Mallorca, es que teníamos ganas de dar con esas calitas tan especiales que en la isla se pueden encontrar. Un rinconcito de costa con agua cristalina y refrescante. Muchas de ellas algo recónditas y más o menos populares. Al día siguiente de haber llegado, con las pilas puestas después de desayunar algo en el hotel, salimos en dirección sureste. La carretera muy agradable de conducir y con un tiempo día claro, poco a poco el calorcito iría apretando.
 

Era muy agradable a la vista contemplar las extensiones de tierra que estaban salpicadas por olivos y algunas edificaciones de piedra, seguro que con bastantes años en pie pero con muy buena pinta. Muritos de piedra que delimitan las parcelas y también con algunos animales campando a sus anchas. La brisa que se colaba en el interior del coche mientras avanzábamos se agradecía, aunque más adelante usaríamos un fisquito el aire acondicionado, esos calores del verano en el mediterráneo se dejaban notar.
 

La zona de Santanyi fue la que elegimos para buscar alguna de estas calitas. Apunté también algunas recomendaciones de gente en twitter, pero al final, creo que el azar fue el factor que determinó qué calas visitaríamos. También ir de vacaciones, dejando que las cosas surjan de imprevisto, tiene su emoción ¿verdad?

Llegados a nuestro destino, más o menos y tras unas horitas de conducción, llegamos a la zona. Lo mejor, dejar el coche aparcadito a la sombra, si es posible, coger nuestros bártulos y tirar para la playita. Nos aventurams por un caminito y poco a poco se iba escuchando el sonido del mar y entre la vegetación asomaba el color azul, algunas personas en el agua. Tenía muy buena pinta.
 

Estaba situada en la trasera de un complejo hotelero, pero no estaba demasiado saturada. En su mayoría turistas alemanes e ingleses, creo que gente local más bien poca. Buscamos un sitito no muy alejados de la orilla y dispuestos a darnos un baño de sol antes de meternos en el agua. A medida que uno se adentraba el color iba cambiando hasta volverse de un azul muy profundo, estaba algo fresquita pero era lo que apetecía. ¡A nadar como un pececillo se ha dicho!
 

Estuvimos disfrutando del sol y el agua durante un buen rato, hasta que vimos que se iba haciendo la hora de comer. Luego más tarde aún podríamos aprovechar para visitar otra de las playitas cercanas. Una zona bastante turística pero rondando las 3 de la tarde, reinaba un silencio absoluto. O bien la gente estaba echando la siesta o almorzando. No se por qué me sonreí cuando vi venir al camarero con el mantelito de papel que traía dibujada la isla y donde se indicaban los principales puntos de interés, me recordó al mantelito habitual de la isla de Tenerife. Uno se entretiene mientras la comida llega y descubriendo cosas nuevas, hasta puede dar para improvisar un plan después de comer.
 

Una jarrita bien fresquita de sangría y algo de picoteo. Nos gustaron en especial los mejillones que venían con una salsita de estas para mojar pan y no parar, estaban tremendos.
 

 

El servicio muy atento y la relación calidad/precio muy buena. Comida internacional, con algunas tapas y platos combinados pero sin precios excesivos, y súper satisfechos. Mejor irnos a dar un paseíto y hacer algo de digestión. Un perfecto día de domingo con relax, buena comida y sobre todo: playita 🙂