Días blancos

Para empezar con buen pie este recién estrenado año 2026, contarles sobre las recientes Navidades. Pudimos disfrutar de unos días blancos en China y concretamente en la región noreste del país. La ciudad de Changbaishan como centro para poder aprovechar nuestros días de estancia.

El viaje para llegar hasta allí era ya de por sí algo odisea. Cogiendo el avión hasta Pekín y luego el siguiente trayecto en «tren rápido» desde la estación de Chaoyang. y es que la nieve hizo que fuese algo más despacio de lo habitual.

Veníamos a por la nieve y ella sería la protagonista durante nuestra estancia por aquellas tierras. Bien fuese en una excursión por el bosque, disfrutando del paisaje y haciendo paraditas varias. Un lugar de lo más mágico.

Visitando un poblado-parque de ciervos y como protagonista este llavero de LaBubu de una de mis hijas 🙂

Yendo a correr por la mañana en uno de los días que menos frío hacía ( sobre -8ºC). Pudiendo descubrir algunos de los caminos, parques y lago helado.

Los días se hacían algo más cortos de lo habitual por esas latitudes, y es que a eso de las 4 de la tarde el sol decía un «hasta mañana». No obstante, le sacamos partido a actividades como pescar en el hielo o deslizarnos con flotadores.

Está todo muy bien pensado para realizar actividades por la zona y pasar todo el día. Todo hay que decirlo, la nieve y el frío cansa más de lo que uno imagina, pero bien que mereció la pena. Fueron casi 5 d´ías, que bien podría parecer mucho pero casi estuvimos a punto de extender un día más. Y eso ya dice mucho del sitio 🙂

Para el próximo post un poquito más de China y más cositas de Hong Kong con mi más reciente carrera del finde pasado.

¡Hasta la próxima!

Post vacaciones

¿Qué tal les fueron las vacaciones? cuesta volver, eh! y bueno, hace un mes que nosotros volvimos de las nuestras. Unas vacaciones que habían sido muy esperadas puesto que hacía ya 6 años después de nuestra última estancia en Tenerife.

Con el Covid de por medio y el verano pasado que tuvimos que lidiar con las cosas del colegio para el arranque de la primaria. En fin, que finalmente pudimos ir a ver a la familia durante unas cuantas semanas, y creo que bien aprovechadas.

En esta ocasión nos quedamos en la zona norte de la isla, concretamente en el Puerto de la Cruz. Fue una experiencia distinta, puesto que lo habitual era haber estado en la capital, Santa Cruz. El clima agradabable para las fechas en las que estábamos y también el terreno que lo que es llano no es del todo, según qué zona 😀

Momentos en familia bajando hacia Garachico después de haber hecho la visita de cortesía a nuestro padre Teide 🙂

Fue casi un mes con días para descansar, visitar a amigos y familiares, de montaña y playa. Y a la vuelta, el obligado paso por Madrid donde podríamos aprovechar unos días más antes antes de poner rumbo a Hong Kong.

El calor en la capital fue la tónica durante nuestra estancia, pero intentamos sacarle partido a esos días. No tanto como igual hubiésemos querido pero siempre nos quedará una próxima vez.

Dejando el verano casi atrás y en nada el otoño. A ver qué tal el cambio de estación. Feliz regreso a todos!

Hola Bangkok

Después de haber llegado de madrugada, la ciudad nos recibía con un buen día de sol y cielo despejado. Hola Bangkok! aquí estaremos durante los próximos cinco días para disfrutar con nuestras hijas.

Echando la vista atrás, la última vez que había pisado la ciudad fue por allá en el 2011 cuando hicimos escala Alberto y yo antes de poner rumbo al sur hacia Koh Tao. Una ciudad que no deja indiferente a nadie, una gran urbe pero donde las cosas funcionan con bastante armonía.

Hay tráfico? sí, pero inevitable en cualquier ciudad asiática. Se pasa calor? pues a beber más coco o limonadas 😀 pero es que se come muy bien, tiene templos y zonas comerciales. En nuestro caso, sabiendo que la ciudad contaba con unos cuantos centros comerciales (Siam Paragon y similares) donde poder entreternos y estar al fresquito, era la opción que más no convenía.

hola bangkok

Este puestito de mangos fue un muy buen descubrimiento. Tanto así que fuí en más de una ocasión para comprar un «sticky rice». Se ve que era un sitio popular para turistas porque siempre estaba bastante animado, incluso escuché alguna gente de Hong Kong. Muy recomendable el sitio, bien cerquita de la salida de metro de Thong Lor.

a los ricos mangos

El metro es otra de las comodidades que tiene la ciudad, además de tener una perspectiva diferente de la ciudad. En esta ocasión tuve que ir a una parada de distancia para ver si daba con un sitio para cambiar dinero. Siendo domingo la cosa no estaba fácil con las casas de cambio pero finalmente encontré uno abierto y cambiar para los siguientes días.

En una de las vías principales y donde estaba situado nuestro hotel, cruzar la calle puede ser un poco odisea aún habiendo semáforos. Y curiosos algunos de los vehículos como esta mini guagua, llena hasta más no poder..

Justo cuando volvíamos de haber estado visitado «The Commons«. Un espacio bastante interesante donde encontrar tiendas, sitios para comer y también algo de arte.

También con tiempo de poder visitar el famoso templo de Wat Arun. Eso sí con un día de bastante calor, el que más durante nuestra estancia. Menos mal que fuimos bien entrada la tarde, pero la sudada no nos la quitó nadie.

Así que, el cuerpo pedía tomar algo fresquito. Mantenernos hidratados y protegidos de los rayos, sobre todo las niñas.

refrescante limonada

Cada día empezamos con nuestro desayuno, un poco más tarde algo de piscina y luego turno para salir a dar una vuelta. Bien nos quedamos cerca de la zona del hotel o bien nos movimos en taxi hasta otro sitio. Con las niñas no se puede llegar a planificar todo y hay que ir improvisando según se vaya viendo.

Por lo general diría que el viaje salió bastante bien y disfrutaron, que es lo más importante. Fue una buena excusa el poder aprovechar antes de que cumplieran 2 añitos (justo regresamos a HK un día antes de la fecha).

Ya tocaban vacaciones

Después de llevar meses esperando, finalmente llegaba el momento de embarcarnos los cuatro rumbo a Tenerife. Se dice pronto que han pasado casi dos añitos y medio desde que estuvimos allá en las Navidades 2015-2016. Y en este tiempo han sucedido muchas cosas, bueno digamos que «dos grandes cositas» que nos ocupan la mayor parte del tiempo. Momento para que puedan conocer al resto de la familia que está deseando conocerlas.

Comenzamos

ya tocaban vacaciones

Un primer vuelo Hong Kong – Madrid con una duración de 13 horas. Un test de fuego para ver qué tal se portan las niñas en su primer vuelo. Mientras tanto se divertían un poquito por los alrededores de la zona de embarque. Mejor así quemando energías para luego caer más rendidas y dormir todo lo posible.

A por el primer vuelo

No podían faltar sus cunitas para el trayecto. A ver cuánto duran en ellas durmiendo me preguntaba, algo nuevo para ellas. Lo mejor de todo era que el vuelo al salir de noche, no les pasó factura y pudieron hacer su ciclo de sueño habitual.

Sorprendentemente, durmieron casi del tirón las primeras 8horas de vuelo. El resto fue un paseo como quien dice. Se nos pasó más rápido de lo que esperábamos.

Llegamos a Madrid. Bajarse del avión, recoger maletas y cambio de terminal…

Segundo y último vuelo

Tan sólo nos queda un vuelito más para estar finalmente en Tenerife. Qué ganas de llegar ya! justamente el vuelo más corto pero el que se hace un poco más pesado, ya llevamos horas de viaje en el cuerpo.

Hola Santa Cruz

Mi querida Santa Cruz estaba tal y como la dejamos. Nos recibe un buen tiempo, aunque tendríamos días con sus más y sus menos. Con 3 semanitas por delante en las que nos daría tiempo de mucho y nada; las vacaciones son un equilibrio de ambas cosas.

Primeros días de adaptación, evidente jetlag, y luego ya habituados a la nueva franja. Paseos, comidas, compras, siestas… Al final el tiempo se hace cortito, pero ya pensando en la próxima visita 🙂