De compritas

 

Es raro no haber pasado por este sitio si estamos dentro de la zona de Mongkok. Tarde o temprano uno termina pasando por allí y mezclándose con la gente. Ciertamente, en el tiempo que llevo aquó creo que no me había detenido demasiado en los puestitos, cantidad de ellos. Este mercadillo que se extiende a lo largo de la calle Tung Choi y comprendido entre Dundas y Argyle. Popular centro turístico y compras por el que pasan muchos turistas cada día, bien a curiosear o a comprar algunos souvenirs para llevar de vuelta a casa.
 


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Los artículos que nos podemos encontrar en el Ladies Market van desde las prendas de ropa, bolsos, relojes… y muchos otros cachivaches más. Veremos unos cuantos a continuación.
 

 

A un lazo muñequitos con formas de Hello Kitty, Toy Story etc… que en su interior guardan una memoria USB que va desde los 4 hasta los 16 gigas. Relojes tipo Rolex u otros algo más juveniles de plástico en vivos colores. Una gran variedad donde elegir.
 

Y sin olvidarnos de otros artículos más tradicionales como pulseras chinas, colgantes y gatitos de la suerte 🙂
 

O porque no, algunas pinturas para luego enmarcar y decorar algún rincón de nuestra casa.
 

Y seguro que entre los productos más populares, las carcasas para los móviles tipo iPhone, Galaxy S II o uno de los modelos más recientes como el Note, que no veas menudo tirón está teniendo desde que salió.
 

Ese día que lo visitamos mi amigo Gonzalo y yo, hacía un clima especialmente bueno. Levantar la vista al cielo y verlo despejadito, rodeados de edifucios algo viejunos. Yendo de un puesto a otro, y regateando con el precio. Puede que esto no sea China continental pero batallar por el precio está a la orden del día.
 

Dimos con un puesto que vendía máscaras chinas, Gonzalo tenía especial interés en llevar algunas de regalo en su vuelta a casa por Navidad, y vaya que si consiguió un buen precio. Creo que tendremos que volver juntos la próxima vez.
 

 

Feliz compra y finde!

 

Novelería

 

Estos días la ciudad se ha vuelto revolucionada por un nuevo fenómeno, nada que ver con las recientes noticias de la tienda de D&G o las madres embarazadas de China continental. El asunto tiene ver con dinero y con una celebración, en cuestión se celebra el «100 aniversario del Banco de China (1912-2012)» y por ello, el banco ha emitido un billete conmemorativo para dicha ocasión.

La gente que es muy novelera, vamos que se apunta a un bombardeo, no iba a desperdiciarlo. Alguna gente empezó a hacer cola desde el domingo por la noche a las puertas de algunas sucursales del banco. Y tremendas colas se han montado en lo que llevamos de semana. Nada más y nada menos que hasta mil personas por fuera de la sede central del banco.

De los billetes se han impreso:

– 1.1 million single HK$100 notes. 150 HK$ la unidad
– 100,000 conjuntos de tres billetes sin cortar. 600 HK$ el conjunto
– 20,000 conjuntos de 30 billetes sin cortar. 6,000 HK$
 

Una oportunidad única para hacerse con algunos ejemplares y luego sacar un jugoso beneficio, sobre todo en el mercado de China continental. Y claro, con tanta gente impaciente por hacerse con algunos de ellos, algún que otro incidente en las colas. Al menos sólo es por una semana, o lo que duren los billetes, pero al paso que va la cosa seguro que llega el viernes y ya han volado.

Fuente: The Standard

 

Un favorito

 

Hace mucho que les hablaba de un restaurante muy conocido que hay en Central. Seguro que más de alguno se quedaría con las ganas de saber qué pinta tenía el plato que les recomendaba: gambas con fideos fritos estilo Sichuan. Y hace unas semanas que tuve visita por la ciudad, coincidió que estaba Flapy y también Sietedenueve en sus vacaciones por estas tierras.

Así que, aprovechamos para quedar y cenar algo. Como me retrasé un poco y sabiendo que algunos restaurantes a partir de las 10 de la noche están con la última orden, les dije de ir a este restaurante que por problemas de horario no sería. Y les hice mi recomendación: las gambas. Yo ya lo tenía decidido y me pedí mi ración, a lo que Flapy se animó también.

Menudos platacos nos pusieron… y si nos acercamos un poco más, ufff!
 

 

¿Se les antojaría un plato de estos después de las fotos? es una apuesta segura.

 

Puestitos

 

Ir paseando tranquilamente un domingo por la tarde, a un lado y a otro gente con puestitos variados que ofrecen desde productos de pescado y marisco seco o bien unos aperitivos salados o dulces, a nuestra elección. En el pueblecito de Tai O, es una estampa muy típica, aunque sin la multitud habitual que suele haber durante los fines de semana. Si ya de por sí el lugar es chiquito, imagínense como es cuando se concentran muchos curiosos sacando fotos o comprando cosas de un sitio a otro, que éste no es el caso.

Curiosamente, mi novia no había estado aún allí, y yo haciendo memoria, creo que era mi tercera o cuarta vez. Es lo que suele pasar cuando uno es de fuera, el interés por descubrir cosas nuevas es mayor, mientras que cuando uno ha estado toda la vida en un sitio, puede que aún hayan sitios por descubrir. Me alegra que haya sido de mi mano la oportunidad de tener una tarde diferente de fin de semana, y seguro que no es la última que vayamos, tenemos aún otro año por delante.
 

Los puestitos de la calle son el alma de cualquier asiática que se precie, es una mezcla de colores, olores y sabores. A veces es comida, a veces es ropa, accesorios o cacharritos varios; gente que lleva muchos años dedicados al mundillo y ahí siguen al pie del cañón.
 

Sería bastante interesante conocer la historia de cada uno de ellos, ¿no les parece? seguro que tendrían muchas anécdotas curiosas para contar. Y la de tortitas que habrán pasado por ese hornillo. Lo más curioso el atuendo del buen señor, cualquiera diría que está haciendo sólo tortitas sino haciendo alguna fundición, pero más vale estar protegido para evitar cualquier imprevisto.
 

Y porque no todo es trabajar sin parar, otros aprovechan para tomarse una pausita y a la espera de que lleguen más clientes a comprar algo de calamar fritito.
 

Los últimos rayos de sol hace poco que dijeron adiós y ahora es el turno de las bombillas. La actividad aún no cesa, y las ventas se siguen sucediendo. Algunos miran curiosos a la espera de que otros clientes se animen a comprar. Ya se sabe lo de «culo veo, culo quiero», un efecto que siempre se cumple. Basta que veamos a alguien comprando/comiendo algo para que se nos antoje y así el efecto se va multiplicando.
 

 

Sino, siempre quedará esperar a la jornada del día de mañana para seguir con el oficio y dar la bienvenida a nuevos clientes. Seguro que durante la semana el ajetreo de turistas no es tan intenso y con las compras que haga la gente local y demás, algunos ya hacen el día, pero es cuestión de seguir en ello.