Se mezclan entre la gente, pasan desapercibidos. Bien se quedan en una zona delimitada durante unas horas o bien van cambiando de zona poco a poco a lo largo del día. Para los que viven aquí no es nada sorprendente y estamos habituados, pero para el turista recién llegado a la ciudad, son una nueva especie a descubrir. Los vendedores de la zona de TST pueden ser bastante insistentes o igual persuasivos; creo que depende en qué momento les pille y cómo se lo tome cada cual. Al cabo de unos días de recorrer la zona, ya son familiares y basta un simple gesto para que sepan que no estamos interesados.
¿Qué nos pueden ofrecer? La frase típica es: «Copy watch, copy Rolex, copy handbag». Artículos como son los relojes y los bolsos, tienen mucho tirón y hay gente que va buscando llevarse imitaciones a un buen precio digamos, aunque esto en Hong Kong a veces no es tarea fácil y el mercado está un poco más escondido en comparación con el resto de China. Tampoco nos podemos olvidar de los sastres con sus trajes y camisas a medida en cuestión de 24 horas; la ciudad también tiene fama por ello.


En el eje comercial que es Nathan Road se suelen situar. Allí en las esquinas de las perpendiculares, cuando uno menos se lo espere. Al fondo, uno de los edificios emblemáticos de esta calle. Por cierto, hay que ver menudo lavado de cara y ahora hasta tiene leds de colores y todo 🙂

Yo por mi parte aún no he experimentado el visitar alguna de sus tiendas, algo que de momento no me llama. Sin embargo, nunca está de más saber alguna tienda recomendada en caso de que vengan visitas, siempre dispuestas a hacer algunas compras. Tiene que ser toda una experiencia dejarse llevar por uno de ellos.























