Galletas y más

La locura del Año Nuevo Chino ya está casi encima como quien no quiere la cosa, la gente corre a aprovisionarse de productos de todo tipo bien sea para el consumo en casa con los familiares o bien para regalar a otros. Digamos que un mes antes o así, se empieza a notar la transformación no sólo en los supermercados sino también en tiendas de droguería (Mannings, Watsons y similares). Ya se podrán imaginar cómo es en los supermercados, montañas de más de 1,80m de altura y algunos pasillos que se estrechan un poco más de lo habitual, y muchas tentaciones a la vista jaja.

Las galletas y más productos llenan las estanterías y se apilan en montañas, hay existencias de sobra y bastante variedad donde elegir. Desde las clásicas galletas danesas de mantequilla, de chocolate o en forma de los populares Tsum Tsum, sino echen un vistazo a la foto siguiente.

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No faltan barquillos, frutos secos…

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Y no nos olvidemos de las latas de chocolates entre las que destacan marcas como Lindt o Ferrero. Casi como nuestra celebración de Navidades con los turrones; las cosas dulces no deben faltar en cualquier casa durante los días de celebración del Año Nuevo.

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¿Ya se empacharon de los dulces? también hay hueco para productos como: abalone, noodles o setas «dong gu». La cuestión es no irse a casa con las manos vacías y en lo que miramos algún gel para la ducha o medicamento, podemos salir un poquito más cargados de lo habitual durante estos días.

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Voy a tener que controlarme estos días en lo que a galletas y más cosas se refiere, y es que cuando uno va a China con la rutina habitual de comer, ver la tele, dormir y repetir el ciclo se pueden ganar algunos kilos; no puedo descuidarme porque la maratón de Tokio está a la vuelta de la esquina y ando ultimando los detalles de la preparación.

Punta de Teno

Como si se tratase de un triángulo, la punta de Teno vendría a ser uno de los vértices más alejados desde la capital y que tiene un atractivo especial. Llegar hasta el final de la isla, hasta su faro y sentir la brisa del mar; la fuerza del oleaje y sentir ese spray de gotitas que las lleva el viento.

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Para nosotros los isleños que a veces las distancias nos parecen grandes, ir hasta la punta de Teno es como quien va a pasar el día y ya que estamos, uno aprovecha para darse una vueltita por la isla como quien no quiere la cosa. Es una excusa para poder disfrutar del paisaje, de la carretera y algunas paraditas a lo largo del camino para almorzar o echarse un cafecito.

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Los Gigantes fácilmente visibles y el terreno donde se mezcla roca con algo de vegetación. Un sitio que hasta hace poco estaba cerrado debido a las obras de mejora de la carretera, en parte para prevenir los desprendimientos porque lo que se dice respecto al asfalto había unos cuantos buenos agujeros y había que ir con cuidado.

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Una pequeña calita en la que los bañistas disfrutan o bien echarse un rato al si encontramos un hueco entre los callados de la playa. Un poco de viento si que hacía ese día pero un bañito en el mes de Diciembre es todo un lujo.

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Caminando en dirección al faro, el sol está pegando con intensidad pero ya la iba quedando poco gas porque en cuestión de una hora y poco el atardecer estaría por llegar. Como quien no quiere la cosa, nos pegamos casi una horita entre las fotos y el paseo. Nada mejor después de haber almorzado y evitar la clásica modorra, sobre todo para un servidor que se tenía que poner al volante.

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Con las pilas cargadas, emprendemos el camino de vuelta por la carretera y en dirección a las cumbres de Masca para terminar volviendo por la autopista del sur. Lástima no habernos quedado para ver el atardecer que seguro fue todo un espectáculo, aunque desde las alturas si que disfrutamos de un cielo con unas tonalidades increíbles.

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El viaje si que mereció mucho la pena, en parte porque hacía muchísimos años que no había podido estar y porque también fue especial el poder enseñarles a la familia de mi mujer ese rinconcito de la isla.

Primera carrera

Apenas había comenzado el año y me proponía empezar con buen pie para no perder la costumbre de correr, aunque esta vez con la desventaja de haber hecho un parón navideño en la rutina habitual de salidas pero confiaba con que retomando la semana antes de la primera carrera de 2016 lo haría sin problemas. Me enteré de la existencia de «The Green Race» en lo que buscaba el calendario de carreras y me llamó la atención por su recorrido que pintaba bastante bien. Tenían dos variantes de 10 y 15kms, siendo esta última a la que me apunté.

La noche antes como es habitual, dejar las cosas preparaditas para la carrera aunque no iría muy cargado porque al tratarse de una distancia ni muy larga ni muy corta podría correr más ligero además que las previsiones del tiempo apuntaba que haría algo de fresquito y nublado pero eso luego cuando empieza a correr arranca a sudar si o si. Botellita de agua en mano y un gel por si acaso.

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La carrera daba comienzo desde Braemar Hill que queda en la zona alta de North Point y desde allí ascendía un poco para luego ir llaneando en zig-zag entre la montaña para luego emprender el descenso hacia la presa de Tai Tam, empezar el ascenso hacia Park View y la subida final hacia Mount Butler para terminar en el mismo lugar donde empezamos. A las 8 de la mañana se daba el pistoletazo de salida, vamos allá!

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En los metros finales haciendo un poco de sprint para arañar un poco el crono pero no estuvo nada mal hacer 1h47m y sobre todo disfrutando mucho de las vistas a lo largo del recorrido a pesar de tener algunas nubes. Para ser la primera edición de esta carrera, no se me dio nada mal pero seguro que con el tiempo pueden ir puliendo algunos detallitos de organización.

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¿Qué tal fueron las sensaciones durante la carrera? La verdad que me encontré bastante bien e intenté ir siempre a mi ritmo sin dejarme llevar por la emoción o salir persiguiendo a otros corredores para pillarles el ritmo que seguro luego me podría pasar factura.

A priori parecía un recorrido fácil por las zonas llanas y de bajada pero había que reservar fuerzas para los tramos de subida, y ahí creo que fue donde más sufrí pero no justamente durante la carrera sino en el día después por las agujetas que tuve en uno de los gemelos; fue cuestión de un par de días y como luego nuevo.

Escaparate

Si nos dejamos caer por el peculiar barrio de Sheung Wan es más que seguro que nos encontremos con tiendas que comparten algo en común: el escaparate. El negocio del pescado seco está a la orden del día, pero también hay otros productos bastante demandados y que pueden llegar a alcanzar precios bastante elevados. ¿Sabrían reconocer algunos de los productos de la foto siguiente? quizás el de la lata sea el más fácil de adivinar, pero a ver si dan con el resto. Les daré tiempo para ver si consiguen adivinarlo y mientras tanto puede que deje alguna pista por mi twitter.

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Estos ingredientes se suelen usar en la medicina tradicional china y son base también de remedios caseros para ayudar con muchos males. Desde un simple resfriado o fortalecer el organismo. No sólo son los productos del mar que podemos encontrar en las sopas, sino también de la tierra o de otros animales.

Un barrio que ha ido cambiando con el paso de los años pero que aún mantiene la esencia del viejo Hong Kong y una buena muestra se encuentra a través de un escaparate así. Las tradiciones que pasan de generación en generación y en Sheung Wan es donde tienen un mayor protagonismo con esa mezcla de olores y colores.