Compras

Que mejor época que después de haber pasado las Navidades para hacer compras, las rebajas entran con fuerza en gran número de ciudades. Pero cualquier escusa es buena para comprar no? y con motivo de las pasada fiestas, las calles por Seúl estaban llenas de gran cantidad de puestecitos donde comprar:

– Gorros de Doraemon, Kitty e incluso de Spiderman. ¿Con cuál se quedarían ustedes?

Sino también podemos llevarnos un calendario, llavero, libreta… en definitiva, cantidad de merchandising de nuestro idolo favorito. Recuerdo haber distinguido a uno de ver una serie coreana en la tele de Hong Kong, jeje 🙂
Y para las chicas es un paraíso, sobre todo en el tema de cosmética. Mira que había visto tiendas por Hong Kong de gran cantidad de marcas, pero en Seúl hay que ver para creer. No obstante, se dice que las marcas coreanas son bastante buenas junto con las japonesas.
Y tampoco pueden faltar complementos como estas pinzas para el pelo. Con oferta de llévate 3 y paga 2, así que mi novia aprovechó para hacer algún que otro regalo 😀
Tampoco me olvido de ropa, que con el frío que hacía por las calles seguro que sería de lo más solicitado. A parte de los gorritos que vimos antes, no podían faltar: bufandas, sueters, botas…

Por cierto, ¿qué es lo que más compran cuando van de viaje? son los típicos souvenirs o más bien lo que surja en puestecitos o mercadillos callejeros?

Yendo a Nam San

El primero de los sitios que fuimos a visitar al poco de comer, fue la torre de Seúl (N Seoul Tower). No nos podíamos perder el contemplar la ciudad desde lo alto y según dicen, se puede divisar un bonito atardecer. Nosotros como llegamos un poco tardíos y no queríamos dejar la ocasión, subimos al poco de haber anochechido y eso que eran apenas las 6 y poco.

La torre se encuentra en la montaña Nam San, pudiendo llegar de dos formas hasta la cima donde se encuentra la torre, y esta primera que elegimos es haciendo uso del un teléferico que en apenas unos minutos te deja cerca de los pies de la torre, que vemos ahí al fondo bien iluminada…

Podemos elegir sólo con ida y luego tomar el camino alternativo… o bien con la vuelta para coger el teleférico de regreso. La cola en ese momento ya era un poco considerable, pero se movía con rapidez.

Una vez allí, hay que fotografiar a la protagonista, a ver un par de poses por favor. La iluminación era bastante vistosa pero sencillita a la vez y de vez en cuando cambiaba de color el anillo (que vemos en estas fotos de color verde), entre rojo, amarillo, violeta.

Que cantidad de luces, no? una de las panorámicas de la ciudad mirando hacia el norte, donde a lo lejos se podía divisar gran actividad de los coches de un lado para otro, no obstante era día 24 y en plenas Navidades. Nada que ver con las vistas desde el pico Victoria en Hong Kong

Y el fresquito que hacía por aquella cima, situados a unos 262 metros sobre el nivel del mar, que no es tanto pero no vean como pegaba con un poco de airito. Aprovechando que había un café, entramos a coger un poco de calorcito y reposar, el local estaba reventar de gente, suerte que pillamos una mesa libre al poco.

Fue al regresar cuando decidimos pillar el camino alternativo, el que consiste en ir descendiendo la montaña por un recorrido de escaleras como este:

Un recorrido bastante agradable aunque algo empinado en algún momento y con la inercia de la bajada, pues hay que ir con precaución. También había bastante gente que venía subiendo, buen ejercicio si señor, para llegar calentitos a la cima 😀

Entre los árboles se podía ir divisando el otro lado la ciudad, claramente con un color muy distinto al que divisamos desde la cima. Luces de los hoteles, centros comerciales y algunos otros edificios, además de las luces navideñas.. muy colorido, sin duda.

Poco a poco nos ibamos acercando al final del recorrido con escaleras y el suelo se volvía algo más plano. En menos de una horita, con calma, habíamos descendido desde lo alto de Nam San. Algo nos diría que volveríamos a este sitio, a ver si lo pillamos con un poco más de luz solar 🙂

Espero que disfruten del paseo, eso sí, más calmado haciendo la lectura.

A toda velocidad

Un tema calentito en estos días, es el proyecto que unirá Hong Kong con Guangzhou a través de una línea de tren de alta velocidad, Guangzhou-Shenzhen-Hong Kong Express Rail Link. Parece ser que el trazado de la misma, perjudicará a algunas zonas del campo y habrá que mover familias a otras ubicaciones. Imagino que el gobierno habría contado con eso, pero también que este proyecto traería más movimiento de negocios y turismo en general.

A continuación en el siguiente mapa podemos ver la línea de tren actual que conecta Hong Kong con Guangzhou, junto con el trazado que se pretende hacer. Y reduciría a la mitad el tiempo necesario entre las dos ciudades, dejándolo en tan sólo 48 minutos. Realmente rápido. Además de poder unirse a la red de tren de alta velocidad que se está llevando a cabo en China.




La parte de Hong Kong serían unos 26 kilómetros de recorrido, los cuales en su mayoría sería subterráneos y los costes del proyecto son elevadísimos, siendo uno de los proyectos con coste por kilómetro más alto. Mucha gente piensa que este dinero bien se podría invertir en otras cosas, pero que también haría bien a Hong Kong y en China también para generar más empleo, durante y después del proyecto.

Así que, el ambiente está movidito estos dias decidiendo sobre el proyecto y donde se ubicará la terminal en Hong Kong. Seguro habrá división de opiniones, pero seguro a la larga es beneficioso y ya se sabe, que cualquier cambio es algo traumático.

Para más información sobre el proyecto pueden visitar este enlace con más detalles.

La primera

Al poco de estar ya ubicados en nuestro hotel, era hora de salir a patear un poquillo por la zona y ver qué era lo que nos ofrecía. Primer pensamiento: tenemos que comer algo. Así que tocaba buscar cual sería nuestra primera toma de contacto y tras deambular en nuestros primeros pasos por las callecitas de Myengdong, decidimos entrar en este restaurante, bastante peculiar nos pareció y nos decidimos a entrar.

La verdad que los platos del menú tenían buena pinta. Curiosamente la comida no era coreana, sino un japonés con sus platos de udon, además del típico cerdo rebozado (pork cutlet) o sino pollo, o pescado. Ya tendríamos tiempo de probar platos coreanos y como no, kimchi.



Me llamó la atención que nada más sentarnos en la mesa, nos dieron una botella de agua (fría) y unos vasitos de metal, acostumbrado al agua calentita de los locales de Hong Kong, es todo un contraste y más con el frío que hacía por Seúl en esos momentos. Eso sí, su paquete de servilletas, punto a su favor; si recuerdan cuando comentaba


Aquí está mi plato en cuestión. La cantidad suficiente, lo justo para quedarse bien. Sopita, el rebozado, salsita y plato de acompañamiento, y arroz que no falte. Bastante bueno la verdad y con las ganitas que llevábamos encima, que bien que entró.


En cambio mi novia se decidió por el set de udon, y la verdad que la sopa estaba muy buena, con el toque picantito que le caracteriza a la comida coreana. Así uno ya iba entrando en calor 🙂


¿Se les abre el apetito? no es mal comienzo este 😀 La verdad que disfrutamos de variedad y contentos de los sitios que elegimos. Nada de guías, a la aventura que así es cuando se conocen los lugares auténticos.