De camino

Hoy salia de Tenerife rumbo a Hong Kong aunque antes con una paradita «obligada» en Londres. Ya se sabe que a veces la combinacion de vuelos le obliga a uno a hacer alguna noche extra en algun destino, y esta vez nos ha tocado quedarnos por la city.

Nuestro vuelo sale el domingo a eso de las 10 y media de la noche, con lo que nos podemos tomar el dia con calma y descansar un poco, que a pesar de estos dias atras que se suponen de vacaciones, entre el turisteo y demas, uno termina con el cuerpo algo cansaito. Igual un poco mas de turismo, quien sabe… por lo pronto en un rato toca irse a dormir y recuperar las fuerzas.

Nos espera el trayecto final Londres-Hong Kong, unas 13 horitas de avion de nada. Tiempo para entretenerse con algunas pelis, comer, descansar… todavia algunos/as me preguntan como me acostumbro a semejante trayecto en avion. Yo tampoco me lo creia la primera vez que recorria tan larga distancia desde Amsterdam a Hong Kong, pero todo es entretenerse 🙂

Hasta prontito, esta vez escribiendo de nuevo desde tierras hongkonesas.

 

Río multicolor

Aunque estas imágenes distan unos meses desde que las saqué, siempre es interesante recordar el ambiente que vivimos en la ciudad de Seúl en plena época navideña. Un ambiente totalmente diferente a lo que puede ser Hong Kong en Navidad, se nota que se viven las cosas de otra forma.

En una zona donde gran cantidad de edificios altos dominaban y el paso del río Han, este bonito juego de luces se alternaba con el agua, además de un continuo ir y venir de gente. No obstante, uno si se quedaba quieto un rato y con el frío presente, había que ponerse en movimiento cuanto antes.

Notas musicales, paraguas, regalitos…

Y si nos atrevíamos, podíamos pasar de lado a lado del río en estas rocas a modo de escalones. Eso sí, ir con un poco de cuidado, por si acaso no fueramos a tener una mala pasada. Por suerte, de la gente que vi cruzar, nadie tuvo percance, aunque… se imaginan: «plasss, resbalón y al agua fresquita», dirán que malo soy pero seguro que alguno más hubiera tenido esos pensamientos viendo las peripecias de algunos.

Incluso proyecciones con láser acompañadas al ritmo de la música. Toda una mezcla para nuestro sentidos que creaba formas de lo más diverso y añadía color a la noche.

Un sitio con mucha vida y más en las fechas en las que estabamos. Imagino que en verano cuando las temperaturas suban un poco, habrá más de alguno/a que querrá refrescarse en el río. Una vía alternativa para pasear por la ciudad a otro nivel.

La verdad que estaría bastante bien contar con algo parecido en la zona centro de Hong Kong, aunque si que he estado por la zona de Shatin, donde hay canales por los que se puede pasear en los alrededores, pero sin duda, la magia que tiene Seúl en Navidades, hay que verla para sentirla.

Todo un lujo

Aunque en las últimas entradas de viajes hablaba sobre nuestro paso por Seúl, con algo más de frío, siempre es agradable regresar un poco más atrás en el tiempo para recordar un destino algo más cálido como es Bali, Indonesia. Por allá a finales de septiembre-octubre disfrutamos de unos días increibles y aún más la sorpresa que nos tenía nuestro segundo hotel.

Situado en la zona de Jimbaran, tirando hacia el sur y a una media hora desde el aeropuerto de Denpasar. El lugar perfecto para terminar de descansar nuestros dos últimos días en la isla. Alejado del bullicio de las zonas más turísticas e ideal para disfrutar dentro del hotel y sus alrededores.

Inicialmente habíamos pedido una habitación, digamos sencilla, pero cual fue nuestra sorpresa cuando al llegar al hotel no tenían la habitación que habíamos pedido. Ohhh cielos! pero que no panda el cúnico. El hotel nos pidió disculpas por ello y nos ofrecían a quedarnos, lamentablemente, en una villa… cómo? eso, eso, lo que leen. No salíamos de nuestro asombro ante tal proposición y lo mejor, respetando el precio de la reserva que ya habíamos hecho, todo un lujo y nosotros así 😀 encantadísimos, y no era para menos.

Las imágenes hablan por si solas, se las dejo para darles un pelín de envidia pero sana, eso si.

Entrada a la villa con puerta tradicional de casa balinesa. Me pregunto porque la harán tan estrechita..






Y lo mejor la piscinita, muy relajante




Sin duda, lo mejor de toda la estancia en Bali. Quien nos iba a decir a nosotros que nos tenían reservada esta sorpresa tan agradable. Y para dejarlo con la intriga, aún no doy nombre del hotel y así tengo «excusa» para hablar un poco más adelante del mismo 🙂

¡Buen finde a todos!

Licor coreano

Que mejor forma de entrar en calor, a parte de tomar algo calentito, que con algo de alcohol pero en su justa medida. Antes de ir a Corea del Sur, sabía por mi amigo Manolo de la existencia de este licor típico, denominado soju. Que menos que una vez allí, había que probarlo. Y durante la cena en nuestro primer día por Seúl, me animé a pedir una botellita de este licor.

La botellita la trajeron acompañada de dos vasitos tipo chupito, pero al final me bajé entera yo la botella porque mi novia prefirió algo más ligero como agua fresquita. La graduación típica del licor es de un 20% y tiene aspecto similar al vodka, de color transparente pero con un toque algo más dulce.

Botellita de Soju

Se elabora principalmente de arroz, aunque también a base de otros almidones como la papa, el trigo, la cebada, el camote, o la yuca. Y la historia de este licor según parece viene de lejos, desde hace unos 5000 años en la zona de del sur de Mesopotamia por parte de los sumerios. Fue en el siglo 13 cuando se introdujo en Corea. Se conviritió en una bebida muy popular especialmente apreciada por la clase noble. Siendo el soju más famoso es de Andong con una graduación de un 45%

¿Y me gustó? la verdad es que si, y a pesar de tomarme yo solo esa botellita, sus efectos no los noté mucho aunque también ayuda acompañar de una cena sustanciosa. Durante el resto de la estancia, hubo alguna otra ocasión que tomé de nuevo y casi siempre de la misma marca (la que sale en la foto), imagino que sería la más popular, y el nombre? una ayudita Manolo, jeje 🙂

Ya saben, si se dejan caer por tierras coreanas, no dejen de probarlo.