Un favorito

 

Hace mucho que les hablaba de un restaurante muy conocido que hay en Central. Seguro que más de alguno se quedaría con las ganas de saber qué pinta tenía el plato que les recomendaba: gambas con fideos fritos estilo Sichuan. Y hace unas semanas que tuve visita por la ciudad, coincidió que estaba Flapy y también Sietedenueve en sus vacaciones por estas tierras.

Así que, aprovechamos para quedar y cenar algo. Como me retrasé un poco y sabiendo que algunos restaurantes a partir de las 10 de la noche están con la última orden, les dije de ir a este restaurante que por problemas de horario no sería. Y les hice mi recomendación: las gambas. Yo ya lo tenía decidido y me pedí mi ración, a lo que Flapy se animó también.

Menudos platacos nos pusieron… y si nos acercamos un poco más, ufff!
 

 

¿Se les antojaría un plato de estos después de las fotos? es una apuesta segura.

 

Siluetas

 

Aquella tarde en la que terminaríamos paseando por los puestitos de la zona, pudimos disfrutar un bonito atardecer y no fuimos los únicos. Llevados primero por la curiosidad, vimos a algunas personas en unas rocas y decidimos hacer nosotros lo mismo. Aún había claridad pero el sol indicaba que poco a poco se iría escondiendo.

Cada cual equipado buscó su rinconcito y cámara en mano se dispuso a sacar fotos de los instantes siguientes. Un atardecer que hacía recordar a los buenos días de verano, de calor, de juegos en el agua y de cosas fresquitas. Y eso que el verano nos había dejado unos cuantos meses atrás, justo la época de frío estaba por venir pero aún se pudo disfrutar de un día perfecto.
 

 

Lentamente el color del cielo iba cambiando y el anaranjado del sol iba ganando fuerza. La gente seguía llegando y cogiendo posiciones como podía intentando no estorbarse entre unos y otros, todos pendientes del sol.
 

¡Qué ganas de volver a disfrutar del sol en todo su esplendor! pero de momento toca esperar, y de vez en cuando asoma tímidamente como este domingo pasado, que en parte se agradeció durante el entrenamiento de dragon boat. Ya es momento de empezar la nueva temporada, estamos en ello.
 

No hay nada como disfrutar de imágenes como estas para evadirse un poco del frío, ¿no les parece? dejar volar la imaginación. Pensar en calorcito de primavera y del cielo azul 🙂

 

Españoles en Hong Kong

 

Si en su momento fue «Callejeros Viajeros» los que se dejaron caer por la ciudad, le tocaba el turno a otro programa que muestra cómo viven, qué hacen los españoles repartidos a lo ancho de este mundo. Hace unos cuantos meses la gente del programa «Españoles en el Mundo» anunciaba que se pasaría por la ciudad. Creo que fue para allá a finales del mes de octubre, aproveché la ocasión para escribirles nuevamente a ver si por un casual me contactaban para salir en el programa, pero no hubo suerte. Al parecer, iban a venir con el tiempo justo para rodar, además de tener, una avalancha de correos de más gente, con lo que al final nada de nada.

Hubo alguna gente que ayer noche me preguntó por twitter / Facebook, si iba a salir en el programa, pero ya ven que no. Igual si se presenta una ocasión más adelante, quien sabe si esta vez es la buena. El programa se emitió ayer, y a lo largo del día de hoy ya estará disponible en la web.
 

Y a los que lo hayan visto ya, ¿qué tal estuvo? Espero que haya sido interesante, pero hasta que no lo vea no podré despejar la intriga. Espero poder verlo cuando llegue a casa más tarde.

 

Rica ensaimada

 

Toda aquella persona que haya oído habla de la isla, sabrá que cuenta con ciertos productos comestibles que son muy apetecibles. No es de extrañar que cuando alguien vaya de visita reciba algún encarguito a modo de souvenir. Nosotros no teníamos ninguno pero no desaprovechamos para traernos algo con nosotros. Se trata de la famosa: ensaimada mallorquina.

Aunque la original sigue siendo la mejor de todas, podemos encontrarnos con algunas variantes con cabello de ángel o crema pastelera. Mientras íbamos de recorrido por las calles del centro, encontramos en un rinconcito un pequeño horno de pan-dulcería. Fue ver las cajas por fuera del establecimiento y tuve la llamada de la ensaimada 🙂 andes de que decidiéramos entrar, había también otra pareja que curioseaba desde el exterior pero finalmente no se animaron.
 

Mala suerte que cuando pedí una tradicional, éstas ya estaban agotadas, por lo que decidí probar algo nuevo y me decanté por una de crema. Como aperitivo seguro que entraría la mar de bien. Le dije a mi novia que posase un poco con ella en lo que yo colocaba el dinero de vuelta en la cartera y aprovechar para sacarle una foto. Sólo compramos una porque ella no se animó a pedirse una para ella sola, así que, me robó un mordisquito.
 

 

Ahora era mi turno, sii! y qué cara de satisfacción la mía. Por lo menos para saciar las ganas de comer hasta que fuese la hora del almuerzo. Juraría que en aquel momento aún no habías comido, aunque la verdad que perdía la noción del tiempo. Así fue que las 4 horas que había puesto para el parking, no fueron suficientes con lo que más tarde tuve que volver para ponerle algunas monedas más, no vaya a ser que luego al ir de vuelta al coche nos encontrásemos una sorpresa.
 

Durante el resto de nuestra estancia, alguna ensaimada más cayó, en uno de los desayunos de nuestro siguiente hotel y como no, antes de partir de vuelta a Barcelona, no pude resistirme a la tentación de comprar una más y con rumbo a Hong Kong. La intención era luego poder compartirla con los compañeros de la oficina, y prueba superada 😀

Seguro no hace falta que les diga que la próxima vez que vayan a Mallorca, no dejen de comer una o sino traerse un par de ellas de vuelta para compartir con la familia.