Publicada

 

Hoy me he llevado la sorpresa al coger la revista HK magazine como cada semana, aunque algo me esperaba pero no sabía cuando. Mi amigo Fernando me avisó ayer, así que ya estaba advertido, pero siempre hace más ilusión cuando uno lo ve de primera mano. Hoy después de volver de comer me pasé a recoger un ejemplar en uno de los cafés cercanos a la oficina y esto fue con lo que me encontré:
 

Desde luego que no ha sido cosa del azar, sino que hace un par de semanas hubo una editora de la revista que me contactó. Me contó que gracias a un comentario que había dejado en el blog de Fernando Gros había llegado a mi espacio, en el que estuvo curioseando un poco y le llamaron la atención mis fotos. Me propuso participar en el espacio «Private Eye» dentro de la revista con una de mis fotos. De forma que hice una selección y las mandé, pero claro no sabía para cuando sería la publicación y mira por donde ha sido en el último número de la revista.

¿Qué les parece la foto? igual recuerdan que por un casual, esta foto la publiqué en un post de hace unos meses atrás, un momento mágico desde CWB, que ahora ha pasado al papel en modo de publicación en esta revista.
 

¡Muy contento!

 

Ir a China

 

Aprovechando que este viernes era festivo por el día de HKSAR, mi novia y yo fuimos tempranito por la mañana a China al pueblo de sus padres. ¿Qué implica eso? a parte del madrugar, toca coger el metro y el correspondiente tren con estación final en Lo Wu..
 

El paso por inmigración es rápido, lo que facilita las cosas teniendo el ID card de Hong Kong, pero una vez en el lado continental no nos libramos de rellenar el papelito de entrada. Justo el otro día mirando la visa, tengo hasta noviembre, así que, tendré que aprovechar y hacer algunas visitas más para amortizarla 🙂

Pasar a modo roaming y desconectar los datos del teléfono, no vaya a ser que luego la factura y recibir mensajitos de tu operador para llamar barato a números de HK. Un cambio en el paisaje que nos rodea: los edificios, la gente, las calles… para lo bueno y lo malo. El cambio del hong kong dólar al yuan. A veces un poco de caos en el tráfico, pero sorprendentemente nunca he visto un accidente ni he sufrido ninguno (tocamos madera), creo que sus habilidades al volante no tienen límite.
 

Paredes decoradas con carteles que anuncian licores o bebidas refrescantes que tienen un parecido en color y forma de botella a la coca-cola, esta en concreto es un té que creo haber probado en su versión en lata y bastante popular, allá donde vayas puedes encontrar anuncios por la calle o en las tiendas.
 

De vez en cuando, tropezarse con símbolos curiosos en los talleres de coches. Yo diría que el logo de BMW en la parte azul debiera ser un poco más curvada y no a modo de triángulo.. interesante
 

Está bien salir del entorno habitual y estar más desconectado durante un par de días, aunque eso de dormir, comer y ver la tele, al cabo de segundo o tercer día se termina haciendo un poco monótono. Espero que si progreso con el cantonés pueda comunicarme un poco mejor con los mayores o sino al menos con los pequeños de la familia. Mientras tanto sonreír y soltar algunas palabritas de agradecimiento.

Entretenerse sacando fotos por aquí y por allá. Esta vez no llevé la reflex porque sólo era para apenas dos días y la zona la conocía, aunque son esos momentos en los que siempre pueden pasar cosas inesperadas, ¿no les parece?

¿Para cuando la siguiente escapadita continental? igual en otro finde puede que caiga.

 

Chispas

 

Paseábamos por la playa en la que sería nuestra última noche en la isla. El ritmo de la isla cambia y el ambiente se empieza a animar desde temprano. Muchos de los bares ofrecen happy hour, tanto de cerveza como algunos cocktails. Las luces empiezan a iluminar los locales y el sonido de la música a sonar, la cuestión es atraer a gente.
 

La luz de antorchas y velas crean un ambiente casi diríamos que mágico. El sonido del agua y algunas voces cercanas. Parece que la gente se va animando, algunos calentando la noche con alguna cervecita antes de la cena y preparando el cuerpo para algo de fiesta.
 

Uno de los sitios que visitamos fue este bar a pie de playa donde la gente se apiñaba para ver la atracción principal: chicos jugando con fuego y con tremenda habilidad. Giros rápido y a veces imposibles, pero en todo momento bajo control, mientras se mueven entre la gente para que el ambiente se vaya caleando un poco más.
 

Les dejo con algunas fotos de los chicos en acción. Todos unos artistas del juego malabar con el fuego.
 

 

 

 

Fíjense si pueden llegar a estar cerca que hicieron bailar sobre la cabeza de Alberto estas bolas de fuego. Más vale no moverse, eso sí se pasa algo de calor durante esos instantes pero no tiene peligro alguno, sino miren que sonriente está en la foto 🙂
 

Seguro que la noche daría para mucho y nosotros debíamos marcharnos a descansar que teníamos por delante la última jornada de buceo, tocaba madrugar. Quien sabe si en la próxima ocasión podamos pasar más días en la isla y disfrutar de más buceo pero también conocer un poco más de su vida nocturna.

Eso me recuerda que nuestro amigo Ignacio Izquierdo pasó por esta isla y captó unas fotos tremendas como el sólo sabe. ¡Disfruten del fuego!

 

Volviendo al pasado

 

Paseando ese día lluvioso por Tung Chung, me acordé de un sitio que llevaba tiempo queriendo visitar. Digamos que está un poco escondido y hay que ir atento a las señalizaciones. A esas horas de la mañana y en domingo, poca gente por la calle aunque algunos paraguas en mano iban en dirección a coger la guagua hacia el centro, puede que preparándose para la hora del desayuno con familiares o amigos.

Después de llevar un rato caminando por los alrededores, parando de vez en cuando para sacar alguna foto, me encuentro con una indicación y al girar a la izquierda con este arco de piedra que me llevaría al lugar en cuestión. Sigamos el camino a ver hasta donde nos conduce…
 

Ummm, parece que se pone interesante la cosa ¿Adivinan qué tipo de construcción estoy a punto de visitar? aunque para los más rápidos viendo las fotos de más abajo, seguro que se lo imaginan. Estos muros nada más verlos, transmiten historia por sí solos.
 

Una vez dentro del fuerte de Tung Chung, comienza la exploración del terreno. Algunos operarios, guarda de seguridad y jardinero, con sus labores de buena mañana y todo muy tranquilo. Un patio central que está ocupado por construcciones bajas, una con un pequeño museo y la otra que alberga una escuela.
 

 

Según las inscripciones en piedra que nos encontramos en el arco principal de la entrada a la fortificación, data del año 1832, en la época de la dinastía Qing. Servía como cuartel general de la guarda marítima y también conocido como «Tung Chung suocheng». Algunos cañones situados en la parte alta de la muralla, punto estratégico en la zona norte de Lantau para vigilar el paso de los barcos que iban en dirección a Guangzhou.
 

La muralla asciende unos cuantos metros, pudiendo divisar desde el punto más alto la parte trasera de unos bloques de edificios y parte de la edificación rodeada de vegetación. Me pregunto cómo sería el entorno 150 años atrás, nada que ver con el actual. A medida que voy subiendo, en cada pisada sobre la roca (con cuidado que puede resbalar) y el silencio como principal protagonista.
 

¡Qué tranquilidad! sólo escucho el sonido de las gotas de lluvia rebotando con las hojas de los árboles. Aquí en el punto más alto. Rodeado de verde, cierro los ojos unos instantes y me imagino que no hay bloques de edificios, menos vegetación, soldados en sus puestos y siempre vigilantes. Quien tuviera una máquina del tiempo, no?
 

Al poco comienzo el descenso de vuelta hasta la entrada. Parece que la lluvia va cesando y hasta el sol parece asomar un poco más. El día apenas está despertando.
 

Los cañones testigos de tiempos pasados y siempre mirando al frente.
 

Parte de la historia de la zona que desconocía que hizo más interesante si cabe una mañana algo lluviosa. Monumento declarado desde el año 1979 y que sirve como escuela de primaria en la actualidad. Me pregunto si sabrán los niños la historia del lugar que les rodea…