Sección dumplings

Cuando se nos viene a la mente la palabra «dumpling«, siempre tendremos presentes sus variantes: al vapor o fritos y también en sopa. Uno de los platos más conocidos en la cocina asiática y que adopta varios nombres en función del lugar, viniendo a ser lo que para nosotros son las empanadillas en cierta forma.

Cada dumpling tiene su momento, bien si queremos disfrutar de una ración para nosotros solos junto con unos fideos (wonton) o bien si vamos con alguna gente más y se piden algunas raciones para compartir, a ser posible pedir de ambos para así tener contentos a todo el mundo. Es costumbre que se acompañen con un toque de vinagre de arroz o aceite de chile, pero eso ya a elección de cada cual. Yo soy más de comerlo tal cual lo traen y poder apreciar mejor el sabor del relleno.


 

Aunque ya he comentado que la gente es más de comprar productos del día, no me negarán que es muy cómodo el poder disponer de unos dumplings en casa sin tener que ir al restaurante, ¿verdad?

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A la hora de elegir, desde los clásicos con carne y verdura, bien con gambitas o también si nos apetece alguno cien por cien vegetal. Según nos indica el supermercado, la marca «Wan Chai» dumpling es la más popular en una reciente encuesta; no obstante tenemos un par de marcas más con lo que nos aseguramos de ir variando según nuestros gustos.

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En casa siempre tenemos alguna bolsita o dos en nuestro frigorífico por si se tercia; bien sea para una cenita rápida o quizás para matar el gusanillo a media noche, porque más de una vez a mi novia se le antojaba algo de comer (creo que ese día cenó muy suave) y lo mejor fue recurrir a unos dumplings salvadores, o sino también tirar de los «cup noodles» y en último remedio siempre podremos ir al 7-11 más cercano.

Tengo que reconocer que los echo de menos cuando voy a España aunque sea por apenas unas semanas. ¡Marchando una de dumplings!

Compartiendo coreano

Es todo un descubrimiento que en Tsim Sha Tsui, alejado del bullicio se pueda encontrar una zona con gran variedad de restaurantes coreanos. En su día estuvimos en este del cual quedamos muy satisfechos pero siempre es bueno ir descubriendo sitos nuevos, echar un vistazo a Open Rice, bien con Foursquare para ver recomendaciones o sino improvisar. Al final después de unas vueltas terminamos compartiendo coreano y la verdad que resultó bastante bien.

Se dio la casualidad que estaba de visita por la ciudad un compañero de cuando la beca ICEX junto con su novia. Estuvimos por el «paseo de las estrellas» y alrededores, tomando algo en Knutsford Terrace y finalmente llegó el momento que surgía la pregunta: ¿dónde vamos a cenar? Entre las opciones surgió el ir a un coreano y puesto que su novia aún no había probado esta gastronomía, la elección digamos que resultó fácil. Caminamos viendo los menús de varios sitios hasta que nos decidimos a entrar en uno. Bastante calmado el ambiente pero también es que era tempranito, apenas las 7 de la tarde, mejor así para cenar sin prisas.

Ya saben que comer en un coreano implica unos aperitivos típicos (banchan) que vienen perfectos en lo que uno espera a los platos principales. El kimchi es fundamental y acompañado con otros como pescadito frito, tofu o brotes de soja.

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Pedimos un total de 4 platos: sopa de rabo de buey (Kkori Gomtang), un arroz a la piedra (bibimbap), unos fideos con marisco (japchae) y una tortita también con marisco (pajeon). Bastante completito después de los aperitivos.

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No pudimos estar más acertados con los platos; raciones muy bien servidas y buen servicio. Estuvimos recordando los viejos tiempos y poniéndonos un poco al día después de tanto tiempo sin habernos visto.

Si que apetece

Aunque haya días en los que el sol siga calentando, es por las tardes cuando ya refresca y es que amigos, es lo que toca para esta época del año. A veces uno se confía por la mañana y luego en el trayecto de vuelta a casa echa en falta el no tener un poco más de abrigo y especialmente en sitios donde el aire acondicionado no da tregua. Uno ya está acostumbrado a estos contrastes pero tampoco hay que jugársela porque el cuerpo de uno no siempre está con el mismo nivel de defensas 🙂

A la hora del almuerzo los hábitos cambian un poco y el cuerpo pide platos de comida de esos que provocan somnolencia después de tomarlos y sin duda el ramen es una opción más que recomendable para entrar en ese estado de confort. Si el año pasado les comentaba sobre un establecimiento que está muy cerquita de la oficina, tan sólo tendremos que acercarnos al vecino barrio de Wan Chai donde la oferta gastronómica aumenta de forma considerable y quieras que no a la vuelta uno va haciendo una mejor digestión.

Lo bueno de este sitio es que nuestro ramen lo podemos personalizar según nos guste más:

  • Consistencia de la sopa.
  • Grado de cocción de los fideos.
  • Cómo queremos el huevo.
  • Si queremos añador cebollino o no.
  • O bien si queremos sustituirlo por millo.

Y por si fuera poco, podemos elegir entre varios tipos de ramen. Mi elección fue el clásico de miso, sopa de consistencia ligerita y fideos de textura media, junto con el resto de añadidos que son estándar. Una buena ración y a la que podemos añadir un platito adicional de gyozas que viene perfecta para compartir si se va con alguien más, como era esta ocasión.

ramen
 
gyoza

El cuerpo no dice que no a tan buen menú como este y después estaremos listos para retomar nuestra actividad de vuelta a la oficina, o bien con la ayuda de un cafecito de por medio, que todos nos conocemos las horas bajas después del almuerzo y más después de una bañera como esta 😀

El sitio es de lo más pequeñito pero muy acogedor; no es de extrañar que vean a gente sentada por fuera puesto que en su interior apenas caben 4-6 personas, desde donde se pueden sentir mejor los aromas de la cocina. Para mi la mejor hora para ir es pasadas las 2 de la tarde, nada de agobios de la hora punta.

Lo dicho, a disfrutar de buena comida en un sitio acogedor e ir preparándose para las fiestas navideñas que están a la vuelta de la esquina. También aprovechar para desearle a mi padre muy feliz cumpleaños en el día de hoy, y conociéndolo disfrutará de un buen almuerzo o cena en compañía de mi madre, aunque seguro que no un ramen jaja.¡Feliz fin de semana y buen provecho!

Cenando ricamente

Esta última semana del mes de noviembre ha estado movidita en la oficina pero finalmente podemos decir que ha pasado lo gordo y llega el momento de la calma. Entre medias el fin de semana pasado mi novia y yo hicimos una escapadita hasta Chiang Mai, lugar en el que celebramos mi cumpleaños. El par de días que estuvimos nos dio para saborear la ciudad y quedarnos con ganas de repetir para el futuro.

Mi novia se lo tenía calladito y para la noche del sábado le había echado el ojo al restaurante Dash! del cual había leído bastantes buenas críticas. Así que ese era nuestro plan para por la noche después de haber estado recorriendo los alrededores del centro por la tardecita. Reconozco que nos costó un poquito dar con el sitio porque la distribución de las calles no la teníamos del todo clara, pero como teníamos tiempo de sobra hasta la hora de la reserva pues no hubo problema. Ubicado en una bonita casa de madera de 2 plantas, con una zona de exteriores amplia y música en directo

dash

mojito
 
mai-tai

Con eso de que habíamos picoteado algo por la tarde y apenas eran las 8 de la noche como que no ibamos con unas ganas de comer voraces. Decidimos pedir como entrante unos rollitos rellenos de gambas y acompañados de una salsita tipo satay. Y como plato principal también para compartir un curry verde de pollo junto con dos boles de arroz.

rolls

Lo mejor que hicimos no pidiendo ningún plato más porque la ración de curry estaba súper bien servida, con el punto justo de picante.

curry

Y aunque éste no sea lo que se llama un postre muy local que digamos, pero el toque dulce con un buen brownie de chocolate con helado fue inmejorable.

choco

El ambiente estaba de lo más animado, diría que el restaurante estaba casi repleto y la gente no dejaba de entrar y salir. Un servicio muy atento y eficiente, poco más se puede pedir. Además, la dueña del establecimiento que también atendía no perdía la ocasión de ir saludando a los clientes para ver si todo estaba a su gusto; muy agradable desde luego el trato.

Hasta ahora no ha habido sitio que haya elegido mi novia que no nos haya gustado, de eso no puedo quejarme la verdad y más una sorpresa así en las vísperas de mi 33 cumpleaños. ¡Todo un detallazo! Espero que les gusten las fotos tanto como nos gustó a nosotros poder disfrutar de los platos y de la noche de Chiang Mai. ¡Buen finde a todos!