Crujientito

Dentro de la cocina cantonesa, tenemos la especialidad de carnes a la barbacoa, principalmente usando el cerdo o también el pato. Uno de los platos que más me gusta y del que hablo a continuación, es el BBQ crispy pork o cerdo crujiente a la barbacoa.

Es bastante habitual encontrarlo en restaurantes de barbacoa, bastante populares y que llaman bastante la atención cuando pasamos por delante de ellos, digamos que tienen como un «escaparate» con algunas de las carnes que se ofrecen. Estos tienen también tienen otras variantes como la que vemos en el cartel con miel, algo más dulce pero de sabor no tan crujiente y no tan tierno en textura.


Este es el plato una vez listo para comer, troceadito con un poquito de arroz junto con unas verduritas. Suele vernir acompañado de una salsita ligeramente dulce para mojar los trozos de carne. Aunque en otras ocasiones, es un poco de mostaza que le da un toque interesante, basta con mojar ligeramente sin llegar a sopetear demasiado en la salsa.


Aunque esta vez que lo comi venía en plan menú junto con sus bebida correspondientes, si vamos a algunos restaurantes, este plato sirve también a modo de aperitivo.

A ver si en próximas entradas hablo un poco más sobre otros platos tipo barbacoa de la cocina cantonesa, que tiene su variedad.

De esos lugares

Seguro que muchas veces después de estar tiempo caminando, llegado el momento de querer comer algo, nos entra el dilema a la hora de elegir el sitio, no? Y que los lugares que nos encontramos más cerca, no «nos llaman» lo necesario para entrar porque el cuerpo nos pide probar cosas nuevas.

Después de un día movidito visitando la ciudad, era hora de reponer fuerzas con digamos, un almuerzo tardío 🙂 Fue entonces cuando dimos con el sitio siguiente, de aspecto bastante familiar y sencillo, que nos animamos a probar. Fuera zapatos y a sentarse en el cojincito, a ver lo que aguantaba con los pies recogidos por eso de la falta de costumbre.


Después de un rato de repasar el menú e intuir por las fotos, porque en esta ocasión el inglés no estaba presente. Nos decidimos por un plato con trocitos de cerdo y bien acompañado con kimchi, además de unas hojas de lechuga y poder hacer los correspondientes enrolladitos.

Ojito con lo rojo del fondo, que tenía cierto parecido a unos calamares (creo recordar) pero no veas lo rabioso que era. La sensación de ardor en los labios tardó un rato en desaparecer, a base de un par de vasitos de agua fresquita que se agradecieron. Seguro que viéndome en un espejo, parecererían unas bembas auténticas, como las que les ponen a los dibujos animados, exagerado, pero no por ello dejamos de comer, aunque no llegamos a terminarlo todo, ufff.


En esta foto un poco más de cerca, los platos de acompañamiento que en la cocina coreana se presta a bastante, entre los que tenemos: brotes de soja, chili verde y una salsita que tenía cierto parecido con la boloñesa (yo mojé el rollito ahí sin más, y rico que estaba)


Conclusión: El sitio nos dejó una sensación muy agradable, el haber probado algo auténtico, de esos lugares que uno descubre por casualidad y le dan un toque especial a nuestros viajes. Sin duda, repetiríamos el sitio sin dudarlo, a pesar de lo picante que fue de lo más fuerte que probamos en el viaje con diferencia.

¿Alguien se atreve a probar? Espero que no se me echen para atrás por el picante 😀

Snack time

Paseando por la zona de Insadong, lugar conocido por cantidad de tiendecitas de souvenirs y centros de arte, nos llamó la atención cómo elaboraban el snack que les muestro a continuación. Tenían con dos ingredientes, pero nosotros al final nos decidimos por el segundo de ellos y compramos una bolsita para llevar de vuelta a Hong Kong. Aunque lo he comido, digamos a palo seco, pues conjuntaría bastante bien con una de nuestras comidas diarias.
Por más que he intentado mirar, no he dado con el nombre en coreano. Si se fijan hay una web www.koreasnack.com, pero no tiene versión en inglés y no puedo traducirla con Google Translate.

Según la pinta que tiene, ¿es dulce o salado? a ver si nuestro amigo de Paella de Kimchi o Manolo, me echan una mano para conocer el nombre de este snack, ahora nos quedamos todos con la intriga.

Update: Pues es un snack dulce, y como decía nuestro amigo uvepece, es como de cereal inflado, mezclado con trocitos de pistacho y caramelo. De apariencia algo compacta, pero crujiente. Aún me queda algo por casa, habrá que hincarle el diente en los desayunos 🙂

La primera

Al poco de estar ya ubicados en nuestro hotel, era hora de salir a patear un poquillo por la zona y ver qué era lo que nos ofrecía. Primer pensamiento: tenemos que comer algo. Así que tocaba buscar cual sería nuestra primera toma de contacto y tras deambular en nuestros primeros pasos por las callecitas de Myengdong, decidimos entrar en este restaurante, bastante peculiar nos pareció y nos decidimos a entrar.

La verdad que los platos del menú tenían buena pinta. Curiosamente la comida no era coreana, sino un japonés con sus platos de udon, además del típico cerdo rebozado (pork cutlet) o sino pollo, o pescado. Ya tendríamos tiempo de probar platos coreanos y como no, kimchi.



Me llamó la atención que nada más sentarnos en la mesa, nos dieron una botella de agua (fría) y unos vasitos de metal, acostumbrado al agua calentita de los locales de Hong Kong, es todo un contraste y más con el frío que hacía por Seúl en esos momentos. Eso sí, su paquete de servilletas, punto a su favor; si recuerdan cuando comentaba


Aquí está mi plato en cuestión. La cantidad suficiente, lo justo para quedarse bien. Sopita, el rebozado, salsita y plato de acompañamiento, y arroz que no falte. Bastante bueno la verdad y con las ganitas que llevábamos encima, que bien que entró.


En cambio mi novia se decidió por el set de udon, y la verdad que la sopa estaba muy buena, con el toque picantito que le caracteriza a la comida coreana. Así uno ya iba entrando en calor 🙂


¿Se les abre el apetito? no es mal comienzo este 😀 La verdad que disfrutamos de variedad y contentos de los sitios que elegimos. Nada de guías, a la aventura que así es cuando se conocen los lugares auténticos.