Martes cualquiera

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Ayer después de algunos meses, repetimos en el restaurante de Sham Shui Po del que hablé en su día. Fue una cenita un tanto ligera al ser sólo dos personas, mi novia y yo. Para empezar pedimos un platito de pulpo rebozado, el que ven a la derecha de la foto. Acompañar mojando en un poquito de vinagre. Como platos fuertes, vendrían unos fideos con gambas y una sopa con verduritas, éste último bastante sustancioso (pueden ver el tamaño de la vasija de barro). Nos quedaríamos bastante satisfechos, perfecto para una cena.

Después tendríamos un paseito hasta la parada de metro y coger rumbo a casita. Pata aquella hora, rozando las 9 y media de la noche, muchos de los negocios estaban cerrados y unos pocos haciendo las labores de última hora, despejando cajas y dejar todo listo para la siguiente jornada.

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Uno de estos findes tengo que ir con tiempo para meterme por la zona del mercadillo de gadgets y el centro de informática. Uno de los sitios con más fama junto con Wan Chai o Mongkok. Un distrito de lo más interesante, aunque también con su lado oscuro..

Kiosquito

 

Al más puro estilo playero nos podemos encontrar en distintos puntos de la ciudad kiosquitos como estos, ofreciendo todo tipo de refrigerios perfectos para combatir el calor. Ciertamente la publicidad que tiene me recuerda a los helados Kalise, qué recuerdos del verano 🙂

A pesar de que se trate de un kiosko móvil, doy fe que poco se mueve durante la semana porque siempre que paso por allí de camino a Central a hacer algunas diligencias, ahí están al pie del cañón. Aunque eso no quita para que puedan trasladarse a otra esquinita, pero es la suya sin duda.
 
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Éste en concreto se encuentra justo en frente de la tienda de Chanel, un lugar por el que a diario pasa mucha gente de camino al trabajo o a la hora del almuerzo. Fácil para comprar alguna botellita de agua, refresco; también, helados, empiezan a apetecer bastante.

Mañana daremos la bienvenida a un nuevo mes y en unas semanas a la estación estival. No dejar de comprar en el kioskito más cercano que tengamos, beneficiamos al pequeño comerciante frente a las todopoderosas cadenas de supermercados, ya que, tan sólo unas pocas son las que controlan el mercado.

Mantenerse hidratados o darse un caprichito para el cuerpo.

 

Dando vueltas

 

Un domingo más y después del entrenamiento de dragonboat, y a pesar del calor, o digamos más bien el efecto de la humedad, me apetecía dar una vuelta por los alrededores de Sheung Wan. Y es que el día anterior había estado en casa de un compañero del equipo, que vive por la zona, celebrando su cumpleaños y me quedé con ganas de volver pero de día, aunque por la noche el ambiente de misterio que hay hace a la zona aún más atractiva.

A unos 10 minutos del corazón de Central, las distintas callecitas tienen muchas cosas que ofrecernos. Una de las más características son las tiendas de pescado seco. No hay esquina en la que no dejemos de ver productos de todo tipo en sus botes de cristal o incluso a veces algunos de ellos secándose al sol.
 

Estas cestas que cuelgan aquí son precisamente para poner el pescado para que se seque al sol.
 

Mientras que algunos a pesar de ser domingo, no paran su actividad laboral. A juzgar por lo que llevaba en el carrito esta señora (máquina de fax, impresoras..), diría que se dirigía a un punto de reciclaje. O igual saca algo de dinero vendiendo algunos de los componentes, se aprovecha lo que se puede.
 

Sitios para comer de lo más variado. ¿Apetecen unos noodles? apuesto que esta tienda lleva aquí bastantes años y si el precio de los alquileres lo permite, seguro que aún le queda cuerda para rato. Hablando de precios, esta zona para ser céntrica, tiene precios algo más asequibles para vivir e incluso algunos edificios industriales que han sido reconvertidos en viviendas. Por la noche es una zona de lo más tranquila, y con ese halo misterioso cuando se encienden las luces de los puestecitos.
 

Zona en la que los negocios de más reciente creación conviven con los más tradicionales, y donde podemos encontrar algunos boutiques de ropa, cafés o esta tienda de vinos que vemos en la foto. Me pregunto si tendrán algo de vino español, mmmm… Para los residentes en la zona, no tienen excusa para decir que les falte de nada, eso sí son ventajas 🙂
 

Después de un rato de dar vueltas, desemboco a la calle principal (Des Voeux Road) que es por donde pasa la línea del tranvía. ¿Cuál será el siguiente paso? todo indica que vayamos hacia la derecha que es donde hay algunos puntos de interés. Nunca pierdan de vista estas indicaciones porque son de lo más útil, principalmente para los turistas, pero tampoco vienen mal para los que lleven tiempo por la ciudad pero que un día se encuentren un poco despistados.
 

Para los que hayan estado de visita, seguro que el barrio de Sheung Wan les habrá llamado especialmente la atención. Es una cara del Hong Kong tradicional pero que ha integrado toques modernos en edificios, tiendas y/o restaurantes. Espero que siga conservando esa esencia por mucho tiempo, y aunque sea el olor del pescado.

 

El canal Rambler

 

La zona de agua entre el islote que es Tsing Yi y la península de Kowloon suele ser un sitio bastante transitado por barcos en ambos sentidos, principalmente cargueros con containers hacia la terminal del puerto de Hong Kong que queda en dirección sur. De forma paralela a la costa, está el paseito que empieza en la estación de Tsing Yi de la cual hablé hace un tiempo. En aquellos tiempos, las visitas a la zona era poco habituales ya que vivía algo más alejado, pero desde que vivimos en Tung Chung, se ha convertido en un lugar de paso más que frecuente.
 


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En alguna ocasión mientras hacía tiempo esperando a mi novia y antes que estar metido este tiempo dentro del centro comercial, mejor salir a dar una vuelta por fuera. Quizás el lado de la izquierda (en sentido norte) es el que más tengo explorados pero también había que darle una oportunidad e ir hacia el lado opuesto. Y a pesar de que conforme vayamos bajando, el entorno se vuelve algo más industrial es un buen trayecto que la gente aprovechada para correr o caminar, y porque no, pescar también.
 

La llegada de la noche da paso a las luces de la farolas. Vemos reflejos de algunos barcos que pasan o atracados en los muelles cercanos, mientras que pasamos por debajo de uno de los puentes de conexión entre la isla y la península. Menos gente por los alrededores y los sonidos de algunas grúas manejando mercancía, para ellas no hay descanso.
 

Anda que no sería interesante poder adentrarse en alguna de las zonas para ver de cerca a los operarios mientras manejan los containers, eso sí, con mucha precaución. Dudo que dejen entrar a cualquiera al recinto, y eso que no estamos hablando de la HIT (Hong Kong International Terminal), que son palabras mayores.
 

Cada noche de vuelta a casa en el tren paso por este puente. Mi reacción es siempre la misma, mirar al canal y observar el tráfico, las luces de los barcos, hasta que entramos en el túnel de la estación de Tsing Yi y se bajan los pasajeros. En dos estaciones habremos llegado a casa. Mañana en el camino de vuelta volveremos a pasar sobre el canal, es parte del día a día.