Hora del té

A pesar de que la relación del té con los asiáticos viene de largo, parece que la influencia inglesa se quedó bien marcada porque porque una de la bebidas que muchos dirán de probar es el clásico té con leche estilo hongkonés, «Lai Cha». Bien para acompañar nuestro desayuno, almuerzo o merienda aunque yo me inclinaría un poco más por la última comida puesto que podemos combinarlo con algún dulcito o quizás una tostada francesa, «Sai do si» en cantonés. ¿A qué suena bien?

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En caso que no nos apetezca té con leche, podemos optar por un simple té con limón bien calentito o fresquito, a gusto de cada cual. Sino, echar un vistazo al menú o tirar de algún amigo local que nos eche una mano con la traducción. Este menú de la foto es el clásico que nos encontramos en un cha cang teng que es el clásico restaurante local que no debemos perdernos si se viene de visita a la ciudad.

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Después de disfrutar nuestra hora del té, espero que afronten con buena cara el fin de semana que se nos viene y sobre todo a mi gente de Canarias tras estos días de temporal que han tenido alborotado a todos, a pesar de los daños materiales pero sin lamentar los personales. Calmita y ánimo pa’lante.

En sobritos

Si alguien nos ofrece un aperitivo, seguro lo primero que nos viene a la mente es algún fruto seco o quizás galletita, ¿verdad? Siempre y cuando pensemos de la forma occidental, y es a lo que estamos acostumbrados. Sin embargo, en China por lo general tienen otro tipo de aperitivos que son algo menos estándar que digamos.

Podemos encontrarlos en una sección adjunta a los frutos secos dentro de los supermercados o bien en tiendas 24-horas aunque en esta última la selección es un poco más limitada. Otro sitio que me viene a la mente es una cadena que se llama Aji Ichiban donde no sólo venden golosinas, chocolate sino también estos aperitivos variados. Para una muestra, mejor una foto.

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Y bien, ¿qué los hace especiales? Pues tenemos desde fruta deshidratada con un sabor entre salado y dulce, trocitos de jengibre o incluso carnita (jerky beef, muy habitual en Macao también) o incluso tiritas de calamar crujientes; sólo por nombrar algunos.

A la gente viajera y que haya tenido la ocasión de pasar por China o Hong Kong, ¿se cruzaron alguna vez con ellos? ¿los probaron? Y para aquellos curiosos, espero que al menos les intrigue 🙂

Orgánico

Fin de semana a la vuelta de la esquina y terminando la semana de forma muy ligerita, y además sana. ¡Será por restaurantes! en la zona de Fanling, no sólo los ya conocidos que son unos poquitos sino también los que vayamos descubriendo con el tiempo. Evidentemente, la oferta es algo más reducida cuando nos salimos de la comida china-cantonesa en general, pero hay opciones interesantes. Hoy hablo de uno de ellos, el cual también cultiva sus propios ingredientes, en el caso de productos de la tierra.

El concepto detrás de IPC Food Lab es que trabajan con agricultores de la zona, usando productos orgánicos y que luego utilizan a la hora de cocinar en el restaurante, venderlos al público en una tiendita adjunta que tienes o también hacerlos llegar a otros establecimientos.

Situado en una zona eminentemente industrial donde abundan algunos talleres de coches y naves para almacenaje, quizás es un sitio en el que no pensaríamos encontrar un restaurante así. En parte está bien porque tienen de mayor espacio y ocupan un edificio completo; por lo visto en la parte alta donde está la azotea tienen un pequeño huertito y todo. Y como pueden ver, si el tiempo acompaña pueden disfrutar del almuerzo con los rayos del sol.

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En su interior unas cuantas mesas, abundancia de la madera como elemento principal decorativo y un ambiente bastante relajado. Optamos por pedir el menú de almuerzo que incluye bebida más plato principal (108 HK$) y de forma opcional por un poquito más de dinero (+30 HK$), ensalada o sopa. Para empezar con un juguito de la casa y una ensalada aderezada con un poco de una vinagreta balsámica muy buena. Total que el almuerzo nos sale por un equivalente a 14 euros todo incluido, que a la vista es un precio elevado comparado con otros restaurantes pero hay que tener en cuenta todo el proceso que hay por detrás. El sabor de la ensalada y el juguito marcan la diferencia, sin duda.

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Entre los platos principales, la cosa estaba entre algunas variantes de risotto bien con marisco o champiñones, pasta y unas verduras a la plancha. Yo me decanté por el risotto con champiñones; estaba bastante bueno, en su punto. No se dejen engañar por la foto, que aunque parezca una ración pequeña, me quedé satisfecho después de haberme comido la ensalada.

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Conclusión: se puede repetir en el futuro y quizás probar su menú de merienda o bien una cena. La pega es que los platos a la carta son un poco más costosos pero por lo que pudimos ver en una mesa cercana, las porciones están bastante bien servidas. De momento nos lo anotamos en la lista y sabemos que tenemos una opción no sólo para nosotros si nos apeteciese algo distinto sino también alguna visita que tengamos por la zona y querramos sorprender con algo de la tierra.

Menú del día

Somos animales de costumbres, o al menos muchos de nosotros, basta que nos guste un sitio para que querramos repetir. Hay algo que nos llama a volver, puede que sea la atención, la comida o bien ambos. Buenos recuerdos me vienen a mi mente de varios lugares en Tenerife y que extraño. De igual forma tengo mis predilectos aquí, aunque para romper la rutina uno tiene la inquietud por descubrir lugares nuevos. Es así un pequeño local en las inmediaciones de Mongkok.

Casi de casualidad, vinimos a dar con el establecimiento donde almorzaríamos ese día. En su exterior podemos ver la estantería metálica en la que aguarda distinta bollería a ser vendida y es que hay mucha gente que prefiere llevarlo a casa o comerlo de camino. Para los clientes del restaurante, tan fácil como salir con un platito y pa’dentro.

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En su interior apenas unas diez mesitas, de banco a los lados y en el medio un par de mesas redondas. Arrejuntaditos y con la cocina al fondo. Menú del día con tres o cuatro platos y luego los platos fijos, y con bastante actividad cómo iban saliendo los pedidos para otras mesas.

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Mi elección con la sopita incorporada: filete de cerdo con salsa de ajo y arroz, y junto con un cafecito con hielo. Completo menú y por menos de 4 euros al cambio. Cantidad considerable y buen sabor, qué más se puede pedir y además muy eficientes los camareros.

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Una experiencia «wonderful» y que gustaremos de repetir. Un sitio que se lo veía con tradición y de los que dan ese toque especial y clásico de los restaurantes locales de la ciudad (cha caa teng). A mi lista de favoritos va 🙂