En sobritos

Si alguien nos ofrece un aperitivo, seguro lo primero que nos viene a la mente es algún fruto seco o quizás galletita, ¿verdad? Siempre y cuando pensemos de la forma occidental, y es a lo que estamos acostumbrados. Sin embargo, en China por lo general tienen otro tipo de aperitivos que son algo menos estándar que digamos.

Podemos encontrarlos en una sección adjunta a los frutos secos dentro de los supermercados o bien en tiendas 24-horas aunque en esta última la selección es un poco más limitada. Otro sitio que me viene a la mente es una cadena que se llama Aji Ichiban donde no sólo venden golosinas, chocolate sino también estos aperitivos variados. Para una muestra, mejor una foto.

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Y bien, ¿qué los hace especiales? Pues tenemos desde fruta deshidratada con un sabor entre salado y dulce, trocitos de jengibre o incluso carnita (jerky beef, muy habitual en Macao también) o incluso tiritas de calamar crujientes; sólo por nombrar algunos.

A la gente viajera y que haya tenido la ocasión de pasar por China o Hong Kong, ¿se cruzaron alguna vez con ellos? ¿los probaron? Y para aquellos curiosos, espero que al menos les intrigue 🙂

Templo moderno

El otro día después de haber almorzado
fuimos dando un paseo por los alrededores. Hacía muy buen día, con lo que aprovechamos para ir de camino al centro, bueno exactamente la otra zona principal de Fanling porque digamos que la línea de metro subdivide la población como en dos núcleos diferenciados.

Cuando íbamos por un paseo que iba en paralelo a la calle del restaurante, de repente a un lateral iba apareciendo un edificio de ventanas con reflejos dorados, poco a poco se fue viendo más tras los árboles. No es que estuviera escondido pero justo detrás de una zona algo industrial no me imaginaba encontrar un templo. Este en concreto es el templo de Wong Tai.

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Una placita central delante del edificio y donde había algunos fuegos para quemar incienso antes de entrar al recinto.

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El detalle de los pilares fue de lo que más me gustó del conjunto. El resto de elementos , los clásicos de este tipo de templos. Colores rojos, dorados y en su interior estatuas de los dioses, que preferí ver desde la distancia.

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En la foto anterior si se fijan un poco, estaban a lo lejos unos carritos, los cuales tenían algunos souvenirs para comprar. Algunos colgantes a modo de ofrenda, pulserirás, figuritas de buda… Entre otros. Por los alrededores no había nadie, pero sí que parecía que una persona desde dentro del templo mantenía un ojo en los carritos por si alguna venta estaba al caer. Por otro lado, un lugar con poco tránsito de gente pero seguro que a rebosar en épocas de las fechas claves de las festividades.

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Mínimas

Parece que finalmente las temperaturas están siendo lo que debieran ser para estar a final de noviembre. Y es que apenas unas semanas atrás aún podíamos disfrutar de tiempo casi veraniego como quien dice. Pero de un día para otro han habido cambios drásticos y esto ha obligado a la gente sacar algo más de ropa de abrigo, algunos hasta el punto de gorros, bufandas o guantes; tiene un poco de gracia cuando ves a la gente un tanto forrada y el termómetro marca unos 12 grados.

En esta captura de hoy mismo, podemos ver las temperaturas mínimas en distintas zonas del territorio y llegando hasta apenas 6 grados. Otro factor es la humedad que parece estar conteniéndose, pero no nos engañemos que yo sin un suetercito no salgo de casa, que sino.

No es comparable a las temperaturas que ya hay por Europa, puesto que algunas de estas mínimas son las temperaturas medias habituales. Mucha gente seguro anda pensando en hacer alguna escapadita. La nieve sería un muy buen plan y pillarse un hotel más forfait. Por Asia podríamos hacerlo en Japón o bien en Corea donde cuentan con buenas estaciones de ski, además, es algo que aún no he probado y me gustaría.

Mañana damos la bienvenida a diciembre y con ello la recta final del año, ¿ya? Increíble cómo han pasado de rápido estos meses finales y este último mes de noviembre.

Pues lo dicho, toca ponerse algo más de abrigo, que sino más de uno se cogerá un resfriado. Momento bueno también para disfrutar de comidas un poco más calóricas, jeje.

Orgánico

Fin de semana a la vuelta de la esquina y terminando la semana de forma muy ligerita, y además sana. ¡Será por restaurantes! en la zona de Fanling, no sólo los ya conocidos que son unos poquitos sino también los que vayamos descubriendo con el tiempo. Evidentemente, la oferta es algo más reducida cuando nos salimos de la comida china-cantonesa en general, pero hay opciones interesantes. Hoy hablo de uno de ellos, el cual también cultiva sus propios ingredientes, en el caso de productos de la tierra.

El concepto detrás de IPC Food Lab es que trabajan con agricultores de la zona, usando productos orgánicos y que luego utilizan a la hora de cocinar en el restaurante, venderlos al público en una tiendita adjunta que tienes o también hacerlos llegar a otros establecimientos.

Situado en una zona eminentemente industrial donde abundan algunos talleres de coches y naves para almacenaje, quizás es un sitio en el que no pensaríamos encontrar un restaurante así. En parte está bien porque tienen de mayor espacio y ocupan un edificio completo; por lo visto en la parte alta donde está la azotea tienen un pequeño huertito y todo. Y como pueden ver, si el tiempo acompaña pueden disfrutar del almuerzo con los rayos del sol.

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En su interior unas cuantas mesas, abundancia de la madera como elemento principal decorativo y un ambiente bastante relajado. Optamos por pedir el menú de almuerzo que incluye bebida más plato principal (108 HK$) y de forma opcional por un poquito más de dinero (+30 HK$), ensalada o sopa. Para empezar con un juguito de la casa y una ensalada aderezada con un poco de una vinagreta balsámica muy buena. Total que el almuerzo nos sale por un equivalente a 14 euros todo incluido, que a la vista es un precio elevado comparado con otros restaurantes pero hay que tener en cuenta todo el proceso que hay por detrás. El sabor de la ensalada y el juguito marcan la diferencia, sin duda.

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Entre los platos principales, la cosa estaba entre algunas variantes de risotto bien con marisco o champiñones, pasta y unas verduras a la plancha. Yo me decanté por el risotto con champiñones; estaba bastante bueno, en su punto. No se dejen engañar por la foto, que aunque parezca una ración pequeña, me quedé satisfecho después de haberme comido la ensalada.

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Conclusión: se puede repetir en el futuro y quizás probar su menú de merienda o bien una cena. La pega es que los platos a la carta son un poco más costosos pero por lo que pudimos ver en una mesa cercana, las porciones están bastante bien servidas. De momento nos lo anotamos en la lista y sabemos que tenemos una opción no sólo para nosotros si nos apeteciese algo distinto sino también alguna visita que tengamos por la zona y querramos sorprender con algo de la tierra.