Marchando

Si nos preguntamos: ¿qué nos hace falta para montar un negocio? Yo diría que tener algo de creatividad, junto con un producto que nos diferencie del resto y con buena ubicación. Esta última condición puede que sea la más complicada de las tres en una ciudad como esta y es que el precio del suelo es algo muy preciado, más aún en el centro, centro.

Aquí tenemos un ejemplo que requiere de poco espacio y además es móvil. Situado en la intersección de las calles Daguilar y Welligton en pleno distrito Central, es el sitio perfecto para captar las miradas y a los clientes. Sólo basta que pasemos por allí en plena hora punta del almuerzo. ¿Y qué venden? Pues básicamente son postres para llevar del tipo con arroz glutinoso y de distintas formas. Alcanzo a ver una caja de papayas pero creo que sea más bien para aprovechar en el transporte. Todo está debidamente organizado y empaquetado: elegir, pagar y llevar.

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Seguro que muchos después de haber almorzado por la zona, pasan por este puesto y coger algo para el postre o sino guardarlo para media tarde. Una vez ha pasado el pico de actividad, todo vuelve a la calma y es momento de mover el puesto, la tarde continúa y así hasta el día siguiente que lo veamos por la mañana donde siempre, no falla.

Paredes

Basta un paseo por las empinadas calles del soho y descubrir que las paredes esconden muchos secretos. Arte callejero o no, juzguen ustedes. Este es uno de mis preferidos.

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Este mural es en lateral del mercado de Central, en pleno proceso de renovación para crear un espacio moderno, verde y con mucha luz para darle un nuevo aire.

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Creo que la ciudad merece dedicarle tiempo a descubrir las callejuelas y encontrar piezas curiosas. Prometo hacerlo más a menudo, echo de menos salir con la cámara aunque el móvil si que resuelve; se nota la diferencia.

Estación central

Allí estábamos el día después de Navidad recorriendo el centro de Zurich, con el tiempo que acompañaba y de camino a la estación de trenes. La noche anterior había venido nuestra amiga desde Basel y junto con otro amigo de mi novia, habíamos estado cenando juntos, y al día siguiente le tocaba regresar a ella. La acompañamos en el trayecto y así de paso podíamos curiosear la zona nuevamente, ya que, el día anterior casi de tarde-noche poco pudimos aprovechar.

El arco principal nos daba la bienvenida…

Poca actividad a esas horas, seguro que hay mucha gente pasando los días festivos en la montaña u otras ciudades cercanas. Tras pasar este primer recibidor, nos encontramos en la nave principal de la estación donde hay unos paneles que anuncian el horario de los trenes y viajeros que van de un lado a otro con sus bultos.


 

En la planta baja podemos encontrar la zona de consignas, así como, los baños con duchas; muy práctico para la gente de paso que quiera refrescarse.

Tampoco faltaban cafés y restaurantes varios para picar algo y entrar en calor o almorzar propiamente. Probamos uno en cuestión que nos gustó tanto que repetimos; les contaré prontito.

Algunos esperan su turno para el tren para ir a disfrutar unos días en la nieve, es lo suyo después de haber pasado la cena de Nochebuena con la familia y los amigos. Ojalá hubiéramos ido nosotros tambien; espero que para la próxima vez, nos quedamos con ganas de ver más cerca las montañas nevadas que yan bonitas lucían a lo lejos.


 

Me quedo con el dato curioso de los baños, que para entrar había que pagar 2 francos suizos, con puerta automática y todo. Imagínate que estás en un apuro y vas sin cambio..jeje

Parque Tamar

En frente del Lippo y otros edificios de Admiralty, tenemos un nuevo edificio que ocupa la primera línea en lo que a vistas se refiere. Han hecho un buen trabajo habilitando la zona, aunque eso haya hecho que el tránsito de pasajeros en la estación de metro cercana haya aumentado considerablemente pero ya están trabajando en una ampliación de la misma para dar cabida a un nuevo enlace de una futura línea.

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Al fondo de esta foto, se puede observar cerca del puente la zona de obras para ampliación de la estación de metro que comentaba antes.

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Pasando por el gran arco del edificio de oficinas del gobierno tenemos acceso a la extensión de terreno con vistas al mar. Una zona bien acondicionada donde no falta el verde del césped, plantas, algunas esculturas y también banquitos para sentarse a disfrutar cuando el tiempo lo permite.

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Aunque había una cierta niebla en el ambiente durante el almuerzo, la temperatura era cálida y se agradecía estar fuera un poquito lejos del frío del aire acondicionado. Luego poco a poco, parecía que el sol quería salir tímidamente con algunos rayos, pero ha permanecido nublado la mayor parte del tiempo.

Parece que aún le quedan algunos retoques, pero es lo que pasa en obras de estas características. Se termina primero lo grande y son las cositas pequeñas, los detallitos, lo que llevan más tiempo en hacer. Es bueno saber que los alrededores tienen otra zona verde más para disfrutar de un almuerzo al aire libre y dar luego un paseo.