Saliendo de la oficina

 

Eso de pasar 8 horas al día dentro de las cuatro paredes de mi cuarto en la oficina da ganas que cuando llega la hora del almuerzo, uno abandone ese espacio para evadirse por un rato y rodearse de otro «decorado» distinto. Las opciones a la hora de la comida no son muy amplias pero tampoco limitadas, hay unos cuantos sitios donde elegir por los alrededores y cuando me decanto por la opción de algo para llegar, dígase: sushi o bocata, apetece buscar un sitio donde disfrutarlo con calma.

Cerca de la oficina hay un pequeño jardincito, que bien puede que pase algo desapercibido. De las veces que he estado por ahí, poca gente veo pasar o que se siente como yo en la hora de la comida. Lo bueno en comparación con otros espacios, es que dispones de una parte que está techada, así que, en caso de que empezara a llover no debemos porque interrumpir nuestro almuerzo 🙂

He aquí el lugar en cuestión, con pequeño estanque-fuente incluído.
 

Y ese es «mi banco» donde me suelo sentar, a no ser que alguna vez le diese a un bichito por empezar a incordiar. Aquel día no elegí un buen momento y los mosquitos me perseguían…
 

 

Lo dicho, no se veía a nadie por los alrededores. Así da gusto difrutar del almuerzo, tranquilidad absoluta. Sólo el sonido del agua y un poco del sonido de algunos coches cercanos al jardín. No me digan que no dan ganas de sentarse un ratito en ese banco solitario. Y desde luego, lo que es limpieza no se podrá poner en duda, da gusto ver que bien conservan los parques y jardines de la ciudad.
 

 
 

Ahora que el veranito se va acercando, seguro que habrá más ocasiones en las que me acerque para cambiar el chip de la oficina, siempre y cuando la humedad y el calor no apriete demasiado. ¿Ustedes a dónde prefieren ir en la hora del almuerzo si pudieran elegir? yo lo tengo claro desde luego.

 

El junco

 

En alguna película de Bruce Lee, se me viene a la cabeza la de Operación Dragón, habremos visto algunos de estos barquitos cruzando de un lado a otro la bahía de Hong Kong. Se trata de los tradicionales juncos, originarios de la dinastía Han (206 A.C – 220 D.C) y que han perdurado con el paso del tiempo mejorándose desde sus inicios. Eran usados para viajes de largo recorrido por Asia, y principalmente en la zona de Sureste (India y China). Puede que por aquí sea de los pocos sitios en los que se siguen viendo, lo que le da un toque especial.

Aunque ahora el uso que se le da no es tanto de transporte de mercancías como antes, sino más bien enfocados como barcos con uso recreativo. Especialmente en la época veraniega, un plan de lo más habitual es ir de «junk trip o boat trip«, aunque los barcos no suelen ser de este estilo tradicional sino algo más modernos, pero el propósito es el mismo: pasar un día a lo grande en el mar, playita, deportes acuáticos.

Volviendo al tema que nos ocupa, comentar que el mas conocido o digamos el más significativo es el Aqua Luna, que recorre las aguas de la bahia por la noche pudiendo disfrutar de un agradable paseo tomando algo con el marco incomparable del skyline hongkones. Aunque también cabe la posibilidad de realizar otras travesías a la luz del día o bien reservar el barco para alguna fiesta privada, no es mal plan verdad?
 

Una muy buena opción para disfrutar la noche en la ciudad y como no, sorprender a nuestros visitantes cuando estén de paso. Seguro que se llevan un grato recuerdo.
 

El lado rural

 

Rompiendo el paisaje tradicional que reina en el centro de la ciudad, dígase: Central o TST, cambiamos el entorno al lado más rural de Hong Kong. Árboles con mayor abundancia y otro tipo de construcción más propio de la China continental.

Casas de tres plantas y con su azotea que pertenecen a una sola familia o bien, se suelen alquilar cada uno de los pisos a distintas personas. Aquí si que es un lujo vivir, principalmente por el entorno tan tranquilo y alejado del bullicio del centro, aunque siempre hay peros y es el tiempo a invertir en el transporte a nuestro lugar de trabajo o cuando queramos tener algo de ocio nocturno. Hay que elegir o lo que nos dicte el bolsillo, no? que eso pesa y bastante.

La primera vez que vi este tipo de edificiación, recuerda a las casita de campo en Tenerife. Sólo le faltaría tener su pequeña parcela para la vides y un tanque de agua, listo 🙂 Seguro que cuando se muevan por China, este estilo les resulta más que familiar, además del típico enrejado en los balcones, no falla.
 

¿Qué fue antes, la casa o el árbol? mmmm, curioso verdad.
 

 

Los alquileres son mucho más baratos desde luego, aunque no tengamos una estación de metro a dos pasos o un Seven-Eleven (7-11). A base de minibus o quizá taxi, nos podemos desplazar al centro comercial más cercano para hacer nuestras compras sin problema, o si nos pudiéramos permitir el tener un cochecito y cubrir nuestras necesidades, más independencia.
 

 

¿Campo o ciudad? esa es la cuestión.
 

Dispensando

 

Curioso es el aspecto de esta tienda que se hace llamar dispensario, aunque luego si nos fijamos puede vender cosas que se salen fuera de lo normal. Es lo que viene a ser una típica farmacia pero que mezcla la medicina occidental con los remedios chinos. El letrero suele venir en inglés y caracteres chinos, con el fondo en blanco y acompañado de un logo como con cuadraditos rojos y blancos.


Su aspecto suele ser con un mostrador a uno de los lados según se entra, y en un reducido espacio podemos ver colocados todo tipo de medicamentos. Aunque no sólo medicamentos sino desde leche en polvo para bebés que se encuentra al mismo borde de la puerta hasta tónicos para el pelo o rollos de papel higiénico (tema pendiente para un post). Un gran colorido que tienen todas las cajitas de los medicamentos, algunas son verdaderas filigranas y conservando un toque tradicional con alguna foto de su fundador. Un poco más abajo podemos ver en detalle una bastante curiosa.
 

 

Uno puede deducir por las siguientes imágenes que este medicamento es bueno para evitar a los mosquitos, conciliar el sueño o incluso para aliviar los dolores musculares. Aunque con la primera imagen no sabría acertar para qué se puede tratar. Es bastante común ver unos frasquitos como de «alcohol» pero de olor como mentolado que tienen todos estos usos, interesante la verdad.
 

Desde luego es un negocio que no pasa desapercibido. ¿Pedir un medicamento ahi? aún no he tenido la ocasión, quizás cuando mejore mi cantonés o sino, apuntando 🙂