Bienvenidos a Wong Tai Sin

 

Uno de esos sitios a los que llevaba tiempo queriendo ir pero por una circunstancia u otra, siempre se daba que lo iba posponiendo un fin de semana tras otro. Incluso, gente que venía de visita como Pau o Alberto tuvieron ocasión de ir antes que yo y consiguiendo una cosa: tener aún muchas más ganas de ir. El momento quería resistirse pero tarde o temprano llegaría.

Bien es cierto que uno lleve residiendo en una ciudad un tiempo, para que haya esos sitios que aunque son puntos turísticos importantes, sabiendo que lo tienes cerca uno se dice: «ya si eso un día…» pero hay que ponerse y buscar ese día propicio. Seguro que les habrá pasado a ustedes con algún rinconcito de lo más turístico que no conozcan todo lo bien que debieran, ¿a qué si? Y cuando uno se quita la espinita clavada, es toda una satisfacción. Además, conté con un compañero de excepción 🙂 Empezamos el recorrido…
 

Tras pasar el pórtico anterior empieza un pequeño tramo de escaleras que nos lleva a las dependencias principales del templo. Estamos en Wong Tai Sin, un sitio de obligada visita tanto para los locales como para los turistas. Hace un día perfecto de solecito y con bastante gente de un lado para otro. El lugar está lleno de muchos detalles y merece la pena pasar un buen rato recorriéndolo. Además que está en muy estado de conservación después de las últimas renovaciones llevadas a cabo.

Lo que les comentaba de la gente, turistas de China continental en este caso, que quieren posar al lado de la estatua que simboliza su signo del horóscopo chino. Eso me lleva a la clásica pregunta: «¿qué animal tienen el horóscopo chino?» En uno de los posts populares la gente se animó a compartirlo, pero siempre gusta saber la opinión de más lectores, anímense.
 

La gente que se movía en grupos y ellas sin dejar ni un segundo sus paraguas. Mientras tanto uno sudando la gota gorda para conseguir unas fotos medianamente decentes, entre que si pasaba gente y luego que no había para cobijarse a la sombrita, pero casi que lo prefiero antes que estuviese lloviendo, desde luego. De vez en cuando una paradita y echar un traguito de agua. No nos duraría mucho el agua y tendríamos que reponer más adelante, por suerte había una tienda 24horas no muy lejos del templo.
 

Poco a poco nos íbamos adentrando en la zona más interesante del templo, tan sólo subir unos escaloncitos más. Muy bonita puerta de entrada, decorada con dragoncitos en la parte superior y llena de inscripciones en caracteres. Colores predominantes: rojo, azul, verde y partes de dorado. El templo lucía con mucho esplendor bajo los rayos intensos del sol, pero a veces protegido por la sombra alargada de los edificios cercanos que nos recordaban su presencia.
 

Y es en este patio donde se desarrolla la mayor parte de la actividad del templo. La gente en el interior coge un banquito y se pone de rodillas de cara al templo y a la vez que agitan un cacharrito que está lleno de palitos, de modo que tan sólo un palito puede caer al suelo. A continuación, el vidente que les acompaña se encargará de interpretar las inscripciones y contarles sobre su porvenir.
 

Aquí lo puede ver un poquito más de cerca. La gente concentrada en sus cubiletes. ¿Qué les deparará el futuro?
 

¡Anda, mira a quien tenemos por aquí! lo reconocen verdad? sí, es el mismísimo Flapy, el compañero de andanzas de ese día y con el que disfruté muchísimo de la visita. Una forma insuperable después de la cenita que habíamos tenido el día anterior por su cumple y en compañía también de Guille y Nerea, lo pasamos de fábula!
 

Un ambiente cargado, y nunca mejor dicho, no sólo de tradición, rituales o símnolos sino también del humo que desprenden las cientos de varillas de incienso que porta la gente a la hora de hacer sus rezos.
 

Pero el templo está muy bien organizado y tienen personas que se encargan de controlar la quema del incienso y que el lugar indicado para colocarlas no se sature con demasiadas. Ahí es cuando entra nuestro señor de polo naranja en acción. En una esquinita, él espera paciente a que los fieles hagan sus oraciones mientras que agitan el incienso y luego lo clavan en unas terrinas mientras se van consumiendo durante un rato. Mientras tanto puede resguardarse y tomarse un descansito.
 

Hasta que llega el momento de ponerse en acción para limpiar un poco las terrinas. Bien ataviado con un par de guantes va recolectando un buen puñado de ellas y se encarga de dejar espacio para que más gente pueda colocar sus varillas más fácilmente. Creo que es la primera vez que veo tanta eficiencia en un sitio de oración, que me parece muy correcto y así no desbordarse en la quema de incienso ocupando espacio en exceso, además de, intentar generar no tanto humo y de forma más controlada.
 

Pero el templo aún no acaba aquí, nos esconde muchas más sorpresas. Sólo hay que tener paciencia e ir contemplando cada esquinita, los detalles nos sorprenden por momentos. Podemos comprobar cómo la tecnología no está reñida con las estructuras clásicas y se integran de forma más o menos discreta con el resto de elementos del templo. Hasta uno diría que la cámara de seguridad tiene un parecido similar al farolito de su derecha, camuflaje que lo llaman algunos 🙂
 

Pequeños pabellones ocultos y ambiente silencioso. La vida en el templo transcurre día a día ante la visita de la gente mientras que los sacerdotes rinden su tributo diario, reverencia que dura unos instantes y vuelta a la actividad. Yendo de un lado a otro, apenas uno nota su presencia, son sigilosos. Por lo que pude observar, los hay que están vestidos de blanco y otros con ropajes algo más oscuros; los encargados de velar el templo.
 

 

Pequeños dragones que adornan los pasamanos; son un símbolo muy recurrente y presente en la cultura china. De muchos tamaños y materiales, en este caso de piedra, aunque tampoco los podemos encontrar esculpidos en madera y pintados con llamativos colores. Nunca pasan desapercibidos, es un signo con fuerza y en concreto este año 2012, es Año del Dragón
 

Un nuevo recoveco del templo, ¿a dónde nos llevará esta puerta? creo que promete, pero vamos a esperar a Flapy.
 

No dejen de pasarse para continuar con el resto de la visita, aún quedan más sorpresas. Y es que en Hong Kong nunca se sabe.

 

Shanghaines

 

Siempre que llega el viernes, me gusta hacerles sufrir con buenos platos de comida. No hay mejor forma de empezar el finde y en esta ocasión con cocina estilo Shanghai. Otro descubrimiento por los alrededores de la oficina de mi novia y sin duda el mejor momento para ir, por la noche, que el ambiente es más tranquilo. Me imagino que al mediodía en la hora de la comida, que se pone de bote en bote y cuando la jornada laboral termina, todo el mundo sale derechito para su casa.

La zona de Lai Chi Kok vuelve a la calma después de un ajetreado día y eso se nota también en los restaurantes que hay en la zona. Y para empezar, un aperitivo en frío como son estos fideos planos con pollo y salsa de cacahuete. Un plato sencillo pero muy gustoso, aunque advierto que los fideos pueden ser un poco difíciles de coger por su textura algo escurridiza y se le añadimos la salsa que lleva, pero se le termina cogiendo el truquito.
 
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Una cena que constó de un total de cuatro platos, con los tres siguiente ya en caliente después del entrante anterior. El compartir es algo fundamental en la cocina asiática y en una cena para dos, estas raciones venían con el tamaño perfecto.

Dumplings fritos rellenos de cerdo y verduritas

 
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Ya me habíar advertido mi chica que me gustaría este plato, y no le faltó razón.

Costillitas de cerdo con salsa agridulce y toque de vinagre de arroz

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Y porque no todo va a ser carne, un platito de verduras nunca falta tanto si se trata de un almuerzo o una cena. Esta verdura es una de mis preferidas: tung choi salteados con unas tiritas de chili, pero nada picantes. Muy gustosos con ligero toque crujiente.
 
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Aún teníamos un hueco para un postre ligerito. Un panito de textura muy suave, digamos que como un pan de leche y acompañado de unos platitos de leche condensada para sopetear. Algo muy simple, pero que es todo un manjar.
 
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Ahora si que pueden empezar el fin de semana con buen sabor de boca, no me digan que no. ¡Hasta el lunes familia!

Señales (I)

 

Señales presentes en el día a día mientras hacemos uso del transporte público, en este caso, el metro. Mi forma más rápida y cómoda para desplazarme de casa al trabajo y viceversa. La guagua con algo menos frecuencia y por lo general combinada también con el metro.

El tema que nos ocupa hoy va enfocado a la forma de comportarse mientras viajamos y algunas reglas sencillas que debemos seguir pero que algunos descuidan de vez en cuando.

Vamos a continuación con algunos ejemplos. En este primero, la señal nos advierte del riesgo que corren nuestros dedos si los interponemos en las puertas, bien sean las de seguridad del andén (este caso) o del propio vagón. Algo obvio, verdad? Eso me lleva al otro caso en que algunos los que no dudan en meter el brazo, la pierna o medio cuerpo justo en el instante que se cierran las puertas. A parte del golpe que se lleven, esta acción ocasiona ligeros retrasos, ya que, las puertas deben abrirse y cerrarse nuevamente antes de iniciar la marcha d tren. Todo un fastidio para el resto de pasajeros y que he visto suceder no una ni dos veces en corto espacio de tiempo.
 
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Tanto en el interior de la estación como en vagones, no digamos fumar sino tanto bebida y comida no está permitido. Esto último creo que podría tener sus excepciones o bien si la gente lo hace de forma cuidadosa sin ensuciar; de ahí esta medida para prevenirlo.
 
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En esta foto sacada en la estación de Kowloon Tong, donde el andén no cuenta con compuertas de seguridad, hay que extremar las precauciones. No obstante siempre hay personal del MTR vigilando y que la gente no se salga de las zonas marcadas. La seguridad de los pasajeros es lo primero.
 
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Si hablamos de las multas que puede suponer que te pillen cometiendo alguna infracción, mejor no pensar en ello. Por suerte no llegamos al punto de Singapur.
 

Gutstiko

 

Uno de esos días que apetece salir a la calle cuando el buen tiempo acompaña y que no hay que desaprovechar. No obstante, unas horas antes antes de salir de casa el cielo andaba algo gris e incluso había caído un poco de agua, pero fijo que era para más calor. Terminada la temporada de dragon boat y haciendo un descansito, la mañana de domingo que uno puede aprovechar para dormir hasta un poquito más tarde. Luego ponerse las pilas y en marcha.

Mi novia había salido algo antes que yo, pues tenía cita para un masaje. Eso me daba unas horitas para hacer tiempo y pulular por la zona de Tsim Sha Tsui, que de sobra conocida por todos, pero que tiene más encanto en días como este, aunque con permiso de algunos de sus visitantes adictos a las compras, pero es lo de menos.

Empezando con las vistas desde el Harbour City con el nuevo rey de las alturas, el ICC. Cielos con nubles blancas algodonadas que tapaban un fisquito el sol pero que al poco se abrirían. Y con la vista al frente hacia siguiendo los barquitos, algunos de ellos tomando la ruta en dirección a Macao. Un muy buen día para navegar también, aunque conviene protegerse del intenso calor que hacía ese día.
 

 

 

La gente que viene y va. Algunos que caminan en dirección al centro comercial, otros que se refugian del sol, paraguas en mano. Todo discurre con calma, pero la tardecita apenas está comenzando. Seguro que mucha gente está teniendo un almuerzo tardío y el tráfico de gente es fluído.
 

Después de pasar por delante de la terminal del Star Ferry, sigo en dirección hacia la terraza-mirador desde donde contemplar el skyline que hoy brilla más que nunca. Da gusto pasear con un día como este, y sin importarme el calor, sólo el placer de sacar fotos, contemplar el paso de la gente y coger colorcito, que para eso estamos en época estival.
 

Poco a poco nos vamos acercando al paseo de las estrellas que se extiende paralelo a la línea de costa. La gente se dispersa hacia el final, casi a modo de hormiguitas. Un poco más allá tenemos la zona de Hung Hom, en la que precisamente tuvo lugar las carreras del fin de semana anterior. Justo hoy era el último día de competición y celebraciones, evento en el que se reunían equipos venidos de muchos rincones del globo.
 

 

Va a ser mejor que me refugie un poco en la sombrita, dar un traguito a la botella de agua que compré al salir de casa y descansar. En un rato irá siendo la hora de quedar con mi chica que ha terminado su sesión, fijo que sale como nueva después del tratamiento. Cada uno disfrutando con lo suyo, yo con mi paseíto con fotos mientras que ella descansaba cuerpo y mente 🙂