Cruceros

Basta con quedarse mirando un rato la bahía de Hong Kong y ver la constante actividad de barcos de un lado a otro. Son barcos cargueros y también de pasajeros, algunos que organizan paseo turísticos u otros como el Star Ferry que sirven para cruzar el estrecho entre la península y la isla. Hay otro barco que también es protagonista: el crucero. A lo largo de la terminal que está pegada al Harbour City nos podemos encontrar uno o varios de estos barcos atracados mientras que los turistas recorren la zona haciendo sus compras pertinentes. Muchos de ellos hacen ruta por el sudeste asiático o incluso vienen del norte de China de ciudades como Shanghai, y la ciudad es una de sus puntos de parada obligado.

Parece que el número de cruceros ha ido en aumento a lo largo de estos años y la terminal se ha quedado un poco escasa con lo que se ha pensado no en ampliarla sino trasladarla no demasiado lejos, concretamente a la antigua zona que antes ocupaba el aeropuerto de Kai Tak. La zona se encuentra en pleno desarrollo en la actualidad y de aquí a unos años presentará una cara renovada, además de, poder alojar los nuevos cruceros que lleguen a la ciudad.

Mientras tanto la gente sigue aprovechando para contemplar las vistas desde TST y con la imagen de fondo del puente Stonecutters. Creo que queden pocos años de ver los grandes barcos ocupando la terminal, pero todo sea por ganar espacio y dar un empuje a la que será su nueva ubicación.


 

Aún no he tenido la oportunidad de estar de viaje en un crucero, pero viéndolo así la verdad que no me importaría hacer un viajecito de fin de semana por los alrededores del Mar del Sur de China. Y ustedes, ¿se han subido a algún crucero alguna vez? cuenten impresiones.

Comiendo en Chinatown

 

Uno de los sitios recomendables a visitar en cualquier viaje a Singapur que se precie, es la zona de Chinatown. No sólo por la gran cantidad de tiendecitas en las que uno se puede pasar unas cuantas horas curioseando cositas, sino también por la oferta gastronómica. En el apartado de tiendas, podemos encontrarnos de mucho tipo y se alternan entre los sitios donde comer.
 
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Lo bueno es que hay pasillitos tipo galería por los que ir algo más fresquito las tiendas. Y es que el clima en la ciudad al estar más al sur todavía que Hong Kong, pues el calor es intenso y sobre todo la humedad. No nos podemos quejar porque el tiempo era espléndido y eso también luego a la hora de hacer fotos, se agradece, aunque luego uno tenga que refugiarse cada poco o hidratarse a lo largo del día.
 
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Cuando llegó la hora de comer y después de haber estado callejeando, fuimos casi de cabeza y sin pensarlo. Vimos un sitio en una esquinita, con aspecto algo viejuno pero con las mesas bastante animadas y la comida del menú no pintaba nada mal. ¿Para qué estar caminando más? vamos para dentro y a la mesa.
 
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Antes que nada mientras mirábamos el menú, una cerveza Tiger bien fresquita que siempre entra de maravilla.

 
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Enrolladitos de pato laqueado
 

Esto que parece una tortilla, es mucho más que eso, porque justo debajo de la capa de huevo había unos noodles. Y seguido de otra plato de verduritas salteadas con ajo. El apartado verde ya lo teníamos más que cubierto.
 
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Un plato de pescado al vapor. La forma tradicional de servirlo es en una fuente grande, con el caldito y las verduritas. Luego cada cual va cogiendo pedacitos de pescado según vaya queriendo. Es una forma bastante distinta a cómo estamos acostumbrados a comerlo los occidentales.
 
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Y lo mejor de todo para el final. Aprovechando la carne sobrante del pato laqueado, un salteado.
 
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Para más señas, los detalles de donde encontrar el restaurante:
 

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Tigre asiático: Singapur

 

Mucho tiempo ha pasado entre las dos fotos que muestra a continuación, además que muestran dos caras bien distintas de una ciudad considerada unos de los tigres del sudeste asiático como es Singapur.

Por un lado, el ambiente que se respira en el barrio de Chinatown donde podemos disfrutar recorriendo las callecitas en busca de buena comida, algunos souvenirs o también hay cabida para templos. Tanto de día como de noche, siempre hay algo que nos llamará la atención. En esta foto que data de febrero de 2008, fue el momento que daba mis primeros pasos por la ciudad.
 

Y desde aquel entonces, casi sin quererlo, la ciudad ha pasado ha tener un lugar importante en lo que a visitas se refiere. No en vano, se puede decir que no he faltado a la cita anual de ir a Singapur durante el tiempo que llevo en Hong Kong, aunque he revisado que en el año 2010 no se dio ninguna visita, creo que no cuadró en el calendario. Siendo mi último recuerdo hasta la fecha (marzo 2011) cuando visitamos el espectacular complejo de Marina Bay Sands, que unos años atrás apenas había empezado a construirse y hoy luce con todo su esplendor. Además estuve en compañía de mi buen amigo Alberto que también le tiene un cariño especial a esta ciudad.
 

Gracias a él y también no olvidarme de Mike, conocí a otro amigo en común: Dani; los tres formamos el equipo que surcaba las aguas de Raja Ampat hace unos pocos meses atrás. Es una ciudad que ha cautivados a más viajeros como a Hombre Lobo o Un Mundo para Tres, sólo hace falta leer sus blogs y darse cuenta de ello.

¿Qué nos deparará una nueva visita? y aunque no me considere un experto en la materia, pero el simple hecho de poder revisitarla, disfrutar de su comida y encontrarse con amigos; sólo por eso ya merece la pena. Una escapadita que durará de viernes a lunes. Nos lo tomaremos con calma ya que en esta ocasión nos acompañan los padres de mi novia y su sobrinita, que tendrán ocasión de visitar el país por primera vez. Seguro deseosos de lo que acontezca en estos días. Ya me encargaré por mi parte de sacar algunas fotos y que queden como recuerdo del viaje.

¡Buen finde a todos!

 

El puerto de Hong Kong

 

Cuando uno piensa en Hong Kong, nos pueden venir muchos pensamientos a la cabeza tales como: finanzas, skyline, The Peak, compras… entre otros. Y ahora que menciono compras, muchas cosas que llegan a la ciudad vienen vía marítima, de ahí la importancia de tener un buen puerto que gestione toda la mercancía que llega desde muchas partes del mundo. El de Hong Kong ocupa el 3er puesto a nivel mundial en cuanto a tráfico con un total de 27 millones de TU, superado por Singapur en segundo lugar y Shanghai que es el que más mueve. Sin embargo, en base al tamaño del puerto y el volumen de mercancía que maneja, no es para nada una cifra despreciable.

Una oportunidad única la que tuvimos ayer visitando parte de las instalaciones. Una maqueta del puerto fue la introducción a las distintas zonas de las terminales, zonas de almacenamiento, grúas, torres de control… un conglomerado impresionante que no deja de funcionar 7 días a la semana, las 24 horas del día; a no ser que venga algún tifón importante que pueda impedir su normal funcionamiento. Por eso siempre están alerta de las condiciones metereológicas y estar preparados por lo que pueda pasar. Prioridades como asegurar los containers y las grúas, o amarrar bien los barcos a los muelles.

En el conjunto del puerto, comprende dos zonas:

1) Kwai Chung
2) Tsing Yi

El nombre por el que se conoce comúnmente es «Kwai Tsing» al combinar el primer nombre de ambas zonas. La primera que queda en la zona continental y la segunda que ocupa parte de la isla de Tsing Yi. Añadir que hay bastante terreno que ha sido reclamado al mar, y es que la falta de espacio es un factor que siempre está presente por lo que hay que optimizarlo al máximo. Aprovechar cada rincón para poder almacenar los containers. Es como un gran tetris.
 

Si ver la maqueta ya impresiona con la cantidad de piecitas que representan los containers, verlo a tamaño natural lo es mucho más.
 

La empresa Hutchinson Port Holdings (HPH) es la que gestiona parte de las terminales del puerto. Un total de 5 operadores son los que controlan las terminales y HPH es uno de ellos. No obstante, es el mayor operador de puertos a nivel mundial con una red que se extiende desde Hong Kong y China hasta Panamá, pasando por muchos sitios de África y Europa. Fijándonos en España, cuenta con representación en el Puerto de Barcelona. Una red de 52 puertos y como curiosidad destacar que no operan en Estados Unidos ya que el sistema de sus puertos no es compatible con la forma de operar de Hutchinson, que suele estar en puertos agrupados con otros operadores.
 

Después de la introducción al puerto y a la empresa que controla parte del mismo, bajaríamos un par de plantas para ir a la sala de control. De aquí no tengo fotos porque me pareció prudente no sacar en caso de que me pudieran llamar la atención, hay que saber respetar los lugares que son más sensibles y puede que este sea uno de ellos. El centro desde donde se supervisa la actividad en las terminales y poder visualizar desde sus 70 cámaras de CCTV los detalles del movimiento de la mercancía, en permanente comunicación por canales de radio. Un sistema en tiempo real que refleja el estado de los barcos, los caminones que cargan y descargan los containers, y las grúas que los manipulan a una velocidad asombrosa. Todo perfectamente milimetrado.

El siguiente paso de la visita, un pequeño tour en una guaguita por las instalaciones y ver un poco más de cerca cómo es la actividad del día a día. Containers bien apilados a la espera de ser movidos, grúas en movimiento y barcos amarrados a la espera de zarpar con toda la mercancía a bordo.
 

 

 

Se imaginan la cantidad de cosas que habrá en todos esos containers…
 

Al fondo podemos ver el puente Stone Cutters que cruza parte del canal por la zona sur, y con más barcos anclados en las terminales. Unos que entran y otros que están por salir.
 

Una ruta circular que nos haría volver al punto de inicio, al edificio de la terminal (HIT = Hong Kong International Terminals) desde donde habíamos empezado el recorrido. Creo que nos había sabido a poco, o al menos a mi se me pasó muy rápido, mientras no dejaba de mirar a mi alrededor. Una visita más que interesante.
 

Casualmente antes de abandonar el recinto, caí en la cuenta de esta placa en la que se conmemoraban los 30 años desde la entrada en funcionamiento de laS terminales. Incluida una cápsula del tiempo con treinta objetos. Me pregunto cuáles podrán ser y si ¿se abrirá la cápsula cuando hayan pasado otros treinta años más? Ahí queda para el recuerdo.
 

Espero que les haya gustado el pequeño recorrido por este pedazo de la ciudad y que sin duda tiene mucha importancia, más de la que nos podamos imaginar. Mucha gente detrás que se encarga de gestionar el puerto, velar por su buen funcionamiento y que las cosas lleguen en perfecto estado hasta su destino final. Una cadena perfectamente sincronizada y también con ayuda de las nuevas tecnologías para coordinarlo.