Espaciarse

Hay momentos en los que el espacio de las oficinas o las viviendas no es suficiente y se tiene que optar por soluciones externas. La falta de espacio lleva a que los almacenes sean una solución, digamos económica para guardar aquellas cosas que no son necesarias durante el día a día. Bien es cierto que con el paso de los años, se acumulan objetos y/o documentos que sólo ocupan espacio pero por una razón u otra, queremos seguir manteniendo. En el caso de los documentos, es un caso más delicado sin duda.

De unos años para acá, el negocio de los almacenes parece que ha ido floreciendo más y más. Por necesidades de la oficina, hará como unos 3 años que nos vimos en la situación de buscar uno para guardar algunas cajas de material y que abultaban mucho en la oficina. Después de mirar en varios sitios, la ubicación que me pareció más idónea fue en Chai Wan que queda justo al final de la línea de metro de la isla de Hong Kong con lo que es de fácil acceso. Una zona industrial principalmente donde se concentran empresas de reparación de vehículos, empresas de distribución y como no, edificios de varias plantas o enteros en los que se albergan empresas que alquilan almacenes.

Podemos encontrar espacios muy diversos, eso según el volumen de cosas que vayamos a guardar. Una forma cuadrada o rectangular siempre facilita las cosas, aunque si nos toca una columna de por medio o el techo sea un poco más bajo, pues nos quitaría un poquito de espacio. Por lo general, tienen buena altura con lo que a pesar de que el espacio sea estrechito, siempre podemos darle hacia arriba. Importante el tema del aire acondicionado y/o deshumidificador, que es un añadido.


 

En el cartel se anuncia que podemos tener nuestro almacén desde tan sólo 10 HK$ (1 euro al mes), esto en el caso de alguna pequeña taquillita. Si queremos meter cosas de mayor tamaño, el precio sube considerablemente pero dentro de unos márgenes razonables.

Personalmente con las cosas que tenemos en casa, no nos hemos visto en la situación de hacer uso de este tipo de almacén pero quien sabe si un día decidamos hacer uso de ellos. Suerte que no somos de acumular demasiado, pero me imagino otras familias algo más numerosas, esta solución es más que idónea. Creo que en España no llega a ser tan popular este servicio, ya que por lo general los pisos/casas son de mayor tamaño, pero podría ser un negocio de futuro.

Como referencia dejo algunos enlaces de las empresas que he estado mirando. Gran cantidad de ubicaciones tanto en la isla de Hong Kong como en Kowloon o los Nuevos Territorios. Variedad de edificios, espacios y muchas a pocos metros de las estaciones de metro. Sólo queda escoger la que más se adapte a nosotros.

SC Storage.
Minico.
Store Friendly.
The Store House.

El jardín escondido

Haberme quitado la espinita de ir a Wong Tai Sin hizo que la visita fuera muy pausada, disfrutando cada rincón del recinto. Nos esperaba alguna sorpresa agradable, y es que tras cruzar el arco de la última foto de esa entrada, es como si nos hubiésemos trasladado de lugar, aunque no podemos obviar la presencia de algunos sitios de los alrededores. Giramos a la izquierda, recto y subimos por este puentecito. Nos encontramos en medio de un estanque en el que se alternan los tramos de escaleras y con tramos de puente serpenteantes, muy del estilo tradicional en zig-zag.

La vista desde un poco más arriba nos da una idea mejor del paisaje. Estatuas de piedra en forma de dragones adornan el estanque y muchas plantitas dan su nota de color con distintas tonalidades de verde.

También llaman la atención algunos símbolos como son este del ying-yang y otro con las iniciales del templo: SSK – Sik Sik Yuen.


 

Muchos rinconcitos en los que uno se puede refugiar del sol mientras se rodea de plantitas muy diversas. Es justo allí donde tienen como un pequeño invernadero y las cuidan.

Mientras tanto la gente aprovecha los banquitos para descansar. Por suerte, creo que poca gente conoce la existencia de esta zona del templo y en parte se agradece el poder disfrutar de esa tranquilidad.

Pero no todo acaba aquí, sino que este jardín aún tiene más cosas que ofrecernos. Un pequeño riachuelo que conecta con el estanque. Sigamos escalones arriba para ver hasta donde nos llevan..

Y para nuestra sorpresa, descubrir que hay un nuevo estanque pero éste con cascada incluida. El lugar no tiene desperdicio desde luego.


 

Poco a poco el recorrido empieza a descender ligeramente, pasando a través de una formación rocosa que nos llevaría hasta el «Muro de los Nueve Dragones». Situado justo en la parte trasera de la zona principal del templo donde la gente hacía sus ofrendas. Habíamos dado la vuelta al templo y el olor a incienso se podía percibir ligeramente.


 

Antes de abandonar la paz del jardín y volver a fluir con el resto de turistas, una última parada. Otro sitio perfecto bajo la sombra, echar alguna monedita al agua y divertirse con algunas de las tortuguitas que habitan en el estanquito.

Algunos no dudaron en meter la mano ante la atenta mirada del resto 🙂

Tan sólo nos queda echar una monedita y pensar que nos traiga buena suerte para el futuro cercano. Sino, también podemos recurrir a algunos de los adivinos que hay en los alrededores; igual por una módica cantidad, pero mientras tanto lo dejamos en el aire.

Muy completita la visita y con un poco de todo, en armonía. Buen lugar Wong Tai Sin para perderse unas horitas.

Dentro y fuera

 

Esto tenía que compartirlo porque se sale fuera de lo normal, a no ser que ya hubiese estado en el mercado y no haya caído en la cuenta. De vez en cuando, después de comer me gusta pasar por el 7-11 y echar un vistazo a las chocolatinas. A veces caigo en la tentación y cojo una, entre mis preferidos están el Kinder Bueno o el Time Out, aunque a veces destacan algunas ediciones nuevas o limitadas de los productos de toda la vida, como en este caso los M&M´s.

Son un clásico que existe desde que tengo uso de razón, bien sea con cacahuete o bien simplemente chocolate, a gusto de cada cual. No obstante, esta variante es la primera vez que la pruebo. Nada más y nada menos que mezcla lo salado con lo dulce, o más bien, dulce con salado; el orden de los factores no afecta al producto 🙂 Y lo que anuncia el paquete, sabor pretzel, sino vean el gracioso dibujo del M&M con la radiografía para más señas.

 

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En lo que respecta al tamaño individual, si que son un poco más grandes que los tradicionales, y es que claro, tiene que haber hueco para albergar ese trocito de pretzel. Mejor me remito a las pruebas y les muestro el interior de uno de ellos.
 

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Y se estarán preguntando: ¿qué tal sabe el invento? pues la verdad que tiene su gracia. Está conseguida la fusión entre ambos sabores, aunque de primeras parecía que la capita de chocolate de fuera anularía con su dulzor el interior, pero a poco de comer un par de ellos, uno aprecia mejor el contraste. Los M&M’s han evolucionado, y de qué forma, interesante!

 

Cenando en TST

 

Una nueva recomendación culinaria para cerrar la semana, esta vez en el lado de Kowloon. Alejándonos de los sitios más bulliciosos de la zona, se pueden encontrar restaurantes muy interesantes y gozar de una nueva perspectiva hacia la isla. Concretamente en el edificio i-Square situado en la céntrica Nathan Road. Hasta allí nos fuimos no hace mucho. Aunque mi novia había estado y le gustó, fue por eso que me animó a ir juntos.
 
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A pesar de estar mirando el menú un ratito, ella ya iba con la idea de pedir algunos de los platos que probó anteriormente. Sé que siempre puedo fiarme de su elección, que es acertada. Y para abrir boca, un entrante frío de abalone, además que, era de los platos más destacados. Y vaya si estaba bueno, súper fresquito; parecía como si fuera ceviche o parecido.
 
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Continuamos con un platito de pollo borracho estilo Sichuan. Ligero sabor picante característico de la zona, pero muy agradable. Comentar que se sirve también en frío.
 
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Para entrar dentro de los platos calientes, unos clásicos rollitos de primavera, que siempre triunfan 🙂 muy crujientes y nada grasientos. Sin olvidarnos de la salsita de soja a un lado para mojar ligeramente.
 
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Hay que decir que la carne fue protagonista durantea cena. Los dos platos siguientes, uno de cerdo agridulce y otro un curry de ternera que acompañaríamos con arrocito blanco, no hay mejor combinación
 
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Aunque los dos platos anteriores me gustaron, me decantaría sin duda por el curry. A estas alturas ya nuestros estómagos iban pidiendo la hora. No es que fuese demasiada comida pero al final uno se sacia. Nada de postre en esta ocasión, pero con las vistas de noche con el skyline, nos dábamos más que satisfechos.
 
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Muy recomendable el lugar. Comida buena, servicio atento y disfrutar de vistas singulares en primera línea. El restaurante se llama Nanhai no.1, apunten apunten.