Y eso que se pone a llover

Si no me falla la memoria, este verano es uno de los que más ha llovido con diferencia. Por suerte, en lo que respecta a tifones estamos teniendo pocos. Justamente ayer que salí a correr y eso que se pone a llover en cuestión de minutos. Correr con lluvia es una sensación única y más cuando hay esa humedad en el ambiente. Estaba llegando a la cima de Victoria Peak, con algo de bruma. Después sólo me quedaba realizar el descenso, la parte divertida de la ruta.

Es una pasada el poder salir por los alrededores, empezar a subir y encontrarse en medio de la naturaleza. Algunos trozos de camino empinado pero que merece la pena. Y en el día de ayer, pocas vistas desde el mirador (para otro día).

El olor a la tierra mojada, el verde de las plantas resaltando y el sonido de las gotas de luvia. Una sensación de tranquilidad y además refrescante.

Agua fluyendo

Al principio penseé que sería lluvia suavita, pero se fue intensificando. Se podrán imaginar como a los pocos minutos el agua corría montaña abajo. Pasando por uno de los caminos, el agua rebosaba las piedras y seguía a gran velocidad. El camino invitaba a deslizarse cual tobogán, pero tranquilos que era seguro para pasar.

y eso que se pone a llover

Este camino en concreto se llama «Hospital Path» que conecta Severn Road con Barker Road.

Las canalizaciones estaban a plena capacidad y era inevitable que se desbordasen. Menudo torrente de agua. Y sí, mis tenis estaban totalmente calados de agua pero yo tan a gustito.

Seguiremos con lluvia

Los días de lluvia aún no se acabarán mientras dure el verano. El sol lucirá algún día que otro si se lo permiten claro. Lo dicho, que está siendo un verano bastante atípico pero agua que viene bien para llenar las presas. Se podrán imaginar que luego se pone la humedad por las nubes y se nota el ambiente cargadito.

Para salir a correr me viene la mar de bien, sobre todo en los tramos donde el sol suele ser justiciero. A veces es mejor tirar para la montaña que se está mejor rodeado de verde; y si la bruma lo permite, las vistas son mucho mejores.

 

El tifon Hato

Un día después de que pasase el tifón Hato, todo vuelve a la calma en la ciudad. Antes que nada, gracias a los que se interesaron por nosotros durante el día de ayer y es que aunque las imágenes por la tele de algunas zonas eran un poco dramáticas, por la zona de casa tan sólo hubo destrozos en la vegetacion. No obstante se estima que los destrozos ocasionados ascienden hasta 8 billones HK$ 

Empezaba el día

Cuando el día empezaba a ganar algo en claridad empezaron a caer las primeras gotas de lluvia. Si la alerta de era de nivel 3 la noche antes, ya la habían subido hasta nivel 8 y posteriormente a nivel 10. Para remontarnos al anterior tifón de este calibre, nos vamos hasta el año 2012 y justamente estábamos aterrizando procedentes de Singapur. Fue también increíble pensar que pudimos aterrizar sobrevolando el tifón.

el tifón hato

La lluvia empezó a caer con más intensidad y podía ver cómo los árboles de la plaza se agitaban más con el viento. No sabría hasta más tarde el alcance del daño del viento. Este fue el panorama que me encontré a eso de las 9 de la mañana (con alerta 8), había negocios que habían abierto como algunos restaurantes, supermercado, 7-11… pero cuando la alerta se situó en 10 hubo algunos que cerraron para abrir unas horas más tarde.

Por nuestra zona

Vuelta a la calma

En el día de hoy, más restos de ramas y hojas pasando por el parque. Los operarios se afanan por dejar todo limpito y cortar aquellas ramas que no terminaron de caer. El sol luce radiante y el calor aprieta, cualquiera diría que recién pasó un tifón.

Un día de descanso «forzado» para estar resguardados en casa y ser previsores. A pesar de que por nuestra zona fue bastante ligero, como pudieron ver en las noticias hubo zonas bastante afectadas con inundaciones. No sólo en Hong Kong, sino también en Macao donde pegó con fuerza y lamentando no sólo daños materiales.

Semana de lluvias

Rompiendo el silencio blogueril con uno de los temas que suele hacer acto de presencia en relación a la climatología. Para los que sepan un poco qué ocurre cuando llega el verano (época de tifones), toca prepararse para sacar el paraguas. Lo normal es que a finales de junio se «inaugure» la temporada, pero este año justo hace una semana hemos tenido ya el primer tifón. Esta imagen de cielo era justo de un par de días antes de la llegada del tifón y luego se han venido los días grises y hemos tenido una semana de lluvias completita.

Iluso de mi intenté ir a mirar algo en una tienda por Mongkok y obviamente cuando la señal está a nivel 8 todo el mundo sale escapado para casa. Sólo estaban abiertos los restaurantes pero todo lo demás cerrado a cal y canto, aunque si que algún otro negocio aún resistía con la esperanza de poder captar algún cliente rezagado.

Al día siguiente que todo volvía a la calma, algunas ramas que habían caído por el azote del viento pero la verdad que fue un número 8 bastante ligerito.

Los siguientes días la lluvia ha estado apareciendo de forma intermitente aunque cuando más se hizo notar este pasado sábado que duró prácticamente todo el día. Nos tocó coger un taxi que nos vino de perlas porque nos había pillado sin paraguas que salimos algo despistados de casa.

semana de lluvias

A partir de ahora el paraguas que no se nos olvide porque sino la hemos liado. Un básico más dentro del día a día en nuestra maleta.

Como en casa

Como les adelantaba en el último post pasaríamos nuestra primera noche en un hotel que nos hizo sentir como en casa, a la vieja usanza como cuando uno visita la casa de los abuelos y siente como si el tiempo no hubiese pasado. Situado a menos de diez minutos del núcleo urbano de la localidad de Blevio y con unas vistas estupendas al lago Como desde el balcón de nuestra habitación.

Aquí nada de ascensores, escalerita y hasta el segundo piso. Piedra de la buena y pasador en madera, además la temperatura era bastante fresquita en comparación con el calor que hacía en la calle en ese momento. La única pega sería que la habitación sólo contaba con ventilador, pero la verdad que dormimos bastante bien y dejando una rendija del balcón abierta. De noche, menos ruidos que de día y es que la carretera provincial pasaba justo por la puerta principal del hostal.

como en casa

En la habitación al otro lado del pasillo de donde se encontraba el comedor, muy bien aprovechado el espacio para una tiendita en la que poder encontrar desde toallas o paños o utensilios de cocina o bien elementos decorativos para nuestra casa.

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Al día siguiente tras un buen descanso, momento de recargar las pilas con el desayuno para luego salir en dirección a Menaggio. Siguiendo por la carretera que iba bordeando el lago a medida que cogíamos altura y cruzando la masa verde del bosque.

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No pude evitar el pararme un rato delante de este marco que contenía el certificado original de cuando el abuelo de la dueña actual registraba el establecimiento dando así comienzo su actividad como alojamiento. Mucho ha llovido desde el año 1920, de ahí el nombre Albergo Milano 1920.

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Algunos de los elementos presentes en el comedor que le dan ese aire clásico y tan especial a este hotel. Sobre todo esta máquina de escribir o una báscula.

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En la barra del bar tampoco faltaban detalles y uno se podía imaginar cómo serían esas tardes de verano de hace muchos años en los que la gente de pie disfrutaba del ritual del café o quizás un aperitivo.

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Las recomendaciones que habíamos leido sobre este sitio fueron más que acertadas y no podíamos haber estado más contentos a pesar de una estancia un tanto breve. El trato de María fue súper bueno y nos hizo sentir como en casa con su hospitalidad. No duden en alojarse si tienen ocasión si es que un día pasan por la zona.

El viaje no había hecho más que comenzar, aún teníamos unos días más para seguir disfrutando del lago Como y sus parajes. ¡Vamos allá!