Archive for noviembre, 2011

Cenita española

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Justo hoy hace una semana que celebraba la bienvenida al club de los 30 y para una ocasión tan especial, hubo también una cenita especial con mi chica. Nada mejor que disfrutar algo al estilo español pero con un toque moderno, un sitio que llevábamos bastante tiempo queriendo ir pero se nos había resistido y es que ha tenido bastante aceptación y si no se llama con un par de días de antelación, difícil que podamos encontrar mesa. Por suerte, siendo miércoles, parece que la cosa fue más fácil que en veces anteriores cuando había intentado reservar pero claro, era en vísperas de fin de semana que eso no ayuda.

A lo que iba. Cenita para dos en el restaurante “Fofo by El Willy”. A pesar de que era yo el que estaba de celebración, decidí que fuese mi novia quien se decidiera por los platos, seguro que iba a acertar con los platos. Todo a modo de tapitas, así podíamos ir probando algunos de los platos recomendados o decidirnos por algún otro que nos llamase la atención. Y en lo que esperábamos hojeando el menú, un picoteo de unas aceitunitas y algo de pan con tomate, si señor :)
 

En lo que mi chica seguía pasando páginas de un lado a otro, aproveché para ir atacando al aperitivo. Parecía que ya lo tenía claro y llamó a la camarera, de paso preguntarle alguna recomendación más y también sobre el vinito, que lo mejor de acorde a los platos, sería un tintito (Marqués de Riscal).

A ver qué platos habrá elegido. Primero empezamos con algo ligerito para abrir boca: ensaladita de queso fresco con jamoncito e hijos.
 

La cosa se iría animando y los siguiente platos vendrían en pareja. Unas gambitas fritas por un lado y un ceviche de vieria con aguacate. El segundo estaba fresquísimos y ni que decir de las gambitas, con su toque de ajito y algo de picante, mmmmm. Sólo de describir estos platos ya se me está haciendo la boca agua, ufff…
 

La comida iba a buen ritmo. Disfrutando del vinito y la conversación de cómo se había dado el día. Un poco de pan y una pausita. El ambiente bastante agradable y animado con la mayoría de mesas ocupadas, pero sin demasiado murmullo, que es de agradecer. ¿Y lo siguiente? Unos montaditos con foie y el plato del fondo con trocitos de cochinillo asado.
 

Las raciones bastante bien servidas como pueden ver, aunque igual les parezcan un poco minimalista ¿qué opinan? Y para rematar la noche, unas chuletillas de cordero que no es por nada, hizo méritos para ser el plato de la noche, aunque la elección con el resto no es fácil ni mucho menos.
 

Muy buena la selección de platos que hizo mi chica y también coincidió conmigo que el cordero estaba en su punto, súper jugoso y con una salsita tremenda. Siendo otro de los candidatos a mejor plato de la noche, el cochinillo o las gambitas. Visto lo visto, ¿qué plato les tira más a ustedes?

Y como una buena cenita de cumpleaños que se precio, tampoco faltó una tartita y al igual que el año pasado, cortesía de la gente de Smartone. Una de tiramisú, que por suerte pudimos terminar con la ayuda de una amiga que estaba de casualidad en el restaurante, invitando a ella y a su amiga para que nos acompañasen en el postre. No se podía desperdiciar una tartita así, ni mucho menos :D
 

El restaurante se encuentra situado en Central al principio de la calle Wellington. Para más datos, el mapita que adjunto.
 


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Contacto Mallorca

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Llegaríamos a la isla un sábado de tarde después de pasar unos días increíbles en Barcelona con muy buen tiempo y esperábamos que en Mallorca fuesen igual de buenos pudiendo disfrutar más del mar con algunas raciones de playita.

El vuelo es bastante corto con lo que casi ni te enteras, pero ya se sabe lo que pasa en los aeropuertos que uno invierte más tiempo pasando por el mostrador de facturación, seguridad y llegar a tu puerta de embarque con la consiguiente espera, que lo que fue el vuelo en sí. Lo malo una vez llegado al Aeropuerto de Palma de Mallorca, lo larga que se hizo la espera hasta que pudimos coger el coche que habíamos alquilado para esos días de estancia.

¡Qué ganas, por fin conducir! una de las cosas que más echo de menos estando en Hong Kong, aunque el transporte público con lo bien que funciona y cubriendo nuestras necesidades, uno no necesita más de momento. Y éste fue el coche que elegimos. Mentira, que nos dieron un modelo superior pero al mismo precio y ni tan mal :D
 

Había sido precavido y memoricé los mapas en el móvil para orientarnos por los alrededores de la capital, aunque al final me terminé haciendo un poco de lío con una intersección e hicimos algún kilómetro de más pero finalmente llegamos a nuestro hotel. Mientras dejé las maletas en la puerta con mi novia, me fui a dejar el coche al aparcamiento más cercano. El hotel no estaba en el centro, centro pero se podía ir muy fácilmente bien en coche o igual a pie con algo más de paseíto, eso sí, parecía una zona bastante tranquila y el sitio por fuera inspiraba bastante relax.

¿Qué les parece la habitación? bonita, ¿verdad? Si hay algo en lo que confío, es en el buen gusto de mi chica a la hora de escoger el alojamiento, aunque si es cierto que le cuesta un poco decidirse pero siempre dan con una buena elección y esta no iba a ser menos.
 

 

 

Nuestra primera noche en la isla iba a ser de relax absoluto, luego ya tendríamos el día del domingo por delante para aprovechar y ver más cositas. El plan era ir en busca de algunas calitas por la zona sureste, tenía algunas recomendaciones pero seguro que improvisaríamos un poco. A ver qué tal se nos da, en la próxima entrega lo sabrán. Pero aún quedaban horas de sol para irnos hasta la avenida y disfrutar de un paseíto contemplando algunos barquitos de impresión.
 

 

Muy útil

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Seguro te ha pasado que cuando vas por la calle acabas con algunos folletos que se suelen repartir por la calle, y sobre todo aquí que te puedes encontrar a gente repartiendo en casi cualquier esquina, bien sea de restaurantes, centros de belleza o bien para montar tu oficina virtual. Haciendo un poco de limpieza en mi bolso, no me acordaba que el otro día me había mandado un papelito anunciando el siguiente gadget:
 

Mira que hay otros gadgets en el mercado que uno puede cuestionar su utilidad, pero este la verdad, creo han acertado con sus posibilidades. Se trata de una batería que podemos enchufar para recargar nuestro móvil y a su vez se coloca en el interior de una práctica linternita de bolsillo, sino vean las imágenes del cuadro a continuación. Algunas de sus características entre otras son:

– Resistente al agua.
– Dureza, hasta para romper un cristal.
– Lámpara LED.
 

Y como pueden ver, su precio es más que razonable 290 HK$ (por debajo de los 29 euros). Hasta estaba pensando en comprarme una para probarla y ver qué tal va. Sirve tanto para iPhone como para cualquier otro telefóno, cuenta con dos adaptadores. Bastante completo. Si finalmente termino comprándolo, ya les contaré mis impresiones. Este si es un cacharrito muy resultón, ¿no les parece?

 

Y me llevo 3

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Un día más como otro cualquiera, o no, de esos que te levantas con un poco de pereza y cuesta arrancar hasta que dices “mejor me levanto, que sino llego tarde”. Un afeitadito, duchita y luego coger fuerzas con el desayuno: cafecito y pan con mantequilla-mermelada de fresa. Últimos toques delante del espejo, revisar que no falte nada en mi cartera y salimos de casa.

Paseíto desde casa hasta el metro y preparado para el trayecto hasta llegar a la oficina. Momento para ponerme al día actualizando el correo, leyendo y respondiendo tweets, y algunas noticias también. De banda sonora un poquito de John Legend al que estoy enganchado últimamente.
 

Al llegar mi estación, Admiralty, paso por delante de unos paneles publicitarios que a cada poco cambian y son testigos mudos del paso constante de gente. Anuncios de centros de belleza, mensajes de seguridad del metro o de algunos conciertos u obras de teatro. Ellos saben que aunque no los mire demasiado tiempo, nos conocemos bien las caras y me doy cuenta cuando alguno de ellos cambia su contenido, momento para que mis ojos se detengan unos segundos más de lo normal para analizarlo y seguir mi camino hacia las escaleras mecánicas. Ya sólo me queda un tramito y el ascensor hasta la oficina.
 

Mi mesa con sus papeles y el ordenador me dan los buenos días. Vamos al lío durante unas horas. De esta semana no paso que vaya cerrando temitas después de las últimas semanas que hemos tenido bastante ajetreo con ferias y claro, ahora toca ordenar documentos y más documentos. Hasta que la hora del almuerzo se acerca, hoy un poco más temprano en relación a mi horario habitual y con el resto de compañeros de la oficina compartiendo. La lasaña de carne me supo a gloria, y es que hacía bastante que no la pedía y acompañada de un juguito de melocotón.
 

Si han leído hasta este punto dirán: “Pues si mi día es casi igualito que el tuyo”, pero llegado el punto después de terminarl el almuerzo, llega el momento del postre que esta vez tiene un tinte más especial.
 

Dejando atrás los 20 y adentrándonos en una nueva década. Un añito más que hace que me una al club de los treinta junto con más amigos que hace unos meses han pasado a formar parte del mismo. Me gustaría poder estar la familia y los amigos para celebrar el día, pero llevándolos dentro es como si ya lo hubiera hecho, pero seguro más adelante tenemos ocasión de más celebraciones.

Aprovechar para agradecer todas esas felicitaciones recibidas por las redes sociales. ¡Gracias de corazón!

 

Mercado de Tsukiji

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Hoy les invito a que me acompañen a dar una vuelta por los alrededores de Tsukiji. Ésta zona podría ser como cualquier otro punto de Tokio, pero hay algo que la hace más interesante y muchos turistas acuden cada día a visitarla.

Las callecitas llenas de tiendas y con actividad constante durante toda la mañana. Desde puestos que venden pescado fresco, algunos pinchitos ya preparados o bien si queremos hacernos con alguna botella de sake. Tanto para la gente del barrio, como para los turistas que quieran llevarse algún recuerdo o bien hay alguien que les haya hecho un encarguito.
 

 

 

Me llamó la atención estas virutas que son las que nos podemos encontrar cuando comemos un okonimayaki. Eso me recuerda que Alberto habló recientemente sobre sus andanzas gastronómicas por el centro-este de Japón, muy recomendable leérselo. Y me ha venido genial para saber el nombre exacto de las mismas: virutas de Katsuobushi.
 

La pinta del pescado es increíble y los precios la verdad que no están nada mal. Hasta daban ganas de comprar algunos trozos y cocinarlos, lástima que en el hotel no se pudiera, sino.. :D pero ante el mono de comer algo mientras curioseábamos por los puestos, hasta que nos decidimos por uno y picar algo. La verdad que no habíamos desayunado mucho y un picoteo no venía mal.
 

A ver si adivinan, ¿qué fue lo que pedimos?
 

Con las pilas más cargadas tras la breve paradita de antes, era momento de entrar al mercado. Antes de entrar esta placa te avisa para que estés al loro y no te despistes con el paso de los camioncitos, además de, que el suelo puede estar mojado. Así que, todos prevenidos pero seguro que algún despistado siempre hay.
 

Como se observa en el mapa, la zona de azul es la que se refiere al pescado y desde luego la más interesante de todas, donde se producen las subastas a diario desde muy temprano. Esta parte no la llegamos a ver, aunque nos hubiera gustado, pero el cansancio de los días anteriores y con el calor nos dejó un poco derrotados, con lo que no llegamos a madrugar lo suficiente. Sin embargo, no dejamos pasar la ocasión de visitar la zona para ver lo que allí se cocía, y con muy buen sabor de boca que nos iríamos.
 

Aquí les dejo algunas fotos del interior del mercado. Cajas y palés por todos lados, gente pasando de un lado a otro… Muy curiosas unas especie de motitos en las que los hombres iban de pie y servían para llevar cajas de un sitio a otro, algunas pasaban como una exhalación, y eso que la jornada de mayor actividad había pasado pero no hay descanso para asegurar que el pescado llegue lo más fresco posible.
 

 

 

Y lo mejor para el final: los restaurantes. La gente se agolpa a la salida de uno de ellos esperando su turno para comer el mejor sushi y sashimi de la ciudad. A nosotros nos hubiera gustado esperar, pero bien que hicimos saliendo fuera del recinto, encontramos un sitio más tranquilo y disfrutamos igualmente.
 

No dejen de visitar Tsukiji en su próximo viaje, agradable a la vista y sobre todo al paladar.

 

Cenita local

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En la entrada de hoy regresamos a la zona de Sham Shui Po para degustar una cenita en uno de los restaurantes locales. No hay nada mejor que tener la oportunidad de ir con gente local que te lleva a sitios de lo más auténticos, y de los que te gustaría repetir para llevar a tus amigos cuando vengan de visita.

Eramos un total de 4 personas y elegimos unos cuantos platos variados. El tamaño de los mismos como verán a continuación es perfecto, con lo que uno no se queda con ganas o por el contrario demasiado lleno como para desaprovechar la comida. Empezamos con un platito de calamares frititos con un poco de salsita de soja.
 

Unas verduritas con…. ¿Qué dirían que es lo que parece como unos noodles planos?
 

Gambitas con ajitos . Tan crujientes que estaban, se podía comer sin tener que pelarlas. De sabor nada aceitoso y con el toque del ajito y algo jengibre.
 

Una vez habían llegado los primeros platos, esta era la vista que presentaba la mesa. Ya le habíamos hincado el diente, en plena faena estabamos. Se fijarán que hay dos platos que no he comentado en detalle anteriormente, uno era una bandeja de pollo, la carne se deshacía en la boca, súper sabroso, diría que uno de los platos estrella de la noche. Además de un plato de verduritas con espinacas y tofu, pero aún habría alguna sorpresa más para el final, sigan leyendo y lo sabrán :)
 

Y en toda comida china que se precie, un arrocito frito, complemento perfecto para intercalar entre los platos de carne, marisco o verduritas.
 

Cuando pensaba que ya habíamos terminado con todos los platos, aparecieron los protagonistas de la noche: estos cangrejitos. Corte preciso al medio y divididos en mitades. Súper fáciles de pelar y con un sabor de escándalo, aprovechando todo lo aprovechable.
 

Todo ello acompañado de cervecita o té a gusto de cada uno. Una muy buena cenita, si señor. No tengan duda que repetiría, y con un precio aceptable en función de lo que pedimos y la calidad/sabor de todos los platos en general.

Tengo que repasar mi Foursquare para ver el nombre exacto del lugar (sólo en caracteres chinos) y dejármelo apuntado. Se lo comentaré a mis amigos para organizar algo más adelante.

Actualización: El sitio en cuestión se llama 金和記海鮮菜館. En el enlace se puede ver la ubicación del mismo de la web Open Rice. Ya no hay pérdida.

 

Playita en Lantau

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Nada más reconfortante que después de la caminata que nos habíamos pegado unas horas antes, terminar en una playita. El mes de noviembre estaba por empezar pero hay días que ha seguido haciendo como de verano. A pesar de que el día no era especialmente soleado, la temperatura era agradable y el cuerpo también nos pedía un bañito. ¿Quién se apunta?
 

Los niños con sus papás y mamás correteando por la orilla o algunos haciendo castillos de arena, qué felicidad verdad? la brisa del mar y el sonido de las olas, no hay nada como eso mientras cerramos los ojos para pegarnos una cabezadita. Con la modorra que le entra a uno después de comer y lo a gusto que está uno cuando va a la playa, el cuerpo lo estaba pidiendo a gritos.
 

Mis compañeros si que optaron por ello, mientras me di un paseíto hasta una de las esquinas de la playa. El socorrista dentro de su casetita, todo tranquilo y sin novedad.
 

 

La playa cuenta con un par de pequeños restaurantes al refugio de los árboles, el lugar ideal para esconderse cuando los rayos del sol aprietan en verano, aunque éste no era el caso. Estaba bastante animado. Para aquellos padres que en vez de hacer algo de ejercicio, gustan de tomarse una cervecita mientras vigilan de cerca a los niños que hacen de las suyas con la arena :)
 

El sol parecía que quería dejarse ver tímidamente entre las nubes. Anímate chachoo! dános unos rayitos aunque sea. ¿Lo podremos convencer?
 

Hasta pasados unos minutos que se reflejan los rayos sobre el agua, más vale tarde que nunca, y nunca mejor dicho, la tarde va cayendo sobre la playa. La actividad cesa y se ve menos gente, aunque si hay que decir que estaba muy tranquila, en su mayoría extranjeros y algún que otro local. Un muy buen ambiente de fin de semana con la familia o los amigos, ¿qué más se puede pedir para cerrar el domingo?
 

El nombre de la playa en cuestión: Cheung Sha, ubicada en la zona sureste de la isla de Lantau y que está dividida en una zona superior y otra inferior. Para más señas adjunto el mapa de situación debajo. Y para llegar hasta ella podemos coger alguna de las líneas de guagua que van en dirección a Tai O ó Mui Wo, no tiene pérdida.
 


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Invertir en España

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Hoy ha tenido lugar un evento que debiera haberse celebrado a finales del pasado mes de septiembre, pero con tal mala suerte que por aquel entonces saltaba la alerta de tifón 8 en la ciudad por lo que el evento tuvo que cancelarse y trasladarlo a una fecha posterior. Finalmente ha sido hoy y esta vez las condiciones climáticas se han portado, aunque haya sido un día un tanto gris.

El evento en sí era presentación-almuerzo con alrededor de unas 45 personas, y el tema era: el convenio de doble imposición España-Hong Kong. Siendo en el mes de abril cuando lo firmase la ministra Elena Salgado y luego un proceso en el que ambas partes tienen que llevar a cabo diferentes etapas hasta que el acuerdo sea totalmente válido y las empresas puedan empezar a beneficiarse del mismo.
 

Una presentación que estuvo dividida en dos partes, por un lado la intervención de la responsable del organismo Invest in Spain para hablar de los beneficios que supone la inversión en España, aportando datos de la economía del país y algunos de los sectores más destacados, y por otro lado, la intervención de un representante de la firma de abogados Backer & McKenzie el cual comentó algunos aspectos más en profundidad sobre los beneficios que pueden obtener las empresas después de que este convenio esté operativo al cien por cien.
 

Una charla muy interesante, en la que después de ambas intervenciones hubo una ronda de preguntas entre los asistentes para aclarar algunas dudas. A la vez, pudimos disfrutar de un almuerzo muy bien servido con ensaladita de primero, pollo con guarnición y un tiramisú con cafecito de postre. Estuvo bien porque la comida era ligera, así se evitaba que el público se pudiese distraer de las presentaciones.

Tampoco pudo faltar algo de material, como el que pueden ver a continuación en la foto. Una guía de negocios y un folleto explicativo de Invest in Spain.
 

Una buena ocasión para dar a conocer, a la gente de empresas locales y representantes de empresas españolas en Hong Kong, los beneficios que este convenio dará en un futuro próximo. Favorecer que las empresas de Hong Kong se animen a invertir en España y más ahora en estos tiempos donde la economía de España necesita del apoyo desde el exterior. A la vez, se pueden conseguir importantes beneficios de los tratados que tiene España con muchos países de Latino-América, y eso también es un punto a favor. Ahora queda esperar y que con el tiempo empiecen a darse los frutos de futuras colaboraciones o inversiones en España.

 

Paseando por Ginza

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Además de quedar con Alberto, disfrutar de la tranquilidad del parque, encontrar un bar de lo más curioso o comer un rico sushi… ¿cuántas cosas verdad? pasamos por una de las zonas con más glamour de Tokio. Edificio altos de corte moderno, las tiendas de ropa, grandes almacenes o también de electrónica.

Las líneas de los edificios que parecen perderse en el cielo, nunca dejarán de fascinarme vaya donde vaya. Creo que el gusto por estas construcciones es algo que se contagia.
 

Muchas marcas comerciales presentes en las fachadas de los edificios y algunas tan conocidas como TDK, Sapporo, Daikin o un anuncio del terminal de Samsung, el Galaxy SII. Si se fijan, los edificios tendrá como mucho unas diez plantas de alto como mucho, pero el espacio está muy bien aprovechado. Es una zona cómoda por la que pasear, donde el tráfico de los coches es fluído con tres carriles para cada sentido y una acera amplia para nosotros los peatones, que se agradece.
 

 

La gente camina con paso decidido, bolsa en mano, me pregunto qué habrán comprado cada uno de ellos. Quizás algunos vayan a la tienda Sony de la cual habíamos salido nosotros tan sólo unos instantes antes, o bien, a los grandes almacenes de Mitsukoshi (tipo El Corte Inglés), o quizás en la tienda Apple de las cercanías.
 

 

 

Construcciones tan curiosas como esta que parece tener balconcitos. Por lo que me fijé, se podía subir tanto en ascensor como a pie, siendo los “balconcitos” parte de los tramos de escalera que conectan los pisos. Algunos restaurantes y tiendas entremezclados, todo es posible en Ginza, aunque ojito con los bolsillos sobre todo para las mujeres es una tentación.
 

 

LP invertido

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Ahora que las temperaturas son un poco más fresquitas, es el momento más apropiado para dar comienzo a la temporada de caminatas. Pasados los calores del verano, la brisa de la montaña se agradece cuando uno sale a caminar. Nos juntamos Gonzalo, Marc, Enrique y yo hace un par de domingos para salir de caminata por Lantau. No me lo pensé dos veces y decidí unirme, y el tiempo para ese día parece que iba a acompañar. Igual muchos se preguntan que significa LP, ni mucho menos nada que ver con música, sino la abreviación de Lantau Peak.

Nuestro punto de encuentro fue la estación de Tung Chung (que suerte vivir al ladito), ellos venían desde Central en el metro. Antes de empezar a movernos, hablamos un poco qué ruta llevaríamos a cabo. Les comenté las rutas que había hecho hasta el momento y nos decidimos a hacer la ascensión hasta el pico Lantau para luego descender en dirección al Ngong Ping. Una ruta que ya había tenido ocasión de hacer, pero que esta vez tenía el aliciente de hacerla en su forma invertida, experiencia totalmente distinta. Para ello cogimos un taxi que apenas tardó unos 10-15 minutos hasta el inicio de la ruta: Pak Kung Au. Desde allí, el núcleo de Tung Chung ya lucía chiquito con el aeropuerto un poquito más al fondo.
 

Era el momento de empezar la caminata, las montañas nos esperaban. El sol también nos quiso acompañar con unos rayos generosos que de vez en cuando asomaban entre las nubes. Íbamos bien provistos de líquido elemento y alguna cosa para picar más adelante. ¡Vaamos!
 

El camino asciende de forma suave, con los escalones marcados y a los lados vegetación como: espigas, arbustos y algunos arbolitos, aunque no lo suficientemente frondosa como para resguardarse a la sombre de alguno. Creo que hice bien llevando una gorrita.
 

Poco a poco vamos subiendo y la pendiente va en aumento. Los escalones son más cortitos pero más elevados, cuesta habituarse para adaptar el ritmo. El grupo con tres a la cabeza y yo siempre un poco más rezagado con eso de ir sacando fotos a cada poco. El peso extra de la cámara junto con una toalla y unas cholas para luego, se nota.
 

Echando la vista atrás, otros grupitos de gente que vamos pasando, no vamos demasiado rápido pero si a buen ritmo. Se supone que en la ascensción se tarda 1 hora y media, creo que vamos a llegar algo por debajo del tiempo de referencia. Un poco más adelante haríamos nuestra primera parada.
 

Qué bueno poder encontrar un cachito llano del camino lo suficientemente grande como para reponer un poco las fuerzas, echar un trago de agua y continuar. El camino parece como si nos llevase directamente hasta el cielo, ligeramente más azulito pero a veces cubierto con una ligera neblina
 

A la sombrita de una pequeña caseta, unos 10 minutos pasan hasta que unos compañeros de ruta deciden continuar su camino. Todos muy bien equipados, especialmente las señoras con sus viseras y paraguas para protegerse del sol, buena mochila con agua y hasta con algo de fruta que nos ofrecieron tan amablemente.
 

El primer cacho más duro del camino lo habíamos superado, había que proseguir. Yo siempre detrás vigilando y foto aquí y por allá. La cima se iba acercando poco a poco pero aún nos quedaba un trecho. Calculo que haríamos las parada como una media hora después de la primera, todo se veía más claro y las ganas de llegar a la cima aumentaban, podíamos ver a más gente desde donde estábamos. ¡Ya queda menos chicos!
 

Sólo por las vistas que se tienen merece hacer la caminata y además cuando el tiempo acompaña, una brisita que aliviaba el calor que parecía apretar por momentos, el sudor goteando por la frente. Un muy buen ejercicio para una mañana de domingo.
 

Misión cumplida: habíamos llegado a la cima. Ya estaba casi todo hecho, tan sólo nos quedaba hacer la bajada pero sin duda algo mucho más ligerito pero bajar con cuidado porque con la inercia del cuerpo uno se puede confiar e ir más rápido de lo que debiera.
 

En apenas media hora nos plantaríamos en las cercanías del gran buda de Lantau, nuestro punto de destino final. Las piernas cargaditas después de la bajada y como no, tampoco olvidar la subida anterior. Eso sí, ahora sólo teníamos en mente una cosa: almorzar algo con fundamento.

¿Para cuando repetimos? algo se tendrá que ir hablando.

 

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