Fruta nuestra

Ayer mismito ha empezando una nueva edición de la feria Asia Fruit Logistica que se celebra en el recinto ferial al lado del aeropuerto (Asia World Expo). Una feria que lleva varios añitos celebrándose y año tras año va ganando más importancia pero no ha sido hasta la presente edición que hubiese oficialmente representación española. Hasta la ciudad se han desplazado varias empresas de la región de Murcia a exponer sus productos e intentar captar nuevos clientes para abrirse en el mercado asiático.

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Sin duda, la gran protagonista del stand es la uva. Distintas variedades y tamaños, con o sin pipa, y todas con una pinta estupenda. Una oportunidad para que la gente conozca el valor de la uva española y se decida a empezar a importarla a estas tierras.

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También habia hueco para melocotones, ciruelas, melones e incluso granadas. Bastante buen surtido de frutas, ¿verdad? con cuál se quedarían de todas…

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Es un buen comienzo para crear imagen sobre la fruta de España, no sólo por las naranjas que tanta fama tienen, y es que tenemos una gran variedad de fruta y de calidad que seguro están deseando descubrir en muchos otros países. Soy consciente que en la región del sudeste asiático hay bastante fruta tropical donde elegir pero seguro hay gente que sabe apreciar el sabor de nuestras frutas.

Deseo que al término de la feria las sensaciones generales hayan sido positivas y quien sabe si el año que vienen se puede repetir la presencia española con un stand más grande y nuevos productos; todo es dar el primer pasito y apostar por la exportación.

Bella Florencia

Cerrando una nueva semanita y con un destino viajero que tuvimos oportunidad de visita durante las pasadas Navidades. Si recuerdan, decidimos escaparnos hasta Europa para estar a caballo entre Italia y Suiza, junto con una rápida incursión a Tenerife entre medias. Fue un viaje bastante completo pero a la vez con algo de cansancio por los kilómetros en coche pero que nos dejó un buen sabor de boca. Y uno de esos recuerdo es haber estado en Florencia, una ciudad que es todo un referente por sus obras arquitectónicas.

Desde Milán nos desplazamos en un poco más de cuatro horitas. La casualidad hizo que desde donde habíamos dejado aparcado el coche y hacia el centro, nos topamos con el famoso «Puente Vecchio» que tiene muchas historias que contar y de un estilo muy peculiar. Sitio también donde encontrar pequeñas tienditas de joyería, al estilo de los antiguos gremios.

Hay muchos detalles que van desde soportales que te mantienen a salvo de la lluvia hasta esculturas en algunas de las plazas; todo ello evoca a los artistas italianos de aquel entonces y que marcaron una época con sus obras. Es cuando uno se detiene a mirar los alrededores cuando uno siente como se traslada en el tiempo y eso, es una sensación muy especial, sobre todo en una ciudad con tanta historia como esta.

Ante nuestros ojos los establecimientos como pastelerías, no pasan desapercibidas. En casi cada esquina se podía encontrar alguna y con escaparates que a uno le hacían la boca agua. El gelato también estaba muy presente, y se antojaba a pesar de estar en invierno. Y es que estando en Italia, es imposible que uno vaya a comer mal, ¿verdad? tentaciones por todos lados 🙂

La iglesia de San Lorenzo es el icono principal de la ciudad y con su conocida cúpula cuyo autor es Brunelleschi, recuerdos que le vienen a la mente de cuando lo estudiaba en el colegio en clases de historia. Es un monumento impresionante, y en el conjunto también está la basílica de la Santa Cruz. Tuvimos que conformarnos con verlo de tarde-noche, pero de día tiene que ser aún más bonito. El tiempo andaba algo lluvioso y fresco, pero se hacía agradable el pasear viendo el ambiente navideño en bares y restaurante, además de, en los pequeños comercios.

Una pena no habernos quedado más tiempo por la ciudad, fue lo que se llama un viaje de ida y vuelta. Sin duda para otra ocasión, con más calma si que miraríamos algunos hoteles en Florencia para alargar la estancia.

Bonito el poder recordar unas vacaciones navideñas con sabor italiano, recorriendo las calles de una ciudad como Florencia y degustando también sus delicias locales tanto saladas como dulces. Una buena excusa para volver con más tiempo. Feliz finde!

Cumpliendo

 
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Es uno de los iconos más reientes de las ciudad y sin duda uno de mis favoritos en el skyline de la isla y está de aniversario. Ya son diez años desde que se terminase el complejo del IFC con el centro comercial a los pies de sus dos torres. La mayor de todas, IFC 2, que es el segundo edificio más alto de la ciudad después de que se terminase el ICC en el lado de Kowloon, pero para mi gusto no llega a eclipsar la arquitectura del edifico y el complejo que nos ocupa. Sus líneas afiladas y tan características, además de una cuidada iluminación de noche han hecho de él un nombre propio.

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Mucho ha ido cambiando el panorama de rascacielos desde que se edificasen los primeros hace 30 años. El Hong Kong de aquel entonces dista mucho del actual, para lo bueno y lo malo, la ciudad se ha transformado en un referente y el IFC es buena prueba de ello.

¡Feliz décimo aniversario!

Como el turrón

Cuando uno ve que ya se anuncian por la tele y los ve en los escaparates de las tiendas, es que algo significativo se está acercando. Digamos que recuerda un poco a la época de las Navidades con el clásico anuncio del muchacho que vuelve a casa para juntarse con la familia. También se trata de algo dulce, aunque un poquito pesado, pero toda una tradición que marca el inicio del otoño según el calendario lunar chino. Aunque mientras tanto para mi siga siendo verano hasta casi finales del mes que viene 🙂

Los mooncakes tanto en su formato tradicional como en sus variantes en frío ya están disponibles para comprar, más vale ser precavido y comprar con antelación porque seguro más tarde las existencias empiezan a escasear. Son muchos los que se suben al carro durante esta tradición y aprovechan para sacar su propio mooncake de algún sabor poco convencional o bien porque el empaquetado en sí es un buen motivo para regalo por las fechas que se aproximan.

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Estas fotos las saqué en una conocida cadena de panadería / pastelería que se llama «Saint Honore», en la cual suelo comprar algún bollito para desayunar cuando voy de camino a la oficina en una de las muchas tienditas que podemos encontrar a la salida del propio metro en una ubicación inmejorable a los ojos de muchos viajeros. Es un buen reclamo.

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De momento no ha caído ningún mooncake en mis manos pero seguro que en las próximas semanas no lo descarto. Sólo de pensarlo ya me estoy empachando, porque el tradicional no está hecho para que uno se puede comer uno entero, yo creo que el bienmesabe palmero tiene un buen rival, jeje. De elegir me gusta más la variante «snowy» o helada, son más fáciles de digerir y tiene sabores interesantes como mango, fresa, chocolate o té verde. Lo que son los gustos que se van adaptando con el paso del tiempo y las nuevas generaciones.