Muy útiles

Sitios que no les hace falta la publicidad, que llevan en el mismo lugar desde hace muchos años y que prestan un servicio que a veces nos resulta indispensable, tales como: cerrajeros, reparación de zapatos, elaboración de sellos de caucho… son algunos de los puestos que comparten espacio en este callejoncito en la trasera de una de las salidas de la parada de metro de Central y al lado del emblemático edificio Pedder.


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Hoy mismamente me he visto en la necesidad de hacer unas copias de llaves para la oficina. Así que, aprovechando que tenía que ir al centro a hacer una gestión, después de terminar me he acercado. Apenas eran las 11 de la mañana y parece que recién habían abierto el negocio. Regentado por un matrimonio, ella encargada de hacer las copias mientras que él se encargaba de ir colocando todo en su sitio. Servicio eficiente, amables y se defendían bien con el inglés.

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En lo que me esperaba a que terminasen de hacer las copias, ha llegado otra chica a por lo mismo. Ha tardado poquito en atenderla. Lugar de paso habitual e ideal para tener buena visibilidad. Reconozco que aunque he pasado muchas veces por ahí, esta era la primera vez que hacía uso de ellos. Puede que para la próxima vez que tenga que arreglar unos zapatos, ya sé a donde dirigirme 🙂

Y a modo de anécdota, comentar que con esta entrada el blog alcanzamos la número 1000, wow! y además hoy empieza la primavera. Quién me lo iba a decir cuando apenas empezaba. Espero que les siga entreteniendo leer los relatos del blog y también sea útil, como estos oficios, conociendo un poquito más la pequeña-gran ciudad de Hong Kong.

Buenas vistas

A pesar de la cantidad de espacios con los que cuenta la ciudad, basta que un día queramos pensar en algo distinto y que no nos vengan ideas a la cabeza. Son lugares a los que fuimos hace tiempo y no solemos frecuentar pero que resultan idóneos para una velada especial con amigos. Sólo por las vistas ya merece una visita, sino pasen y vean…

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En la planta 25 del edificio Príncipe (Prince building), Sevva, ocupa un lugar privilegiado justo al lado del hotel Mandarín Oriental y goza de unas vistas poco habituales hacia el interior del distrito de Central-Admiralty. Podemos recorrer toda la terraza divisando Kowloon y estar tan cerquita del edificio HSBC como si pudiésemos casi tocarlo.

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Tiene una buena selección de cócteles, desde los clásicos: mojito, caipiriña, manhattan… Y luego otros que son marca de la casa. En esta ocasión nos fuimos a lo clásico y bien acompañado de unos aperitivos variados.

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Si están de paso por la ciudad y les apetece un sitio diferente aunque un poco más caro que la media (un caprichito de vez en cuando), Sevva no deja indiferente a nadie.

Cablerío

A veces las cosas están pendientes de un hilo, en este caso de un buen número de cables. La ciudad cuenta con puentes que unen zonas de Lantau o de Kowloon. En este caso tenemos el puente de Ting Kau, que va desde Tsing Yi y hasta la zona de Kowloon donde empieza la autopista hasta Kowloon con un poco más de 1 kilómetro de largo, vigilando cerquita al hermano mayor Tsing Ma. Es un puente que suelo coger habitualmente cuando voy en guagua hacia el norte de la ciudad, en los nuevos territorios y seguidamente nos adentramos en el túnel de Tai Lam.

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En esta segunda foto es cuando cruzamos el puente de Stonecutters, que es uno de los de más reciente construcción y también salió en un famoso documental de construcciones, que podemos ver un poco más abajo.

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Porque la ciudad no está sólo llena de mega rascacielos, también hay otros proyectos de infraestructuras muy interesantes y algunos más que está por llegar, como el puente Hong Kong-Zhuhai-Macao del que les hablaré un día.

En Verona

Habíamos recibido el año en Milán y al día siguiente habíamos planeado desplazarnos hasta Verona. El tiempo aunque inicialmente estaba algo gris, conforme nos fuimos alejando parece que el cielo se iba aclarando. También lo que era un paisaje un poco industrial iba cambiando a extensiones de cultivo y montañas nevadas a lo lejos. La conducción no se hizo para nada pesada, incluso hicimos un alto en el camino en una gasolinera para comprar algo de comer y así estirar un poco las piernas.

Un poco más de dos horas de carretera en total pero con mucha calma y llegamos a nuestro destino. Buscamos un aparcamiento cercano para evitarnos complicaciones, ubicar dónde estaba el centro y a a descubrir la ciudad. De entrada nos dio la impresión que era bastante acogedora y la verdad que fue todo un acierto el haber ido a visitarla. Lo bueno es que todo lo interesante está concentrado y se puede visitar de forma muy fácil. Empezando por la plaza central (Plaza de Bra) en la está el anfiteatro romano: El Arena, y donde se concentra bastante gente.


 

Podemos sentarnos en alguno de los restaurantes-cafetería para tomar algo tranquilamente mientras observamos el ambiente, muy animado siendo época navideña. El tiempo sonreía y había mucha gente paseando en ese momento.

Poco a poco nos vamos alejando hacia el interior y empezamos a callejear. Se aleja un poco la multitud y todo se vuelve más tranquilo. Callecitas estrechas con edificios de como mucho tres o cuatro plantas de altura, colores ocres y la sensación de trasladarnos en el tiempo, el tiempo parece pasar más despacio. Edificaciones muy bien conservadas, destacando los de toque religioso como la catedral o algunas basílicas.


 

Desenbocamos en la plaza de Erbe con la torre de reloj que nos vigila, muy animada con un mercadillo y donde no falta un gran árbol. La torre de Lamberti es el punto ideal para contemplar la ciudad desde las alturas despues de subir sus 263 escalones, aunque también cuenta con su ascensor.

Otro de los puntos de interés es el puente de piedra que nos lleva al otro lado del río. La corriente golpea con fuerza algunas rocas, se siente un poco de frío, me Imagino cómo estará la temperatura del agua brrr…


 

 

Muy buenas primeras impresiones de la ciudad, su parte histórica, el ambiente y como no, la comida. Lástima que apenas era un día de visita porque no nos hubiese importado hacer noche allí, así hubiera sido todo más pausado, pero más que contentos con la visita. Muy recomendable en este aperitivo a modo de post.