Regreso al dragón

Me vienen a la mente los recuerdos del que era uno de mis antiguos vecindarios en la zona de Mongkok cuando nos trasladamos a vivir a Kowloon después de dar el salto desde la isla. A pocos pasos del barullo pero en una zona suficientemente tranquila y con todo lo necesario como supermercados, mercadillos de fruta y verdura o restaurantes.

Muchas veces el cocinar y al disponer de poco tiempo, era mejor comer algo por los alrededores, mucho más conveniente. En especial había un sitio que solíamos frecuentar aunque sea una vez por semana e incluso a veces un par de ellas. Su especialidad: los noodles wonton, aunque también podemos pedir algunos platitos más para compartir como verduras o algo de carne.

Qué se vean ahí esos wonton! escondiditos estaban entre los noodles. Un tazón más que generoso.

Ayer tenía visita por unas horas del Sr. Kailos aka TremendoViaje y me vino a la mente llevarle a un sitio curioso, de esos que no salen en las guías y sólo descubres yendo con alguien local o lo descubres callejeando. Espero que le haya gustado la experiencia y sobre todo la comida.

Muy buena gente los señores de este restaurante de noodles, sitio con esencia y agradable para siempre volver, excepto los lunes que es cuando tienen su día de descanso, tenerlo en cuenta 🙂


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Pasión roja

A falta de no haber pasado por la ciudad de Maranello que es la cuna de la marca Ferrari, me pude consolar con la tienda que había en el aeropuerto de Malpensa. Llevado por la curiosidad no me pude resistir a entrar y curiosear un poco. Y nada más entrar: «un zumbido de Fórmula 1» nos daba la bienvenida.

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Dando un vistazo entre algunos de los artículos tenían: tazas, bloc de notas, gorras, camisetas… no les faltaba variedad. Con los colores amarillo y rojo tan característicos dominando. Y entre tanto, había algunos elementos intercalados del mundo del motor como: un volante de un modelo antiguo o un cigüeñal en uno de los escaparates.

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Éste era el rincón de la tienda más goloso de todos, qué indecisión! entre los polos, las gorras, algunos coches a escala.. finalmente me probé una camiseta y listo, compra hecha y tan contento con mi souvenir de il cavallino rampante 🙂

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Lo suyo hubiera sido hacer una visita a las instalaciones cerca de la casa Ferrari o la casa museo. Una tarea pendiente que dejaré para un próximo viaje si surge la ocasión, y es que en Italia se respira mucho mundo del motor y para un aficionado como yo del mundo de las cuatro ruedas hubiera sido lo más. Más adelante..

Bicis por doquier

Especialmente por los Nuevos Territorios hay más movimiento de bicicletas si lo comparamos con Kowloon o la isla de Hong Kong. Espacios amplios, verdes y con carriles bici para llegar bien de un lugar a otro. Es un medio de transporte muy práctico y a la vez se hace ejercicio en los desplazamientos.

El problema es que hay mucha gente que no puede subirse la bici a casa con lo que optan por dejarla en la calle, y quieras que no, eso tiene sus riesgos. Las bicicletas suelen estar encadenadas a algunas de las vallas como podemos ver en las fotos, se llegan a juntar bastantes y siempre hay alguna que otra que destaca.

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Con el pintado no quisieron complicarse desmontando los componentes 😀

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Con el tiempo algunas se van estropeando y sus dueños se despreocupan de ellas y terminan por abandonarlas sin que nadie haga nada por solventar esto. Creo que luce bastante feo el ver bicicletas oxidadas o partes de estas, puesto que alguien seguro se aprovecha, y no se pongan medios para hacer una limpieza. Podrían seguir el ejemplo de Japón y llevar un control de las mismas con licencias y seguro los dueños se preocuparían más. Ahora que lo menciono, creo que he visto algo parecido en la isla de Lamma; sería bueno contrastarlo.

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Y entre tantas, de vez en cuando alguna tan reluciente que es la envidia del resto.

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Buenos recuerdos me vienen de cuando pequeño y mi primera bici, de vez en cuando tengo el mono de cogerla, lástima que no tenga una aquí pero puede que un día me anime a hacerme con una y aprovechar los fines de semana. Eso sí, bien guardadita en casa.

Gusto italiano

Cambiando un poco de aires, dejando a un lado la comida asiática nos pasamos a la europea y más en concreto, a la italiana. Y no es porque no haya restaurantes italianos en Hong Kong, pero donde mejor se come es en el país de origen, eso desde luego. Habíamos estado visitando Verona y tuvimos la ocasión de poder disfrutar de una buena cena en un restaurante de la zona.

Después de haber estado callejeando conociendo el centro y sus alrededores, volvíamos casi al punto de inicio: la plaza Bra, cerca del anfiteatro. Las luces de navidad adornaban el exterior de los restaurantes y también el menú a la puerta para llamar la atención de los paseantes. Éste sitio de la foto en cuestión lo habíamos visto al pasar pero nos había parecido un poco subido de precio, y como aún era temprano, pues decidimos mirar otras alternativas.

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Subimos a la planta alta del restaurante y el camarero nos indicó la mesa donde sentarnos. Había bastante sitio libre a esa hora, muy tranquilo y cálido el ambiente del lugar. Tan sólo había otra mesa al lado de la sala y posteriormente llegaría una familia con niños. En la fuera hacía fresquito pero en el interior se estaba la mar de cómodo.

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Unos paninis para ir haciendo boca en lo que la comida iba llegando y Coca-cola para refrescar. Esta vez no pedimos nada de vino o cerveza, luego teníamos que ir de vuelta hasta Milán y no convenía tomar alcohol para estar centrados en la carretera.

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Empezamos con un carpaccio di manzo, que es básicamente trozos de carne muy finamente cortados y que se acompaña con láminas de champiñones, queso parmesano y rúcola. Se le añade un toque de pimienta negra junto con aceite de oliva o vinagre balsámico, y listo para comer.

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Para el plato principali novia eligió unos calamares a la parrilla acompañados de ensalada y papitas fritas. Yo estaba indeciso entre pasta y pizza, finalmente me decanté por una pizza funghi. Y no nos equivocamos con la elección, no sólo tenia una pinta estupenda sino que de sabor estaba mejor aún.

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Nada mejor para finalizar la cena con una clásica combinación: tiramisú y capuccino. La guinda del pastel después de tan buena comida y con un trato excelente.

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Como recuerdo nos llevamos este sobrecito de azúcar con el nombre del restaurante «La costa in Bra». Así si algún día tenemos que dar alguna referencia de restaurantes, al menos sabemos de uno que nos agradó mucho.

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Desearles buen finde como siempre y buen provecho. ¿Apetece un italiano verdad? 🙂