Por estas fechas

 

A pesar de que todo lleve decorado casi ya un mes, es ahora cuando se va sintiendo la cercanía de las fiestas que se aproximan. Apenas quedan unos días para recibir la Navidad en nuestros hogares y eso da que pensar, el fin del año 2011 pero aún quedan días por delante que seguro tienen que ser frenéticos para muchos. Yo por mi parte estoy intentando dejar todo cerrado y luego con el comienzo de año vayan las cosas como la seda, o eso espero.

En los centros comerciales nos podemos encontrar grandes árboles de Navidad y decoración en todas sus tiendas. Es una buena forma de entretenerse durante unas horas yendo de un lado a otro, ver la actividad de la gente, los niños (y no tan niños) que se lo pasan sacándose fotos. Los que compran y los que sólo miran, distraerse un poco con el ambiente festivo que se respira en estos días.

Langham Place en Mongkok

 

Festival Walk en Kowloon Tong

 

New Town Plaza en Shatin

 

 

Y al aire libre tampoco puede falta la decoración.

Central

 

Quedan poquitos días y muchos estarán deseando reunirse con los suyos. Me incluyo también, que tengo que ir preparando cosas hoy y si que hay ganitas ya..

 

Vistas rocosas

 

Esta entrada tendría que haber llegado hace un par de semanas, pero entre que tenía extraviada la tarjeta de memoria y luego que no había tenido un rato para ordenar las fotos, se me han pasado un par de semanas. Antes de que la cosa empiece a decaer con esto de que las Navidades se van acercando, ya se sabe, no quiero despedir el año sin compartir el día tan bueno que tuvimos visitando uno de los rincones naturales del territorio hongkonés.

Seguro que a estas alturas, no hay nadie que no conozca Groupon ¿verdad? pues resulta que había salido una oferta que me pareció bastante atractiva y consistía en un paseo en barco para ver el parque geológico (uno de ellos, porque no hay uno sólo como yo me imaginaba) y además, de un almuerzo posterior. Por menos de 20 euros por persona, me parecía bastante razonable, así que me decidí a comprarlo y aprovechar para pasar un día de domingo diferente al habitual.
 

Implicaba algo de madrugón pero más que sea, el día lo aprovecharíamos mejor aún. El punto de partida era los muelles de Sai Kung, puno habitual de encuentro para muchos de los junk trips que hemos hecho durante los veranos. Ibamos con la idea de que sería un barco para un grupo digamos reducido, pero la verdad es que se juntó bastante gente y por lo que pudimos ver, la mayoría también había comprado la oferta como nosotros.
 

Es un buen reclamo para la empresa, darse más a conocer y si el cliente está satisfecho con la experiencia, se puede repetir. La hora de salida estaba prevista a eso de las 9 de la mañana, pero entre que se organizaba al grupo y demás, tardamos un poquito más, pero luego una vez en el barco es momento de relajarse y disfrutar del paseo con sus vistas. Una vez sentados en el barco, nos dieron un folletito informativo de lo que sería el recorrido por los alrededores y con los distintos puntos de interés. Aunque en su mayoría era gente local, unos pocos extranjeros si que había, pero las explicaciones en cantonés y algunos apuntes en inglés. Para el folleto con la ayuda de mi chica para enterarme de los lugares que visitaríamos.
 

Salimos a la mar, con un tiempo espléndido de domingo y con el sol luciendo en lo alto. Eso sí, con la brisita del mar a uno le entraba un poquito de frío, por lo que no estaba de más haber traído una chaquetita finita. Seguro luego a la tarde también se agradece.
 

Nos vamos alejando de la costa dejando atrás el núcleo de Sai Kung. Rodeados de islotes de roca y el batir del agua que de vez en cuando zarandea el barco, que por momentos pareciéramos estar en una montaña rusa. Parece que sólo es una zona un poco turbulenta y al poco todo vuelve a su calma.
 

 

Las rocas con el paso de los años han adquirido formas caprichosas a base del efecto erosivo del agua, algunas caras de estos islotes parece incluso como si hubiesen sido esculpidos por la propia mano del hombre. El color amarillento de la roca en contraste con el verde de la vegetación y el azul del mar, bonita combinación de elementos.
 

Se fijan en la pequeña lanchita a la izquierda de la foto? me pregunto que estará pescando. Y desde luego que no es una tarea nada fácil, porque con el continuo oleaje y a pocos metros de las olas..
 

Sólo queda disfrutar las formas redondeadas, de los colores y la brisa del mar mientras el barco se abre paso hasta el siguiente punto del recorrido. Mientras tanto la guía van añadiendo comentarios a lo que el resto de visitantes mueven su cabeza de un lado a otro y cámara en mano intentar sacar algo del paisaje, cuestión de mantenerse en equilibrio al ponerse de pie y ser rápido sacando la foto. Espero les gusten algunas de las que saqué yo.
 

 

 

No me hubiera importado darme un chapuzón, pero como que en esa ocasión no iba preparado para ello. Daba gusto ver el color azulito turquesa del agua y super limpia. Buenos recuerdos de los chapuzones del veranito de meses atrás.
 

El paseo de lo más relajante, incluso algunos no dudaron en aislarse un poco más y echarse un sueñecito. Señoraa!! que así no se va a enterar de nada. Yo creo que tenía su mente estaría puesta en el almuerzo de luego, que ahora que lo menciono, a pesar de haber llevado con nosotros algunos frutos secos para aguantar desde el temprano desayuno, el cuerpo iba pidiendo ese almuerzo.
 

 

Cogemos rumbo de vuelta al muelle para dar por finalizada la visita. No se crean que sólo estuvimos dando vueltas en barco si parar durante lo que duró el trayecto. Entre medio hubieron algunas paraditas de lo más interesantes que desglosaré como es debido 🙂
 

El gran buda

 

Cuando la gente me pregunta sobre qué ver en Hong Kong, es inevitable que uno de los primeros sitios que les comente es el gran buda Tian Tan. Al poco de llegar yo, fue uno de las primeras visitas que hicimos durante el fin de semana, buenos recuerdos de aquella primera visita. Y siguiendo un poco esto de los guiness récords, es el buda sentado más grande que hay. Ubicado en el medio de la isla de Lantau, en Ngong Ping, se alza contemplando los alrededores de monte que le rodean. No obstante, la isla es de los territorios más vírgenes que podemos encontrar en Hong Kong, apenas algunos pueblos costeros y la zona del interior donde se encuentra el buda junto con el monasterio de Po Lin.

Está fabricado en bronce y tiene unos 34 metros de alto. Como dato curioso añadir que está formado por un total de 202 piezas que conforman la estructura de la estatua. Uno no se da cuenta del tamaño hasta que poco a poco se va acercando, pero algo se puede intuir en la distancia.
 

Si queremos llegar hasta su base nos toca subir este pedacito de escaleras. Un muy buen ejercicio, y no hay peros que valgan, que hasta las personas de más edad poquito a poco suben hasta arriba del todo, es todo un ejemplo para que no nos pueda la vagancia.
 

Quieras que no, después de la caminata que nos habíamos pegado hace unos instantes, empezamos a notar un poco los efectos, pero nada, pa´rriba que casi estamos chicos!
 

 

En un día soleadito, de domingo, que es cuando los turistas gustan más de salir a visitar cosas, con el buda no podía ser una excepción. Y turistas de todo tipo, aunque justo en esta foto como pueden observar me salieron más occidentales 🙂
 

Podemos dar una vuelta por los alrededores del buda o si queremos entrar al interior por un módico precio para ascender sus tres plantas y curiosear un poco.
 

Ya sólo nos queda iniciar el camino de vuelta, que siendo cuesta abajo se hace mucho más llevadero. Además, con las ganas que nos estaban entrando de comer, creo que bajaremos hasta más rápido y todo.
 

Siempre nos queda volver en otra ocasión si tenemos alguna visita en la ciudad, o darnos un paseito si acaso. Yo la verdad que lo tengo bastante sencillo, ya que, vivo justo al lado de donde está el teleférico que te lleva directo hasta Ngong Ping. Sino otra opción es ir en ferry desde Central a Mui Wo, y de ahí coger una guagua que nos lleva hasta el buda.
 

 

 

Playmobil

 

Ayer que después de trabajar quedamos mi chica y yo para ir a dar una vuelta, nos fuimos hasta el centro comercial Harbour City que está ubicado en Tsim Sha Tsui, un lugar con cantidad de tiendas para perderse durante horas junto con algunos restaurantes y food court. Su acceso es por Canton Road, la conocida calle comercial de la zona.

Menos mal que era durante semana, porque lo que es los fines de semana se llena bastante de gente que es cuando aprovechan más turista de China continental para hacer sus compras. Aunque la entrada de hoy no está relacionada directamente con las compras, sino más bien alguna de las decoraciones que suelen poner en el interior del centro comercial. Esta vez si que pusieron una muy simpática: figuritas de Playmobil, aunque como podrán ver en las fotos no son lo que se dice, pequeñitas.

Empezando por este simpático payaso 🙂 Podemos ver como se alarga la fila hasta el fondo con más figuras, agrupadas en parejas, espalda con espalda.
 

 

Y claro, la gente no deja pasar la ocasión de sacarse una foto con alguna de las figuras. Sino, fíjense las dos chicas en la esquina inferior izquierda de la foto. Y es que donde esté alguien trajeado, jeje, hasta gusta en los Playmobil 😛
 

Esta fue otra de las figuras que más me gusto: el vikingo. La verdad que me trajo buenos recuerdos y la nostalgia de cuando uno era pequeño disfrutando de los juegos con algunos de los conjuntos que tenía como: la lancha de guardacostas, los vaqueros e indios o algunos de la granja.
 

Son todo un clásico de la infancia de muchos. Seguro muchos de los que siguen el blog tuvieron alguno de pequeñitos, ¿verdad? espero que no se pierdan con el tiempo, pero estas figuras son una buena prueba que están más vivos que nunca y que sea por mucho.