Ngong Ping 360

 

Ayer que fue fiesta, también para mi por aquí que tenemos el calendario de festivos compartido entre los de España y los de Hong Kong, lo mejor hubiera sido quedarse en casa a descansar, no? En cambio, con el día tan fantástico que amaneció, era una pena no aprovecharlo.

Si aún hay cosas que me quedan por visitar en la ciudad, el sitio del que hablaré a continuación era uno de ellos. Situado en Tung Chung, isla de Lantau, y al que se llega de forma muy cómoda y rápida cogiendo la línea naranja de metro. Una vez allí seguir las indicaciones hasta el edificio donde cogeremos el teleférico: Ngong Ping 360. Uno de los sitios que no se puede dejar de visitar si estamos de visita.
 

Lo bueno de haber ido en un día entre semana: tener menos gente y no tener que sufrir los agobios que se produzcan el fin de semana cuando un mayor número de turistas y no turistas hacen cola para cogerlo. El horario de apertura es a las 10 de la mañana y hasta las 6 de la tarde.

Poco a poco nos vamos alejando de Tung Chung y por delante un recorrido de casi 6 kilómetros con una duración de unos 25 minutos.
 

Relajarse y disfrutar de las vistas pasando por encima de la bahía de Tung Chung y en dirección a la parte más norte de la isla de Lantau.
 

¿Qué les parecen las vistas? bonitas verdad? pues apenas llevamos un rato del recorrido. Me pregunto a qué altura nos encontramos sobre el nivel del mar. Un dato a añadir, la cabina era de suelo de cristal, más emoción al viaje, aunque algo difícil de sacar en las fotos. Merece la pena. Ojo chicas con las faldas, nunca se sabe 🙂
 

Y a la izquierda de la foto empieza a asomar algo, ¿qué será?…
 

Como no, el aeropuerto internacional de Hong Kong (Chep Lap Kok). Una construcción impresionante y eso que ya hace sus 13 añitos desde que empezó a funcionar, pero está como recién salido del horno.
 

Si se fijan por debajo de la torre a la derecha de la foto, hay un caminito que asciende hasta el mismo sitio donde nos dejará el teleférico. La próxima vez creo que optaré por esta ruta para estirar un poco las piernas. Y es que Hong Kong es el sitio perfecto para hacer rutas por la montaña.
 

A medida que fuimos subiendo, parecía que la bruma iba en aumento. El cielo tan espléndido del que gozábamos en Tung Chung había desaparecido, pero al menos seguro que hace algo de fresquito y nos quitamos de encima la humedad que parece estar de vuelta en estos días.
 

A lo lejos ya se podía divisar el buda de Tian Tan. Con ello nuestro recorrido tocaría a su fin, una vez en los alrededores de Ngong Ping y a los pies del buda. Qué recuerdos desde la primera vez que iba de visita y hasta entonces no había vuelto.
 

Muy lejos de que aquí acabase el día, aún tenía en mente llevar a cabo una buena rutita que me llevaría de nuevo hasta el punto de inicio casi cuando el sol empezaba a decir adiós. Otra historia que merece ser contada con todo detalle en un post que no tardará en llegar, espero que puedan esperar pacientes 🙂
 

Aquí tienen la página oficial si quieren curiosear un poco más.

 

Cabling

 

¿Un nuevo deporte de riesgo? el nombre la verdad sería bastante propicio pero no van por ahí los tiros. Si no fuera por las fotos que pongo a continuación, se lo creerían verdad? igual ya está inventado y no estoy descubriendo la pólvora, jeje. Aquí van un par de fotos para ilustrar este «nuevo concepto».
 

Siento especial fascinación por este paisaje. Letreros suspendidos en el aire, algunos casi atraviesan todo el ancho de la calle. Cables que se entremezclan pero todos en armonía y sin quejarse de tener que soportar semejantes carteles. Día y noche, ellos calladitos y observadores de tanta gente que pasa a sus pies.
 

Hasta el infinito y más allá…
 

Seguro que cuando estén por aquí de paseo, no pueden evitar mantener la cabeza en alto más de lo habitual. Cuantas veces habremos pasado por un sitio y lo sorprendidos que nos quedamos cuando se nos ocurre levantar la vista un poco más arriba de la altura de nuestros ojos. A todos nos ha pasado. Hay mucho que descubrir en las alturas, se lo dice un servidor. No obstante, lo vertical tira mucho y más en Hong Kong.

 

HK en Lego

 

Mira que me lo digo siempre: «no salir sin la cámara de casa», pero por h o por b, nanai. Esos momentos en los que nos pilla desprevenidos y nos quedamos con las ganas de sacar fotos y más fotos, ¿verdad? Algo similar me pasó cuando daba un paseo por TST y en concreto por el centro comercial Harbour City. La intención primera era la de encontrar la réplica de un galeón español que iba a estar estos días por la ciudad. Es cuando me encuentro esto por unos de los pasillos…
 

Nada más y nada menos que la Gran Muralla aunque en su versión reducida. Habrá que seguirla a ver hasta donde nos lleva, no?
 

 

Mientras seguía curioseando los distintos tramos de la muralla. Cada uno de ellos tenía un «dueño» distinto con su correspondiente cartelito. Hasta con hombrecitos del espacio y todo, que currado verdad?
 

Hasta el mismísimo Dr. Watson, lupa en mano. Me pregunto si andaría algo despistado y en busca de su fiel compañero de aventuras el bueno de Sherlock Holmes. Poco a poco la muralla iba dando a su fin, ¿sería el final de los ladrillitos de Lego?
 

Muy lejos de eso, ahora venía la mejor parte de todo. Se trataba de una exposición de Hong Kong hecha íntegramente con pieza de Lego y reproduciendo algunos de los rincones más característicos de la ciudad, así como, otros elementos de la cultura china.

Ni que decir tiene, que estaba a rebosar de gente. Todos expectantes y cámara en mano para retratar las pequeñas maravillas dispuestas para esta exposición.
 

 

Empezando con el templo de Won Tai Sin, situado en Kowloon y al que se puede acceder desde una parada de metro de la línea verde del mismo nombre.
 

No se pierdan los detalles que están muy logrados: flores, dragones, gente haciendo ofrendas con incienso…
 

O este otro del Monasterio de los 10mil budas en Shatin. El cual visité no hace mucho y tengo un post para contarles 🙂
 

Tampoco podía faltar el clásico junco que se ve a menudo surcar las aguas de la bahía.
 

Y en este de aquí. A ver cuantos símbolos de la ciudad saltan a la vista, sin pistas 😀
 

 

 

La actividad entre los expositores era constante. Tanto los peques como los mayores se acercaban a curiosear con detalle cada una de las réplicas. Dicho sea de paso, estaban bastante logradas y bastantes horas invertidas para que el parecido con la realidad sea el más aproximado. Yo disfruté como un enano.
 

Para cerrar el post, me quedo con esta escena. Toque friki, y lo que mola 😀
 

 

El gran salto

 

El problema de las grandes urbes, es que todo no está tan repartido como debiera y las diferencias entre la gente pudiente y la gente con menos medios, llegan a ser bastante grandes. Es el caso de Hong Kong, pudiendo «viajar» desde el extremo en que la gente vive en cubículos con el espacio contado, incluso familias de varios miembros que se adaptan a sus necesidades.
 

Flickr de H.L.Tam

Hasta el otro extremo de la amplitud de pisos como este donde los precios de alquiler y/o venta se disparan hasta límites insospechados.
 

Es o todo o nada. Un margen muy grande que debiera de ir estrechándose con el paso del tiempo pero que no resulta tan fácil. Al menos, las condiciones de lo que tienen menos debieran de mejorar para que puedan acceder a viviendas con algo más de comodidad. Ya sabemos que el espacio en la ciudad es algo muy preciado, de ahí que se construyan edificios tan altos pero si que queda terreno aún por aprovechar pero sin olvidarnos que bastante parte del territorio es también zona de parques naturales.

Interesante el artículo de la revista HK Magazine que cuenta sobre cómo transcurre la vida en uno de los distritos de la ciudad: Sham Shui Po situado en Kowloon que tiene el triste honor de ser uno de los más pobres y donde abundan los cubículos que comentaba anteriormente.
 

Esto nos hace apreciar mucho más el poder contar con una casa en condiciones y una vida cómoda, y que a veces pasamos por alto en el día a día. Derechos que debieran ser disfrutados por todos los ciudadanos pero no sucede así, es la balanza de la sociedad de hoy en día por desgracia.