De sopa a sopa

Hacía tiempo que no hablaba un poco de comida, y ahora con el frío que hace, siempre viene bien tomar algo calentito. Ya lo he podido experimentar por mi mismo, lo de tomar sopa día sí y otro también, bien sea en casa de los padres de mi novia o en casa, es algo que no puede faltar. Aunque a veces, si que me comería un buen plato de potaje o un rancho canario 😀

Pero no me voy a desviar del tema que nos ocupa. Esta vez comentando acerca de las sopas, que con los ingredientes que las componen, son todos muy saludables y ya se sabe como son los chinos en este sentido, que le dan bastante importancia para que luego tengamos nuestro cuerpo en equilibrio. Más cosas del feng shui? no tanto, pero que cada ingrediente tiene su explicación.

Quizás la sopa más famosa, pero que también levanta un poco de polémica, es la sopa de aleta de tiburón. Considerada también un elemento de lujo, que sólo se sirve en banquetes o en bodas. Ya nos podemos dar cuenta del precio de un menú si incluye la citada sopa.

Seguro que habrá diversidad de opiniones respecto a esta sopa. Por cierto, ¿quiénes la han probado ya? así sin saber de que iba la cosa, yo la probé por primera vez en un restaurante en Londres por allá en el año 1986, y según me dijeron mis padres me gustó, aunque me sorprendió lo de la aleta de tiburón.

Creo que desde aquella fecha, pocas veces más se me presentó la ocasión de probarla. Eso si, estando en Hong Kong, hace unos meses me invitaron a una boda china y la pusieron, que la ocasión lo merecía.

Ya me contarán que les parece esta sopa y si han probado otros tipos. Más adelante contaré sobre los ingredientes en la preparación de otras sopas, donde no faltan las famosas tiendas de pescado seco 🙂

Inspirado en la naturaleza

No quería dejar sin revelar la incógnita del edificio que mostraba en la primera foto del post del otro día, en el que lanzaba la pregunta al aire para que intentaran averiguar que les sugería las formas de este edificio tan peculiar. Y la verdad que tardaron poquito en averiguarlo, como bien decían, se trata de un koala trepando por un árbol.

Se trata del Lippo Centre(力寶中心) situado en Admiralty. Ahí donde lo ven, el edificio fue terminado en el año 1987 y parece como si el tiempo no pasara por él. En los días de sol como las fotos que mostraba, se muestra resplandeciente con el color azul de sus cristales, aunque lástima de que noche no luzca tanto, ganaría bastante con una buena iluminación.

Como se puede observar, se compone de dos torres las cuales cuentan con una altura de 172 y 186 metros respectivamente, siendo la torre más alta la número 2. Inicialmente el proyecto fue desarrollado por Bond Corporation y denominado Bond Centre, pero más tarde debido a la quiebra de la compañía, fue adquirido por el Lippo Group y de ahí le viene su nombre actual hasta nuestros días.

El arquitecto que lo diseñó fue Paul Rudolph, americano para más señas y que en sus últimos años de carrera proyectó varias obras en el sureste asiático, a parte de en Hong Kong, también en Singapur e Indonesia.

Sin duda uno edificio emblemático, que puede que pase algo desapercibido entre el skyline de Hong Kong para algunos, pero que merece la pena ser contemplado. Una obra por la que no pasan los años.

Rodeado

En la zona de Admiralty que es donde trabajo y que queda a tan solo unos 10 minutos de Central, se concentran gran cantidad de edificios altos, entre torres de oficinas y hoteles, los cuales conformar el tan famoso skyline de Hong Kong visible desde el otro lado de la bahía en Tsim Sha Tsui (TST).

Es increible el cielo azul que hacía el otro día, el móvil estaba pidiendo a gritos que sacara unas fotos La verdad es que quedaron bastante chulas.


Una vista desde una de las pasarelas que conectan la calle de un lado a otro, pasando por encima de Queensway, calle que nos lleva desde Central conectando hasta el siguiente distrito que es el de Wan Chai. Se puede hacer tranquilamente a pie, viene bien estirar las piernas después del almuerzo o si se tiene que pasar por la zona a hacer alguna gestión.

Adivinan en ¿cuál de los edificios que muestro en las fotos corresponde con el de la oficina en la que trabajo? Tiene un diseño bastante particular e inspirado en un animal del continente austral, a ver si dan con él. Ya contaré con un poco más de detalle sobre este u otros edificios, con los «poquitos» que hay…

Lástima que el día de hoy no haya amanecido tan bueno como este, daban ganas de pasear al solito.

Que no falte

Mira que hacía tiempo que quería hablar de esto, pero de eso que a uno se le pasa entre una cosa y otra, y de paso me marco un post regulero, que de vez en cuando vienen bien 🙂

Todos reconocemos el mítico papel de pañuelos o tissues, Tempo. Desde su variante más normal hasta pasando por los aromas de menta o jazmín entre otros. Pero no es que vaya a dar una clase magistral de los tipos de pañuelos, me voy a centrar más en la necesidad de hacer uso de ellos en los: restaurantes.

Está claro que siempre son de lo más útil para cuando uno está constipado o si llevamos un chicle durante bastante rato, poder «esconderlo» llegada la hora de comer. Pero no se te ocurra no llevar un paquete encima cuando estás en un restaurante, que se puede usar a modo de servilleta. Choca bastante que en los sitios no tengan el típico servilletero del cual cojamos servilletas según nuestras necesidades y uno tenga que recurrir a nuestros queridos Tempo o bien, cualquier marca alternativa.

Alguna vez ya me cayó una «bronquilla» de mi novia diciendo: «¿Cómo es que no tienes pañuelos?» y yo pensando para mis adentros: «Con lo fácil que sería pedir unas servilletas al camarero/a, no? y todos tan felices :)» No sé si le habrá pasado a más extranjeros que se fijen en este detalle y más si uno se mueve con gente local.

Si se dejan caer por aquí seguro están algo más atentos al detalle. Sólo fijarse en la demás gente local: el paquetito de kleenex en la mesa no falla, muy curioso la verdad.

Yo ya no salgo sin uno encima, por lo que pueda pasar, nunca se sabe.